Todo comenzó en Grecia, donde los grandes pensadores occidentales hicieron descubrimientos fundamentales que sentaron las bases de la civilización moderna. En este período, las grandes ciudades griegas se convirtieron en los centros del saber, de las ciencias y del arte, propiciando un gran avance en campos como la medicina, la astronomía y las matemáticas.
La Grecia moderna tiene su origen en la civilización de la antigua Grecia, reconocida como la cuna de la civilización occidental. Para Occidente, es el lugar de nacimiento de la democracia, la filosofía occidental, los Juegos Olímpicos, la literatura y el estudio de la historia, la política y los principios más importantes de las matemáticas y la ciencia.

El Legado Cultural y el Entorno Propicio
Grecia, estratégicamente ubicada entre Europa, Asia y África, se convirtió en un crisol de culturas y conocimientos. La ciudad-Estado de Atenas, en particular, emergió como la potencia cultural, política y militar más importante de su época, siendo un centro vital donde el pensamiento floreció. Los antiguos griegos fueron pioneros en muchos campos que dependen del pensamiento sistemático, incluyendo la biología, la geometría, la historia, la filosofía y la física.
La cultura de Grecia ha evolucionado a través de miles de años, iniciando con la Grecia micénica y pasando notablemente por la Grecia clásica. Este desarrollo cultural introdujo muchas formas literarias como la poesía épica y lírica, la narrativa histórica, la tragedia y la comedia; el teatro, por ejemplo, nació en Grecia y se institucionalizó como parte de festivales en honor al dios Dionisio.
Grecia (1/3): La revolución - Documental
Factores Socioeconómicos para el Surgimiento de la Filosofía
El Estado Esclavista y la División del Trabajo
La filosofía como cuerpo teórico abstracto surge de manera no casual en la antigua Grecia. En este contexto, se configuró lo que puede considerarse el primer Estado esclavista completo. El nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, así como el grado de complejización y agudización de la lucha de clases, alcanzaron en Grecia su máxima expresión dentro del modo de producción esclavista.
Por primera vez en la historia, surge un Estado con características completamente nuevas que lo distinguieron de los protoestados esclavistas precedentes (sumerios, babilonios, egipcios, entre otros). Un aspecto fundamental fue la concentración del poder político a través de la transferencia de la gestión de numerosos asuntos, antes en manos de entidades políticas tribales locales, a una única Administración central, residente en Atenas. Este nuevo instrumento de dominio exigía la existencia de una "fuerza pública": un destacamento armado de tipo regular y profesional, capaz de imponer las leyes y disposiciones del nuevo Estado a toda la población, tanto a esclavos como a ciudadanos libres.
Estratificación Social y el Auge del Pensamiento
La constitución originaria de Atenas, atribuida a su legendario fundador, Teseo, dividía al pueblo ateniense en tres clases diferenciadas: los nobles, los agricultores y los artesanos, basándose en su ocupación. Siglos después, al iniciarse el siglo VI a.C., el reformador Solón estableció una nueva división de los ciudadanos atenienses en cuatro clases, esta vez con base en la propiedad privada y el tamaño de su propiedad territorial y su producto. A partir de entonces, solo los individuos de las tres primeras clases podían ocupar los cargos públicos de la Administración central de Atenas, mientras que la cuarta clase, la de quienes poseían menos tierra o carecían de ella, solo tenía el derecho de tomar la palabra y votar en la asamblea.
Por debajo de estas clases se encontraban los esclavos. En la época de mayor florecimiento de Atenas, en los siglos VI y V a.C., la población esclava era abrumadora: vivían 90.000 ciudadanos por 365.000 esclavos de ambos sexos, lo que significaba que el 80% de la población ateniense estaba compuesta por esclavos. Esta acumulación masiva de mano de obra esclava no solo impulsó un florecimiento del comercio y la industria, sino que también generó una acumulación y concentración de riquezas, antes impensable, en pocas manos.
El auge del modo de producción esclavista conllevó una nueva y mayor división del trabajo, lo que se tradujo en una complejización social mucho mayor y, en consecuencia, una intensificación de la lucha de clases. Fruto de esta mayor complejidad y división del trabajo se produjo la ruptura irreversible entre el trabajo manual y el trabajo intelectual. Se crearon así las condiciones para que apareciera un nuevo tipo de hombres cuyo único trabajo, del que vivían, consistía en "pensar". Sobre esta base de desarrollo de las fuerzas productivas, de complejización social, de división del trabajo y de aparición del Estado, surgió la necesidad y la posibilidad de dotar de un sustento teórico a la ideología: es el nacimiento de la filosofía.

Contexto Cultural y Religioso Propicio
Libertad Política y Sociedad Urbana
La cultura griega ha llegado a nuestros días como algo excepcional. A la apertura cultural se sumaba un alto grado de libertad política, muy superior al resto de los pueblos de la Antigüedad. La mayor parte de los griegos vivía en una sociedad urbana, artesanal, industrial y comercial. Además, en la mayoría de las polis se extendió la idea de que el Estado no consistía en un soberano que imponía su voluntad, sino que el fundamento y principio de la comunidad era la ley. Aunque los griegos estuvieron siempre muy fragmentados, tanto cultural como políticamente, debido principalmente a su geografía accidentada, esta fragmentación también fomentó la diversidad de pensamiento.
La Religión Griega y la Transición del Mito al Logos
A pesar de ser un pueblo religioso, los griegos no tenían escrituras sagradas, sacerdotes o una teología dogmática, a diferencia de otros pueblos de la época. Su religión consistía en una serie de mitos y ritos, con gran diferencia local, pero con un factor común para todas las polis. El fondo principal de la religión griega eran los mitos en los que se narraban las historias de los dioses, caracterizados por su armonía, proporción, y por presentar una visión íntegra de la realidad. Los dioses, aunque inmortales, eran seres de la misma naturaleza de los hombres.
La manera de entender y explicar el mundo se realizaba a través de los mitos, que contaban cómo había surgido la tierra y la importancia de todo lo que existía en ella, explicando la existencia de estaciones o el origen del mal, sin llegar a tratarse de una explicación puramente racional, sino relacionándolo todo con los dioses. Sin embargo, los griegos pensaban que, por encima de la voluntad de los dioses, había un orden o destino implacable, la moîra, al que ningún ser, mortal o inmortal, podía escapar.
Por otro lado, los griegos vivían en la creencia de que el mundo era eterno y había existido siempre; su existencia no era para ellos un problema. Las cosas presentes se explicaban por las cosas pasadas, y el mundo se bastaba a sí mismo, era naturaleza (physis). El hombre griego fue instalando la creencia de que el mundo es inteligible, es decir, que puede ser comprendido o entendido. El hombre tiene la facultad de la inteligencia para ver la realidad, el ser de las cosas y comunicarlo. Este ambiente religioso no dogmático, sumado a una visión racional del mundo y una sociedad de intercambio y libertad, fue sin duda un terreno fértil para el surgimiento de la filosofía, marcando la transición crucial del pensamiento mítico al pensamiento lógico y racional.
