Porcentaje de Infertilidad y sus Causas en Vacas Lecheras de Primer Parto

La fertilidad reducida es una preocupación constante para ganaderos, investigadores y profesionales del sector, representando un factor agravante en la ganadería bovina. La eficiencia reproductiva de las vacas lecheras es un factor clave que determina tanto la producción de leche como la rentabilidad de la explotación. El objetivo reproductivo primordial para lograr una producción óptima es que las vacas produzcan un ternero vivo y saludable cada año, con un valor genético adecuado y nacido en el momento óptimo y sin problemas durante el parto. La infertilidad en las vacas lecheras es un problema grave que afecta directamente la eficiencia reproductiva.

El manejo reproductivo en vacas lecheras de alta producción conlleva grandes dificultades, ya que su éxito o fracaso está ligado a la incidencia de un gran número de factores. Estos factores no ejercen la misma influencia por sí mismos sobre la fertilidad del ganado, y el grado en que cada uno de ellos puede ser controlado varía enormemente. Podemos ejercer un mayor control sobre aquellos factores bajo influencia humana directa, mientras que el control es menor sobre los factores reproductivos inherentes a la vaca y al rebaño.

Esquema de factores que influyen en la fertilidad de las vacas lecheras

Causas de la Infertilidad en Vacas Lecheras

Mortalidad Embrionaria y Fetal

La primera causa de infertilidad y una de las principales razones del fracaso de la preñez es la mortalidad embrionaria y fetal. Alrededor del 90% de los ovocitos son fertilizados después de la monta o inseminación; sin embargo, una alta proporción de estas gestaciones se pierden. Entre el 30% y el 40% de los embriones mueren entre la fertilización y los 50 días de gestación.

  • La muerte embrionaria temprana, que ocurre antes del reconocimiento materno de la gestación (días 16 a 19), es la más común y representa pérdidas del 40% al 60% de las gestaciones.
  • La muerte embrionaria tardía contribuye con un 10% a 15% de las pérdidas.
  • La muerte fetal se sitúa entre el 5% y el 15%.

El mantenimiento del cuerpo lúteo (CL) es vital durante el periodo de gestación, sustentado por la producción de progesterona (P4). Una luteólisis inoportuna del CL es la causa más probable de la mayor parte de las pérdidas embrionarias. Este padecimiento ocurre debido a la luteólisis por la PGF-2α secretada por células endometriales, que tiene una actividad específica hacia los receptores de oxitocina, secretada por el CL. Durante la vida embrionaria se producen proteínas trofoblásticas que, a su vez, producen el interferón trofoblasto, inactivando la secreción de PGF-2α y permitiendo así el reconocimiento de la preñez por la madre. Se han utilizado numerosas formas de evitar la muerte embrionaria mediante la administración de P4, GnRH y hCG exógena, aunque con resultados variables.

Factores Nutricionales y Balance Energético Negativo (BEN)

Un manejo deficiente de la alimentación en vacas o terneras de recría, junto con un incremento de la población bovina en los hatos, pueden ser factores que influyan en la baja fertilidad. Todas las vacas, sin excepción, caen en un balance energético negativo (BEN) durante el periodo posparto. Las dietas formuladas para vacas altas productoras de leche, con un 17% a 19% de proteínas, a menudo presentan una disminución de la fertilidad.

Una de las causas más comunes de baja fertilidad en las vacas lecheras es la deficiencia de energía en relación con las necesidades del animal o un balance de energía negativo. Los intervalos de concepción son menores para las vacas inseminadas durante un BEN (vacas que pierden peso) en comparación con aquellas inseminadas durante un balance energético positivo (vacas que ganan peso). El BEN afecta procesos reproductivos asociados con retrasos en la primera ovulación posparto y una disminución en las concentraciones de progesterona en el segundo y tercer ciclo. Para corregir este desequilibrio, se deben suministrar dietas especializadas en recuperar la energía perdida por el parto. No existe evidencia de que las vacas de alta producción hayan heredado una habilidad reproductiva negativa, sino que la mayor parte de la energía consumida se destina a la producción de leche, dejando menos energía disponible para las funciones reproductivas cuando los niveles suplementados son insuficientes.

Gráfico de relación entre producción de leche, consumo de alimento y balance energético en vacas lecheras

Factores Genéticos: El Síndrome Freemartin

El síndrome de Freemartin es otra causa de infertilidad y se presenta en una hembra estéril que nace como gemela de un macho. La causa del freemartinismo no se ha entendido completamente. Durante el desarrollo fetal, la sangre entre gemelos suele ser la misma. Este intercambio de sangre permite a cada gemelo exponerse a señales como hormonas y agentes de desarrollo celular del otro sexo. Si los embriones masculinos (cromosomas X e Y) desarrollan en fetos machos, los fetos hembras (dos cromosomas X) expuestos a estos mismos agentes alteran el desarrollo de su tracto reproductivo. Al nacimiento, una hembra freemartin casi siempre muestra genitales externos normales; sin embargo, sus órganos reproductivos internos son anormales. En lugar de desarrollar estructuras tubulares, el tracto reproductivo se vuelve fibroso y delgado, sin cavidad central y con desarrollo segmentario. No existe cura ni tratamiento para el freemartinismo. Por lo tanto, dado que solo aproximadamente el 15% de las hembras nacidas con un macho en parto gemelar son normales, es prudente asumir que no serán fértiles. Un pequeño porcentaje de pares gemelos macho-hembra no comparte el mismo aporte sanguíneo.

Estrés Calórico

Todas las vacas lecheras son susceptibles al estrés calórico, manifestando baja fertilidad cuando el ganado se encuentra en climas cálidos. El estrés calórico, especialmente si la vaca está expuesta hasta el día 7 postestro, afecta el desarrollo embrionario en vacas superovuladas. En regiones de trópico bajo, el estrés calórico puede influir en la reducción de la fertilidad hasta en un 40%. Las vacas expuestas a este estrés son más propensas a temperaturas corporales elevadas, que, si superan los 41º C, especialmente durante los tres primeros días después de la inseminación, provocan un notable aumento en las tasas de muerte embrionaria.

Foto de vacas lecheras buscando sombra en un clima cálido

Desórdenes Hormonales y Quistes Ováricos

Los desórdenes hormonales son causas principales de repetición de estro y pueden manifestarse de diversas maneras. Las hembras que presentan bajas concentraciones séricas de progesterona o estradiol suelen registrar bajos índices de fertilidad o de celos bovinos.

Quistes Ováricos

Los quistes ováricos (foliculares y luteales) en las vacas lecheras alargan los intervalos entre partos, ocasionando pérdidas económicas y disfunción reproductiva. Se cree que estos quistes se generan por la falta de Hormona Luteinizante (LH), debido a una deficiencia de la Hormona Liberadora de Gonadotropinas (GnRH). Los quistes ováricos se han asociado con un retraso en el primer estro postparto de 6 a 11 días y con un periodo entre partos más largo de 20 a 30 días.

Anestro

El anestro, la ausencia de celo, puede deberse a una mala alimentación, lo que consecuentemente produce una deficiencia de las concentraciones de glucosa e insulina en sangre.

Complicaciones Postparto

Involución Uterina Retrasada

Después del parto, existe un periodo en el que el útero y las estructuras reproductivas relacionadas se recuperan de la experiencia traumática de la gestación y el parto. Este periodo de recuperación es conocido como involución uterina y en el ganado dura aproximadamente 30 a 60 días, tras el cual el ciclo reproductivo de la vaca debe reiniciarse. Algunas vacas exhiben signos de estro durante la involución uterina, lo que puede confundir a los productores. Sin embargo, el útero aún no se ha recuperado completamente. Este periodo de pseudo-estro puede estar o no acompañado por la ovulación, y los niveles hormonales a menudo no han vuelto a los necesarios para el desarrollo y reclutamiento adecuado de folículos en el ovario.

Retención de Placenta

La retención de placenta ocurre en aproximadamente el 5% de los partos en ganado de carne y en el 10% en ganado de leche. Las deficiencias nutricionales, las infecciones y el uso de ciertas drogas (especialmente glucocorticoides, comunes en algunos tipos de distocias) pueden aumentar su incidencia. El tratamiento es necesario si la placenta se retiene por más de 12 horas después del parto, y puede incluir la inyección de oxitocina. Si la placenta debe ser extraída manualmente, es crucial hacerlo con cuidado para asegurar que el útero no sufra daños y que la placenta sea retirada por completo. El daño uterino puede resultar en un incremento del tiempo de involución y/o una disminución de la fertilidad.

Prolapso Vaginal y Uterino

El prolapso se produce cuando una parte del sistema reproductivo interno sale a través de una de las aberturas externas del cuerpo. Los prolapsos vaginales ocurren debido a un incremento de la hormona relaxina en el periodo cercano al parto, lo que aumenta la elasticidad de la vagina. Parte del tejido vaginal flácido es empujado a través de la vulva y se hace visible. Un prolapso uterino, por otro lado, ocurre cuando parte o todo el útero sale a través del cérvix y es empujado hacia la vulva. El tratamiento para un prolapso uterino incluye el lavado y desinfección vigorosa del útero y su reintroducción manual. Si la vaca continúa ejerciendo presión, puede ser necesario suturar la vulva para mantener el útero en su lugar hasta que el animal se relaje.

Enfermedades Metabólicas

Varias enfermedades metabólicas que aparecen en el periparto pueden comprometer la fertilidad de las vacas lecheras.

Hipocalcemia (Fiebre Vitular)

La hipocalcemia es una enfermedad metabólica común en el periparto, especialmente en ganado lechero lactante adulto de alta producción. Se caracteriza por hipocalcemia, hipofosfatemia e hipermagnesemia, asociadas a disfunción muscular progresiva, debilidad, decúbito, shock y muerte. La susceptibilidad varía entre razas, siendo las Jersey, Guernsey, Pardo Suizo y Holstein las más afectadas. Las vacas maduras, entre los cinco y diez años, son las más propensas debido a una mayor producción de leche, menores reservas de Ca+, menor actividad metabólica y mayor depresión del apetito al parto. Al inicio de la lactación, se produce un periodo transitorio de hipocalcemia por un desequilibrio entre la alta demanda de Ca+ para formar calostro y leche, y la limitada disponibilidad a través del tracto gastrointestinal y el sistema óseo. Una vaca que produce 10 kg de calostro puede perder 23 g de Ca+ en un solo ordeño, una cantidad que supera en nueve veces la reserva plasmática total de Ca+ de la vaca. Valores de calcio plasmático entre 5 y 8 mg/100ml (el rango normal es 9-12 mg/100ml) pueden llevar a retención de membranas fetales, metritis, distocia, desplazamiento abomasal y timpanismo.

Los síntomas de la hipocalcemia progresan en fases:

  • En la Fase I (25% de los casos), la vaca está de pie pero con equilibrio dificultoso, tambaleo y poco control muscular.
  • En la Fase II (50% de los casos), la vaca se encuentra postrada en decúbito esternal, con musculatura estriada flácida, sin reflejo palpebral, deprimida con la cabeza hacia el flanco (cuello en "S"), extremidades frías, depresión progresiva y temperatura subnormal.
  • En la Fase III (25% de los casos), la vaca entra en decúbito lateral.
Diagrama de las fases de la hipocalcemia en vacas lecheras

Hipomagnesemia

La hipomagnesemia es una enfermedad metabólica que se caracteriza por bajos niveles de magnesio en sangre. Los síntomas incluyen pérdida de apetito, agresividad, marcha tambaleante, caída, temblores musculares y, finalmente, la muerte. La forma más severa se conoce como "Crisis de tetania". Es crucial que el magnesio se incorpore al animal por vía oral, y es importante implementar medidas de manejo adecuadas para evitar que el animal llegue obeso al momento del parto.

Hipofosfatemia

El fósforo es un nutriente esencial y, como fosfato, participa en numerosas actividades metabólicas del organismo, siendo un constituyente esencial de los tejidos óseo y muscular y del tejido nervioso. Aproximadamente el 80% del fósforo corporal se encuentra en huesos y dientes. Se han observado variaciones fisiológicas de acuerdo con la edad, ingesta, actividad física, estado de preñez y lactancia. Bajos ingresos dietarios de fósforo, insuficientes para los requerimientos de mantenimiento, se compensan con un incremento en la reabsorción ósea y la movilización desde los tejidos blandos. Esta regulación es necesaria porque el fósforo es requerido para múltiples reacciones metabólicas y energéticas. En bovinos, una inadecuada concentración plasmática de fósforo puede alterar la funcionalidad y viabilidad de los eritrocitos.

Acetonemia o Cetosis

La acetonemia o cetosis es una enfermedad metabólica de las vacas lactantes que puede ocurrir desde el momento del parto hasta la tercera o cuarta semana. Este trastorno se produce por una reducción en la ingestión o absorción de precursores dietéticos de carbohidratos al principio de la lactancia. Las principales fuentes de energía del animal son los ácidos acético, butírico y propiónico, producidos por la fermentación en el rumen. Los síntomas incluyen:

  • Inapetencia
  • Estreñimiento y heces cubiertas de mucosidades
  • Depresión y mirada fija perdida
  • Disminución en la producción de leche
  • Frenesí y agresión
  • Masticación compulsiva y marcha tambaleante

Se recomienda reemplazar el carbohidrato que consume el animal y, en algunos casos, la administración de glucocorticoides y glucosa sanguínea puede ser beneficiosa.

Factores de Manejo y Técnicas Reproductivas

La acción del hombre puede incidir significativamente en los bajos niveles de concepción cuando no se ofrece un estado de confort absoluto al animal, incluyendo una dieta equilibrada o un refugio adecuado. Las fallas en las técnicas de reproducción avanzada y en la detección del estro influyen en la capacidad reproductiva del animal, especialmente si los trabajadores o ganaderos no están debidamente entrenados.

Técnica de Inseminación Artificial (IA)

Aunque la inseminación artificial es una técnica muy utilizada, no es una técnica fácil. La tasa de preñez alcanzada por un técnico inseminador puede diferir hasta en un 23%. La experiencia y habilidad del inseminador son factores muy influyentes en la fertilidad del rebaño. El éxito en la deposición del semen en el lugar apropiado del tracto reproductivo de la vaca es un aspecto crucial. Estudios han demostrado que solo el 39% de las deposiciones de semen se localizan en el cuerpo uterino (lugar adecuado), mientras que un 25% se localiza en el cérvix y un 36% en el lumen de un cuerno uterino. Esto significa que el 61% de las deposiciones pueden ser erróneas. Por ejemplo, en un estudio con 2820 primeros servicios, el inseminador más habilidoso obtuvo un 62,7% de concepción en el primer servicio, mientras que el menos habilidoso consiguió solo un 40,1%.

El equipo de manejo debe registrar y evaluar la tasa de concepción de cada inseminador y tomar acciones correctivas. Una revisión periódica y reciclaje de las técnicas de inseminación (al menos una vez al año) es fundamental para asegurar que los técnicos conozcan la importancia de depositar el semen en el lugar apropiado.

Detección de Estro

La eficiencia en la detección de celos se define como el porcentaje de vacas que, mostrando signos de estro, son identificadas como que están en celo. Esta eficiencia depende casi exclusivamente del programa diseñado por el equipo de manejo. La escasa capacitación del personal en la detección de estros reduce la fertilidad de las vacas. Esta práctica asegura la fertilidad siempre y cuando se cuente con una detección de estros eficiente; sin embargo, en condiciones deficientes, no se sabe si la vaca en estro se encuentra en las primeras o en las últimas horas del periodo de aceptación. Los errores en la detección de celos vienen determinados por la proporción de vacas inseminadas sin estar en celo. Estudios de progesterona en leche y sangre han mostrado que entre el 5% y el 30% de todas las inseminaciones se llevan a cabo en vacas que no están realmente en celo. Estos errores pueden ocasionar infecciones uterinas, ya que las vacas se inseminan durante la fase luteínica del ciclo, cuando el útero es más susceptible. La eficiencia y precisión en la detección de celos pueden mejorarse implementando programas de trabajo bien definidos y enfatizando que solo las vacas que muestran aceptación de la monta están preparadas para inseminar. El objetivo debe ser que los errores en la detección sean inferiores al 2%.

Fertilidad del Toro y Manejo del Semen

Existen diferencias significativas entre toros en cuanto a su fertilidad, que puede oscilar entre el 35% y el 70%. El manejo del semen congelado es también crucial. La descongelación en agua caliente (35º C durante 30-60 segundos) es la apropiada. Después de la descongelación, se debe prevenir el choque de frío envolviendo el catéter de inseminación con una toalla o papel limpio, y colocándolo dentro de la ropa o debajo de la axila del inseminador. Debido al crecimiento de los rebaños y al uso de técnicas programadas de inseminación, la probabilidad de inseminar varias vacas el mismo día aumenta, lo que puede tentar a los inseminadores a descongelar varias pajuelas de semen simultáneamente, aunque los datos sobre esto son polémicos y deben evitarse pérdidas de movilidad espermática.

5 técnica de inseminación

Impacto Económico de la Infertilidad

Todas estas causas de infertilidad traen consigo significativas pérdidas económicas. Por ejemplo, en Estados Unidos, se han estimado pérdidas de hasta 50 dólares por día por cada día abierto adicional en el ciclo reproductivo de la vaca. Los quistes ováricos, por sí mismos, ocasionan una importante pérdida económica y disfunción reproductiva en la ganadería. Si la eficiencia en la detección de celos es baja, por ejemplo, solo del 35%, esto representa una gran oportunidad de mejora con un impacto económico considerable.

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