Las Razones Detrás de la Alta Fecundidad en Suecia: Un Nuevo Paradigma Demográfico

Durante la segunda mitad del siglo XX, en la era de la segunda transición demográfica y del desarrollo económico y social de posguerra, la natalidad experimentó una caída drástica en los países desarrollados. La constante que demógrafos y sociólogos encontraron era que, cuanto más aumentaba el nivel educativo y la riqueza de la población, menos hijos tendrían, concentrándose la mayor fertilidad en las capas inferiores. Sin embargo, el siglo XXI está presenciando cambios significativos en esta dinámica, sugiriendo una entrada en “una nueva era en la economía de la fertilidad”. En este contexto, Suecia emerge como un caso de estudio paradigmático.

El Fenómeno Sueco: Renta y Natalidad en el Siglo XXI

Demógrafos de distintos países desarrollados llevan tiempo identificando un cambio de tendencia en el que tener hijos está relacionado de manera directamente proporcional con los ingresos económicos. En otras palabras, tiene hijos quien puede permitírselos. Uno de estos países es Suecia, donde el profesor Martin Kolk, de la Universidad de Estocolmo, ha publicado un trabajo que muestra cómo en el país escandinavo las clases más bajas tienen cada vez menos hijos, mientras que las familias con más recursos económicos son las que están viendo aumentar su fertilidad.

Los Hijos como Símbolo de Estatus y la Democratización Cultural

Lo que ha ocurrido en Suecia, según explica el profesor Kolk, es una democratización de determinado pensamiento cultural que antes solo se localizaba en las clases más altas. "Las preferencias y los valores culturales que solían relacionarse con tener menos hijos eran más comunes entre los individuos más ricos y ahora están mucho más repartidos en distintos grupos sociales, tanto familias pobres como ricas", señala Kolk. Esta transformación explica por qué "los que ganan más tienen más hijos, porque pueden permitirse, por ejemplo, vivir en casas más grandes". El tamaño de la casa sí que importa, y los niños, al ser "caros, pero deseables para grandes grupos de la sociedad, pueden estar convirtiéndose en un lujo que no todo el mundo puede permitirse".

Infografía: Relación entre nivel de ingresos y número de hijos en Suecia por cohortes de nacimiento

La Influencia de la Estabilidad Económica

El estudio de Kolk, basado en el análisis de datos e ingresos suecos de 40 años para cada cohorte de nacimientos, reveló una relación clara. En el caso de los hombres, "los hombres más ricos son los que tienen más hijos y ese patrón se ha acentuado con el tiempo". Para las mujeres, Kolk apreció un cambio de tendencia "claro". Mientras que entre las nacidas en las décadas de 1940 y 1950 unos ingresos más bajos iban acompañados de más hijos, las generaciones posteriores (entre 1960 y 1970) mostraron la foto contraria: los ingresos más elevados señalaban mayor descendencia. Este cambio sugiere que, si bien en el pasado la menor fertilidad de las personas con altos ingresos pudo deberse a diferencias culturales, en la actualidad, estas parecen ser superadas por la realidad económica, donde tener hijos es una inversión que implica grandes costes, tanto directos como indirectos.

Alberto del Rey, catedrático de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Salamanca, añade que en el norte de Europa "tener más hijos empieza a ser un símbolo de estatus y de posibilidades", afectando sobre todo a la clase media, donde la economía influye más que lo cultural. "La clase media suele realizar una valoración económica antes de tener hijos porque quiere lo mejor para ellos, y con los gastos de colegio, clases extraescolares, etc., a lo mejor para uno les alcanza, pero para dos no". Investigaciones en países como EEUU, Canadá o Australia también han mostrado la gran importancia que tiene el tamaño de la vivienda a la hora de tener un segundo o tercer hijo. La seguridad económica, ejemplificada por "tener un trabajo estable en la Administración" o una vivienda, es un factor fundamental para la paternidad.

Políticas de Bienestar y Conciliación Familiar en Suecia

Tradicionalmente, las políticas familiares suecas, inherentes al modelo nórdico de Estado del Bienestar, han sido citadas como clave para elevar la fecundidad. Suecia se puso a trabajar para reactivar la natalidad ya en los años 80, diagnosticando el problema de la falta de gente joven y afrontándolo desde el primer momento. Estas políticas se basan en la consideración del individuo y no de la familia como unidad central, buscando crear un contexto propicio para que las personas puedan tener los hijos que desean.

Medidas de Apoyo a la Paternidad y Maternidad

  • Permiso Parental Generoso: Un sistema superior al año que se puede compartir entre ambos padres de forma muy flexible, cobrando el 90% de su sueldo durante gran parte de este período y tres meses más con una compensación menor. Este permiso puede utilizarse también trabajando a jornada parcial durante un período más largo.
  • Atención Infantil Subvencionada: La atención infantil está totalmente subvencionada en Suecia, con un número de plazas en guarderías y otras fórmulas de custodia de menores de seis años que aumentó de 200.000 en 1980 a 432.000 en 1992.
  • Ayudas por Hijos y Flexibilidad Laboral: Aunque el número de hijos no da derecho a deducciones fiscales, garantiza subsidios familiares sustanciosos (del orden de 9.000 coronas por hijo y año). La conciliación se facilita también por la prevalencia del trabajo a tiempo parcial (el 40,5% de las mujeres trabajadoras lo hacen así).
  • Permiso por Hijo Enfermo: Un padre sueco puede disfrutar de un permiso de hasta 60 días por año para cuidar a un hijo menor de 12 años, con compensación por la pérdida de ingresos.
Foto: Familias suecas disfrutando de actividades al aire libre con niños, reflejando conciliación

Según Birgit Arve-Pares del Ministerio de Asuntos Sociales sueco, "no se trata de hacer que nazcan más niños, sino de facilitar su inserción social", lo que implica reducir los obstáculos socioeconómicos para quienes desean tener hijos. La alta tasa de actividad femenina (80,3%, la más alta de la OCDE) coexiste con estas políticas, demostrando que el dilema "trabajo o familia" puede mitigarse con un soporte adecuado. Anne Hannusch, de la Universidad de Mannheim, vincula estos cambios a cuatro factores que permiten combinar familia y carrera profesional: la disponibilidad de apoyo público al cuidado de los hijos, una mayor participación de los padres, normas sociales que apoyan a las madres trabajadoras y mercados laborales flexibles.

Desafíos y Evolución del Modelo

El modelo sueco es, no obstante, caro y se ha consolidado gracias a una prolongada primacía política de la socialdemocracia y sus elevados impuestos. El Partido Moderado, en el poder desde 1991, propuso fortalecer la libertad de las familias frente al intervencionismo estatal, dando más juego al mercado en la economía. Una de las medidas fue la financiación pública ligada al niño en la enseñanza primaria, permitiendo a los padres elegir libremente la escuela. Si bien los suecos pagan altos impuestos (el 52% de su renta), los datos de déficit público y recesión amenazan los fundamentos del Estado del Bienestar y podrían llevar a recortes en la generosa política familiar.

Perspectiva Histórica y Demográfica de la Fecundidad Sueca

La historia de la política demográfica sueca tiene un hito fundamental en la publicación de "Crisis in the population question" en 1934 por Alva y Gunnar Myrdal. Este libro, aunque enmarcado en el alarmismo demográfico europeo de la época, propuso una intervención pública fuerte para equilibrar y generalizar las posibilidades de formar pareja y tener hijos mediante una planificación económica centralizada, universalización de la atención sanitaria, préstamos para el matrimonio, vivienda financiada, ayudas directas por hijo y servicios públicos de maternidad y atención al parto, entre otros.

Retrato de Alva y Gunnar Myrdal

El Mito del Éxito Inmediato y la Fecundidad Reversa

Contrario a la creencia popular de que las políticas de los Myrdal llevaron a un aumento inmediato de la fecundidad, la realidad es que Suecia "no solo no consiguió elevar su fecundidad, sino que se mantuvo como uno de los países con menor fecundidad del planeta" durante décadas. Sin embargo, en los años noventa, muchos países con políticas natalistas tradicionales vieron su fecundidad hundirse por debajo de la sueca, lo que llevó a la tesis de que Europa protagonizaba una Segunda Transición Demográfica. Esta teoría, propuesta en los años 80 por Dirk van de Kaa y Ron Lesthaeghe, se caracteriza por nuevas pautas familiares generadas por un cambio de valores postmaterialistas y postmodernos.

Gráfico: Evolución de la tasa de fecundidad en Suecia y otros países europeos (1980s-1990s)

El Papel Fundamental de la Mortalidad

Para algunos demógrafos, la política y los valores no explican todo lo que ocurre en las poblaciones. J. MacInnes y J. Pérez Díaz sugieren que el verdadero "modelo Sueco" va más allá de las políticas socialdemócratas o las propuestas de los Myrdal, y se centra en el avanzado descenso de la mortalidad que el país experimentó tempranamente. La creciente supervivencia generacional es un factor clave. Por ejemplo, la primera generación sueca en alcanzar la "madurez de masas" (50 años sin haber perdido más de la mitad de sus miembros) fue la nacida en 1818, mientras que en España esto ocurrió con la generación de 1901-1905, más de ochenta años después. Esta diferencia fundamental en la longevidad y la supervivencia temprana de las cohortes puede explicar muchas otras divergencias demográficas y sociales atribuidas a políticas posteriores.

Factores Adicionales y Futuras Tendencias

El impacto de los ingresos en la natalidad se nota especialmente en la decisión de tener un segundo o tercer hijo. En los países desarrollados, las familias con tres hijos suelen ser de clase económica alta o muy alta. El problema en otros países radica en la transición al segundo hijo, que muchas parejas no pueden realizar por falta de capacidad económica o por haber retrasado mucho el primero.

Innovaciones en Fertilidad Asistida

En Suecia, también se han realizado avances significativos en el campo de la fertilidad asistida. Por ejemplo, una nueva técnica ensayada ha demostrado que la mayoría de los embarazos múltiples resultantes de fecundaciones in vitro son evitables. Este método, que considera la edad de la madre, la calidad del embrión, la respuesta al tratamiento y los intentos previos, ha logrado reducir drásticamente la tasa de embarazos múltiples. Si bien no es una razón directa para la alta fecundidad general, estas innovaciones reflejan un entorno avanzado en el cuidado de la salud reproductiva que contribuye a la seguridad y planificación familiar.

Proyecciones y Contexto Internacional

Kolk prevé que la tendencia observada en Suecia -una pendiente cada vez más positiva entre los ingresos personales y la fecundidad, una relación positiva entre la fecundidad y el ciclo económico, y una mayor fecundidad en los países más ricos- puede empezar a extrapolarse a otras economías desarrolladas. Sin embargo, recalca que el apoyo del estado de bienestar a la crianza y al empleo femenino en Suecia es un factor condicionante que podría no ser aplicable en otros contextos sin políticas similares. Aunque es pronto para sacar conclusiones definitivas, el caso sueco sugiere que el "invierno demográfico" podría encontrar una solución en la evolución de la economía y la sociedad, donde la crianza podría convertirse en algo menos costoso en términos económicos y más placentero en un mundo futurista de productividad creciente y salarios al alza.

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