La placenta es un órgano fundamental en el embarazo, aunque muchas veces genera dudas y preocupaciones. Su posición dentro del útero puede variar y, en algunos casos, influir en el seguimiento de la gestación y en el parto. En este artículo te explicamos de manera sencilla qué es la placenta, dónde se coloca normalmente y si su posición puede cambiar.
¿Qué es la Placenta y Cuáles son sus Funciones?
La placenta es el órgano que conecta al bebé con la madre a través del cordón umbilical. Se forma durante el embarazo para proporcionar oxígeno y nutrientes al bebé en crecimiento, y también elimina los desechos de la sangre del bebé. Sus funciones principales son:
- Aportar oxígeno y nutrientes al bebé.
- Eliminar desechos.
- Producir hormonas que mantienen el embarazo.
Se desarrolla de las mismas células provenientes del espermatozoide y el óvulo que dieron lugar al feto. La placenta humana es de tipo hemocorial (o discoidal), lo que significa que el tejido fetal penetra el endometrio hasta el punto de estar en contacto con la sangre materna. Se trata de un órgano compartido, es tanto de la madre como del bebé y a través de él circulan partículas de ambos en ambas direcciones.
Sirve de filtro, pero hay sustancias que consiguen penetrar en la placenta, como por ejemplo las drogas, por eso muchos medicamentos están prohibidos en el embarazo. Tiene forma de galleta redonda y aplastada, siendo mucho más fina que otros tipos de placenta, puesto que sólo tiene tres capas (sincitiotrofoblasto, conjuntivo y endotelio vascular fetal).
La placenta es un órgano efímero, es decir, que tiene una duración determinada, que es lo que dura el embarazo. Por eso, a medida que se acerca la fecha del parto es normal que la placenta comience a envejecer. Esto no quiere decir que deje de funcionar, hay placentas perfectamente funcionales en la semana 41 y en la semana 42, pero sí es cierto que a partir de la semana 40 hay que hacer controles más exhaustivos para asegurarse del buen funcionamiento de la placenta.

Posiciones Normales de la Placenta en el Útero
Lo habitual es que la placenta se adhiera a la pared del útero, en la parte superior o lateral. Esta posición suele ser la más segura, ya que permite al bebé crecer sin obstáculos. Existen varios términos que suelen aparecer en las ecografías:
- Placenta anterior: cuando está en la parte frontal del útero.
- Placenta posterior: cuando se ubica en la parte trasera del útero, cerca de la columna vertebral.
- Placenta lateral: cuando se coloca en alguno de los lados del útero.
Todas estas posiciones son normales y, en la mayoría de los casos, no suponen riesgo. La ubicación de la placenta desempeña un papel crucial para el crecimiento y desarrollo del bebé.

¿La Placenta Puede Cambiar de Posición de Anterior a Posterior? El Concepto de "Migración"
Surge a menudo la pregunta de si la placenta puede moverse de una posición anterior a posterior o viceversa. La respuesta es que la placenta, una vez implantada, no se mueve físicamente de una pared a otra del útero.
Esa característica hace referencia a la pared del útero en la que se implanta la placenta y, una vez implantada, ya no se mueve. El proceso del embarazo es complejo y hermoso al mismo tiempo; la implantación del tejido que posteriormente va a formar la placenta es único.
Sin embargo, existe un fenómeno conocido como "migración placentaria", que a menudo se confunde con un cambio de posición. En realidad, no es que la placenta se mueva, sino que al agrandarse el útero a medida que el embarazo se desarrolla y aumenta el líquido amniótico, la inserción de la placenta, especialmente si está baja, deja de aparecer tan abajo y libera el cuello del útero.
La posición de la placenta puede parecer que cambia a medida que crece el útero. Si antes de la semana 20 de su embarazo el médico determina que su placenta se encuentra en la parte inferior del útero, hay una buena probabilidad de que se mejore por sí sola. El 80 % de las placentas de inserción baja al final de la gestación no serán placentas previas, debido a la "migración placentaria", que es el desplazamiento de la placenta a la porción superior del útero por la elongación del segmento uterino inferior, que de una longitud de 0,5 cm en la semana 20 pasa a más de 5 cms al final de la gestación. Generalmente, se puede esperar hasta las 32 semanas del embarazo para visualizar la localización definitiva de la placenta.
PLACENTA PREVIA: CLASIFICACIÓN, DIAGNÓSTICO, 🩸SÍNTOMAS🩸, MANEJO... - Ginecología y Obstetricia -
La Placenta Baja y Placenta Previa: Una Situación Especial
¿Qué es la Placenta Previa?
En algunos embarazos, la placenta se coloca más cerca del cuello uterino (cérvix). Esto se llama placenta baja o placenta previa. La placenta previa es un problema del embarazo en el que la placenta bloquea parcial o completamente el cuello uterino.
Recuerda que para que tu bebé nazca debe pasar por el canal del parto, cuya única puerta es el cuello del útero. Si la placenta ‘tapa’ este orificio, definitivamente el parto sería vía cesárea.
En el primer y segundo trimestre, la placenta baja es relativamente frecuente, y muchas veces la placenta “sube” de manera natural a medida que el útero crece. Si persiste en el tercer trimestre, puede requerir vigilancia extra, ya que puede dificultar el parto vaginal o provocar sangrados.
La placenta previa indica la relación de la posición de la placenta con el orificio interno del cuello uterino y una zona llamada segmento uterino inferior; este último no inicia su formación hasta la semana 28, por lo que no se puede establecer esa relación antes de dicha semana. Antes de esa fecha es imposible determinar si es una placenta previa.
Detección y Manejo de la Placenta Previa
Los síntomas de la placenta previa pueden incluir sangrado vaginal repentino e indoloro o síntomas de trabajo de parto antes de término. La mayoría de los casos de placenta previa se encuentran durante el segundo trimestre cuando una mujer se realiza una ecografía de rutina, o podría descubrirse cuando una mujer embarazada tiene sangrado vaginal y se realiza una ecografía para averiguar cuál es la causa. No se realizará un examen pélvico a menos que usted necesite una cesárea de inmediato.
Usted no puede controlar la mayoría de los factores de riesgo de la placenta previa. Si usted no tiene sangrado, es posible que no tenga que estar en el hospital. Si tiene sangrado, es posible que deba permanecer en el hospital. Si está cerca de su fecha prevista de parto, usted dará a luz a su bebé.
Los médicos siempre realizan un parto por cesárea cuando hay placenta previa en el momento del parto. Si el sangrado se puede reducir o detener, su médico podría retrasar el parto y vigilarlos a usted y a su bebé atentamente. Si su recién nacido es prematuro, es posible que se traten esteroides si aún no está cercana a la fecha prevista de parto y que se trate a su bebé en una unidad de cuidados intensivos neonatales (NICU, por sus siglas en inglés).
Consideraciones sobre la Placenta Posterior
Cuando la placenta se implanta a lo largo de la pared uterina posterior, se denomina placenta posterior. Esta posición es completamente normal y a menudo se asocia con menos complicaciones en comparación con otras posiciones, como la placenta anterior o baja. Comprender cómo funciona la placenta posterior puede ayudarte a sentirte más segura y preparada durante el embarazo.
Efectos y Sensaciones Comunes
La placenta posterior puede tener varios efectos en el embarazo y el parto. Algunos efectos comunes de una placenta posterior incluyen:
- Aumento del dolor de espalda: La posición de la placenta posterior a veces puede provocar una mayor presión en la espalda de la madre, causando molestias y dolor, especialmente en las últimas etapas del embarazo.
- Percepción tardía de los movimientos fetales: Las mujeres con placenta posterior pueden sentir los movimientos de su bebé más tarde en el embarazo en comparación con aquellas con una placenta anterior. Sin embargo, en algunos casos, las mujeres con placenta posterior pueden sentir menos movimiento de su bebé.
- Dificultad para controlar la frecuencia cardíaca fetal: Durante el parto, controlar la frecuencia cardíaca del bebé puede ser un poco más difícil si la placenta es posterior, pero los profesionales médicos son expertos en garantizar un control adecuado. El monitoreo del bienestar del bebé durante el parto puede requerir técnicas o posiciones adicionales para garantizar lecturas precisas con una placenta posterior.
- Potencial de parto posterior: En algunos casos, una placenta posterior puede estar asociada con una mayor probabilidad de experimentar un parto de espalda, donde las contracciones se sienten principalmente en la espalda baja en lugar de en el abdomen.
- Efecto sobre el crecimiento fetal: La posición de la placenta puede influir en la forma en que los nutrientes y el oxígeno llegan al bebé, lo que podría afectar el crecimiento y el desarrollo fetal.
Beneficios de la Placenta Posterior
Si bien la placenta posterior puede presentar algunos desafíos, también ofrece ciertos beneficios que pueden mejorar la experiencia prenatal general para las futuras madres:
- Visualización ecográfica mejorada: La posición de la placenta en la parte posterior del útero puede ofrecer imágenes más claras y detalladas durante las ecografías, lo que permite una mejor evaluación de los órganos y movimientos del bebé.
- Potencial para reducir el malestar abdominal: En algunos casos, una placenta posterior puede generar menos presión y malestar en el abdomen, ofreciendo una experiencia más cómoda para la madre.
- Disminución del riesgo de parto posterior: A pesar de la posibilidad de un parto posterior, algunas mujeres con placenta posterior pueden experimentar un parto más suave y sencillo en comparación con aquellas con otras posiciones placentarias.
¿Es la Placenta Posterior de Alto Riesgo?
No, la placenta posterior no representa un riesgo alto. Es una posición común y generalmente facilita un parto vaginal normal.
Otras Complicaciones y Tipos de Placenta
Si bien la placenta posterior es una variación común, a veces puede estar relacionada con ciertas complicaciones que requieren un control y un tratamiento más estrictos durante el embarazo. Algunas complicaciones asociadas con una placenta posterior incluyen:
- Placenta previa: En casos raros, una placenta posterior puede aumentar el riesgo de placenta previa, donde la placenta cubre parcial o completamente el cuello uterino, lo que puede provocar sangrado y complicaciones en el parto.
- Aumento del malestar en la espalda: La presión que ejerce la placenta sobre la espalda de la madre puede contribuir a que el dolor y el malestar de espalda sean persistentes, lo que requiere apoyo adicional y estrategias de tratamiento.
Anomalías en la Inserción de la Placenta
Existen otros tipos de anomalías placentarias que son importantes de conocer:
- Placenta bilobata: La placenta tiene dos lóbulos, a veces ubicados en lados opuestos (anterior y posterior).
- Placenta accreta: Penetra excesivamente en la pared uterina y se encuentra muy adherida a ella.
- Placenta increta y percreta: Son placentas que penetran aún más en el músculo uterino o en la pared uterina y que, a veces, se extienden a estructuras próximas como la vejiga.
En estos trastornos, la placenta no se separa totalmente del útero como debería hacerlo cuando la mujer da a luz al bebé, lo cual puede producir una hemorragia peligrosa después del parto vaginal. Por lo general, la placenta debe extirparse quirúrgicamente para detener la hemorragia y, con frecuencia, es necesario realizar una histerectomía (extirpación del útero). Cuando se diagnostica placenta accreta antes del nacimiento, suele realizarse un parto por cesárea seguido inmediatamente por una histerectomía para reducir la pérdida hemorrágica y otras complicaciones en la madre.

Diagnóstico y Monitoreo de la Posición Placentaria
La ecografía es la prueba que permite saber con exactitud dónde está colocada la placenta. Por eso, en las revisiones prenatales se suele anotar su localización. La única manera de observar la localización de la placenta es mediante una ecografía.
La mayoría de los casos de placenta previa se encuentran durante el segundo trimestre cuando una mujer se realiza una ecografía de rutina. O podría descubrirse cuando una mujer embarazada tiene sangrado vaginal y se realiza una ecografía para averiguar cuál es la causa. No se realizará un examen pélvico a menos que usted necesite una cesárea de inmediato.
A través de la ecografía Doppler se controlan las arterias umbilicales para asegurarse de que el flujo de sangre y, por ende, los nutrientes y el oxígeno están llegando adecuadamente al bebé.
Mitos Comunes sobre la Placenta
Existen mitos populares relacionados con la placenta que no tienen base científica:
- ¿La placenta determina el sexo del bebé? No, la placenta no determina el sexo del bebé. Existe el mito popular de que la frecuencia cardíaca fetal (superior o inferior a 140 lpm) puede predecir el sexo, pero no hay evidencia científica que lo respalde. El sexo del bebé se puede averiguar durante su ecografía de rutina.