Pérdida de Vitalidad Fetal: Causas, Síntomas y Diagnóstico

La pérdida de bienestar fetal es una condición crítica que puede surgir durante el embarazo y el parto, indicando que el feto no recibe suficiente oxígeno o experimenta otras formas de estrés. Esta condición es importante porque puede causar complicaciones graves tanto para la madre como para el bebé si no se identifica y trata a tiempo.

A menudo, el control del bienestar fetal anteparto es un gran reto, debido a la complejidad que supone comprobar el bienestar de una vida fetal. El término “sufrimiento fetal”, aunque comúnmente usado, debe sustituirse por el de “riesgo de pérdida de bienestar fetal” (RPBF), añadiendo la alteración que lleva al diagnóstico de esta situación. Sin embargo, el sufrimiento fetal se refiere a las señales antes y durante el parto que indican que el feto no se encuentra bien.

Pese a que los tiempos avanzan y se continúa estudiando, las pruebas de bienestar fetal anteparto aún no han demostrado de forma significativa mejorar el resultado neonatal. Por ello, se realizan en gestaciones en las que el riesgo de pérdida de bienestar fetal (RPBF) está aumentado.

Tipos de Pérdida de Bienestar Fetal

El sufrimiento fetal es una condición de urgencia que puede ocurrir durante el embarazo y se relaciona con el RPBF. Existen dos tipos principales, el agudo y el crónico.

Sufrimiento Fetal Crónico

El sufrimiento fetal crónico tiene lugar a lo largo de la gestación y de manera progresiva. En este tipo de casos, el bebé se adapta a las condiciones en las que se encuentra, ya que ocurre de forma gradual. La función de la placenta durante el embarazo se altera progresivamente, dando lugar a una alteración en el crecimiento del feto, conocido como Retraso del Crecimiento Intrauterino (CIR). Muchas veces se acompaña de una disminución en la producción del líquido amniótico, ocasionando un problema denominado oligoamnios. Ambas condiciones, si no son detectadas y tratadas a tiempo, pueden desencadenar la muerte del feto.

El sufrimiento fetal crónico puede ser causado por una variedad de factores, incluyendo la diabetes materna, la hipertensión arterial, la enfermedad renal, la enfermedad cardíaca, la preeclampsia y otros problemas médicos en la madre. También puede ser causado por problemas en la placenta, como la placenta previa o la insuficiencia placentaria.

Sufrimiento Fetal Agudo

El sufrimiento fetal agudo se considera una urgencia médica, ya que se presenta de forma repentina y durante el parto, cuando la falta de oxigenación del bebé ocurre de forma brusca. Esta situación implica una disminución brusca del oxígeno que llega al feto a través del cordón umbilical. Muchas veces ocurre durante el parto y suele ser de corta duración y recuperación rápida sin ocasionar secuelas, aunque si dicho daño persiste puede poner en peligro la vida del feto. En estos casos, es necesario provocar el nacimiento del bebé lo antes posible, ya sea por cesárea de urgencia o por vía vaginal, bajo constante vigilancia médica. Si no se trata adecuadamente, puede provocar daño cerebral, discapacidades físicas y mentales, e incluso la muerte fetal.

Infografía comparativa de sufrimiento fetal agudo y crónico

Causas de la Pérdida de Bienestar Fetal

Las causas de la pérdida de bienestar fetal (PBF) se agrupan en maternas-uterinas, fetales, funiculares y placentarias. Aunque el sufrimiento fetal suele ocurrir de forma repentina, con los controles ecográficos en la gestación sí es posible detectar algunas circunstancias que pueden provocarlo.

Causas Maternas y Uterinas

  • Contracciones uterinas muy prolongadas o con mucha potencia que disminuyan el flujo sanguíneo al feto. Si el problema es puntual no suele tener secuelas, pero si se presentan con mucha frecuencia es necesario tomar medidas. Una infección de la placenta y líquido amniótico llamada corioamnioitis puede desencadenar este tipo de contracciones.
  • Partos muy prolongados y/o en los que se utilizan altas dosis de oxcitocina.
  • Enfermedades maternas como hipertensión o preeclampsia.
  • El embarazo dura demasiado tiempo (posmadurez).
  • Ocurren otras complicaciones del embarazo o del parto (como un parto difícil o un parto rápido).
  • Infecciones durante el embarazo pueden afectar significativamente el bienestar fetal.

Causas Funiculares (Cordón Umbilical)

  • Circular de cordón umbilical que puede interrumpir el flujo sanguíneo al feto.
  • Anormalidades en el cordón umbilical. Muchas veces es muy fino, por ejemplo, en fetos con alteraciones de su crecimiento. Otras patologías pueden ser problemas de los vasos sanguíneos que están en el cordón.
  • Patología de cordón umbilical: circulares, nudos, torsiones y roturas.

Causas Placentarias

  • Desprendimiento de placenta o hematomas retroplacentarios.
  • Poca cantidad de líquido amniótico por diversas circunstancias (oligoamnios). Esto puede ser debido a rotura prematura de amnios, infecciones, retraso del crecimiento intrauterino, problemas renales o esofágicos fetales.
  • Placenta previa.
  • Envejecimiento grave de la placenta.
  • Vasa previa: los vasos sanguíneos fetales no están protegidos por el cordón, pueden rasgarse y provocar una hemorragia en el bebé.
  • Muchas de estas patologías de la placenta provocan hemorragias importantes, lo cual impide que el feto reciba suficiente oxígeno y nutrientes, lo que finalmente causa la muerte.

Causas Fetales

  • Crecimiento Intrauterino Retardado (CIR): el feto no crece al ritmo adecuado y son más pequeños.
  • Alteraciones genéticas y cromosómicas. Ciertas afecciones genéticas o trastornos autoinmunes pueden predisponer al feto a sufrir sufrimiento fetal.
  • Malformaciones congénitas.
  • Alteraciones en el líquido amniótico: oligoamnios y polihidramnios.
  • Embarazo múltiple: desequilibrio circulatorio en beneficio de un bebé y perjuicio del otro.
  • Rotura prematura de membranas.

Síntomas de la Pérdida de Bienestar Fetal

Reconocer los síntomas de sufrimiento fetal es crucial para una intervención oportuna.

Síntomas Maternos

Detectar la muerte fetal no es sencillo. No obstante, es importante que la madre esté atenta a cualquier tipo de señal que indique que algo no va bien en el embarazo. Los posibles síntomas son:

  • Pérdidas de líquido amniótico de color marrón.
  • El útero no crece.
  • Desaparición de la elasticidad y firmeza de las partes fetales a la palpación.
  • Dolor abdominal intenso.
  • Sangrado vaginal.

En caso de experimentar estos síntomas, es muy importante acudir al ginecólogo cuanto antes.

Signos Fetal (observados por la madre)

Uno de los signos más importantes es la disminución o ausencia de movimiento fetal. Un feto sano se mueve activamente dentro del útero materno, y la disminución o ausencia de movimiento fetal puede ser una señal de sufrimiento fetal. La madre debe contar las patadas diarias del bebé a partir de la semana 26. Lo normal es sentir al menos unas 10 patadas al día. Si la madre nota que el feto tiene menos actividad, esto sería una señal de alarma y se recomienda acudir a urgencias para que realicen una ecografía.

Cuando el feto sufre, puede responder disminuyendo su actividad y movimiento. En algunos casos, la disminución del movimiento fetal puede ser el primer signo de sufrimiento fetal, y puede indicar la necesidad de una evaluación médica más detallada.

Signos en el Monitoreo Fetal

El sufrimiento fetal suele caracterizarse por patrones anormales de la frecuencia cardíaca, lo que puede indicar que el feto está experimentando falta de oxígeno (hipoxia) u otros factores de estrés. El primer signo de sufrimiento fetal puede ser una frecuencia cardíaca anormal.

Los cambios en la frecuencia cardíaca fetal pueden incluir:

  • Taquicardia (aumento de la frecuencia cardíaca fetal).
  • Bradicardia (disminución de la frecuencia cardíaca fetal). En general, una disminución de la frecuencia cardíaca fetal por debajo de los 110 latidos por minuto es una señal de sufrimiento fetal agudo. La bradicardia puede causar hipoxia o puede ser resultado de hipoxia.
  • Variabilidad disminuida en la frecuencia cardíaca fetal.
  • Desaceleraciones variables: Descensos rápidos y variables en la frecuencia cardíaca fetal.
  • Desaceleraciones tardías: Descensos en la frecuencia cardíaca que ocurren después de las contracciones uterinas.
  • Deceleraciones prolongadas de la frecuencia cardíaca: Descensos prolongados en la frecuencia cardíaca fetal que pueden indicar problemas en el suministro de oxígeno.

La presencia de sustancias anormales en el líquido amniótico, como meconio (el contenido intestinal del feto que habitualmente es de color verde), puede indicar que el feto podría haber experimentado angustia o sufrimiento fetal.

INTERPRETACIÓN del R-CTG (PARTE 1): DINÁMICA, VARIABILIDAD y TONO BASAL -Ginecología y Obstetricia -

Diagnóstico de la Pérdida de Bienestar Fetal

Las pruebas de bienestar fetal anteparto tratan de identificar aquellos fetos que están sufriendo para intentar evitar o prevenir un daño que pueda ser irreversible. En gestaciones de bajo riesgo, no está indicado comenzar antes de la semana 40. En gestaciones con riesgo aumentado, como preeclampsia, CIR o gemelar monocorial, se suele comenzar en torno a las 32-34 semanas, pero variará en función de la severidad de la patología y el estado materno. La periodicidad de 1 o 2-3 veces por semana también varía según la situación.

Estas pruebas incluyen:

  1. Recuento materno de movimientos fetales: La madre reporta la actividad del feto.
  2. Test no estresante (RCTG o TNS): Se basa en el estudio de la frecuencia cardíaca fetal (FCF) y su relación con las contracciones. Consiste en la monitorización de la FCF y la actividad uterina. Una prueba reactiva es aquella que muestra la capacidad de incrementar la FCF asociada a movimientos fetales. Una prueba no reactiva es aquella que no cumple con los parámetros antes mencionados. Las gestaciones con riesgo de pérdida de bienestar fetal (RPBF) muestran una mayor cantidad de registros anormales de FCF.
  3. Prueba de tolerancia a las contracciones (Test estresante o POSE): Es un monitor fetal en el que se provocan contracciones uterinas a la madre por medio de oxitocina, valorando la respuesta de la frecuencia cardíaca fetal a dicho “estrés”.
  4. Estimulación vibroacústica (EVA): Utiliza estímulos vibratorios y auditivos que generan una intensidad acústica específica. Se aplica en aquellos resultados no reactivos del TNS.
  5. Perfil biofísico y perfil biofísico modificado: Evaluaciones completas que incluyen movimientos fetales, tono fetal, movimientos respiratorios, volumen de líquido amniótico y test no estresante.
  6. Amnioscopia: Permite la valoración del líquido amniótico, observando si este, en lugar de ser transparente, es de otro color (líquido amniótico meconial), lo que indica la necesidad de una vigilancia especial.
  7. Ecografía Doppler: Un tipo de ecografía especial que valora cómo funcionan los vasos del feto y reflejan la llegada de sangre a su cuerpo, incluyendo el flujo sanguíneo a través del cordón umbilical. Un Doppler umbilical anormal puede indicar un flujo sanguíneo alterado.
  8. Monitor fetal alterado: Cuando se observa una alteración en la frecuencia cardíaca fetal, especialmente una disminución por debajo de los 110 latidos por minuto. Los valores normales de FCF (Basal) oscilan entre 120-160 lpm.

Durante todo el trabajo de parto se controla la frecuencia cardíaca del feto, por lo general, de forma continua con monitoreo electrónico del corazón fetal (cardiotocografía). O bien por medio de un dispositivo portátil de ecografía Doppler para controlar la frecuencia cardíaca cada 15 minutos durante las fases iniciales y después de cada contracción al final del trabajo de parto.

Manejo y Prevención

Si se detecta una anomalía importante en la frecuencia cardíaca, habitualmente puede corregirse con medidas de resucitación intrauterina inmediatas como:

  • Administrando oxígeno a la mujer.
  • Aumentando la cantidad de líquidos que se aportan a la mujer por vía intravenosa.
  • Haciendo que la mujer repose de costado para mejorar la hipotensión y disminuir el compromiso fetal.
  • Si las contracciones son demasiado intensas y/o demasiado seguidas, y se ha utilizado oxitocina para estimularlas, se detiene su administración de inmediato. Si no se ha usado ningún fármaco para estimular las contracciones, la mujer puede recibir uno para retrasar el parto (como la terbutalina, administrada en inyección), interrumpiendo o distanciando las contracciones.
  • Si estas medidas no son suficientes y el sufrimiento fetal persiste, la solución muchas veces será la extracción del feto, inclusive por medio de una cesárea de emergencia.

Medidas de Prevención para la Madre

En ciertas ocasiones, es posible que la mujer sienta que algo no va bien y alerte al médico para buscar alguna solución. Si efectivamente existe un sufrimiento fetal que pueda poner en riesgo el embarazo, es posible tomar medidas como programar un parto por cesárea. Algunas recomendaciones para que la madre prevenga un óbito fetal incluyen:

  • Contar las patadas diarias del bebé a partir de la semana 26.
  • Dejar el tabaco y el alcohol desde el momento en que la mujer sabe que está embarazada.
  • Si la mujer ya ha tenido un óbito fetal en el pasado, es conveniente monitorear esta gestación con más cuidado, hacer más visitas al ginecólogo, más ecografías y reposo.

Si la muerte fetal se ha producido hace tiempo, se examinarán detenidamente todas las estructuras fetales y la placenta para encontrar una posible causa.

Situaciones Especiales: Muerte de Uno de los Gemelos

Cuando muere uno de los gemelos en el útero, en primer lugar, hay que valorar la situación y actuar de manera que el otro bebé no corra peligro. Todo depende del tiempo de embarazo y de si los gemelos comparten o no la placenta. En principio, no es recomendable inducir el parto a no ser que sea estrictamente necesario. Si aún es muy pronto para dar a luz, lo mejor es seguir con la gestación para que el bebé vivo tenga más tiempo y pueda desarrollarse bien. Cuando sea el momento, nacerán ambos bebés al mismo tiempo.

Óbito Fetal (Muerte Fetal Intrauterina)

La muerte fetal intrauterina, también llamada óbito fetal, es la muerte del feto antes de su expulsión o extracción en el nacimiento y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es independiente de la duración del embarazo. A pesar de ello, en general, se considera muerte fetal anteparto cuando ocurre después de la semana 20 de gestación. El 86% de las muertes fetales ocurren antes del parto, mientras que el 14% tiene lugar durante el mismo.

Causas Específicas del Óbito Fetal

Existen multitud de causas que pueden explicar la muerte del feto en el útero, aunque son difíciles de determinar. Los orígenes de la muerte fetal pueden ser maternos, fetales o relacionados con la placenta. En algunos casos, será posible prevenirlos con anterioridad y actuar a tiempo para impedir la muerte del bebé. Es muy importante que la mujer lleve un estilo de vida sano durante todo el embarazo.

Las causas ya mencionadas en la sección anterior son aplicables también al óbito fetal.

Síntomas y Diagnóstico del Óbito Fetal

Detectar la muerte fetal no es sencillo, pero los síntomas maternos ya descritos (ausencia de movimientos fetales, pérdidas de líquido amniótico de color marrón, útero que no crece, etc.) son cruciales. A través de una ecografía abdominal, el ginecólogo confirmará si hay latido cardíaco. Además, si la muerte fetal se ha producido hace tiempo, se examinarán detenidamente todas las estructuras fetales y la placenta para encontrar una posible causa. Es importante comprobar la superposición de las suturas craneales, engrosamiento del cuero cabelludo (halo de santo), derrame pleural y peritoneal, edema fetal, etc.

Afrontamiento de la Muerte Fetal

La muerte fetal es uno de los problemas obstétricos con mayor implicación psicológica tanto para la pareja como para el personal sanitario. Tener que afrontar la pérdida de un bebé antes de su nacimiento es un momento especialmente duro y difícil de superar en los futuros padres, que esperan con ilusión la llegada de un hijo durante todo el embarazo. El apoyo entre ambos miembros de la pareja es fundamental para evitar los estados de ansiedad y depresión.

Es importante que el médico informe de la muerte fetal en presencia de ambos padres o, si no es posible, que la madre se encuentre en compañía de algún familiar o amigo. A continuación, se informará de que el diagnóstico definitivo de la causa solo podrá establecerse por medio de una autopsia fetal, aunque no siempre es concluyente. Es importante valorar esta opción con el objetivo de evitar complicaciones similares en un futuro embarazo.

Después de haber dado a luz a un mortinato, muchos especialistas en psicología recomiendan a los padres ver al bebé para aceptar la pérdida y superar este trance de manera más rápida. En ese caso, el personal sanitario se encarga de preparar al bebé, lo limpia y lo envuelve en una mantita, de manera que parece que solo está dormido. A pesar de todo, la última decisión de si quieren o no ver al bebé sin vida es de los padres únicamente.

Imagen de una familia recibiendo apoyo tras la pérdida fetal

tags: #perdida #vitalidad #fetal