La lactancia materna es una etapa crucial que requiere una atención especial a la nutrición de la madre. Una alimentación adecuada no solo es fundamental para asegurar la producción de leche materna de calidad, sino también para mantener el bienestar físico y emocional de la madre. Este artículo profundiza en las recomendaciones nutricionales durante la lactancia, abordando qué comer, qué evitar y cómo estos hábitos pueden influir en el bebé, basándose en información científica y recomendaciones de expertos.
Necesidades Calóricas y Macronutrientes
Durante la lactancia, las madres generalmente necesitan un aumento de entre 400 y 500 calorías adicionales al día. Es importante destacar que esto no significa "comer por dos", sino elegir alimentos de alta densidad nutricional para satisfacer las demandas energéticas y de nutrientes. La distribución recomendada de macronutrientes suele ser del 40-60% de carbohidratos (preferiblemente de índice y carga glucémica baja, integrales), 15-20% de proteínas y 25-35% de grasas saludables.
La ingesta calórica materna recomendada durante la lactancia se sitúa entre 2300 y 2500 calorías para alimentar a un hijo y entre 2600 y 3000 calorías para lactancia de gemelos. Es fundamental que la dieta no sea menor a 1800 Kcal, incluso en mujeres con sobrepeso, quienes deben combinar una alimentación equilibrada con actividad física.

Alimentos Recomendados
Una dieta equilibrada durante la lactancia debe incluir una variedad de alimentos que aporten los nutrientes esenciales para la madre y el bebé.
Proteínas
Las proteínas son esenciales para la regeneración de tejidos y el mantenimiento de la producción de leche. Se recomiendan fuentes magras como carne magra, huevos, pescado blanco, tofu y legumbres.
Calcio
El calcio es fundamental para la salud ósea tanto de la madre como del bebé. Las principales fuentes incluyen lácteos, almendras, semillas de sésamo, brócoli y espinacas. En casos de alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) y la necesidad de una dieta de exclusión, se recomienda suplementación de calcio (1000 mg/día).
Hierro
El hierro es vital, y aunque el riesgo de anemia es bajo en madres que amamantan exclusivamente, puede ser necesario un aporte adicional. Buenas fuentes son espinacas, lentejas, almejas y mejillones. Se aconseja acompañar estos alimentos con fuentes de vitamina C para mejorar su absorción. En algunos países se suplementa sistemáticamente con hierro, mientras que en otros solo se hace bajo criterio médico.
Es importante tener en cuenta que el consumo de suplementos de hierro puede tener efectos secundarios a corto plazo, y algunas investigaciones sugieren una posible asociación con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares o cáncer a largo plazo.
Grasas Saludables
Las grasas saludables proporcionan energía y son cruciales para el desarrollo neurológico del bebé. Se encuentran en el aguacate, aceite de oliva virgen extra, semillas (chía, lino), frutos secos y pescados grasos como el salmón y las sardinas.
Vitaminas
Se presta especial atención a la vitamina D y la vitamina B12, especialmente si la madre sigue una dieta vegetariana o vegana. La concentración de algunas vitaminas en la leche materna depende de los niveles en el organismo de la madre, por lo que la deficiencia materna puede condicionar una deficiencia en el lactante, particularmente en vitaminas del complejo B, A y E.
Carbohidratos
La lactosa, el carbohidrato predominante en la leche materna, es esencial para la nutrición del cerebro del niño. Se recomienda el consumo de carbohidratos complejos provenientes de frutas, legumbres y cereales integrales.
Hidratación
Mantener una hidratación adecuada es fundamental. Se recomienda beber al menos 8 vasos de agua al día, llegando hasta 3 litros en épocas de calor, y beber cada vez que el cuerpo lo pida. Un truco útil es beber un vaso de agua cada vez que se amamanta.

Alimentos y Sustancias a Evitar o Limitar
Si bien no existe una lista universal de alimentos completamente prohibidos, hay ciertas sustancias y alimentos que requieren precaución durante la lactancia.
Alcohol
La recomendación más segura es evitar el consumo de alcohol. Si se decide tomar una copa puntual, se debe esperar al menos 2 horas por unidad de bebida antes de amamantar. El alcohol pasa a la leche materna y puede afectar el desarrollo del bebé. El Comité de Lactancia de la AEP aconseja no beber nada de alcohol durante los tres primeros meses.
Cafeína
Se aconseja limitar el consumo de cafeína a 2-3 tazas al día como máximo. La cafeína también se encuentra en refrescos, bebidas energéticas y chocolates, y su consumo excesivo puede afectar el sueño o agitar al bebé.
Pescado con Alto Contenido de Mercurio
Se deben evitar especies de pescado con alto contenido de mercurio, como el atún rojo, pez espada, tiburón o lucio. Se prefieren pescados pequeños y bajos en mercurio como sardinas o caballa, que además son fuente de omega-3.
La contaminación ambiental ha llevado a que algunos pescados sean portadores de mercurio y dioxinas. Dado que el pescado también aporta beneficios, el consejo en el embarazo y la lactancia es consumirlo con moderación.
Alimentos Ultraprocesados
La bollería industrial, refrescos y snacks salados no aportan nutrientes esenciales, pueden afectar la energía y el estado de ánimo de la madre, y no benefician al bebé. Además, se ha observado que edulcorantes artificiales como la sucralosa pueden acumularse en la leche materna y alterar el microbioma del bebé.
Sal
No conviene abusar de la sal. Se recomienda sustituir la sal de mesa por sal yodada, especialmente porque el déficit de yodo es común en la población.
Infusiones
Aunque conservan vitaminas, no se aconseja abusar de las infusiones. La Asociación Americana de Dietética lista decenas de infusiones no seguras durante el embarazo, y algunas como el jengibre, boldo o alcachofa también pueden requerir precaución durante la lactancia.
Yodo y Algas
Aunque el yodo es importante, el consumo excesivo, a menudo asociado a altas cantidades de algas, puede ser perjudicial para el feto, el bebé lactante y la madre. En la lactancia aumentan las recomendaciones de yodo, y es difícil cubrirlas solo con la dieta.
¿Cómo Afecta la Dieta Materna al Bebé?
Los sabores de los alimentos que consume la madre pasan a la leche materna, lo que puede ayudar a diversificar el paladar del bebé. Sin embargo, en algunos casos, ciertos alimentos pueden causar molestias o intolerancias en el bebé, manifestándose como gases, sarpullidos, heces líquidas o irritabilidad.
La creencia popular de que alimentos como la alcachofa, el ajo, la cebolla, el brócoli, las alubias o los espárragos darían "mal sabor" a la leche está totalmente infundada. Los niños no rechazan la leche por la ingesta de estos alimentos.
Si se observan síntomas en el bebé tras la ingesta de un alimento específico, se recomienda eliminar ese alimento por unos días, registrar la ingesta y los síntomas, y consultar con el pediatra o una asesora de lactancia.

Mitos Comunes sobre la Alimentación y la Lactancia
Existen varios mitos en torno a la alimentación durante la lactancia que es importante desmentir:
- Hacer dieta mientras se da el pecho: Se puede bajar peso de forma progresiva comiendo saludable, pero se deben evitar las dietas restrictivas, ya que el cuerpo necesita energía.
- Alimentos que aumentan la producción de leche: No existe un alimento milagroso. La producción de leche aumenta principalmente al ofrecer el pecho con frecuencia y a demanda del bebé. Ofrecer el pecho más a menudo es la clave para estimular la producción.
- Cerveza para producir más leche: Aunque se especula que podría aumentar ligeramente la producción, no hay evidencia de que el bebé vaya a mamar más. Además, el alcohol no está recomendado.
- Frutos secos para producir más leche: Los frutos secos son saludables, pero la producción de leche se estimula con la succión del bebé.
Suplementos Nutricionales
En algunos casos, los suplementos nutricionales pueden ser necesarios. Se recomienda consultar con un profesional de la salud (matrona, médico) sobre la necesidad de suplementos de vitamina D, vitamina B12, hierro u omega-3, especialmente si se sigue una dieta vegana o vegetariana.
En el embarazo, es importante un suplemento con 200 microgramos (mcg) de yodo y 400 mcg de ácido fólico (vitamina B9). Cubrir estas necesidades solo con la dieta durante el embarazo es muy difícil, y el riesgo de deficiencia es alto.
Las mujeres vegetarianas deben tomar diariamente un suplemento que contenga 400 microgramos de ácido fólico y 200 microgramos de yodo.
La Lactancia y la Recuperación Postparto
La lactancia es un momento en el que se moviliza con facilidad la grasa acumulada en las caderas. Las mujeres que amamantan tienden a recuperar la figura más rápido y mejor que las que no lo hacen, especialmente si la lactancia dura más de 6 meses. Sin embargo, es importante recordar que la lactancia no es una "varita mágica" y debe complementarse con hábitos saludables.