Pechos de gata embarazada: Información esencial durante la gestación

El embarazo en gatos, conocido como gestación, es una etapa emocionante y delicada que requiere cuidados específicos para asegurar el bienestar de la madre y sus futuros gatitos. Los gatos, seres fascinantes, experimentan un ciclo reproductivo único que merece ser comprendido para garantizar su salud durante todo el proceso, desde las fases del embarazo hasta el cuidado postparto. En Sanicat, comprendemos la importancia de cuidar a tu compañera felina en cada etapa de su vida, especialmente durante esta época tan especial. Si tienes una gata y crees que podría estar embarazada, puede ser un momento de muchas emociones. Este artículo proporciona información detallada sobre los cambios en los pechos de una gata embarazada y otros aspectos relevantes de la gestación.

Esquema del aparato reproductor felino o ilustración de una gata embarazada

El ciclo reproductivo de la gata y la madurez sexual

Las gatas alcanzan la madurez sexual a una edad temprana, generalmente entre los 5 y 9 meses. Esto significa que pueden quedarse embarazadas en su primer celo. A diferencia de las perras, las gatas son poliéstricas estacionales, lo que quiere decir que, durante su estación reproductiva (que suele durar entre 6-7 meses), van a presentar varios celos separados por un corto periodo de tiempo. El ciclo de celo de una gata incluye varias fases:

  • Proestro: Dura de uno a tres días. La gata muestra un cambio de comportamiento, se vuelve más cariñosa, busca atención, maúlla, se frota y puede marcar el territorio con orina, elevando la pelvis y la cola para mostrar sus genitales.
  • Estro: Es la etapa puramente asociada al celo. Los comportamientos anteriores se acentúan y esta fase suele durar aproximadamente una semana. A diferencia de las perras, no se observa enrojecimiento de la vulva ni descargas hemorrágicas. En esta etapa, la gata es receptiva a los machos y, si es montada, probablemente quede preñada, ya que presentan ovulación inducida.
  • Interestro: Esta fase ocurre si no ha habido apareamiento y la gata no ha quedado gestante.
  • Diestro: La gata ha ovulado (ya sea por la presencia de un macho o por haber sido montada) pero no ha quedado gestante.
  • Anestro: Son los meses de descanso que pueden extenderse hasta los 90 días.

Los ciclos de celo se detendrán una vez que la gata esté embarazada, lo cual es un sutil indicio inicial de gestación.

Duración del embarazo felino

La duración promedio del embarazo en las gatas es de aproximadamente 63 a 67 días, lo que equivale a unos dos meses. El periodo de gestación puede variar de 61 a 72 días. No hay distinción en la duración para gatas primerizas.

Síntomas y signos de embarazo en gatas

Identificar si una gata está embarazada puede ser un poco complicado al principio, especialmente si es primeriza, ya que los cambios pueden pasar desapercibidos en las primeras semanas. Es importante estar atentos a los cambios, especialmente si tu gata ha estado en celo recientemente o ha estado en contacto con gatos sin esterilizar. Durante la gestación, una gata puede presentar diversos síntomas que indican que está embarazada.

Cambios en los pezones: Un signo temprano y clave

Uno de los primeros signos visibles del inicio del embarazo en los felinos son los cambios en los pezones. La mayoría de los gatos tienen seis u ocho pezones, alineados en pares a lo largo de sus vientres. Cuando las hembras no están preñadas, sus pezones son muy pequeños (casi como un pequeño grano) y suelen estar ocultos por el pelo. Es posible que veas un pequeño anillo de piel sin pelo alrededor de cada pezón. ¿Los gatos machos tienen pezones? Por supuesto que los tienen, al igual que los humanos.

Alrededor de la tercera semana, o entre los 15-18 días de embarazo (poco después de la implantación de los óvulos), los pezones de tu gata se vuelven ligeramente más grandes, más oscuros y más prominentes. Adquieren un color rosa más intenso o rojizo, lo que se conoce como “enrojecimiento”. Alrededor del pezón se forma un anillo sin pelos que permite encontrarlos con mayor facilidad. Al final del embarazo, alrededor del día 60 o 65, los pezones están rodeados de piel sin pelo y son prominentes y muy visibles, sobresaliendo del abdomen agrandado.

Foto macro de pezones de gata embarazada con enrojecimiento

Una vez que nacen los gatitos, la gata madre los amamantará hasta el destete. La zona alrededor de los pezones permanece grande, ya que las glándulas mamarias están trabajando arduamente para producir leche.

Otros cambios físicos y de comportamiento

  • Cambios en el apetito: Durante el embarazo, las necesidades nutricionales de la gata aumentan para nutrir a sus gatitos. Puede aumentar el apetito por la necesidad de alimentar a los fetos, o disminuir temporalmente por náuseas, especialmente hacia el final del embarazo.
  • Náuseas y vómitos: Al igual que las humanas, las gatas embarazadas pueden sufrir náuseas matutinas o vómitos a cualquier hora del día, lo que puede causar pérdida de apetito. Los vómitos durante el embarazo deben ser poco frecuentes e intermitentes; si no se mantienen bajo control, podrían ser señal de un problema mayor.
  • Aumento de peso y cambios abdominales: A medida que los gatitos crecen, la barriga de tu gata puede empezar a redondearse. Una gata embarazada aumentará de peso, generalmente entre un 20-30 % de su peso habitual, según el número de gatitos. Si ese aumento de peso se localiza en el estómago, es un indicador aún mayor de que tu gata está esperando gatitos. Sin embargo, no se debe frotar o pellizcar el estómago de la gata. Las gatas preñadas aumentan de 2 a 4 libras durante la gestación.
  • Comportamiento de anidación: A las siete semanas, el embarazo es imposible de ignorar. Tu gata puede comenzar a mostrar un comportamiento de anidación, buscando un lugar tranquilo, seguro y acogedor para dar a luz. Puede arrastrar mantas suaves o toallas hasta estos nidos.
  • Aumento del aseo: En las últimas semanas, tu gata puede pasar más tiempo acicalándose, especialmente alrededor del vientre y los pezones. Incluso puede lamerse hasta el punto de eliminar el pelo de esas zonas, lo cual es normal y ayuda a los gatitos a encontrar los pezones más fácilmente.
  • Secreción rojiza: Es posible que notes una pequeña cantidad de secreción rojiza en los pezones, lo cual es normal y una señal de que el parto está cerca.
  • Aumento del afecto: Cuando una gata está embarazada, sus instintos maternales se activan y puede volverse más cariñosa y mimosa, buscando tu consuelo y tranquilidad. Es importante crear un ambiente tranquilo y seguro, evitando situaciones de estrés y cambios bruscos en su rutina.
  • Rechazo a la comida e inquietud: Inmediatamente antes del parto, tu gata puede rechazar la comida, actuar con inquietud, buscar un lugar para esconderse y limpiarse compulsivamente.

Desarrollo del embarazo felino

El embarazo felino se divide en varias fases:

  • Días 0 - 12: Preimplantación. El óvulo es fecundado en la trompa uterina. Luego baja por el oviducto y entra en el útero, alrededor del sexto día de desarrollo.
  • Días 12 - 24: Embriogénesis. Este es el periodo crítico en el que todos los órganos y sistemas principales de los futuros gatitos empiezan a desarrollarse, incluyendo el sistema nervioso, el corazón, la columna vertebral y los vasos sanguíneos. Esto ocurre en tan solo dos o tres días. Después, se forman el hígado, el tubo digestivo, los pulmones, las extremidades, la vejiga e incluso el cráneo.
  • Días 24 - Parto: Crecimiento fetal. En este ciclo de crecimiento rápido, el embrión se transforma en lo que conocemos como gatito y se prepara para llegar al mundo. Los órganos adquieren su forma definitiva, los nervios se desarrollan y las glándulas hormonales empiezan a funcionar y a controlar los procesos. Alrededor del día 35, los gatitos empiezan a flotar en cápsulas de líquido y no se pueden volver a palpar hasta el día 49 aproximadamente, cuando sus cabezas son lo suficientemente grandes.
Infografía del desarrollo fetal de un gatito semana a semana

Cuidados esenciales durante el embarazo

Cuidar a una gata embarazada requiere atención especial y algunos cuidados adicionales.

Asistencia veterinaria y control

Lo primero y más importante es llevar a tu gata al veterinario para confirmar el embarazo y recibir orientación profesional. Los exámenes veterinarios deben llevarse a cabo en cuanto se sospeche que la gata está embarazada para evaluar de cuántas semanas está y examinar su estado de salud general. Es importante consultar con tu veterinario para asegurar que tu gata esté prosperando y cumpla con todos los estándares de un embarazo saludable. Aunque muchas gatas pueden dar a luz sin problemas, es importante tener acceso a asistencia veterinaria en caso de complicaciones, como sucedió con Luna, una gata egipcia con retención fetal. En Kivet, ofrecen servicios de emergencia y cirugía veterinaria si es necesario.

Además, si tu gata ya está vacunada, perfecto. La desparasitación también será un tema a tener en cuenta puesto que esta afección puede ser transmitida a los gatitos (en el caso de parásitos internos).

Nutrición y alimentación

Asegúrate de proporcionar una dieta equilibrada y rica en nutrientes. Durante el embarazo, tu gata necesita comida formulada para favorecer el crecimiento, es decir, comida para gatitos. El mayor cambio en la dieta de tu gata durante el embarazo tendrá menos que ver con lo que come y más con la cantidad que come. El consumo de comida de la gata aumenta y será aproximadamente 1,5 veces superior al que tenía antes de estar embarazada, pudiendo incluso duplicar la cantidad. Cuando se aproxime la fecha del parto, es posible que tu gata coma menos, lo cual es completamente normal.

Ambiente y ejercicio

Es fundamental proporcionarle un entorno tranquilo y libre de estrés durante su embarazo. Las gatas embarazadas necesitan un ambiente cómodo. Reduce el estrés en su entorno tanto como sea posible y proporciónale un lugar seguro y cálido donde pueda prepararse para el parto. Mantén su caja de arena limpia y accesible en todo momento. Las gatas embarazadas pueden ser más sensibles a los olores y necesitan un lugar higiénico para hacer sus necesidades. Asegúrate de que siempre tenga agua fresca disponible. Aunque el ejercicio moderado es bueno, es importante no excederse, permitiendo que tu gata establezca su propio ritmo.

Atención emocional y manejo

El embarazo puede ser un momento emocionalmente desafiante para tu gata. Tu gata puede requerir más cariño, atención y respeto. Es importante crear un ambiente tranquilo y seguro, evitando situaciones de estrés y cambios bruscos en su rutina. Dedicar tiempo para acariciarla y hablarle suavemente puede fortalecer vuestro vínculo y proporcionarle la seguridad y el confort que necesita. En otros casos, puede ser que tu gata reclame más espacio y se muestre arisca. Es mejor que evites tocarle la barriga y, si tienes que cogerla en brazos, levántala de sus “axilas” e “ingles”, dejando su tripa libre de presión.

Preparación para el parto

Unos días antes del parto, la gata puede mostrar signos de inquietud, buscar un lugar tranquilo para anidar y tener una disminución en el apetito. Estos son indicios de que el parto está próximo. Durante la última semana, disminuye la actividad de la gata y esta comienza a buscar un lugar cálido, tranquilo y solitario donde hacer su nido para dar a luz las crías. También puedes detectar que el momento del parto está cerca porque se empiezan a intuir los movimientos de los pequeños gatitos en el vientre de su madre. Las mamas de la gata ya están produciendo leche y su cuerpo se está preparando para el inicio del parto. Su temperatura corporal bajará a unos 37 grados en las 12-24 horas previas al inicio del parto. Inmediatamente antes del parto, tu gata puede ponerse especialmente ruidosa, agitada y empezar a limpiarse compulsivamente.

El nido de parto

Es fundamental preparar un área tranquila y cálida para que la gata dé a luz.

  • Caja de parto: Utiliza una caja grande y cómoda o una cama de parto diseñada específicamente para mascotas, con bordes altos adecuados para la seguridad, pero accesibles para la madre. Asegúrate de que tenga espacio suficiente para moverse libremente.
  • Ropa de cama: Coloca en la base empapadores o trapos lavables que sean fáciles de cambiar y mantener limpios.

El proceso del parto felino

El parto, o alumbramiento, es el momento culminante del embarazo en gatos. Una gata puede tener entre uno y seis gatitos, después de un parto que puede prolongarse durante varias horas durante las cuales tendrá contracciones. Por regla general y de manera común, la media en cada parto suele estar entre los 4 y 6 felinos. El parto de una gata primeriza puede durar varias horas, aunque el tiempo exacto puede variar. La mayoría de los partos de las gatas no presentan problemas y no hace falta que los dueños intervengan, pero es importante estar atento a cualquier señal de complicación. Las fases del parto son:

  1. Dilatación: En esta primera fase, empiezan a producirse las primeras contracciones, pero no suelen ser perceptibles a simple vista. La gata experimenta contracciones uterinas que ayudan a dilatar el cuello uterino para permitir el paso de los gatitos. Puedes notar que tu gata está inquieta, jadeante y buscando un lugar cómodo para dar a luz. Se mostrará inquieta y visitará el arenero con frecuencia.
  2. Expulsión de los gatitos: En esta etapa, la gata dará a luz a cada una de sus crías. Puedes notar que la gata se esfuerza y empuja mientras los gatitos van saliendo uno por uno. Pueden nacer de cabeza, como los humanos, o asomando primero las patas; ambos casos son normales. Es importante observar de cerca este proceso y asegurarse de que cada gatito esté respirando y recibiendo el cuidado adecuado.
  3. Expulsión de la placenta: Después de que todos los gatitos hayan nacido, la gata comenzará la fase de expulsión de la placenta. Durante esta etapa, la gata expulsará las membranas placentarias que rodeaban a los gatitos en el útero. Puede que no notes este proceso, ya que la gata tiende a comerse las placentas para recuperar energía y ayudar a limpiar el área. Sin embargo, es importante contar el número de placentas para asegurarse de que todas hayan sido expulsadas correctamente. Si hay menos placentas que gatitos, es posible que la gata se las haya comido o que dos gemelos hayan compartido una.

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Recuerda que cada fase del parto es importante y requiere de tu atención y apoyo. Si bien la mayoría de las gatas pueden dar a luz sin problemas, a veces pueden surgir complicaciones que requieren asistencia veterinaria, como la retención fetal. Ante cualquier duda, consulta a tu veterinario que podría plantear la posibilidad de una cesárea.

Cuidados postparto y comportamiento maternal

Después del parto, tanto la madre como los gatitos necesitarán cuidados especiales. La gata después del parto puede mostrar un comportamiento maternal, cuidando y amamantando a sus crías. Cuando se convierten en madres, las gatas comienzan un comportamiento diferente al que antes tenían, ya que al cuidar de alguien se vuelven mucho más cautelosas y desconfiadas con lo que les rodea. Por lo que no es extraño que no deje acercarse a su dueño a los gatitos durante los primeros días, o que permanentemente se esconda.

Condiciones médicas que afectan los pezones

Es importante tener en cuenta que los cambios en los pezones no necesariamente significan que tu gata esté embarazada. Algunas afecciones médicas también pueden causar síntomas relacionados con los pezones:

  • Mastitis: Es la inflamación de una glándula mamaria, generalmente causada por una infección bacteriana. Los síntomas incluyen gatitos que no crecen y tienen hambre constantemente, fiebre y letargo en la gata madre, glándulas mamarias rojas e hinchadas y leche descolorida o turbia.
  • Cáncer de mama: También puede causar hinchazón de las glándulas mamarias y cambios en los pezones. A menudo, se puede ver o sentir un bulto firme en, alrededor o debajo del pezón. Otros signos incluyen depresión y pérdida de apetito, secreción o mal olor alrededor de las glándulas y ulceración.
Esquema de las glándulas mamarias de una gata con posibles afecciones

La importancia de la esterilización

La esterilización es un procedimiento quirúrgico de rutina que ofrecen las clínicas veterinarias y tiene muchos beneficios. Tu gata no entrará en celo constantemente, con todos los cambios de comportamiento asociados que trae consigo el estro. No contribuirá a la sobrepoblación de gatos y la esterilización puede reducir el riesgo de enfermedades como el cáncer de mama. No hay ninguna razón para dejar que tu gata se quede embarazada, ni siquiera una vez. Sin embargo, los embarazos de gatas ocurren. Según un estudio publicado por el Journal of the American Veterinary Medical Association (JAVMA), las gatas en libertad se quedan embarazadas una media de 1,4 veces al año y tienen tres gatitos por camada, lo que a lo largo de la vida son muchos gatitos. El mismo estudio observó que los gatitos nacidos de gatos callejeros no salían bien parados: el 75 % de los gatitos desaparecían en los primeros 6 meses de vida. Esta es, en parte, la razón por la que los veterinarios recomiendan encarecidamente esterilizar a tu gata.

En resumen, el ciclo reproductivo felino es un proceso fascinante que requiere atención y cuidados especiales en cada etapa. Con la debida atención y cuidado, podemos garantizar la salud y el bienestar tanto del felino como de sus adorables gatitos. Recuerda que este artículo es tan solo informativo, si necesitas recomendaciones particulares o asistencia acude a tu veterinario. Cuidar a una gata embarazada es una gran responsabilidad, y asegurarte de que sabes cómo mantenerla feliz y sana es crucial.

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