Introducción a la alimentación complementaria
Durante el inicio de la alimentación complementaria es muy habitual que se indique ofrecer papillas de cereales comerciales a los bebés. Es cierto que las papillas comerciales suelen estar enriquecidas en vitaminas y minerales, información que suele ser muy llamativa y que aparecen en sus envases o en la publicidad de las mismas. Este hecho nos hace pensar que son saludables y que pueden ofrecer nutrientes extras a los bebés, cuando en realidad son productos altamente procesados y suelen contener mucho azúcar, por esto no es un alimento recomendado o prioritario en la alimentación infantil.
Cereales dextrinados: ¿una opción saludable?
Es cierto, las papillas de cereales comerciales suelen estar hechas a base de cereales dextrinados. Claro, podría parecerlo, el problema es que estos dextrinados una vez los ingiere el bebé, se transforman muy rápido en azúcar en su intestino, se absorben muy rápido, generando que el bebé tenga posteriormente mucho azúcar en la sangre, lo que se llama técnicamente picos glucémicos. Los picos glucémicos no son nada deseables ya que se relacionan con sobrepeso y obesidad. Así que, en resumen, podríamos decir que los cereales dextrinados son sinónimos de azúcar.

La alternativa natural: cereales integrales
La mejor forma de ofrecer cereales es de forma natural, los que tienes en la despensa. Y no, no hablamos de los cereales de desayuno, hablamos de los cereales de verdad que consumes tú y el resto de la familia cada día: pan, arroz, pasta, avena, cous-cous, etc., que proporcionan al bebé una nutrición más adecuada y sostenible.
Prioridades en la alimentación sólida
Cuando iniciamos la alimentación sólida de nuestros pequeños es importante priorizar alimentos altamente nutritivos como los vegetales con alto contenido en almidón (como el boniato, la patata o la calabaza), cereales, legumbres, carne, pescado, huevo, etc, y evitar los alimentos muy procesados, como todos los preparados infantiles que se venden en los supermercados.
Introducción de la fruta en la dieta del bebé
Aunque a partir de los 6 meses se pueden introducir muchos alimentos en la alimentación del bebé, la fruta suele ser el primero. Y a esa edad, la textura más práctica es la papilla. Por eso las papillas de frutas suelen considerarse como el primer alimento del niño tras la lactancia exclusiva.
No hay ningún orden específico a la hora de elegir la fruta que vamos a proporcionar al bebé. Las dos opciones son válidas. El sistema de elección va a depender de las habilidades y actitud de los padres y de la madurez del bebe. “No hay una recomendación en firme, se debe valorar cada caso. Algunos bebés muestran interés por los alimentos sólidos y se sienten mejor cuando ellos manipulan la comida (método BLW o destete dirigido por el bebé, por sus siglas en inglés). Para los padres, las papillas, frente al alimento entero, tienen las ventajas de la comodidad a la hora de preparar y dispensar el alimento al niño. “Se puede comenzar por la fruta que queramos, siempre que esperemos 3-5 días para añadir una nueva”, afirma esta dietista-nutricionista.
Tradicionalmente, la manzana, la pera, el plátano y la naranja suelen ser los primeros en incorporarse a la dieta del niño. Esta elección se debe más a la facilidad de encontrarlos en cualquier mercado durante todo el año, que a las consignas de ningún manual pediátrico. Sin embargo, sugiere cautela con las más alergénicas (albaricoque, kiwi, fresas, piña, nectarina o melocotón). “Es preferible añadirlas un poco más adelante, cuando las reacciones anafilácticas sean más fáciles de solventar por los profesionales sanitarios”.

Cantidad y preparación de las papillas de fruta
Lo normal es que un niño rechace el alimento hasta 20 veces antes de tomarlo. La cantidad de fruta va aumentando a medida que avanzan las semanas y en función del desarrollo del bebé. “Normalmente se comienza con unos 80-100 gramos de fruta madura fácilmente masticable o chafada con un tenedor y se va incrementando la cantidad. Pero todo va a depender de lo que el niño demande, debemos escuchar sus necesidades sin obligarlos a comer más de lo que quieran”, recomienda.
Para los bebés que empiezan con la alimentación complementaria, se aconseja pelar la fruta antes de triturarla o chafarla o tomarla por el sistema BLW (Baby Led Weaning). Recomienda utilizar preferiblemente, fruta fresca de temporada y de cercanía. Lo ideal es prepararla en el momento de la toma. Si va a pasar más tiempo, se oxidará y adquirirá un color marrón parduzco. “Para evitarlo, puedes añadirle a la papilla un chorro de zumo de limón, meterla en un tarro de cristal y conservarla en el frigorífico un máximo 48 horas. Los trozos de fruta que nos sobran de un día para otro (media manzana, unos gajos de naranja, un trozo de plátano…), los podemos guardar tapados en la nevera. Para que no se oxiden (es decir, que no se oscurezcan) podemos rociarlos con unas gotas de limón. “Siempre que estén aptos para comer, son perfectamente aprovechables para la papilla del día siguiente”.
Papillas caseras vs. industriales
La publicidad nos intenta convencer de que las papillas industriales son más equilibradas que las de casa. “Mi recomendación es la casera, sin discusión alguna. La fruta que se come justo recién de pelarla o triturarla mantiene todos sus nutrientes intactos, mucho más que en un producto ya elaborado”, señala.
Tampoco es que no sean recomendables. Muchos padres añaden algún ingrediente (una galleta, leche, cereales, un poco de miel…) a la papilla de fruta con la esperanza de que así el bebé la tome mejor. “Lo mejor es que sea solo de frutas. ¡Paciencia!”. En cuanto a los cereales en papilla de fruta, “si el bebé tiene un percentil de peso bajo para su edad y necesitamos que suba, sí son recomendables. Si no, aconsejo dar la fruta sola que, por sí misma, tiene unas propiedades maravillosas.
Manejo del rechazo y beneficios de la fruta
Muchos padres se encuentran con que su niño rechaza la papilla durante días e incluso dudan de que pueda ser signo de una intolerancia. Una vez descartada la intolerancia, toca ser pacientes. “Lo normal es que un niño rechace el alimento hasta 20 veces antes de tomarlo. Entre las posibles estrategias, propone poner menos cantidad de la fruta objeto del rechazo, y combinarla con otras que sepamos que le gustan más.
La fruta es clave en nuestra dieta y no hacer bien su introducción en los niños puede tener consecuencias en su salud. “La fruta es fuente de muchos nutrientes esenciales (vitamina C y A, potasio, antioxidantes, folatos…). Si no conseguimos introducirla en la infancia, será difícil que se incorpore de modo natural en la adolescencia y la edad adulta. Por el contrario, tomarla tiene múltiples beneficios para la salud. Incluso puede ayudar al niño a mejorar algunas dolencias.
Las papillas de fruta pueden servirse a temperatura ambiente o a la temperatura del refrigerador. Elige la que más le guste a tu bebé.
Pautas generales de alimentación complementaria
La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que se pueden introducir las frutas, los cereales o la verdura indistintamente. Durante los primeros meses de vida el único alimento que debe tomar el bebé es leche materna o de fórmula. A los 6 meses puedes comenzar la introducción de alimentos sólidos. Tu bebé puede tomar leche (materna o de fórmula), cereales, verduras y frutas. Podemos seguir aumentando la variedad de ingredientes, cuantas más cosas diferentes pruebe, mejor.
Con 9 meses tu bebé puede comer prácticamente de todo, excepto algunos alimentos que están prohibidos hasta que cumpla un año. Debemos seguir aumentando la variedad de frutas, verduras, carnes blancas y pescados, cuantas más cosas diferentes pruebe, mejor.
Con 10 y 11 meses tu bebé puede comer prácticamente de todo (carnes, pescados, huevo, legumbres, verduras, frutas, cereales, frutos secos triturados, etc), excepto algunos alimentos que están prohibidos hasta que cumpla un año. Debemos seguir aumentando la variedad de frutas, verduras, carnes blancas y pescados, cuantas más cosas diferentes pruebe, mejor.
Puede comer de todo, incluso lácteos como leche de vaca y quesos. Si tu bebé tomaba leche de fórmula es el momento de parar y sustituirla por leche entera de vaca. Se sigue recomendando evitar los alimentos que puedan suponer un riesgo de asfixia. Asegúrate de que toma una ración de alimentos de origen animal (leche, productos lácteos, huevos, carne o pescado) cada día, además de legumbres (como garbanzos, lentejas o guisantes) o frutos secos, y verduras y frutas. Añade un poco de aceite o grasa a su comida para darle energía. Se sigue recomendando que los alimentos que puedan suponer un riesgo de asfixia, como las uvas y las salchichas, se corten en trozos más pequeños para evitar el atragantamiento.
El proceso de introducción de alimentos
Poco a poco. Déjale explorar. Le contamos lo que le vamos a dar y describimos el alimento. Si tu bebé pone caras al probar las primeras cucharas, no lo tomes como un rechazo ¡puede que sólo sea sorpresa ante tantas cosas nuevas! Nunca le obligues. Si se niega a tragar el puré o papilla que le ofreces, respeta su negativa. Pero no dudes en ofrecerle el mismo ingrediente unos días después.
Indicadores de una alimentación adecuada
Esta es la gran preocupación (¿obsesión?) de todas las madres y padres. Pañales diarios: El pañal de un recién nacido es un buen indicador de si está comiendo lo suficiente. En los primeros días después del nacimiento, el bebé debe mojar de 2 a 3 pañales al día. Después de los primeros 4 ó 5 días, el bebé debe mojar al menos 5 ó 6 pañales al día. Tablas de crecimiento: En las revisiones médicas periódicas, el pediatra comprobará el peso de tu bebé y lo anotará en una tabla de crecimiento. El progreso de tu bebé en la tabla de crecimiento es una forma de saber si está recibiendo suficiente comida.

Nutrientes esenciales y beneficios de las papillas
Las papillas para bebé son muy importantes porque previenen de las deficiencias de proteínas y de nutrientes favoreciendo el correcto desarrollo de tu bebé.
La alimentación de los bebés es una cuestión que genera muchas dudas, sobre todo, a los padres primerizos. En muchas ocasiones tienen miedo de no saber cuándo hay que empezar a ofrecerle a su bebé otro tipo de alimentos que no sea la leche, materna o en biberón, y tampoco saben muy bien cuáles son los alimentos más idóneos para empezar con la alimentación complementaria.
La alimentación complementaria se empieza a introducir a partir de los 6 meses, hasta ese momento la Organización Mundial de la Salud, OMS, recomienda en exclusiva la lactancia materna. Según señala la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, AEPap, cuando el bebé ha llegado a los 6 meses ha adquirido un grado de maduración suficiente y está preparado para la introducción de otros alimentos. Vuestro pediatra os indicará cuándo podéis empezar a introducir los cereales, las frutas, las verduras, la carne y el pescado.
Aporte nutricional de los alimentos principales:
- Cereales: proporcionan energía en forma de hidratos de carbono, pocas proteínas, sales minerales, vitaminas y ácidos grasos esenciales.
- Frutas: su contenido en azúcares, fibras vegetales, vitaminas y otros antioxidantes constituyen un gran aporte energético.
- Verduras y hortalizas: son fuente de fibra, vitaminas y minerales.
- Carne: aporta proteínas al bebé.
- Pescado: son fuente de proteínas de alto valor biológico, omega 3, hierro, zinc y yodo.
- Huevos: son una fuente excelente de proteínas.
- Legumbres: puedes ofrecerlas al bebé en el último trimestre.
Es muy importante que tu bebé se alimente de manera adecuada en cada momento para su correcto crecimiento, e insistimos siempre siguiendo las pautas del pediatra.
Preparación casera de papillas y conservación
Cuando empieces a preparar las papillas si cocinas los alimentos al vapor le aportarás muchos beneficios a tu bebé porque se conservan mejor las vitaminas y los nutrientes. Además, puedes guardar las papillas caseras en termos como Food Soft Thermo y Food Steel Thermo de Miniland, que mantienen las comidas frías o calientes más de 12 horas. Estos termos están fabricados sin Bisfenol-A, son 100% libres de BPA, lo cual te proporcionará mucha tranquilidad porque no conllevan ningún peligro para la salud de tu bebé.

Guía de introducción de papillas
La alimentación complementaria puede originar dudas en los padres primerizos. Se empieza con papillas para bebés, con los alimentos más simples y fáciles de digerir. Sigue las indicaciones del pediatra de tu hijo, pero existen una pautas generales que conviene conocer. Los seis primeros meses es recomendable una alimentación del bebé con leche materna, porque aporta todos los nutrientes necesarios para su normal crecimiento. Según la Asociación de Pediatría Española, a los seis meses de edad su sistema digestivo está preparado para asimilar otros alimentos, además de mantener la leche materna.
En primer lugar se incluyen las papillas con cereales para bebés, ya que contienen energía, tan necesaria en esta etapa de crecimiento y, sin embargo, no tienen grasas. Inicialmente se irán incorporando algunas cucharadas de cereales al puré. Se le ofrece al bebé sin forzarle. Vamos a comenzar por la papilla de cereales sin gluten que suele ser la primera que se incluye.
Preparación de papilla de cereales sin gluten:
- Pon entre 150 y 180 ml de leche de continuación. Inicialmente el bebé solo tomará una pequeña cantidad para que vaya probando.
- Debes incorporar una 4 o 5 cucharadas soperas de cereal, pero siempre con cuidado. La consistencia debe ser la de las natillas.
- Inicialmente el bebé tomará una papilla de cereales en sustitución de una toma de biberón.
Dos semanas después, se recomienda introducir la papilla de frutas. Habitualmente suelen ser peras, plátanos y manzanas. Se les puede añadir un poco de zumo de naranja.
Los purés de verduras puedes iniciarlos sobre los 6 o 7 meses, siempre que lo recomiende el pediatra. Y puedes hacerlos de dos formas: hervir las verduras en agua o hacerlas al vapor. ¿Qué verduras debes poner en un puré? Inicialmente la patata y la zanahoria para ir incorporando las demás, pero ten cuidado con las hebras de algunas verduras. Siempre debes utilizar alimentos frescos, las papillas debes hacerlas con un espesor que el niño pueda tomar. Progresivamente se irán incorporando carnes, pescados, huevos y legumbres. Ten en cuenta que hay alimentos que podrían producir alergias o intolerancias, por lo que debes introducirlos uno a uno.