La lumbalgia, o dolor lumbar, es una causa frecuente de consulta médica durante el embarazo, a menudo relacionada con la sobrecarga mecánica y posicional. Si bien el dolor de espalda es muy común en mujeres embarazadas, la incidencia de lumbalgia secundaria a una hernia discal durante la gestación es baja, estimada en 1:10.000. Sin embargo, el síndrome de cauda equina, una complicación grave secundaria a una hernia discal, puede llevar a discapacidad crónica si el diagnóstico y tratamiento se retrasan. Aunque se han comunicado numerosos casos de hernias discales en el embarazo, la asociación con el síndrome de cauda equina es poco frecuente.

Lumbalgia en el Embarazo: Causas y Frecuencia
El dolor lumbar en mujeres embarazadas es muy frecuente, siendo la sobrecarga mecánica y posicional su principal motivo. El dolor de espalda durante las primeras semanas de embarazo es un síntoma común, y para muchas mujeres, es uno de los mayores problemas durante esta etapa. Aunque aún no se ha producido un aumento de peso significativo, el útero comienza a crecer y los ligamentos empiezan a estirarse, lo que puede provocar molestias en la zona lumbar. El dolor de espalda es una dolencia común durante el embarazo, pero es importante identificar cuando este dolor puede ser un indicio de algo más serio.
El dolor de espalda durante el segundo y, especialmente, el tercer trimestre del embarazo suele estar relacionado con los cambios físicos y hormonales propios de esta etapa. A medida que crece el abdomen, el centro de gravedad del cuerpo se desplaza, obligando a la musculatura lumbar a realizar un esfuerzo adicional para mantener el equilibrio. Esta adaptación biomecánica puede generar tensión y dolor en la región lumbar y dorsal.
Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer comienza a producir una hormona llamada relaxina, que sirve para preparar la zona pélvica para el momento del parto. La función principal de esta hormona es relajar y dar mayor elasticidad a los ligamentos y articulaciones. La relajación de la musculatura abdominal, necesaria para permitir el crecimiento del útero, facilita que la embarazada se arquee hacia atrás, adoptando una postura de hiperlordosis y utilizando excesivamente la musculatura de la espalda para mantener el equilibrio.
El aumento de peso durante el embarazo también contribuye a la lumbalgia. En un embarazo normal, el aumento de peso se localiza en la parte anterior del cuerpo, lo cual produce una sobrecarga en la zona delantera del disco intervertebral, aumentando la presión en la pared posterior del disco, que es más fina que la anterior. Además, el sedentarismo y el reposo prolongado, a veces necesario por motivos ginecológicos, son factores de riesgo para la aparición de dolor de espalda.
Hernia Discal: Una Causa Menos Frecuente de Dolor
Aunque la lumbalgia es común, la presencia de dolor lumbar como consecuencia de una hernia discal es baja (1:10.000). La hernia discal ocurre cuando una parte de un órgano interno sobresale externamente a través de una abertura en el músculo. Las hernias son el resultado de una debilidad en la pared de un músculo o de un músculo que nunca totalmente cerró. No todas las mujeres experimentarán señales o síntomas de una hernia durante el embarazo. Para otras, las señales se pueden ver y sentir. El lugar actual físico de la hernia se puede sentir como un bulto cuando se acuesta o presiona el área. Un dolor sordo y adolorido también puede ser sentido que por lo general se hace más pronunciado cuando se está activa, se inclina, estornuda, tose o se ríe intensamente.
En la inmensa mayoría de los casos, el dolor de espalda durante el embarazo surge como consecuencia de la contractura de la musculatura de la espalda. Sólo excepcionalmente el dolor es consecuencia de una alteración orgánica de la columna vertebral. Dentro de su rareza, la alteración orgánica que aparece con mayor frecuencia durante el embarazo es la hernia discal. La existencia de una hernia discal visible en una resonancia magnética no tiene importancia y no contraindica en absoluto el embarazo.
Síndrome de Cauda Equina en el Embarazo
El síndrome de cauda equina secundaria a hernia discal representa una complicación muy grave. Se caracteriza por ciatalgia bilateral, pérdida de fuerza en miembros inferiores, hipoestesia en silla de montar y alteración esfinteriana genitourinaria. El retraso en el diagnóstico y en el tratamiento puede suponer una causa de discapacidad crónica secundaria a secuelas neurológicas. A pesar de la recomendación de cirugía urgente, no se puede garantizar la recuperación plena, siendo relativamente frecuente la presencia de secuelas tras la misma. Sin embargo, el retraso o la ausencia de cirugía condiciona mayor riesgo de presentar secuelas definitivas y una mayor gravedad de las mismas.
Han sido descritos numerosos casos de hernias discales durante el embarazo, sin embargo la asociación de un síndrome de cauda equina por hernia discal es infrecuente. El síndrome de cauda equina representa una verdadera urgencia médica. El hecho de ocurrir en una paciente embarazada no debe suponer una contraindicación para la intervención quirúrgica, pudiendo intervenirse con buenos resultados tanto para la paciente como para el feto.

Caso Clínico: Síndrome de Cauda Equina en Gestante
Se presenta el caso de una mujer de 39 años, gestante de 12 semanas, que acudió con lumbociatalgia bilateral de 12 horas de evolución, asociada a anestesia en silla de montar, incontinencia urinaria y tenesmo fecal. Entre sus antecedentes destacaba lumbalgia crónica de un año de evolución manejada conservadoramente. A la exploración física presentaba hiporreflexia tendinosa, Lassègue positivo bilateral a 30° y ausencia de reflejo anal.
En el estudio de resonancia nuclear magnética (RNM) lumbar se evidenció una hernia discal masiva en L4-L5 izquierda que estenosa de forma severa el canal vertebral.

Diagnóstico y Tratamiento
Ante la sospecha de una alteración esfinteriana, se debe realizar una exploración rectal para explorar el tono del esfínter anal. En caso de hipotonía del mismo, se debe solicitar una RNM urgente. No hay contraindicación para realizar un estudio con RNM durante la gestación ni para practicar una anestesia general si la paciente lo requiere.
El tratamiento, en caso de confirmarse la presencia de una hernia discal extruida responsable del síndrome de cauda equina, debe ser quirúrgico en las primeras 24-48 horas. La descompresión urgente puede evitar secuelas definitivas. Numerosos estudios justifican la necesidad de cirugía descompresiva urgente, ya que el tiempo de compresión medular supone un factor pronóstico muy importante.
En el caso clínico presentado, tras valoración por los servicios de anestesiología y ginecología, se procedió a intervenir quirúrgicamente de urgencia, realizando hemilaminectomía izquierda y microdiscectomía por vía posterior con la paciente en decúbito prono. Durante la cirugía no se apreciaron complicaciones en la madre ni en el feto. Tras 5 meses, la paciente deambulaba con normalidad, pero presentaba mínima hipoestesia en silla de montar y alteración genitourinaria.
¿En qué consiste la cirugía de hernia de disco lumbar?
Manejo del Dolor de Espalda y Hernia Discal Durante el Embarazo
El dolor ciático afecta al 50% de las embarazadas y ocurre cuando el cambio de postura, junto con el aumento de peso y tamaño del abdomen, presiona el nervio ciático. Esta presión genera un dolor intenso en la parte baja de la espalda, que puede irradiarse por toda la pierna.
Aunque los cambios físicos durante la gestación son inevitables, existen diversas estrategias para minimizar el impacto que estos pueden tener sobre la espalda:
- Estiramientos suaves: Realizar estiramientos suaves y controlados ayuda a aliviar la tensión acumulada en la espalda y mantener la musculatura flexible. Ejercicios como el estiramiento del gato y la vaca son beneficiosos.
- Postura al dormir: Dormir de costado e incorporar una almohada entre las piernas puede ayudar a tener un mejor descanso y evitar dolores provocados por una mala postura.
- Calzado adecuado: Se recomienda evitar tanto los tacones altos como los zapatos completamente planos. Lo ideal es optar por calzado con un pequeño tacón y buena amortiguación.
- Higiene postural: Es importante saber cómo colocar el cuerpo correctamente para proteger la columna y practicar hábitos diarios saludables. Se recomienda evitar permanecer mucho tiempo en la misma posición y hacer pausas para moverse o estirar.
- Actividad física regular: Practicar actividad física de forma regular durante el embarazo aporta múltiples beneficios. La natación, caminar y el pilates terapéutico son ejercicios muy beneficiosos.
La fisioterapia es una herramienta esencial para manejar el dolor. Los fisioterapeutas pueden enseñar ejercicios específicos que fortalecen los músculos de la espalda y el abdomen. El uso de fajas de soporte diseñadas para mujeres embarazadas puede aliviar el dolor al proporcionar soporte adicional a la columna vertebral.
Bajo supervisión médica, algunas mujeres pueden beneficiarse del uso de medicación para el dolor, siempre que sea segura para el feto. Terapias alternativas como la acupuntura, la quiropráctica o el masaje prenatal también pueden ofrecer alivio del dolor y mejorar el bienestar general. La quiropráctica, como método natural, puede ayudar a corregir la curvatura de la columna, liberar la presión de los nervios y aliviar el dolor, siendo segura durante el embarazo si se realiza por profesionales cualificados.
El manejo de una hernia de disco durante el embarazo requiere una combinación de estrategias que aborden tanto el dolor físico como el bienestar emocional. Es fundamental que las mujeres embarazadas con esta condición trabajen estrechamente con sus proveedores de atención médica para desarrollar un plan de manejo del dolor que sea seguro y efectivo.