La alimentación complementaria es una etapa fundamental en el desarrollo del lactante. A partir de los seis meses, los bebés necesitan incorporar otros alimentos además de la leche materna o adaptada para cubrir sus necesidades nutricionales. Aunque es muy habitual que se indique ofrecer papillas de cereales comerciales, estas suelen ser productos altamente procesados con un alto contenido en azúcar.

¿Cómo preparar la base de la papilla?
Los cereales pueden prepararse con diferentes líquidos según las necesidades y la alimentación previa del bebé:
- Leche materna: Es la opción ideal. Aunque cuesta un poco más conseguir la densidad adecuada,
Cómo preparar papillas de cereales caseras para tu bebé
Cuando un bebé alcanza los seis meses de edad y se inicia la alimentación complementaria, una de las preguntas más frecuentes que surge entre los padres es cómo preparar las papillas de cereales. Antiguamente, no existían las cajas con cereales dextrinados o hidrolizados, por lo que la preparación de papillas caseras era una práctica común. Es cierto que los cereales son una enorme fuente de calorías y, a menudo, vienen enriquecidos con hierro. Si decidimos ofrecerlos, ¡perfecto! Si no, tampoco pasa nada; muchos niños a los seis o siete meses ya toman arroz, chupan galletas e incluso pan y, como además a esa edad empiezan también con la carne, pues ya tienen una fuente fiable de hierro.
La alimentación complementaria hace referencia a la incorporación de otros alimentos y bebidas que complementan a la leche materna, sin sustituirla. Después de los 6 meses de edad, los bebés necesitan otros alimentos, además de la leche materna, para cubrir sus necesidades alimenticias.

¿Con qué "leche" preparar las papillas de cereales?
Una de las principales dudas es con qué líquido preparar los cereales, especialmente si la madre no se extrae leche o si el bebé no toma leche materna. La papilla de cereales se puede preparar con agua, caldo, leche materna o leche de fórmula (leche adaptada).
Papillas con leche materna
Lo primero que debe tener en cuenta una madre que da el pecho es que los cereales se pueden preparar con leche materna. Con la leche materna cuesta un poco más conseguir una densidad de papilla, pero se acaba consiguiendo con más cantidad de cereal.
Papillas con leche de fórmula (adaptada)
Por supuesto, los cereales pueden prepararse con leche de fórmula o leche adaptada. Esta es una recomendación que debería darse a las madres que dan leche artificial a sus bebés. La leche de fórmula, aunque es leche de vaca modificada y adaptada para que los bebés la toleren, sigue llevando muchos de los componentes de la leche de vaca y, por lo tanto, es potencialmente alergénica. Si un bebé no ha probado ningún lácteo derivado de la leche de vaca, lo más recomendable es que no lo haga al menos hasta el año para evitar el riesgo de alergia.
Papillas con agua o caldos
Muchas madres se sorprenden al saber que pueden preparar los cereales con agua. Si un niño mama varias veces durante el día y la noche y no depende de una toma para recibir la cantidad de leche que más o menos necesita, los cereales se pueden preparar perfectamente con agua. Los cereales pueden introducirse en polvo disueltos en leche, añadidos a purés, en forma de arroz hervido y chafado, pan, pasta, arepas o tortas de maíz, quinoa o avena, según la edad y el estado madurativo del lactante y las costumbres familiares. En estos casos, se pueden mezclar las harinas con frutas, verduras o agua.
Cuando el bebé tiene ya seis meses y está tomando verduras, podemos aprovechar el caldo que nos queda para preparar los cereales. No es que vaya a sumar muchos nutrientes, pero siempre llevará algo más que el agua.
Cereales comerciales vs. caseros: Una decisión informada

Papillas comerciales: ¿Son la mejor opción?
Durante el inicio de la alimentación complementaria es muy habitual que se indique ofrecer papillas de cereales comerciales a los bebés. Es cierto que las papillas comerciales suelen estar enriquecidas en vitaminas y minerales, información que suele ser muy llamativa y que aparece en sus envases o en la publicidad de las mismas. Este hecho nos hace pensar que son saludables y que pueden ofrecer nutrientes extras a los bebés, cuando en realidad son productos altamente procesados y suelen contener mucho azúcar. Por esto, no son un alimento recomendado o prioritario en la alimentación infantil.
Las papillas de cereales comerciales suelen estar hechas a base de cereales dextrinados. El problema es que estos dextrinados, una vez los ingiere el bebé, se transforman muy rápido en azúcar en su intestino, se absorben muy rápido, generando que el bebé tenga posteriormente mucho azúcar en la sangre, lo que se llama técnicamente picos glucémicos. Los picos glucémicos no son deseables ya que se relacionan con sobrepeso y obesidad. Así que, en resumen, podríamos decir que los cereales dextrinados son sinónimos de azúcar. Se recomienda evitar los azúcares libres en la dieta de los lactantes.
La alternativa casera: Cereales naturales
La mejor forma de ofrecer cereales es de forma natural, los que tienes en la despensa. Y no, no hablamos de los cereales de desayuno, hablamos de los cereales de verdad que consumes tú y el resto de la familia cada día: pan, arroz, pasta, avena, cuscús, etc., que proporcionan al bebé una nutrición más adecuada y sostenible. Además, sabes exactamente los ingredientes que llevan, sin azúcar o aceites añadidos. Es más barato, ya que una papilla industrial cuesta entre 10 y 15€/kg, mientras que las harinas de cereales cuestan entre 1 y 2€/kg. También te permite controlar la textura.
Es muy fácil hacer papillas de cereales en casa. Si no lo crees, pregunta a las abuelas, que no tenían acceso a este tipo de productos infantiles y lo hacían todo en casa. La harina integral conserva el pericarpio, la cascarilla del grano (conocida comúnmente como “salvado”), el germen y el endosperma, ofreciendo una nutrición superior a las harinas refinadas de las papillas comerciales.
Métodos de preparación de papillas caseras de cereales
Preparación con harinas de cereal
La forma más sencilla es comprar las harinas en el supermercado (como puede ser en el caso del arroz, avena, cebada…). Pero si no encuentras, puedes moler o hacer las harinas en casa. Para reducir los granos a harina, puedes utilizar picadoras, robots de cocina o un molinillo de café (que nunca haya sido usado para moler café, claro). Siempre debes cocinar las harinas, ya que el cereal "crudo" no puede ser digerido fácilmente por tu bebé.
Deja que la harina cueza a fuego lento durante 10-15 minutos, removiendo con frecuencia, hasta que la mezcla espese. Si la papilla queda demasiado espesa, añade un poco de agua, leche de fórmula o leche materna. Sirve la papilla en un plato y espera a que enfríe un poco antes de dársela a tu bebé.
Preparación de cereales en grano (método detallado)
Otra opción es cocer los granos del cereal y luego pasarlos por el pasapuré o la batidora para conseguir una crema. Este método permite que el cereal saque todo su dulzor natural y resulte delicioso para los bebés.
Para preparar cereales en grano:
- Mezcla el cereal escogido (o la mezcla de cereales) y lávalo varias veces en abundante agua para que suelte el polvillo o la arenilla.
- Hiérvelo al día siguiente con llama baja y difusor, y tapado, unas tres horas o más.
- Una vez cocido, la consistencia y los ingredientes adicionales se adaptan según la edad del bebé:
Preparación según la edad del bebé:
- Hasta los 6 meses: Utiliza 1 taza de cereal por 10 tazas de agua. Una vez cocido, se exprime muy bien a través de una gasa para obtener una textura fina y homogénea. A esta crema, se puede añadir una cucharadita de semillas tostadas y bien molidas (de girasol, de sésamo, de calabaza y de lino) y una cucharadita de sirope de arroz. Las semillas tienen ácidos grasos esenciales (los famosos W3 y W6) tan necesarios para el correcto desarrollo de su sistema nervioso. La consistencia es de una leche caldosa, cremosa y dulce (muy parecida en sabor a la leche materna). Las primeras tomas de cereales para el bebé deben ser en muy pequeña cantidad para ir haciéndose a los nuevos sabores y solo con el cereal, alga y la miel de arroz, por ejemplo, durante una semana. Luego, se añaden las semillas y se amplía la cantidad. La leche materna a esta edad sigue siendo su alimento principal.
- Desde los 6-7 meses: Utiliza 1 taza de cereal por 7 tazas de agua. Añadimos al cereal verduras cocidas (mejor empezar por las de sabor más dulce como calabaza, zanahoria y cebolla) y una pequeña cantidad de legumbres (ricas en proteínas de la mejor calidad) que habrán sido cocinadas aparte y trituradas para retirarles sus pieles (más indigestas). Así su papilla llevará cereal, semillas, verduras, algas y legumbres formando una comida completa (con todos los nutrientes esenciales para su desarrollo como son: hidratos de carbono, proteínas, vitaminas y minerales, y ácidos grasos esenciales). Las primeras legumbres deben ser azukis, y luego garbanzos y lentejas. Cuando se haya acostumbrado a ellas, introducir otros tipos como judiones, judías blancas, judías pintas, soja negra... Pueden introducirse los cereales sin gluten (harinas de arroz y maíz, soja, tapioca) y, desde esta edad, también los cereales con gluten.
- A partir de 8 meses: Utiliza 1 taza de cereal por 5 tazas de agua. Introducimos un poco de aceite de buena calidad (ecológico, primera presión en frío y virgen extra) y un poco de pescado. Así las verduras pueden haber sido rehogadas previamente antes de introducirlas en la papilla, o bien cocidas con un poquito de aceite. El alga no se tira, se incorpora a la crema bien deshecha a partir de los 8 meses.
- A partir de 9 meses: Utiliza 1 taza de cereal por 5 tazas de agua. Se va introduciendo trocitos de comida en un platillo aparte para que juegue y pruebe los alimentos por sí mismo.
- A partir de 12 meses: Utiliza 1 taza de cereal por 4 tazas de agua. A esta edad el niño ya puede comer tanta variedad como los adultos pero con muy poca sal. La sal se introduce poco a poco a medida que el niño va tomando la postura vertical. Ya puede comer de todo: cereales de todo tipo, legumbres, verduras, seitán, tofu, pescado, semillas, frutos secos, algas y frutas (si es la opción de un niño carnívoro pues también pequeñas cantidades de carne alguna vez por mes).
- A partir de 18 meses: Utiliza 1 taza de cereal por 3 tazas de agua, sirviendo el cereal entero.
Para las texturas más densas de los cereales cocidos, se puede usar un mortero o tenedor para reblandecer el cereal cocido (o un pasapurés de agujeros grandes).
PAPILLAS fáciles, deliciosas y NUTRITIVAS para bebés POR EDAD - 6, 8 y 12 meses
Consejos adicionales para la introducción de cereales
Los cereales sin gluten se pueden introducir a partir de los 4 meses (si el pediatra lo cree necesario) y en cantidad necesaria para completar una papilla entera o en cacitos añadidos a los biberones. No es necesario comenzar con los cereales obligatoriamente; algunos estudios de pediatría recomiendan comenzar directamente con frutas y verduras; el aguacate, plátano y batata pueden ser grandes opciones para las primeras comidas.
Para almacenar las harinas caseras o las papillas preparadas:
- Puedes hacer cubitos congelados usando una cubitera y guardarlos luego en una bolsa zip en el congelador.
- Guarda las harinas caseras en un bote o tarro de cristal bien cerrado y déjalas en un lugar fresco y seco. Como se trata de harinas hechas de grano entero, los aceites naturales del cereal pueden ponerse rancios si se almacenan mucho tiempo sin refrigeración.
Es importante la incorporación gradual a la papilla de los distintos tipos de fruta para poder identificar posibles intolerancias o alergias. No añadir miel, leche condensada, azúcar ni galletas.
Consideraciones importantes en la alimentación complementaria
La clave es recordar que la alimentación complementaria debe complementar, como su nombre indica, la alimentación del bebé y no debe sustituir nunca tomas de leche. Cuando iniciamos la alimentación sólida de nuestros pequeños, es importante priorizar alimentos altamente nutritivos como los vegetales con alto contenido en almidón (como el boniato, la patata o la calabaza), cereales, legumbres, carne, pescado, huevo, etc., y evitar los alimentos muy procesados, como todos los preparados infantiles que se venden en los supermercados.
Además de aprender las mejores recetas o cómo hacer papilla de cereales, y en qué momento es mejor introducirlas, es conveniente que tu bebé aprenda poco a poco a ganar una mayor autonomía respecto a su alimentación. Por ello, surge una nueva corriente, el Baby-Led Weaning (BLW), que poco a poco se está afianzando gracias a las numerosas ventajas que supone para el desarrollo de los más pequeños. Se da cuando es el bebé quien dirige el proceso de cambio del destete hacia la alimentación variada.