¿Qué es el Ovocito?
Un óvulo u ovocito es el gameto femenino, es decir, la célula que dará lugar a un embrión cuando se fusione con un espermatozoide en el proceso conocido como fecundación. Es la célula reproductora femenina que se desarrolla en los ovarios y que está en proceso de convertirse en un óvulo maduro. También es conocido como ovogonio o célula germinal femenina, siendo esencial en el proceso de la reproducción sexual humana y de otros organismos. Los ovocitos son las células más importantes en el proceso de reproducción femenino.
Para que esto pueda pasar, el ovocito tiene que dividir su material genético durante el proceso de meiosis hasta convertirse en una célula haploide, es decir, con 23 cromosomas. Después de la fusión de su núcleo con el núcleo del espermatozoide, la dotación cromosómica quedará restablecida y el embrión formado volverá a ser diploide, con 46 cromosomas.
Como dato curioso, el óvulo es la célula más grande que existe en el cuerpo de la mujer y puede verse perfectamente bajo el microscopio. Su tamaño es microscópico (aproximadamente 80 micras o milésimas de milímetro).

Origen y Desarrollo: La Ovogénesis
Los ovocitos son las células germinales femeninas que se generan en los ovarios durante el proceso denominado ovogénesis. Este proceso tiene lugar en dos fases principales: el desarrollo fetal y la pubertad.
Fases de la Ovogénesis
Durante la vida fetal, las células germinales primordiales migran a los ovarios, donde se diferencian en ovogonios y comienzan el proceso de meiosis, pero se detienen en la profase I, convirtiéndose en ovocitos primarios. Por tanto, todos los ovocitos con los que contará una mujer a lo largo de su vida se producen ya antes de nacer.
Tras el nacimiento, la formación de ovocitos queda detenida hasta la pubertad. Con la llegada de la adolescencia, se reanuda la división celular (meiosis). Cada ciclo menstrual, bajo la influencia de la FSH (Hormona Folículo Estimulante), varios ovocitos primarios se activan para continuar su desarrollo, aunque típicamente solo uno alcanza la madurez completa y es liberado durante la ovulación; este proceso se denomina selección folicular.
De esta manera, el ovocito primario aumenta de tamaño y se divide en dos células: el ovocito secundario y el primer corpúsculo polar. Una vez finalizada la meiosis, se crea el segundo corpúsculo polar y el ovocito se convierte en un óvulo maduro. Dicho óvulo maduro será liberado por el ovario durante la ovulación, por lo que estará disponible para ser fecundado.
Reproducción Sexual: La Ovogénesis
Cantidad de Ovocitos en la Mujer
Aproximadamente, las mujeres nacen con un millón de ovocitos. Dicha cantidad no aumenta, sino que se reduce de manera natural con el paso del tiempo. Por ello, se calcula que las mujeres llegan a la pubertad con entre 300.000 y 500.000 ovocitos. Al nacer, cada mujer tiene “almacenados” en sus ovarios entre 200.000 y 400.000 folículos primordiales, dentro de los cuales se forman los ovocitos. El resto sufre un proceso de degeneración o desaparición llamado atresia.
Se estima que las mujeres llegan a la adolescencia con entre 300.000 y 500.000 ovocitos. De ellos, solo entre 300 y 500 se convertirán en óvulos secundarios y serán liberados durante la ovulación. La adolescencia, con la llegada de la primera menstruación, marca el inicio de la época fértil de la mujer.
Características Generales del Ovocito
Además de su rol fundamental en la reproducción, los ovocitos presentan diversas características distintivas:
- Es más grande que el espermatozoide, su “homólogo” masculino.
- No tiene movilidad propia, sino que depende de los movimientos de contracción y dilatación del útero y las trompas de Falopio.
- Tiene tres capas protectoras: la corona radiada (capa externa de células foliculares), la zona pelúcida (cubierta de glucoproteínas que rodea la membrana plasmática) y la membrana plasmática (la capa más interna).

Madurez Ovocitaria y su Papel en la Fecundación
Para que un espermatozoide pueda fecundar un ovocito, este debe haber sufrido una serie de cambios que favorecen la denominada madurez ovocitaria. Dichos cambios son imprescindibles, ya que solo los ovocitos maduros pueden ser fecundados.
Estadios de Maduración del Ovocito
- En el caso de los ovocitos maduros, denominados metafase II (MII), observamos una estructura denominada corpúsculo polar. Esta estructura nos informa que el ovocito ha alcanzado el estado de madurez nuclear. De manera coordinada, el ovocito debe alcanzar, igualmente, una maduración citoplasmática.
- Por otro lado, también podemos encontrar ovocitos en un estadio de madurez previo, denominados ovocitos en metafase I (MI) o en profase I (vesícula germinal, VG). Éstos no van a poder ser fecundados por el espermatozoide directamente.
- Los ovocitos en metafase I pueden ser cultivados durante unas horas en el laboratorio para ver si son capaces de completar la meiosis in vitro y liberar el corpúsculo polar, en cuyo caso podrían ser microinyectados.
Evaluación de la Calidad Ovocitaria
El momento en el que podemos decir si un ovocito recuperado es maduro o no, es cuando se le quitan las células que lo rodean. Es en el momento de la decumulación donde también observamos otras alteraciones morfológicas en el ovocito, como son la presencia de vacuolas y/o granulosidades, que nos dan información sobre la calidad ovocitaria.
Por último, es importante destacar que aunque un ovocito sea maduro no implica, necesariamente, que será fecundado.

La Fecundación: Transformación del Ovocito
Hay otra tipología de ovocito: aquél que se forma como consecuencia del proceso de reproducción. Tiene su origen en un ovocito que, tras ser producido en el interior de un folículo y puesto en circulación durante la ovulación, consigue ser alcanzado por un espermatozoide, el cual logra penetrar las tres capas del ovocito, transfiriéndole toda la información genética y dando lugar a una nueva célula, el ovocito fecundado.
La capacidad del ovocito para ser fecundado dura un período limitado, generalmente de 12 a 24 horas después de la ovulación. Si ocurre la fecundación, el ovocito completa la meiosis II, dando lugar al ovocito maduro y eventualmente al cigoto, la primera célula del nuevo organismo.
El cigoto es la célula que resulta de la unión entre el óvulo maduro y el espermatozoide, lo que da lugar al embrión y posterior embarazo. Si no ocurre la fecundación, el óvulo maduro se desintegra y se pierde con la menstruación.
Reproducción Sexual: La Ovogénesis
Ovocitos en la Reproducción Asistida
Los ovocitos que obtenemos tras la realización de la punción ovárica deben presentar una serie de características para considerarse válidos en un tratamiento de reproducción asistida.
El estudio y manipulación de ovocitos son fundamentales en las técnicas de reproducción asistida, como la fertilización in vitro (FIV), donde los ovocitos son extraídos de los ovarios y fecundados en el laboratorio antes de ser transferidos al útero.
La principal diferencia entre los ovocitos maduros y los ovocitos inmaduros es que los primeros son liberados por el ovario durante la ovulación y están disponibles para ser fecundados por el espermatozoide del hombre. En cambio, los ovocitos inmaduros no han superado los procesos de división celular. Al no haber completado su maduración, no van a ser liberados por el ovario. Por tanto, no tienen opciones de ser fecundados.
Dicho esto, conviene recordar que el número de ovocitos inmaduros es muy superior al de ovocitos maduros. Como hemos mencionado, durante la adolescencia, la mujer puede tener entre 300.000 y 500.000 ovocitos. Sin embargo, solo entre 300 y 500 de ellos llegarán a madurar y convertirse en óvulos maduros. El resto serán eliminados naturalmente por el cuerpo.
Importancia del Conocimiento sobre el Ovocito
Conocer qué es un ovocito y qué papel desempeña es fundamental para todas las mujeres que desean convertirse en madres a corto plazo, pero también para aquellas que prefieren planificar su maternidad para el futuro. Por ello, es esencial saber cómo se forman, cuántos ovocitos tiene una mujer y cómo se pierden a lo largo de los años.
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