La película Nacidas para sufrir (2009), dirigida por el alicantino Miguel Albaladejo, se presenta como una tragicomedia negra que explora las complejas dinámicas familiares, el miedo a la soledad en la vejez y el egoísmo disfrazado de sacrificio. Con una puesta en escena que busca emular la tradición del humor costumbrista español de los años 60 -tributaria de figuras como Berlanga, Ferreri y Azcona-, la cinta traslada esta mirada a una realidad rural contemporánea.

Argumento y premisa
La historia sigue a Flora (Petra Martínez), una solterona de 72 años que ha dedicado su vida al cuidado de sus familiares, incluyendo a sus tres sobrinas huérfanas. Al llegar a la vejez, Flora se enfrenta al temor de ser ingresada en una residencia por parte de sus sobrinas, quienes han abandonado el pueblo. Ante esta amenaza, Flora decide tomar una decisión radical: casarse con Purita (Adriana Ozores), una mujer sencilla que la ha cuidado durante años, para asegurar que sea ella quien herede sus bienes a cambio de acompañarla hasta el final de sus días.
Lo que comienza como una premisa de comedia negra avanza gradualmente hacia un drama de mayor calado. A través de este guion, se diseccionan temas como:
- El miedo a la soledad y a la enfermedad.
- El apego a las raíces y al entorno donde se creció.
- El matrimonio visto como una herramienta de seguridad y control.
- La manipulación emocional y el falso altruismo.
Un retrato de personajes complejos
La película destaca por no ofrecer personajes simplones. Flora es retratada como un ser contradictorio: a veces entrañable, otras profundamente odiosa y manipuladora. Su comportamiento, marcado por la victimización y el reproche constante de sus sacrificios pasados, sirve de espejo para que el espectador reflexione sobre sus propias actitudes egoístas.
Por su parte, Purita, interpretada por una Adriana Ozores magistral, representa a una mujer sumisa, simple y agradecida. La relación entre ambas mujeres es el motor del filme, moviéndose en un terreno ambiguo de lealtad, intereses cruzados y descubrimientos emocionales. La ausencia de una sexualidad explícita permite que la audiencia especule sobre la profundidad de este vínculo, que recuerda a la fidelidad bíblica de Ruth y Noemí.

Estilo visual y tono
Miguel Albaladejo apuesta por una estética que combina el realismo costumbrista con una atmósfera casi de cuento. Gracias a la labor del director de fotografía Kiko de la Rica, la película logra una dualidad visual: exteriores luminosos y bucólicos frente a interiores que, por momentos, evocan una atmósfera tenebrosa. Esta propuesta, según el propio Albaladejo, define la obra como: "Mujeres en un mundo de mujeres, con afectos de mujeres y soluciones de mujeres".
| Aspecto | Descripción |
|---|---|
| Género | Tragicomedia negra / Costumbrismo |
| Dirección | Miguel Albaladejo |
| Protagonistas | Petra Martínez y Adriana Ozores |
| Temática principal | Egoísmo, soledad y supervivencia emocional |
Recepción crítica
Las opiniones sobre la película son variadas. Parte de la crítica alaba la originalidad del planteamiento y el trabajo actoral, destacando la "ovación y vuelta al ruedo" de la pareja protagonista. Otros, sin embargo, señalan que el ritmo puede resultar lento, cuestionando si realmente puede categorizarse como una comedia, dado que el humor presente es amargo, irónico y, en ocasiones, extremadamente crudo.
En última instancia, Nacidas para sufrir funciona como un retrato de una España rural que aún persiste, donde la tradición convive con la modernidad. Es un trabajo que, más allá de los chistes fáciles, invita a una reflexión profunda sobre la naturaleza del amor interesado y los mecanismos que utilizamos para evitar el abandono.