El concepto de "La Cuna Vacía" ha servido como poderoso motivo de expresión en diversas manifestaciones artísticas y literarias a lo largo de la historia. Este tema, cargado de simbolismo sobre la ausencia, la pérdida y la maternidad, ha sido explorado por distintos creadores, desde pintores hasta poetas, dejando huellas significativas en el patrimonio cultural.
El Cuadro «La Cuna Vacía» de Luis Menéndez Pidal
Contexto y Exposición en el Museo de Bellas Artes de Asturias
El cuadro La cuna vacía, un magnífico óleo de Luis Menéndez Pidal, fue una de las obras que más llamó la atención en el renovado recorrido expositivo del Museo de Bellas Artes de Asturias cuando este reabrió el palacio de Velarde y la Casa Oviedo-Portal en marzo de 2016. La obra está ubicada en el patio de Oviedo-Portal, justo antes del paso al nuevo edificio de la pinacoteca.
«La cuna vacía», expuesta desde marzo de 2016 en el patio de la Casa de Oviedo-Portal, es un lienzo de temática social y gran formato realizado en 1892 con el que el creador obtuvo primera medalla en la Exposición Nacional de ese mismo año.

Luis Menéndez Pidal (Pajares, Asturias, 1861-Madrid, 1932) es uno de los principales representantes de la segunda generación de pintores asturianos del siglo XIX, junto con José Uría y Uría, Juan Martínez Abades y Ventura Álvarez Sala. También es uno de los pintores españoles más apreciados de su época.
El Mecenazgo de Antonio Suárez
La obra es un depósito temporal realizado por el empresario astur-mexicano Antonio Suárez, aunque no es tampoco su propietario en sentido estricto. De hecho, el cuadro pertenece a su nieto mayor, quien lo recibió como regalo después de que el empresario lo adquiriese a instancias del Bellas Artes. El cuadro permanecerá en el museo al menos hasta que su propietario alcance la mayoría de edad.
No será, por cierto, el único depósito de Antonio Suárez en la pinacoteca asturiana, que próximamente recibirá en el mismo régimen otras dos obras que regalará a sus otros dos nietos, respectivamente.
Antonio Suárez (Oviedo, 1942) reside en México desde 1970 y es fundador y propietario de Grupomar-México, uno de los más importantes conglomerados del sector pesquero-industrial y portuario de Latinoamérica. En los últimos años ha apoyado el sector naval asturiano con la contratación de varios atuneros-congeladores a los astilleros Armón y la reapertura de la antigua factoría Juliana Constructora Gijonesa, además de haber adquirido la empresa de productos de plancha de hojalata Mivisa para la fabricación de latas de conserva. Tanto Antonio Suárez como su nieto, en compañía del cónsul de México en Asturias y León, Jesús Gutiérrez, han visitado las nuevas instalaciones del Bellas Artes, haciendo una parada especial ante la obra.
La Conferencia de Javier Barón
El jueves 17 de noviembre (2016), a las 19 horas, Javier Barón, Jefe del Área de Conservación de Pintura del siglo XIX en el Museo del Prado, impartió la conferencia "La cuna vacía y la pintura de Luis Menéndez Pidal en el Museo de Bellas Artes de Asturias" en el Palacio de Velarde. En su conferencia, el conservador del Museo del Prado Javier Barón repasó la biografía y producción de este artista, centrándose especialmente en las veintiséis obras conservadas en el Museo de Bellas Artes de Asturias (catorce pinturas y doce dibujos) y, muy especialmente, en el cuadro La cuna vacía, último ingreso en el Museo como depósito del empresario astur-mexicano Antonio Suárez.
Javier Barón Thaidigsmann es desde 2014 Jefe del Área de Conservación de Pintura del Siglo XIX del Museo Nacional del Prado, donde en 2003 fue nombrado Jefe de Departamento. Doctorado en Historia del Arte en 1989 con premio extraordinario por la Universidad de Oviedo, donde fue profesor, obtuvo en 1990 el Premio de Investigación Juan Uría. Ha sido director de una decena de tesis doctorales, miembro del Consejo de las Artes y las Ciencias del Principado de Asturias y de los Patronatos del Centro de Escultura Museo Antón y del Museo de Bellas Artes de Asturias, y es miembro de número del Real Instituto de Estudios Asturianos. Ha participado como comisario en la organización de numerosas exposiciones y en la redacción y edición de sus catálogos, incluyendo El retrato español. De Goya a Sorolla (2007), El siglo XIX en el Prado (2007) y Joaquín Sorolla (1863-1923) (2009), entre otros. Fue Summer Fellow en el Clark Art Institute de Williamstown (Massachusetts) en 2011 y ponente invitado por diversas instituciones españolas y extranjeras.
El Cuadro «La Cuna Vacía» de Manuel Ocaranza
Análisis Temático y Estilístico
La producción artística de Manuel Ocaranza se caracterizó por crear una continuidad narrativa en algunos de sus cuadros, como se observa en obras como El amor del colibrí (1869) y La flor muerta (1868). Algo similar sucede cuando comparamos El costurero (1873) y La cuna vacía (1871); la primera mostrando la emoción por la futura maternidad con un tono acogedor y cálido, mientras que la segunda se aleja totalmente de esto y presenta la ausencia y la pérdida.

Representación de la Maternidad y la Pérdida
En su obra La cuna vacía, Ocaranza pinta a una mujer en luto que solloza junto a la cuna de un bebé. Es plausible imaginar que se trataba de su hijo, quien probablemente falleció después de una enfermedad, como parecen indicar los frascos en la mesa de noche junto a la cama. Aquí, Ocaranza plasma otro lado de la maternidad, el lado de la pérdida y la ausencia, un tema muy sensible para las mujeres de la época, dada la alta tasa de muertes infantiles. Para darle más dramatismo a la obra, el autor nos coloca indicios de la presencia previa del bebé, como el gorrito en uno de los postes de la cuna, la cobija que lo abrigaba, el zapato en la silla detrás de la madre y el juguete en el piso.
Crítica Social Implícita
Esta obra se vale de la imagen como fuente para reflexionar sobre el papel de la mujer en la vida cotidiana, desde la óptica del pintor michoacano Manuel Ocaranza. En un ensayo se propone que la creencia de que el valor y la realización femenina existen solo en proporción directa a su posibilidad de convertirse en madre, es un prejuicio cultural que se refleja en la pintura: La cuna vacía. El trabajo sugiere que La cuna vacía nos muestra otro ámbito del ser mujer, relacionado con la muerte, con esa contracara de la que se evita hablar por ser considerada negativa e inclusive motivo de desprestigio y rechazo. Esta obra, al igual que otras de la producción de Ocaranza, constituye una crítica a la lectura tradicional del rol que juega la mujer en su sociedad.
El Poema «La Cuna Vacía» de José Selgas y Carrasco
Origen y Contexto Personal
Una terrible desgracia ajena, la muerte de un niño de pocos meses de edad de un amigo, llevó al autor de una reseña a conocer al escritor romántico español José Selgas. En un intento por aliviar el dolor de unos padres, se buscó un remedio para algo que solo el tiempo cura. Repasando revistas antiguas llenas de líneas de fuerza y relatos poderosos, se encontró el poema "La cuna vacía" de José Selgas y Carrasco, el cual fue considerado un excelente consuelo y se compartió con la familia afectada. Este suceso fue posteriormente publicado en forma de postal hacia el año 2010.

Sobre el Autor: José Selgas y Carrasco
El autor, José Selgas y Carrasco, es hoy un poeta relativamente olvidado, pero su genio es considerado enorme. Un rasgo actualísimo de su genio es la definición que, en ocasión memorable, dio a la palabra política. El 1 de marzo de 1874, José de Selgas ocupó el asiento 'b' de la RAE con la lectura del polémico discurso El filosofismo, la política y la industria, elementos que más contribuyen en nuestros días a corromper el habla castellana, en el que dio la vuelta a la definición del diccionario de la palabra política y la definió con sus propias palabras como «el arte de trastornar los pueblos, destruir leyes y reglamentos para mantener la intranquilidad e inseguridad públicas y conservar el desorden y las malas costumbres».
Vigencia y Relevancia del Poema
Existen fuentes donde se puede ampliar el conocimiento sobre el extraordinario curso de este poema desde su publicación hasta hoy, evidenciando su perdurable relevancia como pieza de la literatura romántica española y como vehículo de expresión de un dolor tan universal.