Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades es un pilar fundamental del Objetivo de Desarrollo Sostenible 3 (ODS 3). Este compromiso internacional busca asegurar el desarrollo sostenible mediante la protección de la salud como un derecho humano esencial. No obstante, a pesar de los avances globales en medicina y tecnología, la reducción de la mortalidad materna sigue siendo uno de los retos más críticos que enfrenta la comunidad internacional hacia el año 2030.

El desafío de la salud materna y neonatal
El embarazo y el parto entrañan riesgos específicos que, en muchas ocasiones, derivan en tragedias prevenibles. En todo el mundo, cada día mueren 840 mujeres por causas relacionadas con el embarazo y el parto que podrían haberse evitado. Los datos son alarmantes: entre 2015 y 2020, la tasa mundial de mortalidad materna se situó en 223 muertes por cada 100.000 recién nacidos. Esta cifra se encuentra significativamente lejos del objetivo marcado para 2030, que es reducir esta tasa a menos de 70 por cada 100.000 nacidos vivos.
La situación es particularmente grave en regiones con infraestructuras deficientes. Un ejemplo ilustrativo es Liberia, que presenta una de las tasas más altas del mundo con 1.072 muertes maternas por cada 100.000 nacimientos. En estas zonas remotas, la falta de electricidad y de instalaciones adecuadas dificulta la labor de las parteras y trabajadores de la salud durante el parto.
Factores que agravan la desigualdad en la salud
Las mujeres y los hombres tienen necesidades sanitarias diferentes, pero el mismo derecho a una vida sana. Sin embargo, para muchas mujeres y niñas, la discriminación de género socava sistemáticamente su acceso a la atención médica. Factores como los siguientes limitan su capacidad para mantenerse saludables:
- Menores recursos financieros y limitaciones en la movilidad.
- La sobrecarga de trabajo doméstico no remunerado.
- Entornos laborales inseguros y prevalencia de la violencia de género.
- Falta de acceso a servicios de salud sexual y reproductiva.

Metas para 2030 y estrategias de intervención
El ODS 3 establece una hoja de ruta clara para mejorar la salud mundial. Entre las metas prioritarias se encuentran:
- Reducción de la mortalidad materna: Bajar la tasa mundial a menos de 70 por cada 100.000 nacidos vivos.
- Salud reproductiva: Garantizar el acceso universal a servicios de salud sexual y reproductiva, incluyendo la planificación familiar.
- Atención neonatal e infantil: Poner fin a las muertes evitables de recién nacidos y niños menores de 5 años.
- Cobertura Sanitaria Universal: Lograr que todas las personas accedan a servicios de salud de calidad sin sufrir dificultades financieras.
Para alcanzar estos objetivos, es indispensable fortalecer la prevención y el tratamiento de enfermedades, así como incrementar la inversión en personal sanitario capacitado, especialmente en los países en desarrollo y los pequeños Estados insulares.
Montaje de Energía Solar a Indígenas en la Guajira - Colombia- TvAgro por Juan Gonzalo Angel
Impacto de las crisis globales
La pandemia de la COVID-19 y otras crisis actuales han frenado el progreso que se venía logrando durante décadas. La tendencia hacia el aumento de la esperanza de vida se revirtió brevemente, y el sistema de salud global ha enfrentado desafíos sin precedentes. Si bien la asistencia cualificada en los partos ha aumentado hasta el 86% en 2023, la falta de acceso a medicamentos esenciales y servicios de calidad continúa siendo un obstáculo para garantizar la vida y el bienestar de todas las personas, independientemente de dónde vivan.
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