La Ovodonación y la Comunicación del Origen a los Hijos

Tras años acompañando a diversas estructuras familiares, como madres solteras, parejas de dos madres, dos padres, o padre y madre, que han tenido bebés mediante técnicas de reproducción asistida (inseminación artificial con semen de donante o de la pareja, fecundación in vitro, microinyección espermática, donación de óvulos), surge una duda común: ¿Hay que contarle al futuro bebé cómo fue concebido? Es fundamental entender y normalizar esta inquietud, ya que detrás de esta pregunta se esconden diversos miedos. Enfrentar este momento no es sencillo.

La Curiosidad Infantil sobre el Origen

La curiosidad de los niños sobre su origen se manifiesta en diferentes etapas:

A partir de los 3 años: Diferencias de Sexo

A esta edad, los niños empiezan a notar las diferencias físicas entre sexos. Se preguntan por qué son distintos a sus primos o por qué un niño tiene pene y una niña vulva. Comienzan a observar y cuestionar las distinciones biológicas.

Alrededor de los 5-6 años: El Origen de la Vida

En esta etapa, la curiosidad se centra en el origen de la vida. Las preguntas habituales son: ¿Cómo se crea un bebé?, ¿Cómo crece?, ¿Cómo llega a la barriga?, ¿Por dónde sale después? La información básica que deben recibir incluye:

  • Se necesita un hombre y una mujer para que nazca un bebé.
  • El hombre aporta el espermatozoide y la mujer el óvulo, y su unión inicia el crecimiento del futuro bebé.
  • El bebé se desarrolla en el útero materno durante aproximadamente 9 meses.

Para esta franja de edad, se recomienda el cuento “Mamá Puso un Huevo o Cómo se Hacen los Niños” de Babette Cole, que, a través de sus ilustraciones, facilita la conversación y la resolución de dudas.

A partir de los 6 años en adelante: Información Detallada

A partir de los 6 años, se puede ampliar la información sobre los aparatos reproductores masculino y femenino, el embarazo y el parto, los diversos tipos de familia y las técnicas de reproducción asistida. Es importante recordar que la edad es orientativa, ya que cada niño tiene su propio ritmo de maduración cognitiva y emocional.

Alrededor de los 8 años: Preguntas Más Elaboradas

Alrededor de los 8 años, en el entorno escolar se aborda el cuerpo humano, las relaciones sexuales, lo que puede generar preguntas más complejas. El libro “Mi Familia” de Cristina Losantos (Dexeus Mujer) ofrece una visión detallada de la diversidad familiar y los caminos para concebir un bebé.

La Adolescencia: Reafirmación de la Identidad

Durante la adolescencia, es probable que resurja la necesidad de hacer preguntas sobre el origen, en un momento clave para la construcción de la identidad propia. Si la comunicación sobre sexualidad ha sido fluida, esta etapa será una continuación natural del trabajo previo.

Ilustración infantil que muestra la diversidad de familias y el ciclo de la vida.

¿Contar o No Contar? La Importancia de la Comunicación

La decisión de contar o no contar el origen del bebé es un tema delicado. Sin embargo, se recomienda encarecidamente contar la verdad. Ocultar información genera secretos, confusión y la necesidad de construir fantasías. Los secretos suelen asociarse a algo negativo o vergonzoso, mientras que la realidad, aunque a veces difícil, aporta claridad y la posibilidad de aceptación.

Como se mencionó anteriormente, es posible iniciar conversaciones sobre sexualidad desde temprana edad, sin necesidad de esperar a la adolescencia o adultez. Cuanto antes se comience a hablar sobre el origen, más fácil será el proceso. Si no se hizo desde pequeños, siempre es un buen momento para hacerlo. Retrasar la información puede generar resentimiento en el futuro, al sentir que se les ha ocultado algo.

Contar el origen es un proceso continuo, no una conversación única. Se establecen bases y se añaden detalles conforme el niño crece. No se debe asumir que la ausencia de preguntas significa que no reflexionen sobre ello.

Es crucial que las familias reflexionen sobre si hablar del origen les resulta incómodo y qué miedos les genera.

Principales Miedos de los Progenitores

En general, los niños están mejor preparados que los adultos para comprender la vida y sus circunstancias. Las resistencias suelen ser más de los adultos. Los miedos más comunes observados en las familias incluyen:

  • Miedo a hablar de sexualidad prematuramente: Muchos padres no recibieron una educación sexual temprana o esta no fue natural, generando dudas sobre cómo iniciar estas conversaciones.
  • Miedo al rechazo del hijo/a: Temor a que el niño pueda decir algo como "Tú no eres mi madre/padre". Es importante recordar que en concepciones naturales también pueden surgir comentarios hirientes en momentos de enfado. Lo relevante es entender la intención detrás del mensaje.
  • Miedo a que los niños sufran: Si la noticia genera emociones, es fundamental acompañar al niño en la gestión de esas emociones, en lugar de evitar que las sientan.
  • Miedo a revivir el camino difícil: El proceso de búsqueda de un hijo puede haber sido doloroso, y a veces las heridas emocionales no han sanado. Reconocer la necesidad de ayuda no siempre es fácil.
  • Miedo a ser juzgado o criticado: Algunas familias sienten vergüenza por haber necesitado ayuda para concebir.
Infografía que ilustra los miedos comunes de los padres respecto a la revelación del origen genético.

¿Y Si No Quieren Contarlo? El Coste del Silencio

En casos donde los padres contemplan no contarlo, es vital reflexionar sobre el coste del silencio y el secreto. Se deben considerar las siguientes preguntas:

  • ¿Lo saben otras personas fuera del núcleo familiar? Si es así, es probable que el niño lo sepa por terceros, sintiendo que se le ocultó información.
  • ¿Aparece en su historial médico? Similar al punto anterior, si está registrado, existe la posibilidad de que lo descubra en el futuro.
  • Si no aparece en el historial médico, ¿se va a ocultar este dato? Un individuo puede tener preguntas sobre herencia de trastornos o enfermedades a lo largo de su vida.
  • ¿El derecho a la privacidad de los padres prevalece sobre el derecho del niño a conocer su legado genético?

Cuentos Recomendados para Facilitar la Conversación

Además de los mencionados anteriormente, se sugieren otros recursos:

  • “Cloe Quiere Ser Mamá” de Rosa Maestro: Dirigido a madres solteras por inseminación artificial con donante.
  • “Mamá y Mami Sueñan con un Bichito de Luz” de Judith Franch: Narra la concepción mediante reproducción asistida con semen de donante en una familia con dos madres.
  • “Nuestro Mayor Tesoro Eres Tú” de Giuliana Baccino: Conjunto de cuentos para hijos de padres que recurrieron a la donación de óvulos.
  • “Mi Familia es de Otro Mundo” de Cecilia Blanco: Desafía la idea de familia tradicional y refleja la diversidad familiar.

Estos cuentos ayudan a los padres a comprender que explicar el origen de un hijo es más sencillo de lo que anticipan. La comunicación sobre cómo llegó al mundo es un derecho del niño, el inicio de su historia personal.

Estudio sobre la Edad de la Donante de Óvulos y la Tasa de Nacimiento

En España, la legislación exige que las donantes de óvulos sean mayores de edad y no excedan los 34 años, siendo la franja de 18 a 25 años la más común. Un estudio retrospectivo realizado en Dexeus Mujer analizó 3766 ciclos de ovodonación entre enero de 2009 y diciembre de 2018 para evaluar el impacto de la edad de la donante en la tasa de nacimientos vivos.

Se establecieron tres grupos de edad para las donantes: <20 años (4.7%), entre 20 y 25 años (41.1%), y ≥26 años (54.2%). La tasa global de niño nacido vivo fue del 40.7%. Se observaron diferencias significativas:

  • Grupo <20 años: 33.9%
  • Grupo 20-25 años: 39.1%
  • Grupo ≥26 años: 42.5%

Incluso considerando otros factores como la edad de la receptora, el número de embriones transferidos y el día de la transferencia, la tasa de niño nacido vivo fue inferior en los grupos de donantes menores de 25 años en comparación con las mayores de 26.

INSTITUT MARQUÈS - Factores de éxito de la FIV con ovodonación - Dra. Kristina Portela y Masola.

La Decisión Final: Reflexión Personal y Familiar

La pregunta recurrente de si contar o no el origen del hijo debe ser fruto de una reflexión personal y familiar profunda, considerando valores, educación y experiencias. Se aconseja suspender juicios y tomarse el tiempo necesario para llegar a la decisión adecuada.

Si la decisión es no decirlo, es natural sentir miedo y preocupación por la posibilidad de que el niño lo descubra por otra vía o por la sensación de engaño. Sin embargo, anticiparse a estos miedos puede ser contraproducente. Controlar los pensamientos sobre el futuro permite disfrutar del presente y sentirse fuerte en la decisión tomada.

Si la decisión es sí decirlo, la angustia por el cuándo y el cómo es comprensible. La sociedad actual ofrece recursos como cuentos que facilitan la explicación del origen mediante técnicas de reproducción asistida y donación de gametos. La edad recomendada para iniciar estas conversaciones suele ser entre los 4-5 y los 9-10 años, evitando la adolescencia, donde la búsqueda de identidad puede hacer que la información sea contraproducente.

Ambas opciones son válidas, pero es fundamental que exista un acuerdo en la pareja sobre la información que se transmitirá al hijo.

En España, la mayoría de los padres optan por no revelar el origen a los niños nacidos por ovodonación, a menudo por temor al impacto que esta información pueda tener. Un estudio reveló que, de 46 familias, el 43% había comunicado el tratamiento, el 39% lo había retrasado, y el 9% decidió no contarlo nunca. La edad promedio de los niños al ser informados fue de 5.5 años.

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