Placenta previa e inserción baja: causas, síntomas y tratamiento

La placenta previa es la implantación de la placenta sobre o cerca del orificio cervical interno, designando al tejido placentario que cubre cualquier porción del mismo. Por su parte, una placenta se denomina baja cuando el borde placentario no cubre el orificio interno, pero se encuentra a menos de 2 cm de él. La placenta es un órgano materno-fetal que se desarrolla en el útero durante el embarazo y su función es proporcionar oxígeno y nutrición al feto, eliminando los desechos a través del cordón umbilical.

Esquema anatómico que muestra la diferencia entre una inserción placentaria normal y la placenta previa (total, parcial y marginal) respecto al cuello uterino.

Tipos de placenta previa

Dependiendo de la severidad de la obstrucción uterina, se distinguen diversos tipos:

  • Placenta de inserción baja: Se encuentra en el segmento inferior, pero no alcanza la abertura del cuello uterino.
  • Placenta previa marginal: Está al lado del cuello uterino, pero no cubre la abertura.
  • Placenta previa parcial: Cubre parte de la abertura cervical.
  • Placenta previa total (u oclusiva): Cubre totalmente el orificio cervical interno.

Causas y factores de riesgo

La causa exacta de la placenta previa es desconocida, aunque se asocia generalmente a factores uterinos o alteraciones en la propia placenta. Los factores de riesgo que predisponen a esta complicación incluyen:

  • Multiparidad y periodos cortos entre partos.
  • Cesárea previa y cicatrices uterinas (por abortos, miomectomía o legrados).
  • Anomalías uterinas que inhiben la implantación normal.
  • Gestación múltiple.
  • Edad materna avanzada.
  • Tabaquismo y abuso de sustancias como la cocaína.

Síntomas principales

La placenta previa a menudo es asintomática y se descubre de manera incidental en la ecografía rutinaria. Cuando presenta síntomas, los más característicos son:

  • Hemorragia vaginal: Es el síntoma principal, caracterizado por ser repentino, indoloro y de sangre roja brillante. Puede ocurrir desde las 16-20 semanas de gestación.
  • Contracciones uterinas: En algunos casos, el sangrado se acompaña de dolor.
  • Recurrencia: El sangrado puede detenerse espontáneamente y reaparecer días después con mayor intensidad.
Infografía sobre los síntomas de alerta, destacando el sangrado indoloro y la necesidad de acudir a urgencias.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza principalmente mediante ecografía. Si se produce sangrado vaginal después de las 20 semanas, se debe realizar una ecografía (preferiblemente transvaginal, que es un método seguro) para descartar la placenta previa antes de realizar cualquier examen pélvico digital, ya que este último podría provocar un sangrado masivo.

Tratamiento y manejo clínico

El tratamiento depende de la estabilidad de la madre y el feto, así como de la edad gestacional:

  1. Actividad modificada: En el primer episodio de sangrado antes de las 36 semanas, se recomienda internación, reposo absoluto y evitar la actividad sexual o esfuerzos que aumenten la presión intraabdominal.
  2. Corticosteroides: Se utilizan para acelerar la madurez pulmonar fetal si se estima necesario el parto prematuro (generalmente antes de las 34 semanas).
  3. Parto programado: Si la paciente está estable, el parto se programa entre las 36 y 37 6/7 semanas.
  4. Cesárea de urgencia: Está indicada ante sangrado abundante, descontrolado, inestabilidad hemodinámica materna o resultados preocupantes en la monitorización fetal.

La cesárea es la vía de parto estándar en casos de placenta previa parcial o total. El parto vaginal solo podría contemplarse en placentas marginales o bajas si el borde placentario está a más de 2 cm del orificio cervical y tras una cuidadosa toma de decisiones compartida.

PLACENTA PREVIA, CAUSAS, RIESGO, PARTO... - Ginecología y Obstetricia -

Complicaciones asociadas

La presencia de placenta previa puede derivar en complicaciones graves:

  • Espectro de placenta acreta: Cuando la placenta se adhiere profundamente al útero, aumentando el riesgo de hemorragia masiva y posible histerectomía.
  • Parto prematuro: Debido a la necesidad de realizar cesáreas de urgencia.
  • Mala presentación fetal: El feto puede no colocarse en posición cefálica.
  • Otras: Restricción del crecimiento fetal, vasa previa e inserción velamentosa del cordón umbilical.

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