El monumento a las parteras en El Burgo, aunque no explícitamente nombrado como tal en el texto original, surge de la iniciativa del Ayuntamiento para homenajear la labor invisible de la mujer a lo largo de los años, especialmente en el contexto de una figura primordial en los momentos de dar a luz: la partera. Estas profesionales desempeñaban un papel crucial en la asistencia al alumbramiento y en el asesoramiento y cuidado de la madre y el recién nacido durante el puerperio. Su labor, fundamental para la supervivencia y el bienestar de las comunidades, se refleja en diversas representaciones iconográficas a lo largo de la historia.
El Contexto Histórico y Geográfico de El Burgo
La historia de El Burgo está intrínsecamente ligada a su entorno geográfico y a su pasado. El Castillo de El Burgo, también conocido como Castillo de Miraflores, es un recinto fortificado que aún se conserva en pie. Parte de su estructura está integrada en el casco urbano, en la zona alta conocida como la "Villa". Ya en la época romana, este lugar era un importante asentamiento para el control, la vigilancia y la seguridad de la zona.
El origen del municipio se debe a un recurso vital: el agua. El paso del río Turón por esta localidad, junto con otros factores, motivó la construcción de un castillo en la época medieval, que se consolidó como una importante plaza fronteriza. Desde entonces, los habitantes de El Burgo no conciben su vida sin el río Turón, que ha sido un elemento central en su existencia, especialmente por ser el lugar tradicional donde las mujeres del pueblo realizaban la colada de sus hogares.
El paseo rural que discurre por la ribera del río Turón pasa por debajo de la antigua fortaleza, El Castillo Miraflores. Durante el recorrido, se observa un conducto excavado en la roca que comunica la ribera con la zona más alta del pueblo. La cercanía del municipio y la orografía del terreno hicieron que el entorno del Caño, el matadero y la fábrica fueran el lugar escogido por las mujeres para lavar sus enseres, una labor dura debido a la frialdad del agua, la postura incómoda y los inviernos helados de la localidad.
Esta práctica, desarrollada siempre por mujeres como parte de las labores del hogar y el cuidado de la familia, se extendió en El Burgo hasta la década de los 70, coincidiendo su declive con la instalación del saneamiento en las casas del municipio en 1965.

La Partera: Una Figura Histórica y Cultural
Desde los albores de la humanidad, la figura de la partera ha sido primordial en los momentos de dar a luz. Estas profesionales se encargaban de asistir al alumbramiento, así como de ofrecer asesoramiento y cuidado a la madre y al bebé durante el puerperio. Desde el punto de vista paisajístico, el mirador ofrece una fantástica panorámica de la parte antigua del municipio, incluyendo los restos del Castillo Miraflores.
En la Antigua Roma, el trabajo de traer niños al mundo era llevado a cabo por las parteras. El médico Sorano de Éfeso, del siglo II d.C., escribió el primer tratado de ginecología, "Libro de las enfermedades de las mujeres" (Gynaikeia), donde se describe el principal instrumento de las comadronas: la silla de parir. Esta silla, con respaldo y brazos, contaba con un asiento con una hendidura en forma de media luna por donde pasaba el niño. La parturienta se sentaba en ella durante la fase de "expulsión", mientras que la dilatación se realizaba en cama. La comadrona (en latín commater) era asistida por otras tres personas.
Las cesáreas en la Antigua Roma solo se realizaban una vez la madre había fallecido, ya que eran operaciones peligrosas y la embarazada corría riesgo de muerte por infecciones o desangramiento. La leyenda urbana que relaciona la palabra "cesárea" con Julio César es refutada por el hecho de que su madre vivió muchos años tras su nacimiento; sin embargo, Plinio el Viejo sugiere que el cognomen Caesar podría provenir de un antepasado nacido de esta manera. La Lex Caesarea estipulaba que una mujer fallecida durante el embarazo tardío debía ser sometida a esta intervención para intentar salvar al feto.

Representaciones Iconográficas y Evidencias Arqueológicas
Existen numerosas representaciones iconográficas de embarazos y partos a lo largo de la historia que permiten conocer diversas formas de parir en diferentes ámbitos culturales y geográficos. En la Cultura Moche (100 a.C.-100 d.C.) y en la Cultura Romana (400 a.C.-300 d.C.), se encuentran referencias al oficio de parteras o matronas, tradicionalmente asumido por mujeres, quienes velaban por la salud de la madre y el bebé y por garantizar un parto feliz.
En Grecia, recibían el nombre de maia, y en latín, obstetrix, iatromea o incluso medica. Un epitafio encontrado en Augusta Emerita (Mérida) para Julia Saturnina, de 25 años, la describe como "médica óptima", pero la representación de un bebé enfajado en la inscripción sugiere que su dedicación más destacada pudo ser la de partera.
Epitafio de Julia Saturnina:
«D(is) M(anibus) s(acrum) / Iuliae Saturniinae / ann(norum) XXV / uxori incompara-/bili medicae optimae / mulieri sanctissimae / Cassius Philipus / maritus ob meretis / H(ic) s(ita) e(st) S(it) t (ibi) t(erra) l(evis)»
«Consagrado a los dioses Manes. A Julia Saturnina, de 25 años de edad, esposa incomparable, médico óptima, mujer muy virtuosa. Por sus méritos le erigió este monumento su marido Casio Filipo. Aquí está enterrada. ¡Que la tierra te sea leve!»
De la Cultura Romana (siglos II-III d.C.) procede un ejemplar único en España y uno de los seis especula de época romana conocidos: el Speculum magnum matricis. Este espéculo vaginal, procedente de Emerita Augusta, se utilizaba para reconocimientos e intervenciones ginecológicas, así como para facilitar los nacimientos.

La Alimentación Infantil y el Destete en la Antigüedad
Para los niños y niñas, uno de los momentos clave en sus vidas era el paso de la leche materna a otros alimentos. La duración de la lactancia y la edad de destete son factores culturales que varían entre sociedades. Mediante el análisis de isótopos en huesos y dientes, se puede determinar cuándo se producía el destete.
La leche materna era el alimento esencial en las primeras etapas de vida. La enseñanza y el aprendizaje sobre cómo dar de mamar correctamente también eran actividades fundamentales, representadas en la iconografía, ya sea de forma natural o mediante biberones.
- Cultura Fenicia (siglo VIII-VII a.C.): La Dama de Galera representa la leche materna como fuente de vida y el cuerpo de la divinidad femenina como su transformador. Proviene de una tumba y muestra a una mujer amamantando a una criatura.
- Cultura Ibérica (siglo III a.C.): Se han encontrado vasos biberón. Investigaciones recientes plantean su uso en la Prehistoria para alimentar con leche materna o animal, o como complemento nutricional para facilitar el destete.
- Cultura Fenicia (siglo IV-III a.C.): Se constatan las madres nodrizas, mujeres que vendían o cedían su leche para la crianza de otros bebés, a menudo por necesidad económica o situación de esclavitud.
En muchas sociedades antiguas, los cuerpos de hombres y mujeres eran modelados desde la infancia con una finalidad social, como es el caso de los "bebés enfajados". La antropología cultural ofrece paralelos actuales donde las mujeres son las encargadas de moldear los cuerpos, realizando tatuajes, escarificaciones o deformaciones para marcar roles sociales.
El cuerpo momificado de la princesa de Ukok (Cultura Pazyryk, siglo V a.C.) conserva restos de tatuajes interpretados como terapéuticos. Se ha planteado que esta mujer pudo ejercer de curandera, dada la presencia de un pequeño recipiente con restos de cannabis en su ajuar, asociado a actividades de sanación.

Otras Figuras y Monumentos Relevantes en El Burgo
Además de la figura de la partera y la importancia del río, El Burgo cuenta con otros elementos de interés histórico y cultural.
- El Comandante Benítez: Natural de El Burgo, es una figura sobresaliente del siglo XX en Málaga, conocido por su defensa en el norte de África. En 2015, fue nombrado Hijo Predilecto a título póstumo, y se colocó un busto en su homenaje.
- La Ermita: Su origen se remonta a tiempos de la reconquista cristiana. Se dice que siempre ha estado tal como se ve hoy, aunque durante la Guerra Civil se escondieron las imágenes que allí presidían.
- El Calvario: Es el punto final del Vía Crucis y se encuentra en la carretera que une El Burgo con Ronda.
- Monumento al Cuerpo de Guardias Forestales: Se erigió en 1977 para conmemorar el primer centenario de este cuerpo.
Patrimonio Cultural de la Humanidad: BURGOS (1994) | Documental
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