Para obtener rendimientos óptimos de alfalfa, se desea un pH del suelo de 6.5 o superior. Cuando se utiliza cal para elevar el pH del suelo a este nivel, el crecimiento de la alfalfa mejora significativamente. Esto se debe a que se crea un ambiente más favorable para el crecimiento y desarrollo de las bacterias rizobias. Estas bacterias son cruciales para que el cultivo de alfalfa pueda fijar el nitrógeno atmosférico y convertirlo en la forma que la planta necesita, reduciendo así la dependencia de fertilizantes nitrogenados.
La disponibilidad del fósforo (P) para las plantas también está estrechamente ligada al pH del suelo. El encalado a un pH de 6.5 no solo mejora la disponibilidad del fósforo presente en el suelo, sino que también aumenta la eficiencia de absorción del fósforo proveniente de los fertilizantes aplicados.
En cuanto a otros macronutrientes, los suelos de Minnesota generalmente contienen cantidades abundantes de calcio (Ca), por lo que no se suelen utilizar materiales encalados específicamente para suplir este nutriente. De manera similar, la mayoría de los suelos presentan niveles óptimos de magnesio (Mg) para la producción de alfalfa.

Determinación de la Necesidad de Cal y Recomendaciones
La necesidad de cal no es uniforme en todo el estado de Minnesota, y las recomendaciones varían considerablemente. En el Área 1, por ejemplo, la mayoría de los subsuelos son ácidos. La única forma de obtener una recomendación precisa sobre la aplicación de cal es mediante el análisis de una muestra de suelo para determinar tanto el pH actual como el pH amortiguador (buffer pH). Este último indica la capacidad del suelo para resistir cambios en su pH.
Es fundamental tomar muestras de suelo a una profundidad de 6 a 8 pulgadas. Las recomendaciones de encalado no serán precisas si se utilizan profundidades de muestreo diferentes. Al consultar las tablas de recomendaciones de encalado, se debe considerar la ubicación específica del campo dentro del estado.
En Minnesota, las recomendaciones de cal se expresan en libras de ENP (Poder Neutralizante Efectivo) por acre. La efectividad de los materiales de encalado se cuantifica en libras de ENP por tonelada. Las dosis recomendadas están diseñadas para elevar el pH del suelo a 6.5. Es importante tener en cuenta que estas sugerencias son aproximadas y se basan en el valor ENP promedio de la cal agrícola.
Fertilización con Fósforo y Potasio
Cuando es necesario, la aplicación de fertilizantes fosfatados puede resultar en aumentos sustanciales en el rendimiento de la alfalfa. Las recomendaciones de aplicación de P2O5 por acre para la producción de alfalfa se basan en los resultados de pruebas de suelo, como los métodos Bray-P1 u Olsen, reportados en partes por millón (ppm). De manera similar, se establecen recomendaciones de K2O por acre basadas en la prueba de potasio en el suelo (K) reportada en partes por millón.
Para lograr una alta producción de alfalfa, se recomienda aplicar fertilizante anualmente, guiándose siempre por los resultados de una prueba de suelo actualizada.
Establecimiento y Primeros Años de Producción
En el año de establecimiento del cultivo, se recomienda esparcir al voleo e incorporar las dosis sugeridas de fosfato y potasa antes de la siembra. Estas tasas iniciales deberían ser adecuadas para el primer año de siembra. Se debe repetir la misma aplicación utilizada durante el año de siembra durante el primer año completo de producción.
Es aconsejable recolectar muestras de suelo nuevamente en el otoño del primer año completo de producción. Las cantidades de fosfato o potasa necesarias para el segundo y tercer año de producción pueden determinarse basándose en los resultados de esta nueva prueba de suelo.
Aplicaciones Divididas de Fertilizantes
Las aplicaciones divididas de fertilizantes son una práctica de manejo beneficiosa para la alfalfa, especialmente cuando se requieren dosis elevadas de fosfato o potasa. Si los suelos no son arenosos, el fertilizante puede aplicarse tanto en primavera como en otoño. En suelos arenosos, la aplicación debe realizarse en primavera.
Al optar por aplicaciones divididas, se recomienda aplicar el fertilizante a principios de la primavera y repetir la aplicación después del primer corte. Las aplicaciones divididas de potasio (K) también pueden ayudar a reducir la incidencia de altas concentraciones de K en el forraje, lo cual puede afectar negativamente la calidad del forraje para ciertas clases de ganado.

Consideraciones sobre Fertilizantes Nitrogenados (N)
Generalmente, no se recomienda el uso de fertilizantes nitrogenados (N) al sembrar alfalfa en suelos de textura media o fina. En estas condiciones, la aplicación de nitrógeno puede interferir con el proceso de nodulación de las bacterias fijadoras de nitrógeno, reduciendo su eficacia.
Sin embargo, pequeñas cantidades de fertilizantes nitrogenados pueden ser beneficiosas para el establecimiento del cultivo cuando la alfalfa se siembra en suelos de textura gruesa. En estos casos, la dosis de nitrógeno no debe exceder las 25 libras por acre.
Una pequeña cantidad de nitrógeno (aproximadamente 30 libras por acre) puede aplicarse cuando la alfalfa se siembra junto con un cultivo nodriza o asociado, especialmente en suelos arenosos. En la mayoría de los casos, no se observa ningún beneficio al aplicar fertilizante N en rodales de alfalfa ya establecidos, a menos que exista evidencia clara de que la nodulación no se está produciendo adecuadamente.
Es importante evitar la aplicación de fertilizantes nitrogenados o estiércol en rodales establecidos de alfalfa cuando existen malezas y pastos. Estos insumos estimularán el crecimiento de las malezas y pastos, compitiendo con la alfalfa.
El Papel del Azufre (S) y Micronutrientes
Varios ensayos de investigación han demostrado que el uso de azufre (S) en el programa de fertilización puede incrementar la producción de alfalfa cultivada en suelos arenosos. Investigaciones recientes han señalado respuestas positivas al azufre en suelos con concentraciones de materia orgánica inferiores al 3.0% en las 6 a 8 pulgadas superiores.
En Minnesota, la prueba de suelo para azufre solo es confiable para suelos arenosos; no tiene valor para suelos de textura media y fina. El azufre es un nutriente móvil en el suelo, especialmente en suelos arenosos. Cuando sea necesario, este nutriente esencial debe aplicarse anualmente a principios de la primavera.
Micronutrientes: Boro (B)
En Minnesota, el boro (B) es el único micronutriente que podría ser necesario en un programa de fertilización para la alfalfa. Los suelos del estado generalmente contienen cantidades adecuadas de cobre, manganeso, hierro y zinc para una producción óptima de alfalfa.
Los suelos con niveles marginales o deficientes de boro se concentran principalmente en las regiones centro-este y noreste del estado. Existe una prueba de suelo específica para boro, pero se recomienda su uso solo en estas dos áreas geográficas.
Cuando sea necesario, los fertilizantes de boro pueden aplicarse a los rodales establecidos. Debido a las bajas dosis requeridas, es aconsejable mezclar el boro con fertilizantes de fosfato o potasa para asegurar una distribución uniforme y mejorar la absorción. El boro también es móvil en el suelo y debe aplicarse anualmente. No se debe aplicar directamente sobre el tejido verde en crecimiento activo, ya que esto podría causar daños severos a las plantas.
🌱 La NUTRICIÓN de las PLANTAS
El Fósforo: Un Nutriente Crítico para la Alfalfa
El fertilizante representa uno de los costos más significativos en la implantación de cultivos como la alfalfa, especialmente en un contexto de precios récord. La volatilidad en los precios de los fertilizantes, exacerbada por eventos geopolíticos, ha puesto de relieve la importancia de una gestión eficiente de la fertilización.
Los suelos agrícolas y ganaderos tienden a tener niveles decrecientes de fósforo, lo que limita el desarrollo de la alfalfa, una leguminosa con altos requerimientos de este nutriente. A diferencia del nitrógeno, el fósforo no puede ser obtenido de la atmósfera a través de la fijación biológica y su disponibilidad depende exclusivamente del suelo y los fertilizantes aplicados.
El fósforo es un nutriente poco móvil en el suelo, lo que significa que las plantas deben explorar activamente el suelo para acceder a él. Aunque la raíz pivotante de la alfalfa puede alcanzar capas más profundas del suelo donde puede haber mayor disponibilidad de fósforo, este nutriente debe estar disponible en la solución del suelo, ya sea en capas superiores o inferiores.
Modelos Matemáticos para la Dosis de Fósforo
Se han desarrollado modelos matemáticos para optimizar el ajuste de la dosis de fósforo para la alfalfa. Investigaciones recientes sugieren que el valor de referencia o la necesidad de fósforo para alcanzar el techo productivo es de 18 ppm, en lugar de los 20-25 ppm estimados anteriormente. Además, el intervalo de confianza para el fósforo necesario para lograr el rendimiento potencial en alfalfa se ha acotado.
Recomendaciones de Aplicación de Fósforo en la Zona Pampeana
En la zona pampeana, la cantidad de fertilizante a aplicar depende del nivel de fósforo en el suelo y los objetivos productivos de la empresa. Por ejemplo, si un productor tiene 5 ppm de fósforo y desea alcanzar una meta de 20 t/ha de alfalfa, se le recomendaría buscar alternativas forrajeras como lotus o trébol blanco, ya que el suelo no sería óptimo para la alfalfa. Por otro lado, aplicar una dosis mínima de fósforo puede ser positivo, generando una producción inicial adecuada de pasto.
Si el suelo presenta 8-10 ppm de fósforo, es probable que con la aplicación de 80-100 kg/ha de fertilizante se cubran las necesidades del primer año de la pastura.
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