La modificación genética embrionaria representa uno de los avances científicos más significativos y, a la vez, controvertidos de la biología moderna. En Estados Unidos, la historia de esta disciplina está marcada por investigaciones pioneras, intensos debates éticos y el desarrollo de marcos regulatorios. La introducción de herramientas como CRISPR ha revolucionado la capacidad de "cortar y pegar" genes con precisión, abriendo puertas a tratamientos para enfermedades hereditarias, pero también planteando profundas cuestiones morales.

El Auge de CRISPR y los Primeros Intentos
En los últimos años, una nueva técnica de edición de genes, llamada CRISPR (de «Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats»), ha revolucionado la investigación. Permite insertar, modificar o retirar genes a voluntad, y hacerlo de una forma rápida, barata y sencilla, por lo que también se le ha llamado «corta-pega» genético. Esta última aplicación es muy prometedora sobre el papel, pero plantea muchos problemas técnicos y, lo que es aún más importante, éticos.
La modificación de embriones humanos ya había sido intentada por científicos chinos en el año 2015, con el objetivo de eliminar la mutación responsable de la beta talasemia. Sin embargo, su metodología era muy poco eficiente: solo unos pocos embriones recibían la modificación. Esto sentó un precedente global y un punto de comparación para las futuras investigaciones.
Hitos Pioneros en Estados Unidos: El Trabajo de Mitalipov
Un equipo de científicos norteamericanos liderado por Shoukhrat Mitalipov, científico en la Universidad de Ciencia y Salud de Oregón (OHSU), en Portland, EE.UU., ha sido fundamental en el avance de esta tecnología. El jueves pasado, la revista *Nature* publicó el resultado de tres años de investigaciones de su equipo. Estos investigadores lograron reemplazar una versión "defectuosa" del gen MYBPC3, que causa una enfermedad cardíaca, por la versión "normal" del mismo gen.
Este logro fue significativo porque el equipo liderado por Mitalipov logró aumentar la eficiencia del método, modificando el gen causante de la enfermedad en el 75% de los embriones tratados, sin que hubiera evidencia de mutaciones en otras partes del genoma ni que se generaran individuos en mosaico. El éxito de Mitalipov se ha llevado tantas portadas debido a que ha sobrepasado a los ensayos anteriores tanto en el número de embriones editados, como en la capacidad de demostrar la posibilidad de corregir genes defectuosos de modo relativamente seguro.
En esta ocasión, los científicos no han permitido el desarrollo de los embriones más allá de unos días, y tampoco se ha pretendido insertarlos en un útero. El objetivo era demostrar que es posible reemplazar los genes que provocan enfermedades hereditarias y que se puede eliminar genes defectuosos y «corregir» las secuencias que causan una enfermedad hereditaria. La investigación no permitió que ninguno de los embriones creados y genéticamente alterados se desarrollara más de unos días y nunca hubo intención de implantarlos en un útero. Los científicos de Oregón, dirigidos por Mitalipov, crearon varias decenas de embriones usando esperma de donantes con enfermedades congénitas y, usando la técnica CRISPR, consiguieron corregir los genes problemáticos. Este trabajo de Mitalipov llega unos meses después de que en febrero la Academia Nacional de Ciencias de EEUU publicara un informe que se interpretó como la luz verde para las investigaciones en laboratorios con ingeniería de línea germinal.

Debate Ético y Marcos Regulatorios en Estados Unidos
El debate ético sobre modificar el código genético humano y las perspectivas de pesadilla sobre eugenesia, bebés de diseño y supremacía racial no tardaron en aparecer. La propia Jennifer Doudna, una de las creadoras de la técnica de edición de genes, reflexionó sobre el tema: «En los últimos años he estado muy implicada en el debate ético y mi opinión ha cambiado un poco». A pesar de las prometedoras perspectivas, instituciones y científicos han alertado de que la edición de genes por medio de la técnica CRISPR abre la puerta al diseño de personas a medida, con mejoras y rasgos escogidos a voluntad.
En el caso de la investigación dirigida por Shoukhrat Mitalipov, el grupo recibió la luz verde de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NAS) y de la Academia Nacional de Medicina del mismo país, cuando un informe publicado en febrero aprobó la modificación en la línea germinal, pero solo para eliminar enfermedades serias. Este informe marcó una línea roja en la mejora genética encaminada a aumentar ciertos rasgos, como la inteligencia o la fuerza.
En este momento, el Congreso de Estados Unidos prohíbe que cualquier embrión modificado pueda llegar a nacer. El error de He Jiankui fue tan descomunal que muchos expertos, como David Baltimore, profesor emérito de biología del Instituto Tecnológico de California y ganador del Nobel de Medicina en 1975, opinan que no se debería financiar sus nuevos experimentos en biomedicina. Este tipo de prácticas ya están prohibidas en China y otros países, incluida España. Los mismos expertos consideran que las herramientas actuales de edición genética no están maduras como para usarlas en espermatozoides, óvulos o embriones, lo que introduciría cambios en el genoma humano que pasarían de generación en generación.
Modificación genética pero ¿y la ética?
El Impacto del Caso He Jiankui y la Perspectiva Global
El nacimiento de los primeros seres humanos con su genoma editado con herramientas CRISPR es una de las noticias del siglo. Las fechas elegidas para esta noticia (finales de noviembre de 2018) no eran fruto del azar, ya que del 27 al 29 de noviembre estaba anunciada la segunda cumbre internacional sobre la edición genética en humanos, en Hong-Kong. En ella, He Jiankui era uno de los investigadores invitados y su exposición rompió todas las previsiones de la cumbre y se convirtió probablemente en una de las charlas científicas más vistas de la historia.
La comunidad científica, incluida la de Estados Unidos, condenó de forma contundente el experimento. Muchísimas instituciones condenaron el abominable experimento que no debió haberse realizado. El trabajo de He Jiankui fue ampliamente condenado por la comunidad científica, que tachó el experimento de médicamente innecesario y éticamente irresponsable. La Academia Nacional de las Ciencias de EE.UU. (en su informe publicado en septiembre de 2020) y la Organización Mundial de la Salud (en su informe publicado en julio de 2021) han delimitado cuándo sería aceptable realizar un experimento similar al realizado por He Jiankui y qué múltiples condiciones deberían cumplirse antes de ser autorizado.
El escándalo de las bebés CRISPR, aunque ocurrió en China, empañó la reputación de la tecnología y reforzó las precauciones éticas y regulatorias a nivel mundial, impactando las discusiones también en Estados Unidos.
Presente y Futuro: Aplicaciones Terapéuticas y Desafíos
Es cierto que es posible eliminar mutaciones sencillas que causan muchas enfermedades. Sin embargo, ¿es una forma práctica de corregir estas enfermedades? Probablemente no en la mayoría de los casos. La genética de la mayoría de los rasgos y su interacción con el ambiente es demasiado compleja. Por ejemplo, al menos unos 180 genes se asocian con la altura en humanos, que además es influenciada por la alimentación y diversas condiciones. Hasta ahora, los intentos por editar dos genes a la vez han provocado resultados desastrosos.
Los resultados de los ensayos clínicos demuestran que CRISPR es seguro y eficaz para tratar y curar enfermedades humanas, un avance extraordinario teniendo en cuenta que la tecnología solo tiene 10 años, según Jennifer Doudna en un discurso grabado en video. El ADN actúa como un manual de instrucciones para la vida en nuestro planeta, y CRISPR-Cas9 puede dirigirse a sitios en células vegetales y animales utilizando ARN guía para llevar la enzima Cas-9 a un punto más preciso en una cadena de ADN.
La próxima frontera -muchos dirían que la línea roja- es la edición genética hereditaria: alterar el material genético del esperma, los óvulos o los embriones humanos para que pueda transmitirse con seguridad a la siguiente generación. «Los equilibrios éticos son muy distintos cuando no se trata de combatir una enfermedad en un individuo existente, sino de evitar que un individuo que aún no ha nacido padezca una enfermedad.» La esperanza que ofrece la terapia genética está creando nuevas tormentas éticas, principalmente sobre quién tiene acceso a estos tratamientos.
Es nuestra responsabilidad seguir investigando y desarrollando tratamientos seguros y eficaces que puedan, en un futuro próximo, ser empleados en beneficio de un gran número de pacientes que ahora carecen de soluciones terapéuticas válidas para sus enfermedades o condiciones genéticas. Sin embargo, a nadie se le escapa que admitir la edición genética de embriones humanos supone un salto cualitativo, técnico y ético, muy importante en la cadena de aplicaciones derivadas del uso de CRISPR.
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