Recomendaciones del Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología (ACOG)

El Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología (ACOG) es una autoridad líder en la salud de la mujer, ofreciendo directrices y recomendaciones basadas en la evidencia para promover el bienestar materno, fetal y ginecológico. Sus publicaciones abordan una amplia gama de temas, desde la actividad física durante el embarazo hasta el cribado de enfermedades y la atención ginecológica rutinaria. Estas recomendaciones buscan guiar tanto a profesionales de la salud como a pacientes para optimizar la atención y prevenir complicaciones.

Actividad Física Durante el Embarazo

La actividad física durante el embarazo promueve la salud materna, fetal y neonatal. Los beneficios para la salud de la actividad física prenatal incluyen una reducción del riesgo de aumento de peso gestacional excesivo, diabetes gestacional, preeclampsia, hipertensión gestacional, complicaciones del parto, cesárea, parto instrumental, parto prematuro, complicaciones del recién nacido, incontinencia urinaria, depresión posparto y dolor lumbopélvico. Además, no se asocia con el aborto espontáneo, muerte fetal, muerte neonatal, parto prematuro, ruptura prematura de membranas, hipoglucemia neonatal, bajo peso al nacer, defectos de nacimiento e inducción del parto. En general, más actividad física o ejercicio (frecuencia, duración y/o volumen) se asocia a mayores beneficios.

Las primeras recomendaciones estadounidenses sobre actividad física durante el embarazo llegaron en la década de 1950. En 1985, el ACOG publicó una guía sobre ejercicio durante el embarazo y el posparto, basada en la opinión consensuada de un panel de obstetras. Esta fue conservadora y basada en la información limitada de la época, pero respaldó la seguridad de la mayoría de las actividades aeróbicas durante el embarazo. Fue revisada en 1994, 2002, 2015 y la última revisión del ACOG data del 2020.

Recomendaciones Específicas sobre el Ejercicio

  • Duración del ejercicio: El ACOG recomienda una duración de la sesión de ejercicio de 30-60 minutos.
  • Frecuencia: El ACOG recomienda al menos tres a cuatro días a la semana, pero preferiblemente todos los días.
  • Intensidad: El ACOG recomienda una intensidad del ejercicio en la que la frecuencia cardíaca sea menos del 60-80% de la frecuencia cardíaca máxima de la embarazada ajustada según la edad, generalmente no excediendo de 140 pulsaciones por minuto.
  • Tipo de ejercicio: El ACOG recomienda que se anime a las mujeres con embarazos sin complicaciones a que realicen ejercicios aeróbicos y de acondicionamiento de fuerza antes, durante y después del embarazo.

Es importante señalar que en la guía de ACOG de 2020 no figuran las contraindicaciones, a diferencia de su versión de 2015 donde sí aparecían detalladamente las contraindicaciones absolutas y relativas al ejercicio aeróbico durante el embarazo.

Señales de Advertencia para Interrumpir el Ejercicio

Las guías del ACOG, la SOGC y el RANZCOG coinciden en las señales de advertencia para interrumpir el ejercicio físico durante el embarazo. En caso de notar alguna de estas señales, la embarazada debe parar de realizar ejercicio físico y solicitar atención médica.

Actividades Físicas a Evitar

El ACOG, junto con otras guías, detallan las actividades físicas a evitar durante el embarazo. Coinciden en que las embarazadas deben eludir todas las actividades que supongan un alto riesgo de caída, contacto o traumatismo abdominal.

Mujer embarazada realizando ejercicio físico moderado y seguro

Detección y Manejo de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) en Mujeres con VIH

Según las recomendaciones del ACOG, todas las mujeres deberían realizar de manera rutinaria pruebas de detección del VIH y el virus del papiloma humano (VPH), entre otras infecciones de transmisión sexual (ITS). Además, se aconseja el uso de preservativos para prevenir la transmisión del VIH junto a un segundo método anticonceptivo.

Pruebas de Detección de VIH

El ACOG recomienda la realización de tests de detección de la infección por VIH en todas las mujeres con edades comprendidas entre los 19 y los 64 años. También se recomienda para aquellas que se hallan fuera de esta franja de edad y presentan factores de riesgo, como adolescentes usuarias de drogas inyectables.

Manejo de ITS y VPH en Mujeres con VIH

En cuanto a otras ITS presentes en mujeres con VIH, se aconseja tratarlas intensamente para la salud de la paciente y para minimizar el riesgo de transmisión del virus, ya que este riesgo se incrementa si coexiste con otras ITS. La infección por VPH es más prevalente y persistente en mujeres con VIH. El ACOG recomienda la realización de dos pruebas diagnósticas en busca del VPH durante el primer año tras el diagnóstico de la infección por VIH, seguido de una prueba anual.

Anticoncepción y Menopausia

En relación con el empleo de anticonceptivos, el ACOG aconseja la utilización de preservativos (para prevenir la transmisión del VIH y otras ITS) y de un segundo método para minimizar la probabilidad de concepción. Respecto a la menopausia, se señala que esta sobreviene entre 2 y 3 años antes en mujeres con VIH, y la pérdida de masa ósea tras el climaterio también es mayor en este colectivo. Estas recomendaciones se basan en el Practice Bulletin No. 117 de 2010 del ACOG.

Vacunación en la Edad Adulta y Durante el Embarazo

El ACOG enfatiza que las vacunas son seguras y eficaces para prevenir muchas enfermedades, y que la vacunación periódica continúa en la adultez, no solo en la niñez.

Vacunas Recomendadas Durante el Embarazo

Durante el embarazo, el ACOG recomienda las siguientes vacunas:

  • Gripe: Todas las personas deberían recibir una vacuna contra la gripe cada año. Durante el embarazo, se debe recibir la inyección, no el aerosol nasal. En el embarazo, existe un mayor riesgo de enfermarse gravemente de gripe. Los anticuerpos protectores generados en el cuerpo de la madre se transfieren al feto.
  • VRS (Virus Respiratorio Sincicial): Es un virus estacional y más peligroso para los bebés. Al igual que la vacuna contra la gripe, genera anticuerpos que se transfieren al feto.
  • Tdap (tétanos, difteria y tos ferina): La tos ferina puede ser mortal para los bebés. La vacuna contra Tdap genera anticuerpos que se pasan al feto.
  • COVID-19: Todas las personas mayores de 6 meses deben actualizar sus vacunas contra la COVID-19.
  • Hepatitis B o Hepatitis A: Si se necesitan, también deberían administrarse durante el embarazo.

Momento Óptimo para la Vacunación Durante el Embarazo

  • La vacuna contra Tdap se recomienda entre las 27 y las 36 semanas del embarazo, lo antes posible en ese período.
  • La vacuna contra el VRS se recomienda entre las 32 y las 36 semanas de embarazo en la temporada del VRS.
  • La vacuna contra la gripe debe administrarse apenas esté disponible.

Vacuna contra el VPH en Adultos

Los médicos recomiendan la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) para prevenir las verrugas genitales y el cáncer, incluido el cáncer cervicouterino. Si una mujer tiene 26 años o menos, debería recibir la vacuna contra el VPH. Si tiene entre 27 y 45 años, se aconseja hablar con su médico para saber si la necesita, especialmente si tiene muchas parejas sexuales o son nuevas, lo que podría aumentar la exposición al virus.

Infografía sobre el calendario de vacunación recomendado para embarazadas

Guía de Práctica Clínica sobre la Endometriosis (2026)

En marzo de 2026, el ACOG publicó una Guía de práctica clínica sobre la endometriosis, en sustitución de publicaciones anteriores. Estas directrices contienen una serie de recomendaciones y puntos de buenas prácticas.

Una ‘recomendación firme’ por parte del ACOG significa que “los beneficios superan claramente a los riesgos” y “la mayoría de los pacientes debería recibir la intervención”. Por otro lado, si el ACOG “desaconseja”, implica que “los riesgos y las cargas superan claramente a los beneficios”.

Recomendaciones Clave sobre el Diagnóstico

  • Diagnóstico clínico: Un diagnóstico clínico de endometriosis, establecido mediante una evaluación basada en los síntomas, un examen físico o ambos, debería considerarse suficiente para iniciar un tratamiento médico empírico. Esta recomendación se basa en evidencia de baja calidad.
  • Método de imagen de primera línea: La ecografía transvaginal se recomienda como método de imagen de primera línea para diagnosticar la endometriosis, basándose en evidencia de calidad moderada.
  • Análisis de sangre u orina: El ACOG se posiciona en contra del uso de cualquier tipo de análisis de sangre u orina u otros biomarcadores para diagnosticar la endometriosis, una recomendación basada en evidencia de baja calidad.
  • Laparoscopia: Se puede considerar la realización de una laparoscopia en pacientes con sospecha de endometriosis para confirmar el diagnóstico, incluso si los resultados del examen físico o de las pruebas de imagen son negativos. Sin embargo, no es necesaria una laparoscopia diagnóstica para iniciar un tratamiento médico empírico. Durante una laparoscopia diagnóstica, se debe considerar la realización de una biopsia, aunque un resultado negativo no excluye la posibilidad de endometriosis.

Los puntos más destacados de las directrices incluyen la promoción de un diagnóstico más temprano y una mayor sospecha de endometriosis en mujeres y niñas que presentan determinados síntomas. El documento menciona repetidamente los síntomas de la endometriosis en adolescentes, reconociendo que esta enfermedad puede aparecer mucho antes de lo que se creía anteriormente. El ACOG celebra los esfuerzos por aumentar la concienciación y el diagnóstico precoz de la endometriosis, especialmente entre las mujeres jóvenes.

Esquema de las diferentes localizaciones de la endometriosis

Cribado del Cáncer Cervicouterino y VPH

De acuerdo con las nuevas directrices del ACOG, las pautas de detección del cáncer de cuello uterino y VPH han experimentado cambios significativos:

  • Mujeres menores de 21 años: Incluso si han tenido relaciones sexuales, no deberían hacerse la prueba de cáncer de cuello uterino o virus del papiloma humano (VPH). Esto se debe a que el cáncer invasivo de cuello uterino es raro en mujeres menores de 21 años, y la mayoría de las anomalías cervicales asociadas con el VPH suelen desaparecer por sí solas.
  • Mujeres de entre 30 y 65 años: Si tienen resultados negativos, se les debe realizar simultáneamente la prueba de la citología vaginal (Papanicolau) junto con la prueba para el VPH, una vez cada cinco años.
  • Mujeres mayores de 65 años: Deben dejar de recibir la detección para el cáncer de cuello uterino si no tienen antecedentes de este tipo de cáncer, no tienen antecedentes de neoplasia intraepitelial cervical (NIC) 2 o NIC 3, ni de adenocarcinoma in situ. Esto aplica si han tenido tres citologías cervicouterinas consecutivas negativas o dos resultados negativos consecutivos en la prueba de co-resultados dentro de los últimos 10 años, habiéndose realizado la última prueba dentro de los cinco años anteriores.
  • Mujeres vacunadas para el VPH: Deben seguir las mismas pautas de cribado que las personas que no están vacunadas.
  • Excepciones: Las recomendaciones no se aplican a mujeres inmunocomprometidas, VIH-positivas, o que estuvieron expuestas al dietilestilbestrol (DES) en el útero. Estas mujeres pueden necesitar exámenes más frecuentes.

El ACOG subraya que estos cambios de recomendación son importantes tanto para los médicos como para los pacientes, requiriendo un esfuerzo de reeducación para que se comprenda que la citología cervical anual ya no es el estándar de cuidado.

Diagrama de las pautas de cribado para cáncer de cuello uterino por edad

Controles de Salud Femenina de Rutina

El ACOG recomienda visitas de rutina para todas las mujeres que son sexualmente activas o mayores de 18 años. Estos controles deben incluir pruebas de cribado, evaluación, asesoramiento e inmunizaciones basadas en la edad y los factores de riesgo.

Componentes del Control de Salud Femenina

Los controles de salud femenina deben incluir la obtención de una historia clínica completa, que abarque:

  • Síntomas o preocupaciones actuales.
  • Antecedentes médicos, quirúrgicos, ginecológicos y obstétricos.
  • Antecedentes familiares y sociales.
  • Medicamentos y alergias.

Aunque estas consultas se denominan "salud femenina", la anamnesis ginecológica también puede ser relevante para pacientes de género diverso.

Durante un control de salud femenina, las pacientes pueden ser evaluadas o aconsejadas sobre:

  • Cáncer de mama.
  • Cáncer de cuello uterino.
  • Infecciones de transmisión sexual.
  • Anticoncepción y sexo seguro.
  • Atención preconcepcional.
  • Perimenopausia y menopausia.

Vacunación y Profilaxis

  • Dependiendo de los antecedentes de vacunación contra el VPH y la edad de la paciente, debe ofrecerse la vacuna contra el VPH.
  • Las personas que no están infectadas por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) pero que tienen alto riesgo (por ejemplo, una pareja que vive con VIH, comportamientos sexuales de alto riesgo o uso de drogas ilegales por vía intravenosa) deben recibir asesoramiento y se les debe ofrecer profilaxis previa a la exposición con antirretrovirales (PrEP), si corresponde.

Además, se deben realizar pruebas generales de salud y asesoramiento, como para detectar diabetes, hipertensión o dislipidemia, y alentar una dieta saludable y actividad física, como parte de una consulta de salud femenina.

Examen Pélvico y Mamario

  • Examen pélvico: La decisión de realizar un examen pélvico debe tomarse de manera compartida entre la paciente y el médico. Pueden indicarse exámenes pélvicos si corresponde sobre la base de los síntomas, como parte de la detección sistemática con fines preventivos, o si una mujer expresa una preferencia por el examen después de revisar los riesgos y los beneficios. No hay datos suficientes para apoyar las recomendaciones a favor o en contra de la realización de un examen pélvico de detección sistemática en pacientes asintomáticas no embarazadas que no tienen mayor riesgo de alguna enfermedad ginecológica específica. Además, no se indica un examen pélvico antes de iniciar o renovar la anticoncepción, salvo para un dispositivo intrauterino. Las mujeres con factores de riesgo para cáncer ginecológico pueden requerir un cribado más frecuente.
  • Examen mamario: Al igual que el examen pélvico, la decisión de realizar un examen mamario debe ser una decisión compartida entre la paciente y el médico y se realiza cuando lo indiquen los antecedentes médicos o los síntomas, o si la paciente expresa una preferencia por el examen.

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