La tos es un síntoma común y a menudo preocupante para los padres, especialmente cuando aparece por la noche y dificulta el sueño del bebé. Es uno de los motivos más frecuentes de consulta pediátrica. Sin embargo, es fundamental entender que la tos no es una enfermedad en sí misma, sino un mecanismo de defensa natural del cuerpo que permite limpiar las vías respiratorias de irritantes, mucosidad o patógenos.
La tos suele sonar peor de lo que realmente es y ayuda a despejar las vías respiratorias de su hijo. Por lo tanto, tu labor principal no es necesariamente detener la tos, sino descubrir su causa para poder abordarla adecuadamente.

¿Por qué la tos empeora por la noche?
La tos nocturna es muy común en bebés, especialmente en épocas de resfriados. Si bien la tos puede estar presente las 24 horas del día, suele intensificarse al caer la noche, impidiendo el descanso del bebé y, consecuentemente, de toda la familia.
La influencia de la posición horizontal
Una de las razones principales es que, mientras el bebé está tumbado o en posición horizontal, la mucosidad de la nariz y los senos nasales puede escurrirse por la garganta (goteo posnasal). Esto provoca una irritación que desencadena una tos constante. Durante el día, los niños están más activos, pasan más tiempo en posición vertical y beben líquido más a menudo, lo que ayuda a movilizar estas secreciones. Mientras duermen, la situación es la contraria, lo que favorece la acumulación y el consiguiente reflejo de la tos.
Otros factores que empeoran la tos nocturna
- Asma: Las vías respiratorias tienden a estar más sensibles e irritables por la noche en casos de asma, lo que puede desencadenar o empeorar la tos.
- Alergias: Una alergia a los ácaros del polvo en la ropa de cama u otros desencadenantes ambientales pueden irritar las vías respiratorias durante la noche.
- Aire seco: El aire seco, especialmente en invierno con la calefacción, puede irritar las vías respiratorias del bebé, inflamando la garganta y provocando ataques de tos.
Tipos comunes de tos en bebés y sus posibles causas
Identificar el tipo de tos puede ofrecer pistas importantes sobre su origen y ayudar a decidir cuándo es necesario buscar atención médica. Es importante observar las características de la tos, la forma en que el bebé respira y cómo se comporta.
Tos durante un resfriado común
Los resfriados más simples van acompañados de una tos seca o con secreciones (húmeda). Esta tos puede perdurar incluso cuando los demás síntomas del resfriado han desaparecido. Generalmente, no es motivo de preocupación y suele deberse a virus.
Tos seca
Este tipo de tos no produce flema y suele aparecer cuando hay irritación en la garganta o las vías respiratorias altas. La garganta puede arder debido a factores como el asma, el humo o las alergias. Después de que la mucosidad desaparece con la tos húmeda, esta puede convertirse en tos seca.
Tos productiva o con flema
Con la tos húmeda, los niños expectoran mucosidad, que surge a causa de la gripe, un resfriado, bronquitis o neumonía. Es una tos con flema que se produce cuando hay exceso de mucosidad en las vías respiratorias.
Tos perruna
La "tos perruna" se caracteriza por un sonido ronco y seco, similar al ladrido de un perro. Constituye un síntoma de varias infecciones virales del tracto respiratorio superior, incluido el crup (inflamación de la laringe y la tráquea) y las infecciones virales de las cuerdas vocales (laringe). Los niños que padecen de crup adquieren, además, ronquera. Los niños pequeños (especialmente menores de tres años) corren un mayor riesgo de padecer crup debido a la estrechez de sus vías respiratorias.
Tos con sonidos extraños al inhalar
Esto se denomina estridor y puede indicar un problema serio en la vía respiratoria superior, laringe o garganta.
Si un niño respira muy profundamente después de un severo ataque de tos y a menudo emite un sonido o "silbido" al final de la inspiración, podría tener pertussis, también conocida como tos ferina. Es una infección de las vías respiratorias causada por la bacteria Bordetella pertussis. La tos ferina es particularmente preocupante en niños que aún no han recibido todas sus vacunas (por ejemplo, niños menores de 6 meses) y puede ser mortal. Es muy contagiosa, especialmente en las primeras etapas cuando parece un simple resfriado.
Tos con sonidos extraños al exhalar
Si su hijo emite un silbido al exhalar, esto se conoce como sibilancias e indica una obstrucción en las vías respiratorias inferiores. Esto podría deberse a una infección, alergia, sensibilidad (como en el asma o la bronquiolitis), o bien a la presencia de un objeto extraño.
Tos que produce vómitos
Es más probable que se presente en niños menores de 1 año, porque no pueden eliminar las flemas. En cambio, las tragan y terminan vomitándolas. Un niño que tose con un resfriado o un brote de asma puede vomitar si se le acumula mucha mucosidad en el estómago y le causa náuseas. Por lo general, esto no es motivo de alarma a menos que los vómitos no cesen.
Tos que comienza repentinamente
La causa de una tos que comienza repentinamente es generalmente algo que hay en las vías respiratorias del bebé y que no debería estar allí, por ejemplo, un trozo de alimento duro, un juguete, restos de vómito o una moneda. Los bebés que pueden coger cosas corren mayor riesgo, especialmente si tienen hermanos mayores que quieren "alimentarlo" o compartir sus juguetes. Si sospechas que el niño tiene algo atorado en la garganta, no le introduzcas los dedos a menos que el objeto aún esté en la boca y lo puedas ver fácilmente.
Si no se trata de un objeto extraño y el niño presenta una "tos perruna" repentina junto con ronquera, babas y, por otra parte, insiste en enderezarse, la causa puede ser una enfermedad muy seria llamada epiglotitis.
Tos en un bebé menor de 3 meses
La tos en un bebé menor de 3 meses puede significar algo serio, como una neumonía o una bronquitis, que podría debilitar rápidamente al bebé. Es necesario prestar mucha atención cuando un bebé tan pequeño comienza a toser.
Medidas para aliviar la tos nocturna y mejorar el descanso del bebé
Aunque la mayoría de las toses infantiles son benignas y desaparecen solas, existen varias medidas que los padres pueden tomar en casa para aliviar la tos y favorecer el descanso del bebé.
Hidratación constante
Mantener a tu bebé bien hidratado es fundamental para aliviar la irritación de las vías respiratorias y fluidificar la mucosidad, facilitando su eliminación. Se recomienda ofrecer líquidos al bebé con frecuencia, como agua, leche materna o fórmula, y caldos si la edad del bebé lo permite. La ingesta adicional de cualquier tipo de líquido ayudará a mantener delgadas y húmedas las secreciones pectorales y de las vías respiratorias, lo cual es importante ya que los niños pierden mucho líquido cuando presentan cualquier tipo de enfermedad respiratoria.
Ambiente y posición para dormir
- Humidificar el ambiente: El aire seco puede irritar las vías respiratorias. Coloca un humidificador de vapor frío en la habitación del bebé o haz un baño de vapor antes de dormir. Esto ayuda a despejar las vías respiratorias y permite liberar más fácilmente las secreciones.
- Elevar la cabeza: Si tu pediatra lo permite, puedes inclinar suavemente el colchón por la zona de la cabeza o elevar la cabecera de la cuna o cama con un cojín o almohada (colocada debajo de la estructura de la cuna o el colchón, no directamente bajo la cabeza del bebé, para evitar el riesgo de SMSL en bebés muy pequeños). Esto favorece que el moco de nariz no gotee en la parte posterior de la garganta y que respire mejor. Para bebés muy pequeños, es crucial no usar almohadas ni muchas mantas en la cuna, ya que aumenta el riesgo del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) y puede dificultar la respiración.
- Posición incorporada: Para niños que tienen mucha tos y no pueden dormir, intentar descansar en una posición erguida o semierguida puede ayudar. Esto puede traducirse en dormir en una sillita de paseo con cierta inclinación o en el regazo de los padres (aunque esto requiere que los padres permanezcan despiertos).
- Ventilación y temperatura: Mantén la habitación ventilada y con una temperatura entre 20-23º C. Evita que la calefacción o el aire acondicionado estén demasiado fuertes, ya que pueden resecar el ambiente y favorecer los ataques de tos.

Remedios caseros y naturales
- Miel: Para niños mayores de 1 año, una cucharadita de miel antes de dormir ha demostrado aliviar la tos durante 1-2 horas por su efecto emoliente en la garganta. Sin embargo, no debe darse nunca a bebés menores de un año debido al riesgo de botulismo. Tampoco se debe mojar el chupete en miel ni ponerla en el biberón, ya que favorecería la aparición de caries.
- Cebolla cortada: Este es uno de los remedios caseros más populares. Coloca una cebolla cortada cerca de la cuna (pero fuera de su alcance). Aunque no hay pruebas científicas sólidas para recomendarla, se cree que podría inducir la secreción de moco fluido y humedecer la superficie de la mucosa.
- Baño tibio/de vapor: Un baño tibio relaja al bebé y el vapor ayuda a despejar las vías respiratorias. También puedes sentarte con tu hijo en un baño cerrado mientras corre el agua caliente de la ducha para llenar el ambiente de vapor, lo que puede calmar y mejorar cualquier tipo de tos, siendo especialmente útil para la tos crupal.
- Lavados nasales: Realizar lavados nasales con suero salino antes de dormir ayuda a despejar las vías respiratorias y reduce el goteo de moco hacia la garganta. Puedes usar un aerosol nasal salino o enjuagues con solución salina (o gotas salinas en niños pequeños) para ablandar la mucosidad.
Cuidados del ambiente
- Evitar irritantes: Evita el humo del tabaco (los fumadores constituyen un gran riesgo para los niños, no solo por infecciones pulmonares sino porque el humo los hace más propensos a enfermedades), los perfumes fuertes, los desodorantes de ambientes o los productos de limpieza con olor. Mantén a tu hijo alejado de ambientes colmados de humo de cigarrillos, cuando sea posible.
- Acompañamiento: A veces, lo que más necesita tu bebé es sentirse acompañado. Abrázalo, acarícialo y transmítele calma, esto puede ayudarle a conciliar el sueño.
- Purificador de aire: Utilizar un purificador de aire puede ayudar a reducir el polvo y otros alérgenos en el ambiente.
Cuándo consultar al pediatra: señales de alarma
Aunque la mayoría de las toses son benignas, es crucial saber cuándo la tos en un bebé requiere atención médica. Presta atención a las siguientes señales:
Síntomas que requieren atención inmediata
- El niño tose tanto que sus labios toman un tono más oscuro o presenta dificultades para respirar.
- El ataque de tos finaliza con un "silbido" (tos ferina o estridor).
- El bebé tiene menos de 4 meses de edad y la tos permanece por más de una hora, o si la tos comenzó repentinamente.
- El niño presenta una fiebre de 38º C o más alta por más de 48 horas (o 39º C o más alta en cualquier momento en bebés pequeños).
- El bebé respira rápidamente (más de 40 ó 50 veces por minuto) o bien su piel se "hunde" entre las costillas o sobre la clavícula cada vez que respira (observarlo al quitarle la camisa).
- Si la tos aparece repentinamente y sospechas que el niño tiene algo atorado en la garganta (se asfixia). Si sabes hacer la maniobra de Heimlich, realízala; de lo contrario, llama de inmediato al servicio de emergencias.
- Si el niño presenta una "tos perruna" repentina junto con ronquera, babas y, por otra parte, insiste en enderezarse (posible epiglotitis).
- La tos se acompaña de una fiebre de 39º C o más, respiración rápida, desgano o rechazo a tomar líquidos (posible neumonía).
- El niño respira ruidosamente entre los ataques de tos cuando está tranquilo y descansando.
- Está muy pálido, demacrado o no está sonrosado.
- Rehúsa a recostarse porque esto le dificulta la respiración o se pone ansioso y agitado.
- No puede tragar líquidos o los rechaza todos, o babea excesivamente.
- Estira el cuello al respirar.
- Duerme menos de una hora seguida.
- Presenta tos con sangre (siempre es un motivo de consulta si no se debe a una irritación nasal evidente).
- La tos persiste por más de 8-10 días o por más de un mes en general.
- Decaimiento o pérdida importante del apetito.
- Si intuyes que algo no va bien. Nadie conoce mejor a tu hijo que tú.
Información clave para el pediatra
Antes de llamar al médico, especialmente si no es una emergencia, reúne toda la información posible. Esto ayudará al pediatra a elaborar un diagnóstico preciso:
- ¿Cuánto tiempo hace que el niño tiene tos?
- ¿Qué otros síntomas ha presentado? (Vómitos, fiebre, problemas para dormir, secreción nasal). ¿Cuánto tiempo se han mantenido y cuán graves han sido?
- ¿Está tomando líquidos y comiendo?
- ¿Con qué mejora la tos? ¿Con qué empeora? ¿Cuándo mejora o empeora?
- ¿Hay algún otro integrante de la familia (o alguien de la guardería infantil) enfermo?
- ¿Cuán rápido respira? ¿Se hunde el espacio entre las costillas cada vez que respira? (Observa y cuenta).
- ¿Qué sonido hace la tos? Intenta que el pediatra escuche la respiración o tos del niño por teléfono.
- ¿Tiene las vacunas al día?
Prevención de la tos en bebés
Aunque no siempre es posible prevenir la tos, especialmente la causada por virus, algunas medidas pueden reducir el riesgo:
- Vacunación: Asegúrate de que tu hijo reciba sus vacunas a tiempo para ayudar a prevenir algunas enfermedades respiratorias, como la tos ferina.
- Higiene: Enseña a los niños a estornudar o toser en el codo, no en las manos. Lávate las manos a conciencia y con frecuencia, y acostumbra al bebé a lavarse las manos regularmente.
- Evitar exposición: Mantén a un niño alejado de personas que tengan una tos infecciosa activa o que fumen.
- Leche materna: La leche materna proporciona a los bebés una mayor protección contra las infecciones, especialmente antes de los seis meses.
Mitos y realidades sobre medicamentos para la tos
Esta es una de las preguntas más habituales en consulta y la respuesta, la mayoría de las veces, es no. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras agencias desaconsejan los antitusivos y mucolíticos en niños menores de 6 años debido a su falta de eficacia y a los posibles efectos adversos.
- Los jarabes antitusivos no deben administrarse sin indicación médica.
- Los medicamentos para la tos de venta libre no suelen ser eficaces y pueden causar efectos secundarios, especialmente si contienen muchos ingredientes. Evita los medicamentos combinados.
- No se recomienda el uso de codeína en menores de 12 años, según la Agencia Española del Medicamento.
- No des gotas para la tos a niños menores de cuatro años, ya que representan un riesgo de asfixia.
- Las medicinas que se agregan a los nebulizadores no son necesarias y en realidad pueden irritar las vías respiratorias.
Es importante recordar: no tratemos la tos, tratemos la causa. Cada tipo de tos tiene un origen diferente, y el tratamiento debe dirigirse precisamente a esa causa, ya sea una infección (neumonía), una obstrucción (bronquitis o crisis de asma) o una inflamación (laringitis). Si tu pediatra ha indicado tratamiento para asma, laringitis o bronquitis, sigue siempre sus pautas.