Historia de los métodos de aborto: de la antigüedad a la actualidad

El aborto, definido como la interrupción y finalización prematura del embarazo, ya sea de forma natural o voluntaria, antes de que el ser humano pueda sobrevivir fuera del útero, tiene una historia que se remonta a las civilizaciones más antiguas. Su práctica, percepción y regulación han variado considerablemente a lo largo del tiempo y entre diferentes culturas, reflejando las cambiantes visiones sobre la moral, la religión, los derechos de las mujeres y el papel del Estado.

El aborto en la antigüedad: Primeros registros y prácticas

Los primeros registros documentados sobre métodos abortivos se encuentran en el Papiro Ebers del Antiguo Egipto, datado alrededor del 1550 a.C. Este texto describe diversas fórmulas, incluyendo el uso de hierbas, duchas vaginales y supositorios, para interrumpir embarazos en diferentes trimestres. En la Grecia antigua, filósofos como Platón y Aristóteles discutieron el estatus moral del feto y el momento en que se le consideraba persona. Platón, en su obra "La República", sugirió el aborto en casos de incesto o cuando los padres eran demasiado mayores, mientras que Aristóteles lo recomendaba como un método para controlar el tamaño de las familias. En la Antigua Roma, el aborto no era ilegal, pero estaba sujeto a ciertas restricciones, y la ley protegía la vida del feto a partir de un punto específico del embarazo. El poeta romano Ovidio también registró su preocupación por el dolor de su amada tras un aborto mal practicado, lo que refleja una actitud donde la vida del feto no siempre se priorizaba sobre la de la mujer.

En Mesopotamia, el Código de Hammurabi (alrededor del 1750 a.C.) ya contemplaba penas para el aborto, estableciendo diferentes sanciones según las circunstancias, como golpes del esposo que causaran la pérdida del embarazo o la interrupción voluntaria por parte de la mujer. En estos contextos, el feto a menudo se consideraba parte del cuerpo femenino, y la mujer, o el jefe de familia, ejercía derechos sobre el fruto de la concepción.

Las plantas medicinales han sido utilizadas desde tiempos remotos con fines abortivos. El poleo, una hierba de la familia de la menta, conocida por estimular el flujo sanguíneo hacia la pelvis y generar contracciones uterinas, se utilizaba ampliamente. La medicina hipocrática en Grecia lo denominaba "la hierba de la natalidad". Otra planta temprana registrada con propiedades abortivas fue el silfio (laserpicio), una especie que se extinguió debido a su popularidad, incluyendo su uso para evitar o interrumpir embarazos. Sorano de Éfeso, un médico griego del siglo II, incluso recetaba su consumo mensual para prevenir embarazos y una dosis mayor para interrumpirlos.

Los brebajes hechos de emenagogos, hierbas para provocar la menstruación como el poleo, silfio, ruda, artemisa y sabina, fueron los primeros métodos abortivos utilizados hasta la intervención de la medicina moderna. Estas prácticas, a menudo colectivas entre mujeres, también acarreaban riesgos significativos de muerte y complicaciones.

Ilustración de hierbas medicinales utilizadas en la antigüedad para inducir el aborto.

La Edad Media y la influencia religiosa

Con la llegada del cristianismo, la percepción del aborto comenzó a cambiar drásticamente. A partir del siglo V d.C., la Iglesia Católica empezó a condenar el aborto, considerándolo un asesinato, basándose en la creencia de que el alma se infundía en el feto desde el momento de la concepción. Esta concepción, conocida como la concepción hilomórfica defendida por Santo Tomás de Aquino, sostenía que el espíritu era la forma sustancial del alma y el cuerpo la materia. Esta teoría fue adoptada por el Concilio de Oxena en 1312, lo que significó que, hasta entonces, la Iglesia no consideraba el aborto como asesinato si el alma aún no animaba al cuerpo. Teólogos y juristas fijaron el momento de la animación del feto de manera ambivalente, entre 40 días para los varones y 90 para las hembras.

Durante la Edad Media europea, bajo la influencia eclesiástica, el aborto se convirtió en un delito severamente castigado. La Constitución Criminalis Carolina, promulgada por el emperador en 1533, fijó el momento de la animación del feto en el punto medio del embarazo, es decir, desde que la madre percibía sus movimientos. A pesar de esto, en 1588, el Papa Sixto V proclamó la Bula Effraenautum, declarando que todos los abortos eran crímenes castigados con excomunión. La represión se intensificó, y en Francia, Enrique II promulgó una ordenanza que revivía la pena capital para las mujeres que abortaran voluntariamente.

Posteriormente, el Papa Pío IX suprimió la distinción entre aborto temprano y tardío, promulgando la excomunión automática para toda mujer que abortara voluntariamente. En el siglo XX, Pío XI declaró que la vida de la mujer y del feto eran igualmente sagradas, y Pío XII, Pablo VI y Juan XXIII refrendaron la rigidez de la Iglesia, manteniendo la postura de que "todo aborto viola la ley de Dios".

La era moderna: Avances médicos y cambios legislativos

A partir del siglo XVII, las técnicas de aborto comenzaron a avanzar en Europa y América del Norte, aunque el conservadurismo médico y social limitó su expansión segura. Recién a partir del siglo XIX, la práctica, a veces llamada reteletismo, comenzó a ser prohibida en muchos lugares. Sin embargo, a principios del siglo XX, se observó un repunte en la práctica, con países como la Unión Soviética (1919), Islandia (1935) y Suecia (1938) siendo pioneros en legalizar ciertas formas de aborto.

Los avances médicos trajeron consigo nuevas metodologías. Los abortos médicos se inducen mediante productos farmacéuticos. Los regímenes más comunes en el primer trimestre utilizan mifepristona en combinación con misoprostol. Estos métodos han demostrado ser efectivos y, en algunos casos, más seguros que el aborto quirúrgico, especialmente cuando se administran adecuadamente. La posibilidad de que las mujeres se autoadministren estos medicamentos en casa tiene el potencial de mejorar el acceso y la seguridad.

Los métodos quirúrgicos también evolucionaron. Hasta las 15 semanas de gestación, la succión-aspiración o aspiración al vacío (manual o eléctrica) son los más comunes. La dilatación y legrado (D&C), utilizada para eliminar tejido, y la dilatación y evacuación (D&E), para etapas más avanzadas del embarazo, son procedimientos que implican la intervención instrumental y succión. Métodos más invasivos como la histotomía (similar a una cesárea) o la histerectomía (extirpación del útero) se reservan para etapas muy avanzadas del embarazo o situaciones médicas extremas.

Infografía comparativa de los diferentes métodos de aborto inducido: médico y quirúrgico.

En la antigüedad, el aborto a veces se intentaba mediante la aplicación de trauma en el abdomen o masajes abdominales contundentes. Los métodos reportados de aborto inseguro y autoinducido incluyen el mal uso de misoprostol y la inserción de implementos no quirúrgicos como agujas de tejer o perchas en el útero. Estos métodos clandestinos y peligrosos persisten en contextos donde el aborto es ilegal o de difícil acceso.

Debates contemporáneos y legislaciones

El debate sobre el aborto inducido continúa siendo un tema de gran controversia a nivel mundial. Las legislaciones varían enormemente, desde la prohibición total hasta la legalización a demanda. En países como Estados Unidos, las decisiones de la Corte Suprema en Roe v. Wade y Doe v. Bolton establecieron derechos reproductivos basados en la viabilidad fetal y la salud de la madre, definiendo la salud de manera amplia para incluir factores físicos, emocionales y psicológicos.

En América Latina, países como Colombia y Argentina han avanzado en la despenalización del aborto. En Colombia, desde febrero de 2022, el aborto es legal y no tiene restricciones. En Argentina, la legalización se logró tras intensas movilizaciones sociales.

Las razones por las que las mujeres recurren al aborto son diversas y complejas, incluyendo la incapacidad económica para criar un hijo, violencia doméstica, falta de apoyo, juventud, deseo de continuar estudios o carreras, presiones sociales, preferencia por un sexo o raza específico, desaprobación de la maternidad soltera o temprana, estigmatización de personas con discapacidad, apoyo económico insuficiente, o falta de acceso a métodos anticonceptivos. La Federación Internacional de Planificación de la Familia promueve el uso de métodos anticonceptivos para disminuir la necesidad de recurrir al aborto.

Debate por el Aborto - Pura vida, cada día

A pesar de los avances médicos y los debates legislativos, el aborto sigue siendo una práctica con profundas implicaciones éticas, morales y sociales, cuya historia refleja la evolución de las sociedades y la lucha por los derechos reproductivos de las mujeres.

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