La matrona, conocida también como partera o comadrona en diversos países, es una enfermera que ha cursado estudios especializados, desempeñando un papel fundamental en toda la etapa reproductiva de la mujer, desde la primera menstruación hasta la menopausia. Su figura es crucial en el embarazo, parto y posparto, guiando y proporcionando cuidados necesarios en un ambiente de tranquilidad.
El Duelo Perinatal: Un Dolor Silencioso y la Necesidad de Apoyo
Nora y Raúl, ilusionados y felices ante la inminente llegada de su bebé, se enfrentan a una noticia devastadora: su hijo no tiene latido. La muerte perinatal, definida como la pérdida del bebé antes, durante o después del parto, o en el primer mes de vida, es una travesía dolorosísima. Se estima que una de cada cuatro parejas la experimenta en alguna de sus gestaciones, y cada muerte deja un promedio de cinco personas en duelo.
Este sufrimiento comienza con la difícil tarea de dar la peor noticia que unos padres pueden esperar. La actitud y el trato de los profesionales implicados pueden aliviar o, por el contrario, aumentar el dolor. Sin embargo, en España, ni siquiera se forma oficialmente a las matronas en este tema, dejando a muchos profesionales sin herramientas adecuadas para afrontar estos casos.

El Rol Crucial de la Matrona Especializada en Duelo
Cristina Triviño, matrona en un centro de salud público de Madrid y docente en duelo perinatal, es una de las pocas formadoras en este campo en España. Su experiencia en Reino Unido le permitió conocer la figura de la comadrona especializada en duelo, y ahora dedica sus esfuerzos a enseñar a sus compañeras y a otros profesionales de la salud. La presencia de una comadrona de duelo es importante y necesaria en el terrible drama de perder a un bebé.
Principios Fundamentales del Acompañamiento
Una matrona especializada en duelo, al atender a una pareja como Nora y Raúl, comienza por aportar toda la información que necesitan para entender lo que va a ocurrir a continuación. La comunicación clara es fundamental en un momento en que sus mentes están bloqueadas y el dolor es brutal. La matrona trata de tranquilizarlos, explicando paso a paso lo que se va a hacer. Cuanto más se encuadre a estas familias, a las que se les ha roto todo su suelo, se las podrá ayudar.
Según Cristina Triviño, existen tres pilares para el acompañamiento:
- Enlentecer los procesos: No tener prisa por explicar todo rápido y que se vayan porque están generando malestar. Es crucial enlentecer los procesos para que puedan asimilar la durísima y dramática noticia, ya que al principio lo que hay es una negación.
- Hacer encuadre: Dar soporte, a veces visual o escrito, con cosas muy tangibles, como facilitar teléfonos de información.
- Empatía y respeto por los tiempos: Cada familia es diferente y tiene maneras distintas de afrontar el proceso. Algunas necesitan más tiempo antes de acudir al hospital. Por eso es fundamental que los profesionales sepan entender todas estas circunstancias y empatizar con ese dolor, a la vez que se mantienen enteros para ejercer de apoyo. Son los ojos y las manos de unos padres a los que se les ha caído el mundo encima.
La matrona confirma: «En el duelo hay que acompañar, prestar apoyo, pero no tanto hacer, porque tú no puedes traer a la vida a ese bebé».
El Proceso de Acompañamiento: Desde el Diagnóstico hasta el Adiós
En el Centro de Salud y el Hospital
Una vez que Nora y Raúl han llegado al hospital y se ha confirmado el diagnóstico, la pareja pasa a una sala más aislada del resto donde se realizan ecografías y se escuchan latidos de bebés. De ahí que la sensibilidad en el equipo de profesionales y en los protocolos hospitalarios para recibir a estas familias sea imprescindible para no aumentar el sufrimiento de los padres. Si hay suerte, una vez en planta, no estarán ubicados en la de maternidad. Si no hay más remedio que instalarles allí, se intentará que sea la habitación más alejada.
Una vez ingresados, comienza el tratamiento para inducir el parto. «En paritorio el trato suele ser muchísimo mejor -detalla Triviño-. Allí suele haber unas cajitas para guardar recuerdos, desde la huella del pie a un mechón de pelo».
El Parto y la Despedida
En todo el proceso, desde que llegaron al hospital hasta que nace el bebé (término técnico: mortinato), la madre ha de estar acompañada. «En prácticamente todos los hospitales, en los protocolos de parto se acepta que las madres pasen acompañadas de sus parejas o de la persona que quieran». Los casos de muerte perinatal no suponen una excepción en ese proceder.
Con su hijo en brazos, los padres deben pasar por el trance de la despedida. Ese adiós no puede asociarse a un tiempo pautado por ningún reglamento. Ni siquiera debería servir como excusa para apremiar a los padres a despedirse de sus hijos la necesidad de analizar patológicamente qué ha podido ocurrir para que los bebés fallecieran. «Lo que pasa es que, a veces, entra mucho la subjetividad del profesional. “Esto luego les va a crear trauma”, dicen algunos, ese paternalismo que existe en España».

Tampoco se debe forzar a los padres a ver el cadáver de sus hijos; es algo que debe ser siempre decisión suya. «Antes no se permitía hacer fotos a los bebés muertos, les parecía una atrocidad. Ahora nos hemos pasado al otro extremo y hay madres que lloran porque se les ha obligado a verlo cuando no querían». La teoría dice que ayuda mucho verlo, pero las formaciones buscan ayudar a los profesionales para que ese acompañamiento sea desde el respeto. Cuando se ejerce mucha presión sobre los padres, aparecen sentimientos de culpa y dolor por haber negado ese último abrazo. Aquí, como en todo el proceso, la información vuelve a ser fundamental.
«Cuanta más información tengas, más facilitas el camino a los padres», confirma la matrona. Esto incluye dónde podrán despedirse de sus bebés, cuánto tiempo podrán pasar con ellos, cuándo y cómo trasladar el cuerpecito a la funeraria. Un cambio en la legislación permite a las familias llevarse incluso los legajos de sangre de 14 semanas a una funeraria.
Manejo Emocional del Duelo para Padres y Madres
«El duelo, para mí, es la vía de mejorar la calidad asistencial, porque todo el mundo empatiza», asegura Cristina Triviño. Por eso es fundamental entender qué ocurre en la cabeza y en el corazón de los padres, y muy en especial, de las madres. «Lo primero que necesitan unos padres es reconocer ese dolor. Yo no conozco un dolor más grande que la muerte de tu hijo».
Una comadrona de duelo escuchará y no juzgará, porque eso genera confianza en las pacientes. La culpa es un sentimiento común en muchas madres. «Es normal sentir rabia cuando se ve a otra mujer embarazada o se ve un bebé en la calle. Por qué ellos tienen la suerte de tener a su bebé y tú no. Si tú, como profesional, entras en el juicio y les dices, “No, mujer, cómo vas a pensar eso, borra ese pensamiento”, has roto la comunicación».
Apoyo Post-Hospitalario y Bienestar Emocional
Nora y Raúl abandonan el hospital para regresar a su casa, sintiéndose abrazados y acompañados. La información no acaba con los pasos burocráticos que deben seguir para enterrar a su hijo. «También se les da folletos de asociaciones nacionales y locales que dan apoyo al duelo», completa Triviño. Esto último es fundamental, porque las madres que han perdido a sus hijos de esta manera a menudo no se creen con derecho a acudir a su matrona.
Sin embargo, si no se visitan, el riesgo de infecciones y otros problemas de salud es mayor. A eso se suma el miedo que sienten de tener que sentarse en una sala de espera junto a otras mujeres felices con sus bebés o sus vientres llenos de vida. «Lo suyo es garantizarles que les vas a atender a primera hora de la consulta o a última, para que no se encuentren con esas situaciones -explica la matrona-, aunque también hay que avisarlas de que hay imprevistos y podría ocurrir. Y las mujeres lo entienden».
«Para mí, la conexión con la naturaleza es una de las herramientas más potentes que tenemos porque es en lo poquito que podemos encontrar sentido a la muerte de tu hijo -sugiere Triviño-. Porque al pájaro también se le ha muerto su pájaro. Eso te ayuda a pensar que eres parte de algo más grande».
La Evidencia de la Necesidad: Investigación sobre Matronas frente al Duelo Perinatal
La palabra “duelo” proviene del latín “duellum” que significa dolor y también desafío o combate entre dos fuerzas. Se remite al sufrimiento provocado por una pérdida y al enorme esfuerzo, casi como un combate, librado para asimilarla. El duelo ante la muerte perinatal afecta tanto a padres como a profesionales que proveen la atención de salud.
Un estudio exploró las vivencias de profesionales matronas/matrones ante usuarias con pérdida reproductiva y al cuidar recién nacidos que mueren durante la hospitalización, identificando elementos relevantes para fortalecer el acompañamiento del duelo perinatal. El profesional matrona/matrón, al participar habitualmente en la gestión del nacimiento y la alegría, suele tener limitaciones para actuar ante la muerte perinatal, muchas veces entendida como resultado del fracaso terapéutico y del esfuerzo por la cura.
Resultados Clave del Estudio
La investigación reveló cuatro categorías principales:
- Experiencias: Se describen vivencias positivas al vincularse con los padres y negativas relacionadas con el deterioro de las relaciones en el equipo de trabajo debido a la carga emocional. Se identificaron emociones complejas como tristeza, angustia, frustración y culpa.
- Adquisición de competencias de afrontamiento: Durante la formación profesional, no se desarrollan estrategias personales ante el duelo, generando sentimientos de incapacidad y una menor autopercepción de eficacia en los primeros años laborales.
- Estrategias de afrontamiento: Es frecuente la evasión de sentimientos provocados por el duelo, lo que facilita la aparición de sintomatología asociada al burnout y la fatiga por compasión, con un significativo menoscabo de la calidad de vida y de la atención prestada.
- Requerimientos: Existe una necesidad urgente de formación especializada y la creación de protocolos de intervención ante el duelo perinatal.
En el ámbito hospitalario, el duelo por pérdida reproductiva no se visibiliza a través de acciones específicas, y la atención queda a cargo del proveedor. La falta de cuidado del prestador puede generar respuestas de evitación como mecanismo para reducir el estrés laboral. Una atención de calidad requiere que el profesional sanitario cuente con una formación especializada que le entregue herramientas y confianza en sus habilidades, además de normas o protocolos que delineen las conductas a adoptar.

Desafíos y Futuro: Hacia una Atención Especializada y Humanizada
La sensibilización ha logrado que se abandonen prácticas terribles, como meter los fetos, aquellos bebés que fallecen dentro del útero, en tarros de formol en presencia de los padres. Este cambio se debe al esfuerzo conjunto de profesionales como Triviño y, muy en especial, de asociaciones de familias que han sufrido la pérdida de sus bebés, quienes han sido fundamentales para concienciar sobre este tema.
Pero la formación en duelo perinatal, denuncia la matrona, sigue siendo muy necesaria, y ni está ni se la espera. «Creo que a todas nos hace falta más formación, pero en muchas ocasiones [algunas matronas] lo manejan negligentemente. O no se atiende, o no se escucha, o lo hago con las herramientas que la vida me ha dado. Y claro, luego se cae en dar tu opinión o en decir “Sal, que te viene muy bien para animarte”. A ver, que se me ha ido mi motivo para vivir, a dónde quieres que vaya; fuera de mi cama y de mi sofá estoy perdida».
Se necesitan también más protocolos que guíen a los profesionales sobre cómo actuar. Algunos ya son realidad, como el de la Comunidad de Madrid, que Triviño define como «fantástico». Pero el problema es que muchísimos ginecólogos no lo conocen y, por tanto, no lo aplican.
«Yo he propuesto siempre sesiones de equipo para poder abordar conflictos que hayamos tenido, que hagamos un trabajo conjunto primaria y hospitalizada, incluso con los servicios de salud mental». Porque no es fácil para los profesionales de la salud dejar el dolor en la consulta cuando vuelven a casa. Necesitan herramientas para afrontar estos casos, para aceptar que no siempre pueden ser salvadores. «Yo me siento mucho más serena, con más herramientas para acompañar a una mujer en duelo que a otra que haya sufrido violencia obstétrica, donde me puede más la rabia. Hay cosas que te dejan sin palabras, pero yo, personalmente, con la muerte siempre pienso que forma parte de la vida».
¿Qué es el duelo gestacional o duelo perinatal? ¿Cómo transitarlo?
Por el momento, sin embargo, no hay ningún plan desde la Administración para poner todo esto en marcha, ni siquiera formaciones oficiales para estos profesionales. «Para mí, la clave está en ellas, que sean las familias las que pidan. Que cuenten, si han tenido una mala experiencia, qué cosas les hubieran ayudado. En mi formación siempre siempre viene una familia para que explique qué les ayudó a ellos a afrontar el duelo y qué creen que debería mejorarse».
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