Chupetes para bebés: Información para padres

El uso del chupete en bebés es un tema que genera muchas dudas entre los padres. Si bien la succión es un reflejo natural y necesario para el recién nacido, el chupete puede tener tanto beneficios como inconvenientes. Es fundamental informarse adecuadamente para tomar la mejor decisión para el bienestar del bebé.

Beneficios del uso del chupete

El chupete puede ofrecer varios efectos positivos en el bebé. Principalmente, ayuda a relajar al bebé y a conciliar el sueño. Además, diversos estudios sugieren que su uso podría disminuir el riesgo de muerte súbita del lactante (SMSL). Para algunos bebés, el chupete es una herramienta clave para sentirse satisfechos entre tomas, proporcionando una distracción temporal o aliviando molestias durante procedimientos médicos o cambios de presión en vuelos.

Un chupete puede ser de utilidad durante procedimientos como inyecciones o análisis de sangre, así como después de ellos. También puede ayudar a que el bebé se duerma más fácilmente y aliviar las molestias durante los vuelos, ya que los bebés no pueden destapar sus oídos voluntariamente para aliviar el dolor causado por los cambios de presión en el aire. Succionar el chupete podría ayudar en esta situación. El uso del chupete durante la siesta y al dormir por las noches se ha asociado con una reducción del riesgo de SMSL.

Una ventaja adicional es que los chupetes son desechables. Cuando llega el momento de dejar de usarlos, se pueden desechar fácilmente. Esto contrasta con el hábito de chuparse el dedo pulgar u otros dedos, que puede ser más difícil de abandonar.

Posibles inconvenientes y riesgos

Por otro lado, el uso del chupete también presenta desventajas que deben ser consideradas. En niños mayores, su uso prolongado puede llevar a la deformación del paladar y la mordida, lo que a su vez puede afectar al desarrollo del lenguaje. También se ha observado que puede aumentar la incidencia de otitis, así como problemas respiratorios o dificultades para tragar.

El bebé podría volverse dependiente del chupete. Si se utiliza para dormir, el bebé podría experimentar episodios de llanto frecuente durante la noche cuando el chupete se le cae de la boca. El uso del chupete podría aumentar el riesgo de infecciones del oído medio, aunque las tasas de infección suelen ser más bajas durante los primeros meses de vida, coincidiendo con el periodo de mayor riesgo de SMSL y mayor interés del bebé en el chupete.

El uso prolongado del chupete podría ocasionar problemas dentales. Si bien el uso normal durante los primeros años de vida generalmente no causa problemas dentales a largo plazo, el uso continuado puede provocar que los dientes de los niños queden mal alineados. Se ha relacionado los hábitos de succión no nutritiva con maloclusiones dentarias, como la mordida abierta anterior y la mordida cruzada posterior. La mordida abierta anterior tiende a mejorar al abandonar el chupete. La mordida cruzada posterior se ha correlacionado significativamente con el uso del chupete, especialmente cuando el hábito se prolonga más allá de los 36 meses, debido a que la posición del chupete en la boca puede desplazar la lengua y afectar a los músculos orbiculares y buccinador.

El uso del chupete podría alterar la lactancia materna. Si se está amamantando al bebé, se recomienda esperar hasta que tenga entre 3 y 4 semanas de vida para ofrecerle el chupete, una vez que se haya establecido una rutina de lactancia sólida. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que el uso del chupete, ya sea desde el nacimiento o después del establecimiento de la lactancia, no afecta significativamente la prevalencia o duración de la lactancia materna en lactantes sanos y a término de hasta cuatro meses de edad.

Los bebés tienen un reflejo natural de succión desde el nacimiento, que puede satisfacerse con el pecho materno, un chupete, el pulgar u otros objetos. La succión no nutritiva es una parte esencial de la experiencia oromotora del bebé y tiene efectos positivos en su salud, ya que lo calma y conforta. Sin embargo, la necesidad de succionar es más intensa durante los primeros meses de vida.

Diagrama comparativo de tetinas de chupete: anatómica, redonda y simétrica

¿Cuándo ofrecer el chupete y cuál elegir?

Para evitar problemas con la lactancia materna, se recomienda esperar unas 2-4 semanas a poner el chupete al bebé, asegurándose de que la lactancia materna esté bien establecida. No parece que el uso habitual del chupete disminuya la duración de la lactancia materna. Si se decide ofrecer un chupete, es importante considerar los siguientes aspectos:

Tipos de chupetes: materiales y formas

Existen diversos tipos de chupetes, diferenciados por el material y la forma de la tetina. Todos deben cumplir con las normas fijadas por la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR).

Materiales de la tetina:

  • Látex: Es una goma natural, blanda, elástica y resistente a los mordiscos. Su color es ámbar-amarillento y la sensación es más similar al pecho materno. Su desventaja es que requiere un cambio más frecuente debido al desgaste y deformación con el uso, y puede adquirir olores.
  • Silicona: Es un material sintético y transparente, más duro que el látex y menos resistente a los mordiscos, por lo que puede ser más adecuado para bebés sin dientes. Se desgasta menos y se limpia con mayor facilidad.

Formas de la tetina:

  • Anatómicos o fisiológicos: Imitan la forma del pezón materno y se adaptan al paladar del bebé. Es importante vigilar que estén bien colocados para que no se giren.
  • Redondos: Tienen forma de cereza. Con esta forma, el chupete permanece en posición correcta independientemente de cómo lo gire el bebé. Los profesionales sanitarios a menudo recomiendan la tetina redonda cuando el bebé es amamantado.

Existen distintas tallas según la edad del niño, aunque se recomienda escoger un chupete ligeramente más pequeño que la edad del bebé.

Normativas de seguridad

Los chupetes deben cumplir con normativas de seguridad para evitar riesgos:

  • No deben tener puntas o bordes cortantes, ni partes que se quiten fácilmente.
  • La tetina no debe medir más de 33 mm.
  • El disco que sujeta la tetina debe ser lo suficientemente grande para evitar que el bebé se lo trague.
  • Debe tener al menos 2 orificios de un mínimo de 4 mm de diámetro para permitir el paso de aire en caso de que se lo trague.

Se recomienda elegir una variedad de chupete de una sola pieza que sea apta para lavavajillas. Los chupetes de dos piezas pueden representar un peligro de atragantamiento si se rompen.

Chupeteros: Seguridad y elección

Los chupeteros también deben cumplir con normativas de seguridad para prevenir accidentes:

  • No deben tener puntas o bordes cortantes, ni partes que se quiten.
  • La cadena del chupetero (sin el clip) no puede medir más de 220 mm para evitar el riesgo de estrangulamiento.
  • Antes de cada uso, se debe comprobar el broche y desechar el chupetero ante cualquier indicio de deterioro.
  • No se debe unir la cadena a otras cintas o lazos para alargarla. El broche debe fijarse directamente a la ropa.

Materiales de los chupeteros

En cuanto a los materiales de los chupeteros:

  • Las pinturas utilizadas deben ser resistentes al sudor y no tóxicas.
  • Las partes de metal deben ser de acero inoxidable y no contener níquel.
  • Los clips del broche deben tener orificios para el paso del aire.
  • La cuerda debe ser resistente a la saliva y la decoloración, y soportar un peso de 25 kg.
  • No deben contener metales pesados ni disolventes.

Es importante prestar atención a los signos de deterioro y tener precaución con las pinzas para chupetes. Nunca se debe sujetar el chupete a una cadena o correa lo suficientemente larga como para que pueda enredarse alrededor del cuello del bebé.

Ilustración de un chupetero seguro con clip y cadena corta

Limpieza y cuidado del chupete

La higiene del chupete es fundamental para la salud del bebé. La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) recomienda:

  • Esterilizar los chupetes nuevos al comprarlos, si se caen al suelo o una vez al día, especialmente durante los primeros 6-9 meses de vida para reducir el riesgo de infecciones gastrointestinales y colonización por cándida oral.
  • Métodos de esterilización: vapor, esterilizador para microondas, hirviendo en agua o en agua fría con pastillas especiales.
  • Si no es posible esterilizar, limpiarlo con agua caliente y jabón.

Muchos padres limpian el chupete con su propia saliva. Si bien algunos estudios sugieren que esto podría fortalecer las defensas inmunitarias del bebé, previniendo alergias o asma, otros advierten que este acto puede favorecer la aparición de caries. Por ello, se desaconseja limpiar el chupete en la boca del adulto.

Consejos de cuidado:

  • Cambiar el chupete con frecuencia, especialmente si el niño ya tiene dientes, ya que podría romper trozos y atragantarse.
  • Revisar el chupete a fondo antes de cada uso.
  • No exponer el chupete al sol ni a desinfectantes durante mucho tiempo, ya que pueden dañarlo.
  • Una vez seca la tetina, guardar el chupete en un recipiente limpio, seco y tapado.
  • No poner azúcar ni ninguna sustancia dulce en el chupete, ya que puede causar caries en el niño.
  • Reemplazar los chupetes con frecuencia y usar el tamaño adecuado para la edad del bebé.

Dra. Nûby: ¿Cómo desinfectar chupones?

¿Cuándo y cómo quitar el chupete?

Lo ideal es que el hábito del chupete se elimine alrededor del año de vida, pero siempre antes de los 2 años. Cuanto antes se retire, más fácil será para el niño. Se recomienda evitar su uso continuo, limitándolo a momentos de sueño o para calmarse.

La decisión de cómo retirar el chupete debe adaptarse a cada caso. Algunos niños lo dejarán de forma rápida, mientras que otros necesitarán un proceso gradual. Existen estrategias y rituales que pueden ayudar, como dejarlo para Papá Noel, llevarlo a un sitio especial o cambiarlo por un cuento antes de dormir.

El proceso puede implicar 2-3 noches de intranquilidad, pero el niño eventualmente se olvidará del hábito. Elogiar al hijo cuando elige no usar el chupete puede ser de gran ayuda. Si a pesar de los esfuerzos el niño tiene dificultades para abandonar el chupete, se puede solicitar ayuda al médico o dentista.

A medida que el bebé crece, el chupete puede implicar más riesgos que beneficios. Si bien la mayoría de los niños dejan de usarlo por iniciativa propia entre los 2 y 4 años, muchos necesitan apoyo para abandonar este hábito.

A la hora de conciliar el sueño, es aconsejable que los padres combinen otras estrategias además del chupete, como el contacto físico, mecer al bebé, masajes, cambios de posición o una voz tranquilizadora. A medida que el bebé crece, debe aprender a desarrollar otros métodos de afrontamiento para resolver crisis emocionales con la ayuda de los padres.

Para favorecer el desarrollo de una correcta sensibilidad intraoral, es importante fomentar la higiene bucal y ofrecer objetos seguros de diferentes materiales, texturas y temperaturas, como mordedores refrescantes. Con la introducción de la alimentación complementaria, el bebé pasa de la succión a la masticación, un acto más maduro. Exponer a los niños a alimentos sólidos y al uso de vasos para beber agua también es beneficioso.

Es normal que el bebé desee el chupete después de las comidas, ya que la succión no nutritiva estimula la producción de enzimas digestivas. Se recomienda limitar total o parcialmente el uso del chupete en caso de infecciones de oído recurrentes.

La decisión de usar chupete es personal. Es importante analizar las recomendaciones y estar informado sobre cómo ayudar al bebé a dejar el hábito cuando llegue el momento.

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