Mal Rojo en Cerdos Destetados: Causas, Síntomas y Tratamiento

El mal rojo, o erisipela porcina, es una enfermedad infecciosa de declaración obligatoria y muy contagiosa que afecta gravemente a los cerdos, causando importantes daños en la industria porcina moderna. La primera imagen que suele asociarse con esta enfermedad son las lesiones rojizas cutáneas, aunque su sintomatología es mucho más variada, abarcando desde formas septicémicas hasta artríticas o endocárdicas con muerte súbita. A pesar de ser conocida desde su aislamiento por Louis Pasteur en 1882, la enfermedad aún representa un desafío significativo.

Esquema de las lesiones cutáneas características del mal rojo en cerdos

Etiología y Patogenia del Mal Rojo

El mal rojo es causado por la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae, un bacilo Gram-positivo, inmóvil, sin esporas, que puede presentarse en forma recta, curvada o en V o X. Esta bacteria es ubicua y se estima que está presente en la mayoría de las granjas, con una distribución mundial que abarca Europa, Asia, África, América y Australia. Es muy resistente a las altas y bajas temperaturas, a la desecación, y sobrevive bien en presencia de materia orgánica, así como en instalaciones, carnes y harinas por largos períodos. Es eliminada con desinfectantes cuaternarios de amonio, sosa, formaldehído y glutaraldehídos.

Serotipos y Virulencia

Hasta la fecha, se han diferenciado 29 serotipos de Erysipelothrix rhusiopathiae. Los serotipos 1a, 1b y 2 son los de mayor distribución en la población porcina y los más relevantes a nivel mundial, especialmente en Europa, donde causan la mayoría de los brotes de campo. La serovariante 1 es altamente virulenta y causa cuadros septicémicos, mientras que la serovariante 2 es menos virulenta y suele asociarse a formas urticariformes en animales inmunizados.

Reservorio y Transmisión

El cerdo doméstico es el principal reservorio de Erysipelothrix rhusiopathiae. Entre el 30% y el 50% de los cerdos albergan la bacteria en sus tejidos linfoides, principalmente en las tonsilas, sin manifestar enfermedad clínica. Estos cerdos, tanto portadores asintomáticos como enfermos, excretan la bacteria a través de las heces, exudados oronasales, orina y semen, constituyendo una fuente de contaminación para el entorno y otros cerdos. La infección se transmite principalmente por vía oral, mediante el consumo de alimentos o agua contaminada, o por contacto con un animal infectado. Otras vías de contagio incluyen cortes en la piel y, en menor medida, la vía nasal. Los roedores también pueden ser una fuente de infección.

Micrografía de la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae

Factores de Susceptibilidad

La enfermedad es multifactorial, y su desarrollo se ve influenciado por factores ambientales. Son más susceptibles los cerdos entre 10 semanas y 10 meses de edad. Los cerdos de menos de 8-12 semanas de edad están protegidos por anticuerpos maternales a través del calostro, y los cerdos mayores de 3 años, que han estado expuestos previamente, suelen tener cierto grado de inmunidad. Los brotes suelen ser estacionales, con mayor frecuencia en verano, al final de la primavera o en otoños muy lluviosos. El estrés por calor, los cambios en las condiciones de bienestar animal y el aumento de las explotaciones ecológicas al aire libre (con mayor contacto con fauna silvestre) han contribuido a que el mal rojo sea considerado una enfermedad reemergente.

Manifestaciones Clínicas del Mal Rojo

El período de incubación es corto, generalmente de 3 a 7 días. La enfermedad puede manifestarse en diversas formas, que pueden presentarse de forma simultánea o separada:

Forma Septicémica (Aguda o Sobreaguda)

Esta es la forma más grave, con una evolución fatal si no se trata. Los síntomas incluyen:

  • Fiebre alta (40-42 °C).
  • Apatía, decaimiento, letargo y debilidad.
  • Anorexia e inapetencia, los animales dejan de comer durante un tiempo.
  • Artritis dolorosa, cojera y marcha de puntillas.
  • Bazo aumentado de tamaño (esplenomegalia).
  • Blefaroconjuntivitis.
  • Disnea y taquipnea, pudiendo observarse estertores húmedos o secos.
  • Congestión de las mucosas y cianosis (color azulado) antes de la muerte.
  • Estreñimiento.
  • Retraso en el crecimiento.
  • Abortos en cerdas gestantes, reducción del tamaño de las camadas y aumento de mortinatos y momias.
  • Infertilidad temporal en sementales por afectación de la espermatogénesis.
  • Eritemas cutáneos: Son lesiones rojizas-rosáceas, con bordes difusos e irregulares y superficie plana, que aparecen en orejas, dorso y zonas declives. Sin embargo, las lesiones más características son manchas rojizas en forma de diamante (5-6 cm), elevadas y firmes al tacto, que aparecen entre 24-36 horas del inicio de los síntomas, principalmente en la zona dorsal, espalda, extremidades y orejas. Estas lesiones pueden evolucionar a vesículas, decolorarse en el centro y formar costras, o necrosarse.

La forma sobreaguda puede llevar a la muerte súbita sin signos clínicos previos. La forma aguda se produce con mayor frecuencia en cerdos en crecimiento y engorde.

Forma Subaguda

Es una forma septicémica menos grave que se produce cuando el cerdo presenta cierta inmunidad. Los síntomas son menos severos, la fiebre no es tan alta o puede ser normal, y las lesiones cutáneas pueden ser leves o pasar desapercibidas. Puede haber signos respiratorios, retraso en el crecimiento y abortos, pero la recuperación es rápida.

Forma Urticariforme

Suele ser producida por la serovariedad 2 en animales inmunizados. Se caracteriza por lesiones cutáneas que evolucionan a vesículas, áreas oscuras decoloradas en el centro y costras que se desprenden.

Forma Endocárdica (Crónica)

Se produce por la evolución de una forma septicémica. Se desarrolla una endocarditis valvular proliferativa verrucosa, principalmente en la válvula mitral, que puede acompañarse de estenosis de la aorta. Esto causa degeneración endotelial, trombosis, disnea, taquipnea, cianosis, retraso en el crecimiento y muerte súbita por colapso. Esta forma es más común en cerdos adultos o jóvenes, y puede pasar desapercibida, detectándose solo en el matadero.

Imágenes de lesiones cardíacas por endocarditis valvular en cerdos

Forma Artrítica (Crónica)

También es resultado de la evolución de una forma septicémica. Inicialmente, se presenta una artritis aguda con acumulación de líquido sinovial rico en bacterias, lo que provoca que la articulación esté caliente, dolorosa e inflamada. El cerdo mostrará cojera (marcha de puntillas), dolor y retraso en el crecimiento. Con el tiempo, puede evolucionar a artritis crónica con anquilosis y lordosis. Las articulaciones afectadas se vuelven visiblemente aumentadas de tamaño y con sinovitis proliferativa.

Forma Dérmica (Crónica)

Se produce por la evolución de una forma urticariforme y se presenta en lugares con condiciones muy deficientes. Puede haber alteraciones necróticas de la piel, con necrosis y desprendimiento en áreas extensas, afectando puntas de orejas, rabo y falanges. Las lesiones pueden infectarse secundariamente y dar lugar a dermatitis crónicas.

Importancia Sanitaria y Económica

La importancia del mal rojo es doble: por un lado, es una zoonosis que puede afectar a las personas en contacto íntimo con cerdos o sus productos (veterinarios, ganaderos, trabajadores de mataderos), causando lesiones cutáneas (Erisipela de Rosenbach) y, en casos graves, septicemia y endocarditis que pueden ser mortales.

Webinar: 𝗕𝗶𝗼𝘀𝗲𝗴𝘂𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗲𝗻 𝗴𝗿𝗮𝗻𝗷𝗮𝘀 𝗽𝗼𝗿𝗰𝗶𝗻𝗮𝘀

Por otro lado, los brotes en explotaciones porcinas generan importantes pérdidas económicas, aunque la mortalidad suele ser baja. Estas pérdidas incluyen:

  • Aumento de la morbilidad y mortalidad de lechones y cerdos de otras edades.
  • Aumento del número de cerdas que retornan al celo después de la monta (reabsorciones embrionarias) y abortos.
  • Aumento de la tasa de reposición de reproductoras.
  • Lotes de cebo con crecimiento irregular y retrasos en el crecimiento, lo que alarga los tiempos al sacrificio.
  • Decomiso de canales en el matadero (1-45% según la gravedad de los brotes).

Diagnóstico del Mal Rojo Porcino

La sospecha de mal rojo porcino surge si aparecen los síntomas en cerdos de entre 10 semanas y 10 meses de edad, bajo condiciones ambientales y zootécnicas favorables, o si ha habido deficiencias en el plan de vacunación.

Diagnóstico Clínico

Se basa en los signos clínicos, especialmente los eritemas dérmicos en forma de diamante, fiebre alta, artritis en animales de engorda, y en hembras gestantes por fiebre, abortos, mortinatos y repetición de celos. Las lesiones cutáneas en forma de diamante son casi diagnósticas, aunque lesiones similares pueden observarse en la peste porcina clásica o africana, salmonelosis porcina o síndrome de dermatitis y nefropatía porcino.

Diagnóstico Laboratorial

Tras la obtención de muestras (sangre, bazo, corazón, hígado y pulmón), se realizan pruebas directas o indirectas.

  • Diagnóstico directo (búsqueda de la bacteria o su ADN):
    • Cultivo y aislamiento en medios como Agar sangre, Packer modificado y gelosa sangre.
    • PCR (detección de ADN de E. rhusiopathiae).
    • Inmunohistoquímica (detección de la bacteria en tejidos fijados).
    • Bacterioscopia (visualización al microscopio).
  • Diagnóstico indirecto (búsqueda de anticuerpos):
    • ELISA indirecto: aunque su utilidad es limitada debido a la vacunación y la presencia de portadores.
    • Pruebas de fijación del complemento: útiles para evaluar la exposición previa o el éxito de la vacunación.

Diagnóstico Diferencial

El diagnóstico diferencial es crucial para descartar otras enfermedades con sintomatología similar, como:

  • Peste Porcina Clásica y Peste Porcina Africana.
  • Salmonelosis septicémica (Salmonella enterica serotipo Choleraesuis).
  • Septicemia y endocarditis por Streptococcus suis.
  • Septicemia por Actinobacillus suis.
  • Síndrome de Dermatitis y Nefropatía Porcino (PCV2).
  • Clostridiosis.
  • Enfermedad de Glässer (Glaesserella parasuis).
  • Infección por Mycoplasma hyosynoviae.

Tratamiento del Mal Rojo Porcino

El tratamiento más habitual y eficaz para el mal rojo es el uso de antibióticos beta-lactámicos, a los que E. rhusiopathiae es sensible. La penicilina es el tratamiento de elección, administrada por inyección cada 12 horas durante al menos 3 días. Ampicilina y ceftiofur también son efectivos. En casos donde no es práctico inyectar a muchos cerdos, las tetraciclinas en alimento o agua pueden ser útiles, aunque se han notificado resistencias esporádicas. La fiebre asociada a la fase aguda puede tratarse con AINE como el flunixin meglumina. Aunque los sueros hiperinmunes se han utilizado como complemento, actualmente están en desuso. El tratamiento de la erisipela crónica suele ser ineficaz.

Jeringa y viales de antibióticos para tratamiento veterinario

Es importante destacar la preocupación global por la resistencia a los antimicrobianos, lo que restringe el uso de antibióticos. Por ello, se recomienda realizar cultivos y antibiogramas antes de emplear otras familias de antimicrobianos.

Prevención y Control del Mal Rojo

Debido a la alta resistencia de la bacteria en el ambiente y la presencia de portadores, la erradicación de la enfermedad es realmente difícil. Por lo tanto, el control se enfoca en medidas preventivas y de manejo.

Medidas de Bioseguridad e Higiene

  • Limpieza y desinfección estrictas: De instalaciones (suelos, paredes, comederos, bebederos) y eliminación constante de purines. Desinfectantes como los cuaternarios de amonio, sosa, formaldehído y glutaraldehídos son efectivos.
  • Sistema "todo dentro/todo fuera": Al cambiar lotes de animales en las naves para evitar la transmisión.
  • Control de roedores: Ya que pueden ser una fuente de infección.
  • Minimizar el estrés: Las condiciones estresantes, como el calor extremo o el transporte, pueden precipitar brotes.
  • Control del contacto: Evitar el contacto entre cerdos domésticos y fauna silvestre (jabalíes), que pueden ser portadores.

Vacunación

La vacunación es la medida preventiva más importante y eficaz para controlar los brotes, aunque puede no ser tan eficaz para prevenir la artritis crónica. Se utilizan vacunas inactivadas (bacterinas) o vivas atenuadas, que pueden ser monovalentes (serotipo 2) o polivalentes. Iberitex, por ejemplo, es una vacuna inactivada del serotipo 2.

Pautas de Vacunación Sugeridas:

  • Lechones:
    • Primovacunación a partir de las 4 semanas de edad, administrando 2 dosis separadas por 4 a 6 semanas.
    • Algunos programas recomiendan la primera dosis a los 3 meses y una revacunación a las 3 semanas.
    • En cerdos en crecimiento, si hay brotes continuos, puede ser necesario vacunar a las 8 semanas y una dosis de refuerzo a las 10-12 semanas.
  • Cerdas reproductoras (multíparas):
    • Revacunación cada 6 meses o una dosis a mitad del período de lactación (10 a 15 días después del parto).
    • Algunos programas sugieren vacunación "en sábana" dos veces al año.
  • Sementales: Revacunación dos veces al año (cada 6 meses).
  • Reemplazos: Dos dosis durante la fase de aclimatación.
  • Cerdos ibéricos (primales): A partir de los 5 meses de edad o 58 kg de peso, la pauta se aplica al comienzo del otoño, antes de salir a la montanera.

Las vacunas vivas suelen administrarse por vía subcutánea y ofrecen inmunidad desde 3 días después de la aplicación, con una duración de 6 a 9 meses. Sin embargo, no deben aplicarse antes de los 3 meses de edad en animales con inmunidad materna, ya que puede haber interferencia.

Es fundamental no administrar vacunas a animales bajo tratamiento antibiótico, ya que los antibióticos pueden interferir con la respuesta inmunitaria. Los fallos vacunales pueden ocurrir debido al estrés o a diferencias antigénicas entre las cepas vacunales y las circulantes, aunque la protección cruzada suele ser buena.

tags: #mal #rojo #en #lechones #destetados