La Lactancia Materna en Madres Adolescentes: Desafíos y Apoyos

La adolescencia, definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el período de crecimiento y desarrollo humano entre los 10 y 19 años, representa una etapa de profundos cambios físicos, psicológicos y sociales. Dentro de este contexto, el embarazo adolescente se ha convertido en un problema social y de salud pública a nivel mundial, con un impacto significativo en todos los aspectos vitales de la joven.

La lactancia materna, por su parte, es reconocida globalmente como la primera y principal fuente de nutrición para el niño durante los primeros meses de vida. Ofrece el afecto y calor corporal de la madre hacia su hijo, fortalece su sistema inmunológico y colabora con un adecuado desarrollo del niño.

La Maternidad Adolescente y sus Repercusiones

La adolescencia es un período caracterizado por una aceleración global del crecimiento y la maduración, lo que provoca un aumento del gasto energético y necesidades nutricionales. En esta etapa, pueden darse situaciones que incrementen aún más estos requerimientos, como el embarazo y la lactancia.

La adolescencia se distingue en tres etapas principales:

  • Adolescencia temprana (10-13 años): Biológicamente, es el período peripuberal con importantes cambios corporales y funcionales, destacándose la menarquia en las adolescentes femeninas. Psicológicamente, comienzan a perder interés por los padres, inician amistades con individuos del mismo sexo, aumentan sus habilidades cognitivas y fantasías, no controlan sus impulsos y se plantean metas irreales. Se preocupan mucho por sus cambios físicos.
  • Adolescencia intermedia (14-16 años): En esta etapa, el adolescente ha completado su crecimiento y desarrollo somático. Psicológicamente, es un período de conflicto con los padres y buscan establecer máxima relación con sus pares. Muchos inician su actividad sexual, se sienten invulnerables y asumen conductas de riesgo. La preocupación por la apariencia física es notable, buscando un cuerpo más atractivo y fascinándose con la moda.
  • Adolescencia tardía (17-19 años): Los cambios son mínimos, y las adolescentes aceptan su imagen corporal. Se acercan nuevamente a sus padres y desarrollan su propio sistema de valores, destacándose la búsqueda de la propia identidad y el logro de la identidad sexual. Esta búsqueda puede llevar al inicio temprano de relaciones sexuales, aumentando el riesgo de embarazo y, consecuentemente, madres adolescentes que no están preparadas cognitivamente para afrontar el nuevo rol.

El embarazo en mujeres menores de 20 años es a menudo no planificado, generando situaciones conflictivas, emocionales y sociales. Las jóvenes necesitan vivir plenamente su etapa adolescente, y la maternidad temprana no las convierte automáticamente en adultas; no están preparadas y deben lograr importantes metas en poco tiempo, asumiendo su sexualidad, salud reproductiva, autocuidado, y relaciones afectivas con su familia, pareja e hijo. Factores como entornos familiares desestructurados, bajo nivel socioeconómico, malnutrición y hábitos tóxicos pueden favorecer estos embarazos.

Esquema de las etapas de la adolescencia y sus características

La Importancia de la Lactancia Materna

La leche materna es el mejor alimento para los recién nacidos, proporcionando todos los nutrientes y energía necesarios durante los primeros meses de vida y, al menos, la mitad de sus necesidades nutricionales durante el primer y segundo año. Es considerada la mejor forma de alimentación natural exclusiva para el neonato hasta los seis meses de edad, continuando con la alimentación complementaria más idónea hasta los dos años.

Los beneficios de la lactancia materna son múltiples:

  • Ofrece afecto y calor corporal de la madre.
  • Fortalece el sistema inmunológico del niño.
  • Colabora con un adecuado desarrollo físico y cognitivo.
  • Se adapta a las necesidades específicas del bebé y promueve el desarrollo cerebral y sensitivo.
  • Constituye un factor de protección celular y humoral.
  • Fortalece la afiliación materno-filial.
  • Influye en la reducción de la tasa de morbimortalidad infantil y en los indicadores de salud de enfermedades infecciosas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se podrían salvar más de un millón de vidas infantiles en el mundo si todas las madres alimentaran con leche materna a sus niños durante los primeros seis meses. En 1989, la OMS y UNICEF publicaron una declaración conjunta para proteger, promover y apoyar la lactancia materna.

Estudios como el realizado por Kramer y colaboradores sugieren que la lactancia materna prolongada y exclusiva podría acelerar el crecimiento (incremento de peso y talla) durante los seis primeros meses de vida. Además, el crecimiento cerebral, expresado por el aumento de la circunferencia craneal, es mayor en los niños amamantados. El Estudio Multicéntrico de la OMS sobre el Patrón de Crecimiento, realizado entre 1997 y 2003, estableció un patrón de crecimiento infantil internacional que confirma que las diferencias en el crecimiento hasta los cinco años dependen más de la nutrición, las prácticas de alimentación, el medio ambiente y la atención sanitaria que de factores genéticos o étnicos.

Infografía: Beneficios de la lactancia materna para el bebé y la madre

Necesidades Nutricionales Específicas en Madres Adolescentes Lactantes

Durante la adolescencia, el embarazo y la lactancia incrementan significativamente los requerimientos nutricionales debido al crecimiento de tejidos metabólicamente activos y las demandas del feto o lactante. Las necesidades energéticas de las adolescentes embarazadas son mayores que las de mujeres de su misma edad, estimándose un incremento del 10-15 % de energía extra sobre su dieta habitual. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, 2017) recomienda un incremento paulatino de energía durante el embarazo, de 70 kcal/día en el primer trimestre, 263 kcal/día en el segundo y 500 kcal/día en el tercero.

Durante la lactancia, las necesidades nutricionales son incluso mayores que durante el embarazo, debido al volumen y contenido energético de la leche producida. Se estima un incremento de ingesta de unas 500 kcal/día en el primer semestre y unas 400 kcal/día en el segundo semestre. Estas necesidades proceden tanto de la ingesta de la madre como de las reservas de grasa acumulada durante la gestación.

Macronutrientes esenciales:

  • Proteínas: Deben suponer entre un 12-15 % de la ingesta calórica total (unos 45 g/día) durante el embarazo, con un aumento de unos 15 g/día a partir de la mitad de la gestación. En lactancia, el suplemento puede ser de unos 19 g/día en el primer semestre y 12,5-13 g/día en el segundo semestre.
  • Lípidos: Deben representar un aporte del 25-35 % de la ingesta calórica total diaria, asegurando ácidos grasos esenciales y ácidos grasos poliinsaturados n-3 y n-6, vitales para el desarrollo normal del sistema nervioso y visual del feto y neonato. El ácido docosahexaenoico (DHA) es fundamental, y se recomienda un consumo de 2-3 raciones de pescados grasos pequeños a la semana o un suplemento de 200 mg diarios de DHA.
  • Hidratos de carbono: El consumo durante la lactancia debe adecuarse a un 45-60 % de la ingesta calórica total.
  • Fibra: Su ingesta es beneficiosa para el estreñimiento frecuente en el embarazo.

Micronutrientes de especial importancia:

  • Hierro: Un micronutriente de riesgo en adolescentes debido a bajos depósitos por el estirón puberal y la menarquia. La necesidad aumenta con el embarazo, alcanzando el máximo en el tercer trimestre (30 mg/día).
  • Calcio: Su ingesta diaria recomendada no aumenta en la embarazada adolescente respecto a la no embarazada, ya que aumenta su biodisponibilidad y absorción. Estas necesidades son elevadas para que la adolescente alcance su pico de masa ósea y satisfaga el desarrollo esquelético fetal.
  • Vitamina D: Involucrada en la formación del esqueleto fetal y regulación inmunitaria. Niveles bajos se asocian con complicaciones como hipertensión gestacional, preeclampsia y diabetes gestacional. La exposición solar es la principal fuente. El paso a la leche materna es pobre, por lo que se suplementa a los lactantes durante el primer año de vida con 400 UI/día.
  • Otras vitaminas (Tiamina B1, Riboflavina B2, Vitamina B6, B12, Vitamina E y A): La concentración en la leche materna depende del nivel en la madre, por lo que se recomienda aumentar su ingesta durante la lactancia para evitar deficiencias en el lactante.
  • Ácido Fólico: La ingesta ha de ser de 500 µg/día durante la lactancia, superior a la de un adulto normal. Las madres adolescentes vegetarianas necesitarán un suplemento de vitamina B12 y fólico.
  • Yodo: Se recomienda el uso de suplementos de 200 µg/día mientras dure la lactancia materna exclusiva y hasta que esté establecida la yodación universal de la sal.

Las adolescentes a menudo presentan circunstancias que repercuten a nivel nutricional y aumentan el riesgo, como bajos ingresos económicos, problemas sociales y hábitos dietéticos poco adecuados (consumo de alimentos ultraprocesados, saltarse comidas, consumo de alcohol, mayor ingesta de zumos y refrescos).

Gráfico de barras: Incremento calórico recomendado para madres adolescentes lactantes por semestre

Desafíos y Factores que Influyen en la Lactancia Materna en Adolescentes

Ser madre adolescente puede ser un factor de riesgo para una lactancia materna exclusiva de corta duración. En algunos estudios, la población adolescente tiene tasas de iniciación a la lactancia materna de tan solo el 28%, muy por debajo de las tasas nacionales para mujeres mayores. La duración de la lactancia también es notablemente corta, alcanzando solo el 11% a los seis meses.

Entre los factores que dificultan la lactancia en madres adolescentes se encuentran:

  • Conocimientos y percepciones erróneas: Un estudio en Cartagena reveló que el 31.7% de las adolescentes tiene un concepto errado sobre el tiempo exclusivo de la lactancia materna, y el 12.7% no lo sabe. Además, el 82.5% de la población total incorpora alimentos antes de los seis meses. El conocimiento sobre el tiempo de conservación de la leche en refrigeración también es regular.
  • Dificultades percibidas: Muchas adolescentes consideran la lactancia materna como algo difícil de practicar, mencionando el dolor, la incomodidad de lactar en público, la percepción de poca producción de leche o la creencia de que la suplementación con fórmula es más fácil que la extracción de leche cuando deben ausentarse.
  • Imagen corporal: La preocupación por la imagen corporal puede impedir que lacten fuera de casa o en situaciones donde se sientan incómodas.
  • Apoyo social y familiar: Contraintuitivamente, un mayor apoyo social puede asociarse con menores probabilidades de iniciar la lactancia, ya que parejas y familiares a veces presionan a la joven madre para que la interrumpa. Una abuela muy involucrada, por ejemplo, puede asumir un rol dominante en las decisiones de alimentación infantil y optar por la fórmula. Sin embargo, las adolescentes que viven con sus familias de origen suelen recibir mayor apoyo, mientras que aquellas que viven solo con su pareja enfrentan más dificultades.
  • Factores perinatales: La prematurez, el parto por cesárea, las complicaciones en el nacimiento y el bajo peso al nacer pueden reducir la capacidad de la madre para iniciar y mantener la lactancia. Paradójicamente, las complicaciones durante el parto pueden llevar a un mayor apoyo del personal clínico y una estancia hospitalaria prolongada, lo que se ha asociado con mayores probabilidades de iniciar la lactancia.
  • Estilo de vida: Para las adolescentes que estudian o trabajan, la lactancia puede ser más difícil que para aquellas que permanecen en casa. El consumo de tabaco, alcohol y otras drogas durante la lactancia está prohibido por su paso a la leche materna, siendo este un factor de riesgo en gestantes adolescentes.

Los desafíos de la Lactancia Materna en el hogar y en el entorno hospitalario - con Camila Soriano

Intervenciones y Apoyo para Madres Adolescentes Lactantes

Ante los múltiples desafíos, la atención a las madres adolescentes lactantes requiere un enfoque multidisciplinar y un apoyo continuo. Diversos estudios demuestran que las tasas de lactancia materna en este grupo pueden mejorar significativamente con una adecuada atención sanitaria.

Rol de los profesionales de la salud:

  • Atención especializada: Es crucial que la madre adolescente reciba una atención especial por parte del personal sanitario para afrontar satisfactoriamente su embarazo, crianza y, en particular, su lactancia materna. Los profesionales deben estar formados y habituados a tratar con estas jóvenes, que no son simplemente embarazadas, sino que atraviesan una etapa de desarrollo.
  • Programas de educación maternal: Para aumentar las tasas de lactancia materna, las adolescentes deben ser incluidas en programas de educación maternal tan pronto como se detecte la gestación. Es especialmente eficaz el desarrollo de programas de educación maternal dirigidos exclusivamente a madres adolescentes, donde puedan compartir experiencias con chicas en su misma situación y recibir apoyo específico.
  • Apoyo durante el puerperio: El apoyo adicional de las enfermeras puede propiciar un aumento de las probabilidades de iniciar la lactancia materna entre esta subpoblación de adolescentes, por una mayor atención durante el puerperio. El control posparto debe coordinarse con el personal de Atención Primaria (AP), programando al menos dos visitas puerperales.
  • Asesoramiento psicológico: Es tan importante como el control médico, atendiendo a las necesidades de cada adolescente y valorando sus factores de riesgo individuales. La depresión es frecuente, y hasta el 50% de las adolescentes gestantes pueden desarrollar depresión postparto.
  • Promoción de hábitos saludables: Insistir en un estricto control de los requerimientos nutricionales y en una alimentación rica en proteínas, suplementada con vitaminas y micronutrientes como ácido fólico, yodo, calcio y hierro.

La dificultad para lactar es un aspecto extremadamente importante para mantener una lactancia materna exclusiva, por lo que es necesario un apoyo continuo dirigido a las adolescentes, en particular durante las primeras seis semanas.

Infografía sobre el rol de la matrona y otros profesionales en el apoyo a la lactancia en adolescentes

Investigaciones y Hallazgos Recientes

Un estudio realizado en una Fundación en Cartagena, con la participación de 63 adolescentes embarazadas y lactantes de 13 a 19 años, tuvo como objetivo evaluar los conocimientos, actitudes y prácticas de la lactancia materna. Los hallazgos indicaron que el conocimiento de la mayoría de las madres adolescentes sobre lactancia materna es regular, especialmente en lo referente al tiempo exclusivo de lactancia materna y al inicio de la alimentación complementaria, así como al tiempo de conservación de la leche en refrigeración.

Otro estudio, llevado a cabo en el Hospital Julius Doefpner de Zamora Chinchipe (Ecuador) con 24 adolescentes madres de lactantes, encontró que el 72.22% de las madres no cumplía con las recomendaciones de lactancia materna exclusiva. Las principales causas identificadas fueron la sensibilidad mamaria y la percepción de no producir suficiente leche (72.22%). A pesar de estos desafíos, el 77.5% de las adolescentes en este estudio reconoció haber recibido información sobre la importancia de la lactancia materna.

Estos estudios subrayan la necesidad de fortalecer los procesos de educación continua en salud materna, neonatal e infantil, y de implementar intervenciones eficaces para mejorar los conocimientos, actitudes y prácticas de lactancia materna en esta población vulnerable.

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