El chupete, ese fiel compañero de muchos bebés, es una excelente herramienta de consuelo y alivio durante el primer año de vida, e incluso protege del síndrome de muerte súbita del lactante, según diversas guías. Sin embargo, su uso no puede prolongarse indefinidamente.
Decir adiós al chupete es un paso significativo en el crecimiento de nuestros pequeños, un proceso que no siempre es fácil ni para los niños ni para los adultos. Aunque no hay una edad mágica, la mayoría de los expertos coinciden en que lo ideal es hacerlo entre los 2 y 3 años.
¿Cuándo es el Momento Ideal para Dejar el Chupete?
Aunque el chupete es un objeto tranquilizador y una fuente de consuelo por el reflejo de succión que aporta seguridad y tranquilidad, los especialistas en pediatría y odontopediatría insisten en que debe retirarse antes de los tres años.
Riesgos de su Uso Prolongado
Si se prolonga su uso, corremos el riesgo de diversas consecuencias negativas:
- Deformaciones dentales y mala oclusión dental: Esto puede abocar a los niños a una posible ortodoncia. Sucede si el niño ejerce una presión más o menos constante durante un tiempo aproximado de seis horas diarias. Los dientes centrales inferiores se desvían progresivamente hacia dentro y los superiores tienden a separarse y sobresalir hacia fuera.
- Mordida abierta: Con el tiempo, los caninos chocan entre sí y paulatinamente se va produciendo una mordida abierta. Además, al succionar, se ponen en funcionamiento una serie de músculos que, junto con la posición de la lengua, hacen que los dientes tampoco cierren correctamente.
- Mayor frecuencia de otitis media: El uso prolongado favorece la aparición de infecciones de oído.
- Candidiasis oral: Puede provocar hongos en la boca o llagas bucales.
- Dificultades en el habla: Aunque no se menciona explícitamente la conexión, el desarrollo bucal también influye en la articulación.
Se aconseja no prolongar su uso más allá de los 18 meses, y reducirlo significativamente a partir del primer año. Sin embargo, si un niño de 3 años o más no quiere dejar el chupete, es importante no agobiarse, ya que cada niño tiene su ritmo y tarde o temprano lo dejará. No obstante, si al dejar el chupete, el niño busca un sustituto como chuparse el dedo, es crucial saber que esto puede acarrear más problemas de salud que el chupete, ya que el dedo deforma más los dientes por ser más duro y tener más fuerza que una tetina hueca.

Preparación y Estrategias para Retirar el Chupete sin Traumas
La clave principal es una combinación de paciencia e ingenio, buscando siempre un enfoque ideal y un mensaje claro para los pequeños. Los padres son los encargados de enseñar a sus hijos otras herramientas con las que conseguir gestionar esos sentimientos que el niño no suele entender.
Consejos Generales
- Elige un buen momento: Evita que la retirada del chupete coincida con otros grandes cambios como quitar el pañal, el inicio del colegio o el nacimiento de un hermanito.
- Involucra a todos los cuidadores: Es fundamental que abuelos, guardería y niñera sigan las mismas normas y estrategias establecidas para la retirada.
- Prepárate para el "síndrome de abstinencia": Los primeros días, el niño puede mostrarse nervioso, intranquilo, llorar o tener rabietas. Mantente firme pero cariñoso, y no cedas a menos que el malestar sea extremo (varios días sin dormir, vómitos).
- Refuerza lo positivo: Usa frases como "Mira qué valiente estás siendo sin él" en lugar de "Si no dejas el chupete, no eres mayor".
- No lo uses como única alternativa: El chupete no debe ser la única herramienta para calmar enfados o frustraciones, o para ayudar a dormir.
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Métodos y Trucos Efectivos
Existen diversas estrategias, y cada padre tiene su método. Lo importante es encontrar el que mejor se adapte a cada niño y a la filosofía familiar.
1. Retirada Gradual
Si el niño usa el chupete muchas horas al día, comienza por limitar su uso solo para dormir. Después, puedes guardarlo durante las siestas y, finalmente, retirarlo por completo. Comienza por dejar que el niño use el chupete solo durante la siesta y el sueño nocturno. Cuando veas que ya está acostumbrado, puedes eliminarlo de la siesta. Después te resultará más sencillo averiguar cómo quitar el chupete de noche.
2. El "Hada del Chupete" o Personajes Mágicos
Este es uno de los métodos favoritos, ya que traslada al niño a un mundo de fantasía. Inventa un cuento donde un hada, un duende, Papá Noel o los Reyes Magos vienen a recoger los chupetes para regalárselos a bebés que los necesitan, dejando a cambio un regalo especial. La familia de Alejandra recurrió al "hada de los chupetes"; Alejandra le dejó el chupete y, a la mañana siguiente, el hada le dejó a cambio una piruleta de chocolate. Otros padres utilizan la misma historia con los Reyes Magos o Papá Noel, mentalizando al niño de la entrega y recompensando su esfuerzo con un regalo.
Una ceremonia de despedida puede ser muy efectiva: dejar el chupete en una caja especial, enterrarlo como un tesoro o colgarlo de un árbol para que se lo lleve el viento.
3. Hacer el Chupete Menos Agradable
- Aguja e hilo negro: La madre de Merce cosió un hilo negro en la punta del chupete de su hijo. Cada vez que el niño lo pedía y se lo ofrecía, no lo quería, hasta que lo dejó en dos días.
- Cortar la punta: Cortar la tetina del chupete hace que la sensación de succión no sea placentera, llevando al niño a querer dejarlo. "La clave está en decirle al niño que es él mismo quien está rompiendo las tetinas. Al ser mayor y al tener ya dientes, los chupetes se desgastan y estropean."
- Sustancias de mal sabor: Frotar la tetina con limón, vinagre o incluso un poco de cayena (con precaución y bajo supervisión) puede crear una asociación entre el chupete y un mal sabor. Mamen, con su hijo de casi cuatro años, le echó un pelín de cayena en el chupete y le explicó que "a los mayores nos pica y por eso los adultos no usamos chupete".
4. El Discurso del "Ya Eres Mayor" y "Para Otro Bebé"
Explícale a tu hijo que ya ha crecido y que su chupete puede ser para otro niño que lo necesite más (un hermano pequeño, un primo, el hijo de unos amigos). Crea una ceremonia de entrega para darle importancia a su generoso gesto. Los hijos de Ana Monente Mozaz entregaron sus chupetes a un rey mago y a los gigantes de Pamplona, respectivamente, recibiendo un caramelo a cambio y sintiéndose "orgulloso y muy feliz".
También se puede realizar el "plan A" que se mencionó: "Ve a comprar una caja bonita con tu hijo y haz que introduzca todos sus chupetes dentro. No te quedes con ninguno, así no tendrás tentaciones. Una vez los hayáis guardado, id a casa de una vecina, una amiga o un primo que tenga un bebé pequeñito. Entre los dos le regalaréis la caja llena de chupetes al bebé."
El árbol de los chupetes, una idea importada del Parque de Skansen de Estocolmo (Suecia), existe en algunas ciudades españolas como Torremolinos (Málaga), donde los niños cuelgan sus chupetes como parte de una ceremonia.
5. El Factor "Especialista"
Noelia y Alberto llevaron a su hija Olivia a la ortodoncista porque sus dientes se estaban separando. La especialista, además de examinarla, reforzó la idea de que ya era mayor para el chupete y también utilizó la historia de los Reyes Magos como incentivo. "¡Fue infalible!"
6. Cuentos y Música
Los cuentos para dejar el chupete son una herramienta maravillosa. Libros interactivos con solapas o álbumes divertidos pueden ayudar al niño a identificarse con los personajes y entender el mensaje desde varios ángulos. "Lola, la protagonista, siente que ya ha crecido y está preparada para despedirse de sus chupetes." La música también puede ser una herramienta emocional poderosa, con ritmos alegres que convierten la despedida en un juego.

7. El "Plan B": El Globo de Helio
Una alternativa visual y divertida es el "Plan B": "El día señalado en el calendario iréis a comprar un globo de helio… Ata todos los chupetes en la cuerdecita y cuando estéis todos juntos haremos una cuenta atrás: 10, 9, 8, 7… Ponedle tanto entusiasmo como si estuviese despegando el Apolo 11 y por supuesto decid: ¡adiós, adiós, adiós!"
Consideraciones Adicionales
- Observa las necesidades de tu hijo: ¿Lo usa cuando está cansado o inseguro? Atender estas necesidades subyacentes puede facilitar el proceso.
- Usa el juego simbólico: Con muñecos o marionetas, dramatiza situaciones en las que el peluche se despide de su chupete.
- Confía en tu hijo: Tu hijo necesita tu confianza para dar este paso. Tú eres su seguridad más grande, más que el chupete.
Dejar el chupete es solo un capítulo más en la aventura de crecer. Un capítulo que, cuando se hace con amor, cualquier transición es más fácil, lleno de cuentos, canciones, abrazos y risas.