La infertilidad es una preocupación creciente que afecta a un número significativo de parejas. Según datos de Clínica Tambre, una de cada cinco parejas en edad reproductiva tiene problemas para conseguir un embarazo. Este problema multifactorial es influenciado por diversos elementos, entre los que destacan el estrés oxidativo, la edad de la mujer y el estado de su reserva ovárica.
El Impacto del Estrés Oxidativo en la Fertilidad Femenina
El estrés oxidativo es un factor emergente que se ha vinculado con la infertilidad, incluso en mujeres jóvenes menores de 35 años. Un estudio español, publicado en la revista Reproductive BioMedicine Online y realizado por la Clínica Tambre con la participación de la Universidad Complutense de Madrid, ha arrojado luz sobre esta conexión.
¿Qué es el Estrés Oxidativo?
El estrés oxidativo se define como un desequilibrio entre el exceso de radicales libres y un déficit de antioxidantes en el organismo. Este desajuste provoca un envejecimiento celular que puede impactar directamente en la fertilidad, tal como explica la doctora Núñez.

Factores Contribuyentes y sus Efectos
Los responsables de este desequilibrio suelen ser principalmente ambientales. Entre ellos, se incluyen el estrés (emocional y físico), la comida rápida, el tabaco, el alcohol, la obesidad o la desnutrición. Estos factores pueden favorecer el estrés oxidativo e influir negativamente en las pacientes que desean un embarazo. Además, pueden explicar el hecho de que mujeres menores de 35 años presenten ovarios envejecidos, lo que conlleva una menor cantidad y calidad de ovocitos, resultando en una menor tasa de gestación y un mayor número de abortos.
Investigación y Posibles Soluciones
El objetivo del estudio realizado en Clínica Tambre fue comprobar la implicación del estrés oxidativo en la baja respuesta ovárica en pacientes sometidas a tratamientos de Fecundación In Vitro (FIV), cuya prevalencia oscila entre el 9 y el 24 % de los casos. Los resultados han permitido observar concentraciones de marcadores de estrés oxidativo y sustancias antioxidantes en el líquido folicular de pacientes con baja respuesta a la estimulación ovárica, en comparación con donantes de ovocitos fértiles y pacientes con alta respuesta. Estas conclusiones abren la puerta hacia la unificación de las terapias antioxidantes para aquellas mujeres con peor pronóstico sometidas a un tratamiento de FIV.
Para conseguir frenar el avance del estrés oxidativo, se recomienda seguir una dieta rica en alimentos con alto contenido en antioxidantes, presentes en vegetales y frutas. Entre los alimentos más destacados se encuentran el tomate, vegetales con colorantes naturales como la zanahoria, los cítricos, las espinacas o el maíz, frutas como las fresas o la granada, y otros como los extractos de soja.
La Reserva Ovárica: Cantidad y Calidad de Óvulos
¿Qué es la Reserva Ovárica?
La reserva ovárica es la cantidad de óvulos de los que dispone una mujer en un momento determinado de su vida. Es un factor determinante para su fertilidad, tanto de manera natural como mediante técnicas de reproducción asistida. La mujer nace con una dotación ovárica finita de aproximadamente un millón de ovocitos, que se reduce a unos 400.000 o 500.000 óvulos en la pubertad. En los ciclos menstruales, solo alrededor de 400-500 ovocitos llegarán a la ovulación, el resto degenerará.

El Factor Edad y la Calidad Ovocitaria
El período más fértil para la mujer abarca desde los 16 hasta los 30 años, cuando tiene una buena cantidad y calidad de ovocitos. A partir de los 30 años, la calidad ovocitaria comienza a disminuir, siendo este descenso mucho más evidente a partir de los 35 años. A partir de los 35-37 años, se produce un importante descenso de la reserva ovárica y la calidad. A partir de los 40 años, la reserva ovárica se ve comprometida hasta su agotamiento completo, generalmente entre los 45 y los 55 años, lo que marca el inicio de la menopausia. La edad es el factor más determinante para la calidad ovocitaria; una mujer de 30 años con baja AMH tiene una situación diferente a una de 40 años con el mismo valor, ya que los pocos óvulos restantes en la primera tienen probablemente mejor calidad.
Los cambios sociales y el estrés de la vida diaria hacen que cada vez se retrase más la maternidad. En estos casos, aunque la técnica de primera elección a menudo es la donación de óvulos, muchas parejas optan por la FIV a pesar de una baja respuesta.
Causas de la Disminución de la Reserva Ovárica
Si bien la edad es el factor más influyente, existen otras circunstancias que pueden afectar negativamente la reserva ovárica y la fertilidad de la mujer, causando lo que se conoce como menopausia precoz o fallo ovárico prematuro (FOP), que significa un agotamiento de la reserva ovárica antes de lo esperado (antes de los 40 años).
Factores que incrementan el riesgo de descenso en la reserva ovárica:
- Tratamientos médicos y quirúrgicos: radioterapia, quimioterapia, cirugías ováricas (especialmente extirpación de quistes como endometriomas, que pueden reducir el tejido folicular).
- Estrés.
- Obesidad.
- Contaminación ambiental y exposición a tóxicos y pesticidas.
- Hábitos de vida poco saludables.
- Determinadas patologías: endometriosis, infecciones pélvicas, enfermedades autoinmunes.
- Factores genéticos.
Una baja reserva ovárica no suele presentar síntomas. Las dificultades para concebir o las irregularidades menstruales pueden ser indicativas para realizar pruebas más específicas.
Evaluación de la Reserva Ovárica
Existen varias pruebas que ayudan a evaluar el estado de la reserva ovárica, siendo lo más habitual un análisis hormonal y un estudio ecográfico.
Hormona Folículo Estimulante (FSH)
La FSH es una hormona que regula el ciclo menstrual, liberada por la hipófisis para estimular el desarrollo de folículos. Cuando hay pocos óvulos, los niveles de esta hormona aumentan para intentar activar el ovario, por lo que valores altos de FSH en sangre son indicativos de baja reserva ovárica.
- Valores normales: por debajo de 6 mUI/ml.
- Reserva ovárica buena: entre 6 y 9 mUI/ml.
- Reserva ovárica moderada: entre 9 y 10 mUI/ml.
- Reserva ovárica disminuida: entre 10 y 13 mUI/ml.
- Baja reserva ovárica: mayores de 13 mUI/ml, indicando cercanía a la menopausia.
La determinación de la FSH se realiza mediante un análisis de sangre entre el día 3 y el día 5 del ciclo ovárico.
Hormona Antimülleriana (AMH)
La AMH es liberada por el folículo ovárico y su valor es alto cuando hay maduración de muchos óvulos, disminuyendo si desciende el número de óvulos (es decir, la reserva ovárica). Por este motivo, la AMH es considerada un marcador excelente y muy fiable para la fertilidad de la mujer, ya que su valor no cambia a lo largo del ciclo menstrual, lo que permite realizar el análisis cualquier día.
- Reserva ovárica normal: entre 0,7 y 3,5 ng/ml.
- Baja reserva ovárica: valores inferiores a 0,7 ng/ml.
Es importante destacar que, según un estudio publicado en la revista JAMA, aunque los biomarcadores indiquen una reserva ovárica disminuida, esto no se asocia necesariamente a una reducida fertilidad en mujeres sin antecedentes de infertilidad que han intentado concebir por poco tiempo. No obstante, una AMH baja (menos de 1.6 ng/ml) reduce el número de óvulos recuperados con FIV y puede predecir el resultado del embarazo.
Estradiol (E2)
A medida que los folículos ováricos se desarrollan, aumenta la liberación de estradiol. Medir esta hormona puede ser útil para valorar la reserva ovárica, ya que una mayor concentración indica más óvulos en desarrollo. Sin embargo, valores elevados de estradiol (superiores a 40 pg/ml) en los primeros días del ciclo (3-5) también pueden ser un indicativo de baja reserva ovárica.
Recuento de Folículos Antrales (RFA)
Desde la pubertad, cada mes se desarrolla un conjunto de folículos, pero solo uno llega a la ovulación, atrofiándose el resto. El recuento de folículos antrales (RFA) se realiza mediante ecografía transvaginal, preferentemente entre los días 3 y 5 del ciclo menstrual, y permite contar los folículos en desarrollo en cada ovario. El RFA es el parámetro ecográfico de mayor precisión y más utilizado para evaluar la reserva ovárica. Un RFA menor de 11 refleja una reserva ovárica disminuida, y menos de 6 es considerado severo.
¿Qué es el recuento de folículos antrales? ¿Para qué sirve?
Otros Parámetros de Medición
El volumen del ovario también puede ser indicativo de la cantidad de folículos. Una mujer con reserva ovárica normal tendrá un volumen ovárico de 4-6 ml. Un volumen inferior a 3 ml sugiere baja reserva ovárica y puede manifestar una baja respuesta a la estimulación ovárica en tratamientos de reproducción asistida.
Estrés Emocional e Infertilidad: Desmitificando Creencias
La infertilidad genera importantes consecuencias emocionales para la pareja, provocando sentimientos de ansiedad y depresión. Esta situación se intensifica durante los tratamientos de reproducción asistida (Inseminación Artificial, FIV, Donación de Ovocitos, etc.). A menudo, la sociedad minimiza este sufrimiento, y la creencia popular sugiere que el estrés o la "obsesión" son la causa de la dificultad para concebir.
¿El Estrés Crónico Causa Infertilidad?
La afirmación popular de que "no te quedas embarazada porque estás obsesionada" o "el día que te relajes ya verás cómo te quedas embarazada" puede resultar creíble, sugiriendo que la ansiedad provoca alteraciones hormonales que impiden el embarazo. Sin embargo, estas afirmaciones son "terribles para la mujer infértil", ya que le imprimen un sentimiento de culpabilidad, aumentando aún más la ansiedad y depresión, como señala el Departamento de Psicología especializada en Reproducción Asistida de Instituto Bernabeu.
La respuesta, según la Dra. Jacky Boivin (autoridad mundial en aspectos emocionales de la reproducción), tras analizar 14 estudios con más de 3500 pacientes, es "NINGUNA". Los datos actuales permiten asegurar que la "ansiedad" u "obsesión" no es la culpable de no conseguir el embarazo.
Cómo el Estrés Puede Afectar Indirectamente la Fertilidad
Aunque el estrés emocional no es la causa directa de la infertilidad, sí puede influir indirectamente en el sistema reproductivo:
- Puede afectar el funcionamiento del hipotálamo, la glándula cerebral que regula las hormonas ováricas.
- Mujeres con altos niveles de estrés y cortisol ("hormona del estrés") pueden ovular hasta un 20% menos, tener ciclos muy irregulares o incluso no ovular, y la posibilidad de que sus óvulos sean fecundados disminuye en un 30%.
- El estrés puede llevar a una disminución de la libido, reduciendo la frecuencia de las relaciones sexuales y, por ende, la probabilidad de embarazo.
- Puede afectar los niveles de estrógenos y progesterona, necesarios para la implantación del embrión.
- El flujo cervical puede alterarse, enviando señales de que algo no está bien, con días de flujo intenso combinados con días secos.
- El estrés en el hombre también puede reducir la cantidad y calidad de los espermatozoides.
Las mujeres que optan por tratamientos para reducir su nivel de estrés pueden neutralizar su efecto nocivo y aumentar las posibilidades de quedarse embarazadas, según Joaquín Conesa, especialista en Psicología del Hospital Quirónsalud Murcia.
Opciones y Estrategias ante la Baja Reserva Ovárica
Una baja reserva ovárica no imposibilita el embarazo, gracias a los avances en la medicina reproductiva. La buena noticia es que existen tests fiables de baja reserva ovárica y diversas técnicas de reproducción asistida.
Técnicas de Reproducción Asistida
- Inseminación Artificial (IA): Técnica sencilla que deposita una selección de espermatozoides en el útero.
- Fecundación In Vitro (FIV): Técnica más compleja, especialmente indicada en mujeres con baja reserva ovárica. Mediante estimulación ovárica, es posible desarrollar y extraer varios óvulos maduros.

Preservación de la Fertilidad
La vitrificación de óvulos, recomendada en la franja entre los 18 y los 35 años, permite preservar la fertilidad de la mujer y la calidad de los óvulos más allá de la edad reproductiva óptima. Esta técnica permite almacenar los ovocitos criopreservados en nitrógeno líquido indefinidamente y disponer del propio material genético en el futuro.
Ovodonación
La ovodonación o recurrir a óvulos de donantes es la última opción, a la que se recurre cuando los óvulos propios son escasos o de mala calidad, especialmente en casos donde la reserva está agotada o la calidad comprometida por la edad. Su principal ventaja es contar con óvulos de alta calidad en un momento vital y en unas circunstancias en las que, de forma natural, no sería posible.
Investigación y Hábitos de Vida Saludables
Aunque no es posible aumentar la reserva ovárica ni los niveles de AMH, sí se puede contribuir a una mayor efectividad de los tratamientos de reproducción asistida y de estimulación ovárica mediante hábitos de vida saludables. En los últimos años, la investigación también ha puesto el foco en la salud mitocondrial de los óvulos, explorando si la suplementación con coenzima Q10 (CoQ10) podría mejorar la calidad ovocitaria, con resultados prometedores aunque no definitivos.
Afrontar el Diagnóstico de Baja Reserva Ovárica
Recibir el diagnóstico de baja reserva ovárica puede ser un golpe emocional. Es crucial actuar estratégicamente. No significa precipitarse en una FIV, sino revisar el cuadro completo: identificar causas tratables que aceleren la pérdida de reserva y optimizar factores de calidad ovocitaria. El tiempo entre el diagnóstico y la acción estratégica es un factor determinante, ya que la reserva no mejora esperando y puede deteriorarse más.
La baja reserva ovárica es uno de los problemas más frecuentes, limitando tanto el embarazo natural como el éxito de los tratamientos de reproducción. Por ello, la evaluación de la reserva ovárica es fundamental en el estudio inicial de fertilidad de la mujer, permitiendo conocer su potencial reproductivo, cómo responderá a la estimulación ovárica y su pronóstico. Es importante recordar que hay variabilidad en la velocidad a la que la reserva ovárica se agota, y no todas las mujeres experimentan la menopausia a la misma edad.