La llegada de un bebé es una aventura increíble, llena de alegría y retos, especialmente en lo que respecta a la nutrición. Surgen preguntas como la frecuencia de alimentación, la cantidad de leche o fórmula y el momento adecuado para introducir alimentos sólidos.
Nutrición en los Primeros Meses de Vida
Capacidad Gástrica del Recién Nacido
Durante su primer día de vida, los bebés tienen un estómago muy pequeño, similar al de una aceituna, y solo puede contener 1.5 cucharaditas de líquido a la vez. Para el segundo día puede contener casi 1 onza. La primera semana puede almacenar entre 1.5 y 2 onzas, y para el primer mes entre 2.5 y 5 onzas.
Lactancia Materna o de Fórmula Exclusiva
La leche materna o de fórmula es suficiente durante los primeros 4 a 6 meses de vida y tiene todos los nutrientes que necesita un bebé. Un bebé recién nacido necesita ser alimentado de 8 a 12 veces al día. A medida que crecen y aumentan de peso, comienzan a ingerir más leche en una sola toma y necesitan menos tomas por día. No se deben dar otros líquidos aparte de la leche materna o de fórmula a los bebés menores de un año.
La lactancia exclusivamente materna durante los primeros seis meses de vida aporta muchos beneficios tanto al niño como a la madre. Entre ellos destaca la protección frente a las infecciones gastrointestinales, lo cual se observa no solo en los países en desarrollo, sino también en los países industrializados. El inicio temprano de la lactancia materna (en la primera hora de vida) protege al recién nacido de las infecciones y reduce la mortalidad neonatal.
La leche materna también es una fuente importante de energía y nutrientes para los niños de 6 a 23 meses. Puede aportar más de la mitad de las necesidades energéticas del niño entre los 6 y los 12 meses, y un tercio entre los 12 y los 24 meses.

Introducción de Alimentos Sólidos (Alimentación Complementaria)
Momento Adecuado para Comenzar
A partir de los 6 meses, las necesidades de energía y nutrientes del lactante empiezan a ser superiores a lo que puede aportar la leche materna, por lo que se hace necesaria la introducción de una alimentación complementaria. A esa edad el niño también está suficientemente desarrollado para recibir otros alimentos. Si no se introducen alimentos complementarios alrededor de los seis meses o si son administrados de forma inadecuada, el crecimiento del niño puede verse afectado.
La Academia Americana de Pediatría (AAP) y La Liga Internacional de la Leche recomiendan iniciar los alimentos sólidos a los 4-6 meses de edad solo si tu bebé tiene un buen sostén de su cabeza y pesa 13 libras o más. Es probable que también comience la salida de los primeros dientes, lo que va a facilitar la introducción de alimentos sólidos.
Pautas para la Introducción de Alimentos
La AAP dice que no importa en qué orden introduzcas los alimentos. Lo que sí debes hacer es limitarte a un solo alimento durante 3 a 5 días antes de introducir otro. La introducción de nuevos alimentos se debe realizar poco a poco y dejando días de separación entre la introducción de un nuevo alimento y otro para poder observar la tolerancia de tu bebé hacia cada uno de ellos.
Para la introducción de las frutas y verduras, se recomienda que se varíe en la forma de presentación y en la variedad de estas para ir acostumbrando a tu bebé a diferentes sabores y texturas (puré, grumos, troceado en palitos…) y asegurar una mayor aceptación en el futuro. Se debe dar preferencia a las carnes magras (pollo, pavo, ternera…). Para introducir las legumbres se debe esperar mínimo hasta el año de vida, empezando a ofrecerlas en forma de puré o machacadas.
En caso de niños que sigan dietas veganas o vegetarianas, las legumbres se podrán introducir en el sexto mes ya que son la fuente de proteína vegetal por excelencia. Se recomienda mezclar sabores que gusten menos con otros mejor tolerados, hasta que acepten los nuevos sabores introducidos. Otro aspecto importante a tener en cuenta es respetar las señales de hambre y saciedad del lactante, sin forzar a tu bebé a comer.
Alimentos por Edades
- Hasta los 6 meses: El único alimento que debe tomar el bebé es leche materna o de fórmula.
- A los 6 meses: Puedes comenzar la introducción de alimentos sólidos. Tu bebé puede tomar leche (materna o de fórmula), cereales, verduras y frutas. Se pueden seguir aumentando la variedad de ingredientes.
- Con 9 meses: Tu bebé puede comer prácticamente de todo, excepto algunos alimentos que están prohibidos hasta que cumpla un año. Debemos seguir aumentando la variedad de frutas, verduras, carnes blancas y pescados.
- Con 10 y 11 meses: Tu bebé puede comer prácticamente de todo (carnes, pescados, huevo, legumbres, verduras, frutas, cereales, frutos secos triturados, etc.), excepto algunos alimentos que están prohibidos hasta que cumpla un año. Se deben seguir aumentando la variedad de frutas, verduras, carnes blancas y pescados.
- Al cumplir un año: Tu bebé debe estar comiendo una gran variedad de alimentos y consumir alrededor de 4 onzas de comida sólida por cada comida principal. Puede comer de todo, incluso lácteos como leche de vaca y quesos. Si tu bebé tomaba leche de fórmula es el momento de parar y sustituirla por leche entera de vaca.
Consideraciones Importantes
- Se sigue recomendando evitar los alimentos que puedan suponer un riesgo de asfixia. Asegúrate de que toma una ración de alimentos de origen animal (leche, productos lácteos, huevos, carne o pescado) cada día, además de legumbres (como garbanzos, lentejas o guisantes) o frutos secos, y verduras y frutas.
- Añade un poco de aceite o grasa a su comida para darle energía. Se sigue recomendando que los alimentos que puedan suponer un riesgo de asfixia, como las uvas y las salchichas, se corten en trozos más pequeños para evitar el atragantamiento.
- Déjale explorar. Se le cuenta lo que se le va a dar y se describe el alimento. Si tu bebé pone caras al probar las primeras cucharas, no lo tomes como un rechazo ¡puede que solo sea sorpresa ante tantas cosas nuevas!
- Nunca le obligues. Si se niega a tragar el puré o papilla que le ofreces, respeta su negativa. Pero no dudes en ofrecerle el mismo ingrediente unos días después.
Introducción de alimentos sólidos para tu bebé // Nutrigami
Señales de Alimentación Adecuada del Bebé
La gran preocupación de todas las madres y padres es saber si el bebé está comiendo lo suficiente. Aquí te dejamos algunos indicadores:
- Pañales diarios: El pañal de un recién nacido es un buen indicador de si está comiendo lo suficiente. En los primeros días después del nacimiento, el bebé debe mojar de 2 a 3 pañales al día. Después de los primeros 4 ó 5 días, el bebé debe mojar al menos 5 ó 6 pañales al día.
- Tablas de crecimiento: En las revisiones médicas periódicas, el pediatra comprobará el peso de tu bebé y lo anotará en una tabla de crecimiento. El progreso de tu bebé en la tabla de crecimiento es una forma de saber si está recibiendo suficiente comida.
Alimentación Materna Durante la Lactancia
Cuando una madre opta por la lactancia materna, es importante que durante este periodo cuide su alimentación puesto que el bebé recibe todos los nutrientes necesarios para su desarrollo a través de la leche materna. Por ello, se recomienda que la mujer siga una dieta sana y equilibrada durante el periodo de lactancia. La lactancia es, junto con el embarazo, una de las etapas de la vida de la mujer con mayor requerimiento nutricional.
Es cierto que la leche materna es capaz de cubrir las necesidades alimenticias del bebé, aunque la madre no se alimente correctamente. No obstante, si la madre no sigue una alimentación saludable durante la lactancia podría resultar perjudicial para su salud, pues la falta de nutrientes se extraerá de las reservas de la madre. Además, una dieta baja en calorías o que incluya alimentos de un solo grupo puede disminuir la cantidad y la calidad de la leche que se produce.
Requerimientos Calóricos y Nutricionales
Es posible que tenga que comer un poco más (unas 330 a 400 calorías adicionales al día) para recibir la energía y los nutrientes para producir leche. Para obtener estas calorías adicionales, elija alimentos ricos en nutrientes, como una rebanada de pan integral con una cucharada (unos 16 gramos) de mantequilla de cacahuate (maní), un plátano o una manzana medianos y 8 onzas (unos 227 gramos) de yogur.
En numerosas ocasiones, las madres que optan por la lactancia materna notan un aumento del hambre. Esto es completamente normal, ya que el cuerpo está ejerciendo un mayor esfuerzo para producir leche. Pese a este aumento del hambre, lo aconsejable es consumir pequeñas cantidades, pero de manera muy frecuente. Esto favorecerá el mantenimiento de los niveles energéticos de forma constante, además de controlar el hambre y evitar los atracones.
Alimentos Recomendados para la Madre Lactante
Una dieta saludable durante la lactancia materna debe ser variada y equilibrada. Por ello, debe incluir una mezcla adecuada de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Esto no solo va a aportar energía para producir leche, sino que también promueve que el cuerpo reciba los nutrientes esenciales para su correcto funcionamiento. Concéntrese en tomar decisiones saludables que favorezcan la producción de leche. Opte por alimentos ricos en proteínas, como carnes magras, huevos, lácteos, frijoles, lentejas y mariscos con bajo contenido de mercurio. Elija una variedad de granos o cereales integrales, como también frutas y verduras. Comer alimentos variados mientras amamanta cambiará el sabor de su leche materna. Esto expondrá a su bebé a distintos sabores, que pueden ayudarle a aceptar alimentos sólidos con mayor facilidad más adelante.
Entre los alimentos más aconsejados durante la lactancia se encuentran los siguientes:
- Cereales y legumbres: El pan integral, el arroz y las lentejas son muy beneficiosos debido a su aporte en proteínas, calcio y hierro. Por ello, se aconseja incluir una pequeña cantidad de estos tipos de alimentos en cada comida principal.
- Frutas y verduras: Deben consumirse siempre frescos. Los alimentos frescos tienen más nutrientes que los procesados. Además, las frutas y las verduras frescas son la principal fuente de vitaminas y minerales. Al igual que sucede con los cereales y las legumbres, las frutas y las verduras también se deben consumir diariamente.
- Carne: La de vacuno tiene un alto contenido en proteínas, lo cual cubre las necesidades energéticas de la madre lactante. Además, la carne de vacuno contiene ácido fólico o vitamina B9 que interviene en la formación de varios tejidos, como los músculos, los nervios y la sangre. Por todo ello, la cantidad semanal recomendada de carne roja es de 2 o 3 veces; mientras que las carnes blancas y los huevos pueden consumirse con más frecuencia.
- Pescado: Es una fuente clave de proteínas cuando se está amamantando. El pescado azul contiene ácidos omega-3 como el ácido decosahexanoico (DHA) que juega un papel crucial en el desarrollo del sistema nervioso (principalmente del cerebro). Está científicamente demostrado que el ácido omega-3 que consume la madre llega al niño a través de la leche materna. Además, el DHA también mejora la salud de la madre, ya que las mujeres que presentan una menor cantidad de DHA son más propensas a la depresión postparto.
- Lácteos: Es fundamental incrementar el consumo de lácteos durante la lactancia. Así se garantizará un aporte adecuado de calcio. Si la madre no ingiere el suficiente calcio para producir la leche, lo extraerá de sus reservas en los huesos. En cualquier caso, es preferible tomar los lácteos desnatados para poder gozar de sus beneficios sin un exceso de grasa.
- Grasas saludables: El consumo de grasas de origen variado, como el aceite de oliva, el aceite de girasol, la mantequilla o la margarina también es importante. Algunas de ellas aportan omega-3 y omega-6, indispensables para el desarrollo neurológico del bebé, y también otras vitaminas importantes como la A y la D.
Ingesta de Líquidos
Mantener una correcta y adecuada hidratación durante el periodo de lactancia es crucial, ya que asegura la producción de leche diaria. La leche materna está compuesta por un 85-90% de agua. Por este motivo, se aconseja tomar al menos 2 litros (8 vasos) de agua diarios, además de la cantidad de agua que se obtiene del consumo de frutas y verduras. Se puede variar el consumo de agua diario con otras bebidas como las infusiones, los zumos naturales, los caldos y las sopas. De este modo, también se garantizaría la ingesta de líquido recomendado.
Beba cuando tenga sed, y beba más si su orina es de color amarillo oscuro. Podría beber un vaso de agua u otra bebida cada vez que amamante. Sin embargo, tenga cuidado con los jugos y las bebidas azucaradas. El exceso de azúcar puede contribuir al aumento de peso o sabotear sus esfuerzos para perder el peso del embarazo. El exceso de cafeína también puede ser problemático.
Dieta Vegetariana y Lactancia
Si sigue una dieta vegetariana, es muy importante que elija alimentos que le proporcionen los nutrientes que necesita. Por ejemplo:
- Alimentos ricos en hierro, proteínas y calcio:
- Buenas fuentes de hierro incluyen las lentejas, los cereales enriquecidos, las verduras de hojas verdes, las arvejas (guisantes, chícharos) y las frutas secas, como las uvas pasas. Para ayudar a que su cuerpo absorba el hierro, coma alimentos ricos en hierro junto con alimentos con alto contenido de vitamina C, como las frutas cítricas.
- En cuanto a las proteínas, tenga en cuenta las fuentes vegetales, como los productos de soja y los sustitutos de la carne, las legumbres, las lentejas, los frutos secos, las semillas y los granos o cereales integrales. Los huevos y los productos lácteos son otras opciones.
- Las buenas fuentes de calcio incluyen productos lácteos y verduras de hojas color verde oscuro. Otras opciones incluyen productos enriquecidos y fortificados con calcio, como jugos, cereales, leche de soja, yogur de soja y tofu.
- Suplementos:
- Es probable que su profesional de atención médica le recomiende un suplemento diario de vitamina B12. La vitamina B12 se encuentra casi exclusivamente en productos de origen animal, por lo tanto, es difícil obtener una cantidad suficiente a partir de dietas vegetarianas.
- Si no come pescado, puede considerar la posibilidad de hablar con su profesional de atención médica sobre la posibilidad de tomar un suplemento de omega 3.
- Si no come suficientes alimentos fortificados con vitamina D, como la leche de vaca y algunos cereales, y se expone poco tiempo al sol, es posible que necesite suplementos de vitamina D. Su bebé necesita vitamina D para absorber el calcio y el fósforo. La falta de vitamina D puede causar raquitismo, una afección que descalcifica y debilita los huesos. Hable con su médico y el médico de su bebé si también le está dando un suplemento de vitamina D a su bebé.
Suplementos Vitamínicos Durante la Lactancia
A pesar de que se consuman grandes cantidades de frutas y verduras, la mayoría de médicos recomiendan tomar suplementos vitamínicos durante la lactancia. En función de cada mujer y sus necesidades, es posible seguir con las vitaminas prenatales o que el médico recete otros complejos multivitamínicos.
A continuación, se enumeran las vitaminas y los minerales que son esenciales durante la lactancia por norma general:
- Calcio: La madre deberá consumir al menos 3 o 4 porciones diarias de alimentos ricos en calcio (leche, yogur, sardinas, almendras, espinacas o tofu) para conseguir el aporte necesario, unos 1.000 mg diarios. Para asegurarse que esto se consigue, lo mejor es tomar un suplemento de calcio.
- Vitamina D: Es importante para el crecimiento de los huesos porque ayuda a absorber mejor el calcio. No es posible conseguir la cantidad de vitamina D necesaria durante la lactancia con la alimentación y, por tanto, será necesario un aporte externo.
- DHA: Esta vitamina se consigue a través de la ingesta de pescados, mariscos y huevos. En caso de no comer las suficientes porciones de pescado semanalmente, será necesario un suplemento adicional de DHA para conseguir la cantidad diaria recomendada (200-300 mg).
- Además, las mujeres lactantes deben aumentar la ingesta diaria de las vitaminas del grupo A y B presentes en frutas y verduras entre un 30 y un 50%, ya que sus requerimientos aumentan considerablemente en este periodo.
Alimentos y Bebidas a Limitar o Evitar Durante la Lactancia
Debe tener precaución con ciertos alimentos y bebidas mientras está amamantando. Algunos de los alimentos desaconsejados durante la lactancia son los siguientes:
- Alcohol: No hay ningún nivel de alcohol en la leche materna que se considere seguro para un bebé. Si bebe, evite amamantar hasta que el alcohol se haya eliminado completamente de la leche materna. Esto típicamente lleva dos a tres horas para 12 onzas (355 mililitros) de cerveza con graduación de 5 %, 5 onzas (148 mililitros) de vino con graduación de 11 % o 1,5 onzas (44 mililitros) de bebidas espirituosas con graduación de 40 %, dependiendo de su peso corporal. Antes de beber alcohol, considere la posibilidad de extraerse leche para alimentar a su bebé más tarde. Es perjudicial para el desarrollo neurológico del bebé y, por tanto, no se recomienda tomarlo durante la lactancia. En caso de tomar alguna copa de alcohol, se debe esperar unas 4 horas para que disminuya el alcohol tanto en la sangre como en la leche y poder amamantar.
- Cafeína: No beba más de 2 a 3 tazas (16 a 24 onzas [473 a 710 mililitros]) de bebidas con cafeína al día. La cafeína en la leche materna puede agitar al bebé o interferir en su sueño. Se recomienda moderar su consumo y no tomar más de un vaso diario de café, tés, refrescos, etc. Lo más adecuado es optar por el café descafeinado.
- Pescados de gran tamaño: El atún o el pez espada pueden tener un alto contenido de mercurio. La exposición a cantidades excesivas de mercurio a través de la leche materna puede suponer un riesgo para el desarrollo del sistema nervioso del bebé. La OMS no los recomienda para mujeres embarazadas, madres lactantes o niños menores de un año. Para limitar la exposición de su bebé, evite los mariscos con alto contenido de mercurio, como el pez espada, la caballa gigante y el blanquillo.
- Bollería y azúcares: El chocolate, la mermelada y los dulces en general están permitidos, pero no deben consumirse con una frecuencia mayor a dos veces por semana.
- Medicamentos: Hay que tener especial cuidado con los medicamentos, en especial los antitusivos, los corticoides y algunos antibióticos. Estos tipos de fármacos pueden pasar a la leche y provocar efectos nocivos sobre el recién nacido. Si fuera necesario tomar algún fármaco durante la lactancia, lo mejor sería consultar con el médico para seguir sus indicaciones y evitar la automedicación.
Influencia de la Alimentación Materna en el Sabor de la Leche y Reacciones del Bebé
Algunos alimentos, especialmente las verduras, pueden afectar las características organolépticas y digestivas de la leche materna. Como resultado de ello, el bebé podría mostrar rechazo hacia el sabor de la leche o tener dificultades digestivas si algunos alimentos no le sientan bien.
Por lo general, el bebé llorará o se sentirá irritado tras la toma si nota que la leche tiene un sabor demasiado fuerte para él. Es importante que la madre observe estas reacciones. En caso de ser necesario, la mamá deberá eliminar ciertos alimentos de su dieta para evitar esta situación. Algunos de estos alimentos que pueden alterar el sabor de la leche materna son los siguientes: cítricos, coliflor, espárragos, alcachofas, cebollas, rábanos rojos, pimientos crudos, ajos, puerros y la comida picante. No obstante, también se deberá tener en cuenta la cantidad consumida. Cabe destacar que, si el bebé no responde mal a estos productos, no es necesario dejar de tomarlos. Algunos expertos afirman que también es beneficioso que el bebé se vaya acostumbrando a los diferentes sabores a través de la leche materna.
Si el bebé se torna molesto o presenta sarpullido, diarrea o sibilancia poco después de amamantarlo, consulte con el profesional de atención médica del bebé. Si sospecha que hay algo en la alimentación que podría estar afectando al bebé, evite el alimento o la bebida hasta por una semana para ver si cambia el comportamiento del bebé. Evitar ciertos alimentos, como el ajo, la cebolla o el repollo, podría ser útil.

Mitos Comunes sobre la Lactancia y la Alimentación Materna
A lo largo del tiempo, ha habido algunas creencias erróneas o falsas sobre la leche materna y la lactancia que finalmente han demostrado ser falsas. A continuación, se enumeran algunas de estas falsas creencias:
- Mi leche no es buena.
- Los enfados o las peleas cortan la leche.
- La leche acuosa es mala.
- Los alimentos fríos reducen la leche.
- Si tu madre no tenía mucha leche, tú tampoco la tendrás.
Todas estas afirmaciones sobre la lactancia materna son falsas y carecen de fundamento científico. Por tanto, estas creencias no afectan a la capacidad para dar el pecho al bebé ni sobre la calidad de la leche.