¿Qué es la Lactancia Inducida y Por Qué en Parejas de Mujeres?
La inducción de la lactancia materna es un proceso que permite a madres que no han pasado por un parto -ya sea por adopción, subrogación o en parejas formadas por dos mujeres- poder dar el pecho a su hijo. En el contexto de las parejas de mujeres homosexuales, la lactancia inducida ofrece a la madre no gestante la posibilidad de crear un vínculo especial con el pequeño o de apoyar a la madre gestante, especialmente en casos de partos múltiples o simplemente para compartir la experiencia de amamantar.
La lactancia inducida es aquella que se produce cuando una mujer que no ha tenido un embarazo previo da el pecho a su hijo no biológico. Esta opción permite a ambas madres compartir la experiencia de amamantar, con todas las ventajas que esto puede aportar, y es una opción a tener en cuenta y planificar previo o durante la gestación.

Bases Fisiológicas de la Lactancia
Tras dar a luz, la producción de leche materna requiere principalmente de dos elementos: hormonas y succión. Una vez que sale la placenta, los niveles de progesterona en el cuerpo materno descienden, mientras que los de prolactina y oxitocina aumentan. La succión del bebé al pecho hace el resto, estimulando continuamente la producción.
Dentro de una pareja de mujeres, la madre no gestante interesada en amamantar al recién nacido ha de someterse a un proceso para conseguir la producción de leche. Se trata de un tratamiento que no se produce de la noche a la mañana y que requiere mucha conciencia y paciencia, ya que implica imitar los cambios hormonales que ocurren durante un embarazo.
El Proceso de Inducción a la Lactancia
Factores Clave para el Éxito
El primer factor de éxito relacionado con la lactancia compartida es que la madre no gestante tenga un fuerte deseo de amamantar al niño. Es una práctica que requiere de mucha motivación, esfuerzo y, por supuesto, la supervisión de especialistas como ginecólogos, matronas o asesoras de lactancia. Además, es crucial considerar los antecedentes médicos de la madre no gestante mediante análisis que descarten patologías que puedan afectar la producción de leche.
No obstante, en este proceso también interviene un elemento fundamental: el bebé. Basta con que este tenga disposición para mamar. Cuanto más joven sea, más probable es que sepa hacerlo.
Métodos de Inducción
Existen métodos farmacológicos y no farmacológicos para inducir la lactancia materna:
- Métodos farmacológicos: La inducción farmacológica basa la mayoría de sus protocolos en el uso de ciertos medicamentos y la estimulación del pecho. Estos protocolos suelen ser bastante efectivos en cuanto a la producción de leche y a menudo se recomiendan para madres adoptivas de bebés menores de seis meses. Pueden incluir la prescripción de medicamentos para estimular la producción de prolactina o la recomendación de suplementos herbales.
- Métodos no farmacológicos: La estimulación es imprescindible para poder inducir la lactancia materna. Es la medida más efectiva y debe realizarse mediante extracciones frecuentes para conseguir la correcta estimulación de la glándula mamaria. Un sacaleches eléctrico es una herramienta muy eficaz y permite un resultado positivo, aunque su variante manual también puede servir, si bien el proceso podría alargarse. La Liga de la Leche también recomienda usar la succión de la boca del bebé como estimulación.
- Galactogogos y suplementos herbales: El empleo de galactogogos es parte del proceso de inducción, aunque no se les puede dar más protagonismo que a la estimulación de la glándula y la extracción de leche.

Fases y Prácticas para la Inducción
Preparación Previa al Nacimiento del Bebé
El proceso de inducción es largo y el tiempo necesario para conseguir producir leche es variable, dependiendo del protocolo elegido. Por ello, si se está pensando en compartir la lactancia, es crucial consultarlo con el médico lo antes posible, ya que muchas madres necesitan un tratamiento hormonal previo al nacimiento del bebé para imitar los cambios que se producen en los pechos durante el embarazo.
Las primeras semanas se recomienda empezar a estimular el pecho de manera manual. Esta es la primera toma de contacto con el pecho y permite preparar la glándula. Se recomienda realizar un masaje sobre el pecho, pezón y areola al menos dos veces al día. Sin embargo, empezar con demasiada anticipación puede llevar al cansancio y al desánimo, por lo que es mejor no tener expectativas demasiado rígidas sobre el tiempo concreto en que se va a producir leche.
Masaje y estimulación de mama previo a extracción de leche materna. Enfermería HGO3 CMR
Con la Llegada del Bebé: Estableciendo el Vínculo
Cuando el bebé por fin llega, comienza la segunda etapa: intentar que el bebé se agarre al pecho y succione. Se recomienda:
- Poner al bebé al pecho frecuentemente, tan a menudo como muestre interés.
- Dormir con el niño para alimentarlo por la noche, permitiéndole un fácil acceso al pecho y minimizando la interrupción del descanso de la madre.
- Permitir al niño mamar de ambos pechos, tanto como sea posible en cada toma.
- Probar a usar un relactador o el método «gotear y chorrear». Un relactador consiste en la colocación de una sonda que se adhiere por un lado al pezón y por el otro a una bolsa de leche (que puede ser de la madre gestante o fórmula). El bebé succionaría a la vez de la sonda y del pezón, lo que estimularía la producción de leche materna.
Elegir métodos de suplementación adecuados es vital, ya que es posible que el bebé necesite recibir leche artificial o leche materna previamente extraída y congelada durante el proceso.
Monitoreo y Expectativas
Calidad y Cantidad de Leche
Es importante saber que la leche producida por la madre no gestante es de calidad. Lo que hay que tener en cuenta es que la madre que induce la lactancia no producirá calostro, la primera leche altamente nutritiva; las primeras gotas que aparezcan ya se considerarán leche madura. Aunque la leche materna se adapta al crecimiento del bebé, esto no es una regla absoluta. Si el bebé necesita tomar pecho en sus primeras horas o días, la leche de la madre no gestante será la mejor que pueda recibir. La mayoría de las mujeres consiguen producir leche, pero la cantidad es variable, por lo que las expectativas deben ser realistas.
Cómo Saber si el Bebé Recibe Suficiente Leche
Para asegurar una ingesta adecuada, es crucial monitorear al bebé:
- Control de peso: Conviene pesar al niño una vez por semana para comprobar que va ganando peso. La cantidad variará en función de la edad, pero estimativamente, un bebé de menos de dos meses debería ganar al menos 500g al mes.
- Patrones de deposiciones: En las primeras cuatro semanas, la mayoría de los bebés alimentados al pecho hacen deposiciones amarillo-marrones y sueltas varias veces al día. Las deposiciones de bebés con suplementos artificiales suelen ser más duras y voluminosas.
- Nivel de actividad: Un bebé que se despierta espontáneamente un mínimo de 8 a 12 veces en 24 horas, que come vigorosamente y reserva energía para la interacción social apropiada a su edad, probablemente está obteniendo lo suficiente.
Aspectos Físicos de la Madre
Durante el proceso de inducción a la lactancia, especialmente si se utilizan tratamientos hormonales, es normal ganar algo de peso. También es común no tener la menstruación.
Desafíos y Apoyo
Actualmente, no existe una guía estandarizada sobre métodos para inducir la lactancia materna; cada caso se aborda de manera diferente y es difícil comparar los distintos procesos. Sin embargo, esto no debe ser un impedimento.
En las familias LGBTQ, navegar por lo que los roles de crianza significarán para cada una de las madres puede ser un reto y tomar tiempo. A pesar de los posibles prejuicios, inconvenientes y dificultades, la lactancia inducida es una realidad. La experiencia de muchas madres, como una que amamantó a su hija adoptada, Laura, a pesar de no haber gestado, demuestra que es posible establecer una relación de apego muy positiva con la madre no gestante, incluso con ayuda de suplementos en los inicios.
Es importante buscar apoyo y consultar con profesionales de la salud. Aunque no siempre se discuta la opción de la lactancia inducida de forma proactiva, existe una probabilidad creciente de que los proveedores de atención médica puedan informar sobre el proceso o derivar a especialistas. La experiencia de madres que lo han logrado, desafiando estigmas, es un testimonio de que el deseo y el esfuerzo pueden abrir caminos para la lactancia en diversas configuraciones familiares.