El aborto de repetición, también conocido como aborto recurrente, se define como la pérdida gestacional de 3 o más embarazos antes de las 20 semanas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un aborto es la interrupción espontánea del embarazo antes de que el feto sea viable (peso inferior a 500 gramos o antes de la semana 20-22 de gestación).
Es importante señalar que sufrir abortos de repetición no significa que no se pueda tener un embarazo viable y un hijo sano en el futuro. El aborto recurrente puede ser primario (cuando la mujer no ha conseguido llevar ningún embarazo a término) o secundario (cuando la pareja ya ha tenido un hijo previamente). Cabe destacar que el Colegio Americano de Ginecología y Obstetricia (ACOG) considera el aborto recurrente a partir de 2 pérdidas gestacionales consecutivas, y los especialistas recomiendan iniciar el estudio tras la segunda pérdida.

Causas del aborto recurrente
La pérdida recurrente ocurre en el 3-5% de las parejas. La edad materna es un factor determinante: una mujer menor de 30 años tiene un 25% de probabilidad de sufrir un nuevo aborto, mientras que, con más de 40 años, la cifra aumenta hasta el 50-60%.
Causas genéticas
Aunque el origen genético está presente en el 50% de los abortos espontáneos, solo se atribuye a un 3-8% de las parejas con aborto de repetición. La edad materna avanzada disminuye la reserva ovárica y la calidad ovocitaria, aumentando la probabilidad de embriones con trisomías incompatibles con la vida. Asimismo, los progenitores pueden ser portadores de una reorganización cromosómica equilibrada (translocaciones recíprocas, robertsonianas o inversiones) que, aunque a ellos no les afecta, genera embriones inviables.
Causas inmunológicas
Se dividen en dos grandes grupos:
- Causas autoinmunes: Destaca el síndrome antifosfolípido (SAP), responsable del 12-15% de los casos. Provoca un estado de hipercoagulabilidad que afecta la circulación placentaria.
- Causas aloinmunes: Ocurren cuando el sistema inmunitario de la madre no reconoce al feto, interviniendo las células Natural Killer (NK) y sus receptores KIR.
Causas anatómicas y endocrinas
Las alteraciones estructurales del útero, como el útero septo, miomas submucosos, el síndrome de Asherman o la insuficiencia cervical, pueden dificultar la implantación. Por su parte, las causas endocrinas, aunque menos frecuentes, incluyen la insuficiencia del cuerpo lúteo, diabetes mellitus no controlada y trastornos tiroideos.

Diagnóstico y estudio multidisciplinar
Ante la sospecha de aborto de repetición, es necesario un estudio exhaustivo que incluye:
- Cariotipos de ambos miembros de la pareja.
- Pruebas de imagen uterina (histerosalpingografía, ecografía o histeroscopia).
- Biopsia endometrial.
- Análisis hormonal completo.
- Estudio de fragmentación del DNA espermático (TUNEL) y FISH.
- Estudio de trombofilias y perfil inmunológico.
En el 50% de los casos, los resultados son normales, diagnosticándose como aborto recurrente idiopático o sin causa aparente. En estos casos, se recomienda un control estricto del siguiente embarazo y apoyo psicológico.
Estrategias de tratamiento
El tratamiento debe ser personalizado según la causa identificada:
- Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP): Para seleccionar embriones sanos cuando existe una alteración genética.
- Donación de gametos: Alternativa si no se obtienen embriones sanos o no se logra el embarazo.
- Tratamiento farmacológico: Uso de heparina y/o aspirina en casos de trombofilias o síndrome antifosfolípido.
- Cirugía: Para corregir malformaciones uterinas como miomas o pólipos.
Fecundación in vitro (FIV) - Proceso paso a paso
Perder un embarazo es una experiencia dolorosa. Es fundamental recordar que el aborto de repetición no implica una imposibilidad reproductiva; con el seguimiento adecuado por parte de un ginecólogo experto, muchas parejas logran finalmente un embarazo evolutivo y el nacimiento de un hijo sano.
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