La reproducción asistida es el conjunto de técnicas y tratamientos médicos que facilitan el embarazo cuando este no se consigue de forma natural. Esta rama de la medicina se centra en el desarrollo y la aplicación de métodos para ayudar a pacientes con dificultades para concebir. Actualmente, entre un 12% y un 18% de parejas que quieren tener un hijo descubren que sufren infertilidad. En el 30% de los casos, las causas son de origen masculino y, en otro 30%, de origen femenino. También es posible que ambos miembros de la pareja presenten problemas de fertilidad, lo que ocurre en un 20% de los casos.
La especialidad médica enfocada a la fertilidad se centra en el estudio de las causas que dificultan el embarazo, así como en el desarrollo de técnicas para conseguir la gestación. La reproducción asistida pretende salvaguardar cada una de las barreras que pueden existir de manera natural en el proceso reproductivo. Para ello, los profesionales cuentan con la ayuda de la medicación hormonal y de técnicas, más o menos complejas, como la inseminación artificial (IA), la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) o el cultivo de embriones.

Historia y Evolución de la Reproducción Asistida
Hasta finales del siglo XX, las personas con problemas de fertilidad debían resignarse o acudir a la adopción si deseaban formar una familia. A partir de 1978, todo esto cambió con el nacimiento de Louise Brown, la primera "niña probeta". Las personas estériles vieron en la reproducción asistida la solución a sus problemas para conseguir el embarazo. Louise Brown ha sido madre de manera natural, lo cual ha demostrado que el uso de las técnicas de reproducción asistida no implica el nacimiento de niños infértiles.
La técnica que permitió este primer nacimiento fue la Fecundación in Vitro (FIV). Se extrajo un óvulo de la paciente y se realizó la unión con el espermatozoide en una placa en el laboratorio. El óvulo fecundado se dividió hasta ocho células y se volvió a implantar en la madre. El éxito de esta primera FIV abrió las puertas a todo el conjunto de técnicas que hoy conocemos como reproducción asistida. Al inicio, los tratamientos de fertilidad no ofrecían grandes porcentajes de éxito. Sin embargo, se han ido perfeccionando las distintas técnicas de reproducción asistida con los años, se han formado profesionales especializados en este campo y, cada vez, nacen más bebés en todo el mundo gracias a la medicina reproductiva. En los últimos años, la reproducción asistida ha avanzado mucho y ofrece métodos diagnósticos muy precisos y técnicas reproductivas con un alto porcentaje de éxito.
Indicaciones para la Reproducción Asistida
Para considerar que una pareja tiene problemas de fertilidad debe pasar un año manteniendo relaciones sexuales desprotegidas sin conseguir el embarazo (6 meses si la mujer es mayor de 35 años). No obstante, si se conoce que hay un problema de infertilidad, como malformaciones uterinas o alteraciones genéticas, no tiene sentido esperar este tiempo.
En cualquiera de estos casos, la pareja deberá acudir a un centro de reproducción asistida para llevar a cabo un estudio de fertilidad y averiguar las posibles causas de su esterilidad. Las alteraciones en la fertilidad de hombres y mujeres que les impiden o dificultan tener un bebé de manera natural son las siguientes:
- Infertilidad masculina: mala calidad seminal, ausencia de espermatozoides, alteraciones genéticas en los espermatozoides, etc.
- Infertilidad femenina: alteraciones del ciclo menstrual, cantidad y/o calidad de los óvulos disminuida, problemas que afectan a la implantación embrionaria, etc.
Además, si existe en la familia alguna enfermedad hereditaria que pueda dar lugar al nacimiento de un niño enfermo, se recomienda no intentar el embarazo natural y acudir a una clínica para realizar un estudio genético. Por otra parte, las mujeres solteras y las parejas lesbianas también necesitarán recurrir a la reproducción asistida para poder ser madres. Para ello, estas mujeres tendrán que realizar un tratamiento con donación de semen. Los hombres solteros y parejas gays, su única opción para tener hijos es la gestación subrogada, un proceso que hoy en día es ilegal en España.
Diagnóstico de la Infertilidad
Para el diagnóstico, en primer lugar, hay que realizar una completa historia clínica de la pareja. Posteriormente, se centrarán en la mujer a través de la realización de una exploración ginecológica, una ecografía trasvaginal, unos análisis hormonales y una radiografía de las trompas y del útero, lo que se denomina histerosalpingografía. Se recomienda siempre hacer un estudio de fertilidad a las mujeres mayores de 35 años o que no tengan los ciclos menstruales regulares, cuando lleven más de seis meses intentando quedarse embarazadas y no lo consigan.

Principales Técnicas de Reproducción Asistida
Las técnicas de reproducción asistida en humanos surgen con el objetivo principal de conseguir un embarazo que dé lugar a un recién nacido sano. El avance de la ciencia y las nuevas tecnologías permiten que continuamente esté aumentando el número de técnicas de reproducción asistida y, al mismo tiempo, que se mejoren los protocolos y los métodos de las ya existentes. La inseminación artificial (IA) y la fecundación in vitro (FIV) son las técnicas de reproducción asistida más empleadas, cada una con sus ventajas y desventajas. La elección de una u otra técnica va a depender, básicamente, del tipo de infertilidad y de la recomendación médica, así como de la situación particular de cada paciente. En primer lugar, siempre se intentará utilizar el método más sencillo y menos invasivo. En caso de que haya una causa de infertilidad grave o de que no se logre el embarazo tras varios intentos, el médico especialista recomendará una técnica reproductiva más compleja.
Inseminación Artificial (IA)
La inseminación artificial es el tratamiento de fertilidad más natural y sencillo, de baja complejidad. Esta técnica reproductiva consiste en introducir los espermatozoides en el tracto genital femenino, generalmente en el útero, para que pueda producirse la fecundación en las trompas de Falopio, tal y como ocurriría en un embarazo natural. Más detalladamente, la inseminación artificial consta de los siguientes pasos:
- Estimulación ovárica para el desarrollo folicular e inducción de la ovulación.
- Preparación del semen en el laboratorio.
- Introducción de los espermatozoides en el útero, mediante una fina cánula.
Esta técnica va asociada a una estimulación suave del ovario mediante inyecciones subcutáneas diarias (realizadas durante 7-10 días), para así cerciorarse de que la ovulación ocurra un día determinado a una hora concreta. Una vez se da este momento, los espermatozoides seleccionados con capacidad de fecundar son introducidos, sin apenas molestias, dentro del útero mediante una cánula a través del cuello del útero. La inseminación artificial puede hacerse tanto con semen de la pareja (conocido como inseminación artificial conyugal o IAC) como con semen de un donante (IAD). Por tanto, pueden recurrir a la inseminación artificial tanto parejas heterosexuales, parejas homosexuales de mujeres y como mujeres solas. Aunque se puede realizar en un ciclo natural, hay mayor probabilidad de embarazo si se realiza en un ciclo de tratamiento con hormonas.
Fecundación in Vitro (FIV)
La FIV es un método de reproducción asistida que consiste en unir óvulo y espermatozoide en el laboratorio para crear un embrión, que posteriormente se transferirá al útero de la mujer. A diferencia de la inseminación artificial, la FIV es una técnica de alta complejidad. Mediante la FIV se logra que el espermatozoide y el óvulo puedan unirse en el laboratorio (in vitro), lo que significa que ocurre fuera del tracto genital de la mujer. Esta técnica requiere una mayor estimulación de los folículos del ovario para asegurar que, por lo menos 3 de ellos puedan ser puncionados para obtener óvulos. La medicación, al igual que en la IA, consiste en inyecciones subcutáneas que permiten una fácil aplicación por parte de la propia mujer.
A continuación, se enumera el paso a paso de la FIV:
- Estimulación ovárica controlada, para que maduren varios óvulos en un único ciclo. Ambas técnicas (FIV convencional e ICSI) requieren la existencia de entre 7 a 10 folículos cuyo crecimiento se estimula mediante inyecciones subcutáneas de gonadotrofinas hipofisarias.
- Punción folicular, para extraer los óvulos del ovario. Esta intervención se controla mediante ecografía y se suele realizar bajo anestesia.
- Preparación del semen en el laboratorio.
- Fecundación en el laboratorio (por FIV convencional o ICSI).
- Cultivo y desarrollo de los embriones.
- Transferencia de embriones al útero.
Existen dos tipos de FIV, según el método empleado para la fecundación:
- FIV convencional: se extraen los óvulos y se ponen en contacto con los espermatozoides en el tubo de ensayo, para lo cual hace falta un mínimo de 50.000 espermatozoides.
- Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides (ICSI): se realiza a través de la microinyección de un único espermatozoide. Esta última es la más empleada en la actualidad y consiste en la selección de un espermatozoide de gran calidad que se introduce directamente en el óvulo mediante una microinyección para facilitar la fecundación.
El semen utilizado en la FIV puede ser tanto semen de la pareja como de un donante. Lo mismo ocurre con los óvulos: en caso de que la mujer no pueda utilizar los propios, se pueden emplear óvulos de donante en el tratamiento conocido como ovodonación. En este caso, los óvulos serán de una donante anónima, elegida en base a los criterios legales vigentes, y estos serán inseminados con el semen de la pareja (o de un donante de semen) para posteriormente transferir los embriones. El proceso de ovodonación iniciará con un tratamiento hormonal sustitutorio para preparar el endometrio de la futura mamá, al mismo tiempo que se estimula la ovulación de la donante. Cuando los folículos de esta última adquieren un tamaño de unos 17-20 mm, se extraen los óvulos con la punción folicular y se prepara la muestra de semen.
En el caso de parejas lesbianas, existe un tipo especial de FIV conocido como método ROPA (Recepción de Ovocitos de la Pareja). Esta técnica consiste en utilizar los óvulos de una de las mujeres de la pareja, mientras que la transferencia de los embriones obtenidos se hará a la otra mujer. Así, ambas participan en el proceso, aportando el material genético (los óvulos) o llevando a cabo el embarazo.
Fecundación in vitro e ICSI, ¿en qué consisten y que se hace a continuación de ellas?
Test Genético Preimplantacional (PGT)
Las técnicas de reproducción asistida también permiten hacer un estudio genético a los embriones durante un tratamiento de FIV. Se trata del test genético preimplantacional (PGT), anteriormente conocido como diagnóstico genético preimplantacional (DGP). Para ello, se extraen una o varias células del embrión mediante un procedimiento conocido como biopsia embrionaria. Posteriormente, estas células se analizan para detectar si presentan alguna alteración cromosómica o mutación genética. Finalmente, se seleccionan solo los embriones genéticamente sanos para realizar la transferencia al útero de la mujer. Aquellos embriones que presentan alguna anomalía son descartados. A veces, después de la FIV, se aconseja realizar una biopsia a los embriones para seleccionar aquellos que no han sido afectados por alteraciones genéticas o cromosómicas.
Gestación Subrogada
La gestación subrogada, erróneamente conocida como maternidad subrogada o vientre de alquiler, es la técnica de reproducción asistida por la que una mujer accede a gestar el hijo de otra persona o pareja. Este método reproductivo pueden llevarlo a cabo:
- Parejas heterosexuales que no puedan mantener un embarazo, ya sea por problemas uterinos o porque la gestación supone un peligro para la vida de la mujer.
- Mujeres lesbianas y mujeres solas que no puedan llevar a cabo un embarazo, por los mismos motivos que en el caso anterior.
- Parejas homosexuales masculinas y hombres solos que quieran tener un hijo biológico.
Esta técnica de reproducción asistida ha suscitado varios debates en el campo de la bioética y, de hecho, la legislación española no la permite. Las personas que necesiten este método para tener descendencia deben acudir a un país extranjero en el que la legislación les sea más favorable.
Consideraciones en Reproducción Asistida sin Ciclo Menstrual Regular
Iniciar la estimulación ovárica para una Inseminación Artificial (IA) o Fecundación in Vitro (FIV) cuando no se tiene la menstruación pero se presenta un manchado es un escenario que puede plantear algunas consideraciones. En la Reproducción Asistida, el tiempo y la precisión son esenciales, por lo que entender las implicaciones de esta situación es crucial.
En el caso de una IA, generalmente se busca optimizar la sincronización del ciclo de la paciente con la ovulación programada. El manchado puede indicar el inicio de la respuesta del endometrio, y en algunos casos, se puede proceder con la estimulación. Sin embargo, es fundamental que este manchado sea evaluado por el equipo médico para determinar si es apropiado iniciar la estimulación. La falta de la menstruación podría deberse a diversos factores, como un ciclo anovulatorio o trastornos hormonales, que requieren un diagnóstico preciso antes de proceder.
En el contexto de la FIV, la estimulación ovárica también se ajusta al ciclo de la paciente. El manchado puede sugerir un cierto grado de actividad hormonal, y nuevamente, debe ser evaluado. En este caso, el equipo médico debe determinar si se pueden iniciar las medicaciones para la estimulación o si se requiere una aclaración adicional de la situación hormonal. Normalmente, el proceso de estimulación para IA se inicia con la estimulación suave de la ovulación para obtener, como máximo, dos folículos. Una vez el folículo dominante alcanza los 17-20 mm, se fomenta su maduración a través de la inyección de la hormona gonadotropina coriónica humana (hCG).
Las consecuencias de comenzar la estimulación sin una evaluación adecuada pueden variar. Si se inicia el proceso en circunstancias inapropiadas, podría haber una baja probabilidad de éxito, ya que la falta de sincronización hormonal podría afectar la calidad de los óvulos y la receptividad del útero. Además, podría aumentar el riesgo de complicaciones, como la hiperestimulación ovárica. En resumen, es fundamental que cualquier manchado o situación inusual antes de comenzar la estimulación sea evaluado por el equipo médico especializado en Reproducción Asistida. La toma de decisiones precisa y la sincronización cuidadosa del ciclo son esenciales para optimizar las posibilidades de éxito y minimizar riesgos en los tratamientos de IA y FIV.

Técnicas Complementarias para la Reproducción Asistida
Existen técnicas complementarias a los tratamientos de Reproducción Asistida que mejoran la probabilidad de éxito de embarazo:
- Tecnología Time Lapse (Embryoscope): Consiste en un sistema de cultivo para embriones que permite mantener las condiciones más adecuadas y cercanas a las del cuerpo de la mujer. Los embriones que se encuentran en este sistema son observados 24 horas al día, a diferencia de una incubadora convencional donde habitualmente se observa cada embrión en una única ocasión cada 24 horas.
- Hatching asistido: Ayuda a la implantación del embrión en el útero y a conseguir el embarazo.
- Cultivo largo de embriones: Consiste en el cultivo de los embriones durante un periodo de tiempo de 5-6 días, hasta alcanzar el estado de blastocisto. En este tiempo se comienza a producir un proceso de diferenciación celular, por un lado una masa celular interna, que dará lugar al feto, y una capa celular externa que originará la placenta.
- IMSI: Técnica altamente sofisticada de selección espermática gracias a la utilización de un microscopio especial cinco veces más potente que los utilizados habitualmente.
- Vitrificación: Es una técnica que logra enfriar muy rápidamente las células, minimizando el daño que sufren. Permite congelar óvulos, espermatozoides o tejido reproductivo para tener la posibilidad de intentar la gestación en un futuro.
Costos y Opciones de Financiación de los Tratamientos
El coste de los tratamientos de reproducción asistida dependerá de la técnica empleada, del país en el que se lleve a cabo y del centro de reproducción asistida. En España, una inseminación artificial puede costar unos 700-1.700€. Este rango de precio se debe a que cada clínica de reproducción asistida tiene sus precios, a los servicios incluidos en el presupuesto y a la procedencia de la muestra de semen. Además, a este coste faltaría añadir el precio de la medicación hormonal, lo que suele suponer un gasto extra de 250-600 euros en función de las dosis necesarias.
En cambio, el precio de la FIV es más elevado. En este caso, el coste de la FIV con óvulos y semen propio ronda los 3.500 y 5.500€ más unos 1.000-1.200 euros por la medicación hormonal. Si se trata de una FIV con ovodonación, su precio ascenderá a 4.500-9.000 euros. En cualquier caso, cabe destacar que los precios de los tratamientos de reproducción asistida aumentarán si se requieren técnicas adicionales como el PGT o la donación de óvulos y/o de semen. Por ello, es recomendable pedir un presupuesto personalizado e informarse de los servicios que están y no están incluidos antes de comenzar el tratamiento. Algunas clínicas españolas trabajan con seguros médicos privados, permitiendo a los beneficiarios de estos seguros hacer el tratamiento de fertilidad por un precio más bajo que si lo hicieran por su cuenta.
Reproducción Asistida en la Seguridad Social
En España, los tratamientos de fertilidad están disponibles tanto en clínicas privadas como en la Seguridad Social. En un centro público, a diferencia de lo que ocurre en uno privado, la reproducción asistida no supone ningún coste para los pacientes, es gratuita. Sin embargo, aquellas personas que quieran hacer el tratamiento en la Seguridad Social deben cumplir los requisitos establecidos por su comunidad autónoma, que, en general, suelen ser:
- La mujer debe ser menor de 40 años y el hombre no debe superar los 55 a la hora de empezar el tratamiento.
- No tener hijos previos con la actual pareja.
- No tener realizado ningún método de esterilización voluntaria como, por ejemplo, la ligadura de trompas o la vasectomía.
No obstante, los criterios pueden variar según la Comunidad Autónoma. En cualquier caso, si se cumplen todos los requisitos exigidos, se entra en una lista de espera. En cambio, si no se cumplen los requisitos, queda la opción de asumir los costes de una clínica privada para llevar a cabo el tratamiento reproductivo. Por otro lado, la sanidad pública ofrece la posibilidad de hacer varios intentos en caso de que no se logre el embarazo a la primera, generalmente:
- 4 intentos para inseminación artificial conyugal (IAC).
- 6 intentos para inseminación artificial de donante (IAD).
- 3 intentos para FIV, con óvulos propios o con ovodonación.
Los requisitos y el número de intentos pueden variar entre comunidades autónomas e, incluso, entre distintos centros públicos de una misma comunidad. Por tanto, es recomendable informarse sobre las condiciones particulares en el propio centro asignado a la paciente. Las mujeres solas, las parejas lesbianas y personas transexuales que conservan la capacidad de gestar también pueden acceder a los tratamientos de reproducción asistida en la Seguridad Social.
Aspectos Legales y Sociales
El aumento de los problemas reproductivos en la sociedad supuso la necesidad de una solución por parte de la medicina y el inicio de la reproducción asistida. Al surgir los medios para solventar estos problemas de infertilidad, fue necesaria una regulación. La reproducción asistida es una rama de medicina compuesta por un conjunto de técnicas y tratamientos cuyo principal objetivo es favorecer el embarazo en personas que acuden a clínica con problemas de fertilidad. La cuestión es que estos tratamientos ya no están únicamente destinados para parejas que sufren problemas de fertilidad, esto fue la razón por la que se desarrolló esta rama. Pero a día de hoy también están enfocados para mujeres solteras o parejas de mujeres que desean tener hijos.
Una vez se consigue un embarazo por reproducción asistida, este debe llevarse de la misma manera que un embarazo que se consigue de forma natural, ya que el proceso es el mismo. Cuando se ha implantado el embrión o los embriones, su desarrollo es similar al de los embriones concebidos de forma natural.
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