La Importancia de las Humanidades: Utilidad y Fecundidad en el Mundo Actual

La valoración social de las humanidades ha experimentado cambios profundos, y actualmente no ocupan el lugar más elevado del saber. En la sociedad contemporánea, las ciencias de la salud, las ciencias sociales (especialmente economistas, juristas y psicólogos), y las ciencias naturales ligadas a la aplicación tecnológica son sumamente apreciadas. Las humanidades, por el contrario, a menudo son percibidas como saberes de escasa incidencia en el Producto Interno Bruto (PIB) de un país, con una contribución mínima a la economía nacional.

Sin embargo, es precisamente en los países más desarrollados donde se trabaja por lograr una excelente formación de los recursos humanos, tanto desde el punto de vista del saber científico-técnico como desde los valores de una ciudadanía activa. La conjunción de ambos es considerada esencial para garantizar un mayor crecimiento, incluso dentro de los modelos económicos actuales.

La Problemática de la Utilidad y la Noción de Fecundidad

En un artículo publicado por el Diario El País (24-10-2018), la filósofa Adela Cortina ha retomado la problemática de la utilidad de las humanidades. Ella argumenta que las humanidades no solo son útiles, sino que también poseen la cualidad de la "fecundidad". Por esta característica, la filósofa entiende la capacidad intrínseca de formar a las personas de manera integral.

Una lección de ética frente a la intolerancia. Adela Cortina, filósofa

La emergencia de la Modernidad trajo consigo una modificación en los criterios de valoración del saber. El desarrollo de la sociedad capitalista generó la necesidad de conocimientos dirigidos a la producción en serie. Este nuevo modelo económico transformó la escala de valores, convirtiendo el aumento de la riqueza material en un referente vital como nunca antes en la historia de la civilización occidental. En función de esto, el viejo paradigma aristotélico del saber como un bien en sí mismo fue perdiendo respetabilidad, y el criterio de que los saberes son importantes en base a su capacidad para aumentar el producto interno bruto se convirtió en un supuesto. Es este principio de la rentabilidad del saber como criterio único de valoración epistémica el que debe someterse a cuestionamiento.

La Visión de Adela Cortina sobre la Aportación de las Humanidades

Según Adela Cortina, las humanidades:

  • Ayudan a conocer reflexivamente la historia para encontrar el propio lugar en el mundo, tanto la historia de cada país como la del género humano, que es ya sin duda intercultural.
  • Permiten detectar qué tendencias deseamos cultivar desde los valores morales y principios éticos por los que debemos y queremos optar.
  • Despiertan el espíritu crítico para eliminar fundamentalismos y dogmatismos, promoviendo un uso público de la razón, propio de sociedades abiertas.
  • Ayudan a forjar la propia conciencia, en diálogo, asumiendo las decisiones y responsabilizándose de ellas.
  • Orientan las investigaciones científicas y las aplicaciones técnicas desde principios éticos.
  • Promueven la formación de profesionales conscientes de las metas de su profesión.
  • Propician el cultivo de la humanidad, la formación y no la mera instrucción, desarrollando la capacidad del juicio y del buen gusto, base de la comunicabilidad universal.
  • Fomentan la imaginación creadora, permitiendo trasladarnos a mundos nunca vistos y potenciar el sentimiento de simpatía.
  • Hacen posible superar el individualismo, que es falso, y fomentar el reconocimiento recíproco de los seres humanos como personas, haciendo patente que somos en relación.

Por lo tanto, carece de sentido afirmar que las Humanidades no influyen en el progreso humano.

Humanidades en la Sociedad Digital: Un Debate Necesario

Esquema o infografía que muestre la interconexión entre humanidades, tecnología, ciencia y creatividad en el mundo digital.

En ‘Una Universidad enfocada a las ciencias: Humanidades y cultura en un mundo digital’, Enrique Villalba reivindica la formación humanística frente a un mercantilismo utilitarista que parece arraigar en nuestra sociedad digital. Se argumenta erróneamente que las humanidades no pueden competir en el mercado laboral. Detrás de esta afirmación subyace una ideología que desvirtúa lo que es la Universidad y que se relaciona con una manera economicista de entender la financiación pública, orientada a generar más ingresos. Por este motivo, los proyectos de investigación en Humanidades siempre están en desventaja.

El mundo digital es el mundo actual que nos ha tocado vivir, y las Humanidades son más importantes que nunca, porque no todo es tecnología y Ciencia. La mirada humanística aporta la experiencia personal de cada ser humano, valorado por sí mismo como alguien único. Así se debe configurar la cultura digital que cambie el mundo y lo haga transdisciplinar, creativo, con espíritu crítico, memoria y creatividad.

Mitos y Realidades de las Humanidades

En relación con las humanidades, circulan diversos mitos. Sin embargo, Raymundo Morado Estrada, investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, expresó que las humanidades son un campo muy completo que integra, incluso, las ciencias exactas y ofrece remuneraciones competitivas.

Contrario a ciertos prejuicios, las humanidades no están exentas del uso de las ciencias exactas. Existen ciencias dedicadas al estudio de productos y expresiones de la mente humana. Por ejemplo, la ubicación de nuestras ciudades, las rutas comerciales y la geografía industrial. Diversos estudios sociales requieren modelos matemáticos computarizados, realizando investigaciones complejas que proporcionan resultados fiables.

Si nuestra formación en humanidades abarca el conocimiento de quiénes somos, cómo somos, qué nos gusta, qué buscamos y qué nos produce felicidad, entonces, indudablemente, facilitará nuestra comprensión hacia los demás. Las humanidades son esenciales para una vida placentera y enriquecedora, pues nos brindan claridad sobre nuestros valores, preferencias, virtudes y, también, sobre nuestras sombras.

El escaso aprecio por las Humanidades que suelen mostrar quienes diseñan planes de estudios y financian proyectos de investigación tiene su origen sobre todo en la convicción de que no ayudan a incrementar el PIB de los países, no resultan rentables, a diferencia de las ciencias y las tecnologías, que son fuente de innovación y riqueza. Pero lo curioso es que en dar por bueno que las Humanidades son saberes inútiles coinciden sus detractores y buena parte de sus defensores, con la diferencia de que estos últimos atribuyen su grandeza a su presunta inutilidad: a la utilidad de lo inútil, por decirlo con el título del libro de Nuccio Ordine. Sin embargo, y a pesar de la belleza del texto, las cosas no son tan simples.

La Contribución Histórica y Actual de las Humanidades

Ilustración de un antiguo manuscrito o una imagen histórica que represente un descubrimiento humanístico.

Por muy atractivo que sea el discurso sobre la superioridad de los saberes inútiles, resulta que las Humanidades son también útiles, pero tienen la peculiaridad de conjugar la utilidad con lo que cabría llamar “fecundidad”. En este sentido, es aconsejable acudir a textos como el de Rens Bod, A New History of the Humanities, en el que defiende que las Humanidades también han contribuido al progreso económico y han resuelto problemas concretos.

Según Bod, lo que sucede es que se han escrito muchas historias de la Ciencia destacando sus logros para el bienestar de la humanidad, pero no se han escrito historias de las Humanidades en su conjunto. Si conociéramos esa historia, nos percataríamos de que sus visiones han cambiado el curso del mundo, lo cual es sin duda un síntoma claro de fecundidad. Además, muchas de esas concepciones han tenido aplicaciones muy concretas que han permitido resolver problemas.

Es el caso de descubrimientos como el de Panini, hacia el 500 a.C., de que el sánscrito está basado en una “gramática”, lo cual contribuyó al desarrollo de los primeros lenguajes programados muchos siglos después; por no hablar del crucial descubrimiento de la Piedra Rosetta. Pero como la Historia de las Humanidades no se conoce, se adjudican al haber de las ciencias un conjunto de descubrimientos que proceden del campo humanístico.

En nuestro momento actual, se transfiere conocimiento humanístico a productos cinematográficos, discográficos, audiovisuales, editoriales, en museos, fundaciones, en centros responsables de educación, en asuntos referidos al patrimonio histórico-artístico, al turismo o a los medios de comunicación. Incluso en el ámbito de la utilidad, es relevante recordar que cada vez más los jóvenes prefieren tiempo de ocio para disfrutar de relaciones familiares, amistosas y diversiones, a trabajar sin descanso para lograr una mejor posición económica; prefieren tener derecho al uso que poseer.

El Resplandor de las Lenguas y Culturas Clásicas

Las lenguas y cultura clásicas (civilización grecorromana) han sido, son y serán el resplandor de una auténtica sociedad, madre nodriza de la nuestra. Su estudio nos proporcionará la claridad necesaria para comprender mejor nuestro mundo y entorno. Aunque el Latín se encuentra muy desacreditado actualmente es, junto al Griego, una de las bases de la cultura occidental. Se podrá prescindir más o menos de él en los planes de estudio, pero somos occidentales. Y como tales, tarde o temprano, en nuestras vidas aparecen conceptos, mitos, formas de vida, ideologías recurrentes, que nos remiten a sus raíces grecolatinas.

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