El lenguaje del recién nacido se desarrolla progresivamente, partiendo de una forma inicial de comunicación predominantemente no verbal y refleja, que evoluciona gradualmente hacia expresiones intencionales y estructuradas. Este proceso es complejo pero profundamente natural, implicando dimensiones sensoriales, afectivas y sociales, donde cada etapa representa un paso fundamental hacia la comunicación verbal.
Primeras Formas de Interacción

Comunicación Corporal, Vocal y Visual
Desde las primeras semanas de vida, el bebé utiliza el cuerpo, la voz y la mirada para relacionarse con el entorno y con las personas de referencia. Durante los primeros meses, el recién nacido reconoce y discrimina voces familiares, especialmente las de la madre y el padre, aunque aún no comprenda su significado.
El Llanto y las Expresiones Faciales como Lenguaje
Cuando el bebé está despierto, utiliza sistemas que le permiten transmitir información al entorno, siendo el llanto y las expresiones faciales sus principales herramientas comunicativas. A través del llanto, el recién nacido comunica diversas necesidades o malestares, como la necesidad de alimento, sensaciones de frío, calor o incomodidad, y es un mecanismo crucial para atraer la atención del adulto. Las expresiones faciales también reflejan sus estados emocionales, y la emoción de sorpresa, por ejemplo, puede observarse tempranamente.
Los tipos de llanto de un bebé- Dunstan (CC para subtítulos)
Desarrollo de Vocalizaciones y Sonidos
En esta etapa temprana, surgen vocalizaciones más articuladas, que varían en duración, intensidad y tono. El bebé comienza a manifestar estados de bienestar, deseo de atención o simplemente placer al escuchar su propia voz. El recién nacido empieza a experimentar activamente su capacidad vocal, emitiendo sonidos y gritos de forma autoestimulante. Estas expresiones vocales reflejan sus estados emocionales y cambian en función de las interacciones sociales.
Hacia la Comunicación Intencional
Entre los seis y ocho meses, el bebé comienza a comunicarse de forma más intencional. Los gestos adquieren una función comunicativa, como estirar los brazos para ser tomado o señalar objetos deseados, y los balbuceos se hacen más frecuentes y dirigidos, mostrando una clara intención de interactuar.
Las Primeras Palabras
Durante el último trimestre del primer año, el desarrollo del lenguaje da un salto significativo con la aparición de las primeras palabras reconocibles. Ejemplos comunes incluyen “mamá”, “papá”, “papa”, “nana” o “baño”, marcando el inicio de la comunicación verbal estructurada.
Sistemas Sensoriales y Percepción en el Recién Nacido

El recién nacido cuenta con sistemas bien desarrollados que le permiten recibir información del entorno a través de los sentidos o percepciones. Los sentidos del gusto, el olfato, el tacto y el oído están muy desarrollados desde el momento del nacimiento, mostrando, por ejemplo, una preferencia innata por los sabores dulces. Sin embargo, la capacidad de enfoque visual suele ser bastante limitada en las primeras semanas.
Además de los sentidos, el recién nacido utiliza los reflejos como un sistema para actuar sobre el entorno, que, aunque automáticos, también contribuyen a su interacción inicial con el medio.
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