Factores que Condicionan la Fertilidad Humana

Cuando iniciamos el proceso de buscar un embarazo, pocas veces nos planteamos que existen determinados factores que pueden interferir con dicho proceso. Contrario a la idea de que la fertilidad natural no está exenta de influencias, la realidad científica y médica demuestra que la fertilidad humana depende de una interacción compleja entre factores hormonales, anatómicos, genéticos, ambientales y de estilo de vida. La fertilidad está influida por múltiples variables e identificar y actuar sobre los factores que pueden comprometerla es fundamental para preservar el potencial reproductivo.

La infertilidad se define como la imposibilidad de lograr un embarazo clínico tras 12 meses de relaciones sexuales regulares sin anticoncepción. Se estima que más de 70 millones de parejas en todo el mundo tienen dificultades para concebir un hijo. No obstante, lejos de intimidar, esta cifra debe arrojar esperanza, ya que gracias a las técnicas de reproducción adecuadas, el 70% de las mismas logrará alcanzar su sueño en un periodo igual o menor a 5 años. La infertilidad no es un fenómeno aislado ni un problema puntual de algunas parejas, es un reto creciente de salud pública. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta ya al 17,5% de la población mundial en edad reproductiva. Estos porcentajes reflejan cambios profundos en nuestra salud reproductiva, influenciados por factores biológicos, sociales, ambientales y sanitarios.

Factores Demográficos y de Estilo de Vida

Edad como Factor Determinante

Podemos afirmar que el factor más determinante es, sin duda, la edad. La reserva ovárica de la mujer (el número y la calidad de sus óvulos) disminuye a medida que cumple años, siendo este proceso más acentuado a partir de los 37 años. La principal causa del aumento de parejas estériles es la tendencia a tener hijos con una edad cada vez más avanzada. De tal forma que, cuando se pospone la decisión de quedarse embarazada, por ejemplo, de los 30 a los 35 años, las posibilidades de concebir disminuyen un 9 %.

En el varón también existe un proceso similar de “envejecimiento” espermático, aunque se produce más tardíamente. Estudios parecen indicar que el paso del tiempo también afecta a la fertilidad masculina. Durante mucho tiempo, la fertilidad masculina se consideró estable, pero la concentración de espermatozoides ha disminuido alrededor de un 50% desde 1973; diversos estudios y revisiones internacionales confirman una tendencia global a la baja.

Gráfico comparativo de la disminución de la fertilidad femenina y masculina con la edad

Peso Corporal y Nutrición

El peso corporal tiene una incidencia mucho mayor en la fertilidad de lo que, a priori, muchos se pueden imaginar. Otro factor importante es el peso. El sobrepeso o la obesidad son factores importantes de riesgo para sufrir infertilidad, tanto en hombres como en mujeres, ya que puede producir hormonas que interfieren en la ovulación y la producción de esperma. Entre las mujeres obesas, la tasa de abortos es mayor; incluso a las pacientes con obesidad mórbida se les desaconseja la gestación. Las consecuencias de la obesidad, aunque no llegue a estos extremos, van mucho más allá, pues puede alterar la ovulación, la calidad ovocitaria y el endometrio. Los índices de masa corporal (IMC) más favorables para conseguir la gestación son los comprendidos entre 20 y 25. Hemos hecho referencia a la obesidad, pero la delgadez extrema también incide negativamente en la fertilidad.

La alimentación adecuada está muy vinculada al consejo anterior, pues también influye en la salud general del cuerpo y en la fertilidad femenina y masculina. La influencia de la nutrición en la fertilidad es un asunto que se está investigando exhaustivamente. Diferentes estudios apuntan a que existen alimentos que benefician la fertilidad (como los ácidos grasos omega-3) y otros que la perjudican (como el alcohol). En cuanto a la dieta, es recomendable reducir la proporción de hidratos de carbono y aumentar la ingesta de frutas y verduras, con el fin de reducir el proceso de oxidación celular. Para llevar una dieta saludable y equilibrada es importante incluir en la alimentación diaria alimentos frescos y enteros como frutas, verduras, proteínas magras, granos enteros y grasas saludables. Es crucial reducir el consumo de alimentos procesados y ricos en grasas saturadas y azúcares. No todas las vitaminas están formuladas para mejorar la fertilidad; de hecho, niveles demasiado elevados de ciertos nutrientes pueden ser más perjudiciales que útiles.

Estrés y Sueño

La estabilidad anímica resulta crucial a la hora de lograr el embarazo. Las investigaciones realizadas recientemente señalan que niveles altos de estrés mantenidos prolongadamente en el tiempo afectan al equilibrio hormonal, generando cambios que dificultarían la fertilidad. Los niveles altos de estrés y ansiedad alteran la ovulación, provocando menstruaciones tardías o incluso la ausencia de ovulación. En el caso de los hombres, el estrés también afecta la calidad del líquido seminal. En ambos casos, además, conlleva una disminución de la libido. Por otra parte, el estrés durante la fecundación in vitro es bastante frecuente.

La misma región del cerebro que controla las hormonas responsables de regular el sueño también influye en la liberación de las hormonas reproductivas. Para dormir lo suficiente y aumentar las posibilidades de concepción de manera natural es importante establecer una rutina regular de sueño, es decir, acostarse y levantarse a la misma hora todos los días, evitando el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir y creando un ambiente relajante y tranquilo en la habitación. Es esencial tratar de dormir al menos de 7 a 8 horas por noche.

Hábitos Tóxicos y Ejercicio Físico

Los hábitos tóxicos disminuyen las probabilidades de conseguir una gestación. Es fundamental suprimir, si lo hay, el consumo de tabaco, alcohol y cualquier otro tipo de droga lo antes posible. El consumo excesivo de cafeína es otro factor que puede afectar negativamente a la fertilidad, si bien el consumo moderado no debería alterar la capacidad reproductiva.

La práctica habitual de ejercicio conlleva innumerables beneficios, no solo físicos, sino también psicológicos. Además, repercute positivamente en todos los sistemas del cuerpo, entre ellos el reproductor. Por el mismo motivo que la dieta, se aconseja la práctica de ejercicio físico de forma moderada. No obstante, no conviene obsesionarse y exceder la cantidad de actividad física recomendada; ejercitar el cuerpo de forma moderada durante 3 horas a la semana potenciaría la fertilidad. Por otro lado, en el caso de los hombres, conviene puntualizar que se desaconseja la práctica de ciclismo durante más de 5 horas semanales.

Factores Biológicos, Genéticos y Ambientales

Infertilidad Masculina: Aspectos Genéticos y Epigenéticos

La infertilidad masculina es un problema global en aumento. Se estima que aproximadamente un 15% de las parejas en edad reproductiva tiene dificultades a la hora de concebir, y de estas, alrededor de la mitad presentan uno o varios factores masculinos asociados a infertilidad o subfertilidad, aislados o en combinación con problemas de origen femenino. Es una condición multifactorial y patológica que afecta aproximadamente al 15% de las parejas en edad reproductiva. Aproximadamente en el 40-50% de los casos la causa de la infertilidad es atribuible, total o parcialmente, al varón.

Durante la última década se ha empezado a estudiar la infertilidad desde una perspectiva multifactorial, considerando las interacciones y conexiones entre diferentes situaciones genéticas, epigenéticas, bioquímicas y fisiológicas del paciente. La infertilidad masculina es un trastorno multifactorial y poligénico, donde interaccionan factores genéticos y epigenéticos con factores ambientales.

La Epigenética y su Impacto en la Fertilidad Masculina

La epigenética se define como la herencia de la actividad del ADN que no depende de la secuencia per se sino de las modificaciones químicas del ADN y de las proteínas reguladoras adyacentes. El objetivo de la investigación en este campo es describir mecanismos epigenéticos que pueden ser modulados mediante aspectos nutricionales y que están relacionados con la etiología de la infertilidad masculina y con la herencia transgeneracional de este fenotipo.

Las marcas epigenéticas más estudiadas son la adición de un grupo metilo al ADN. En el varón, las metilaciones del ADN son especialmente importantes durante la espermatogénesis, la cual consiste en una serie coordinada de eventos que empiezan con la división por meiosis de la espermatogonia, produciendo espermátidas haploides, seguida de un proceso de diferenciación de las espermátidas a espermatozoides maduros. Por ejemplo, patrones aberrantes de metilación en los genes de las células germinales masculinas (e.g., gen MTHFR) resultan en procesos de embriogénesis alteradas y en alteraciones en la capacidad fertilizante de los individuos afectados.

La importancia de la metilación para la fertilidad del individuo se demuestra en estudios donde la disrupción del gen DNMT3L ocasiona infertilidad. Además, aunque la fertilización puede ocurrir en ausencia del correcto establecimiento y mantenimiento de la metilación del ADN, el embrión resultante es incapaz de desarrollarse adecuadamente. Estudios en humanos han demostrado que estados de hipermetilación aberrantes en determinados loci se relacionan con parámetros seminales alterados, como baja o nula concentración espermática (oligospermia y azoospermia) y movilidad y morfología alterada. Entre los genes en los que se detectó esta hipermetilación se encuentran MEST, LIT1, KCNQ1, PAX8, NTF3, SFN, HRAS y MTHFR.

Otra marca epigenética estudiada es la modificación de las proteínas llamadas histonas, que incluyen acetilaciones, metilaciones, ubicuitinizaciones, sumolaciones y fosforilaciones. La metilación temporal de histonas es esencial para la progresión de la espermatogénesis. La actividad anormal de los pequeños ARN no codificantes (sncARN), así como los ARN no codificantes de cadena larga y los ARN antisentido, pueden alterar la espermatogénesis o producir retrasos importantes en el desarrollo embrionario.

Los cambios epigenéticos presentan una gran plasticidad y responden a las señales ambientales, incluyendo la dieta. Se ha demostrado que la ingestión de grasa saturada en varones ejerce no solamente una actividad lipémica y aterogénica, sino también induce cambios en el patrón de metilación de islas CpG del ADN de genes como IGF2, y la modulación de la expresión de algunos microARN asociados con la gametogénesis masculina. Los componentes de la dieta pueden modular la disponibilidad de grupos metil para las reacciones de metilación. El epigenoma puede alterarse dependiendo de las condiciones ambientales a las que esté expuesto el individuo, lo que puede provocar alteraciones en la fertilidad del individuo, y es posible que la descendencia de estos individuos pueda desarrollar patologías que vendrán determinadas por el epigenoma heredado, un mecanismo denominado herencia transgeneracional.

Diagrama que ilustra los mecanismos epigenéticos (metilación del ADN, modificación de histonas, ARN no codificantes) y su influencia en la fertilidad

Tóxicos Ambientales y Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS)

Existe un componente menos visible pero cada vez más relevante en la salud reproductiva: la exposición a tóxicos ambientales y disruptores endocrinos (EDC). Los tóxicos ambientales abarcan una amplia gama de sustancias químicas presentes en nuestro entorno. Los disruptores endocrinos son compuestos que alteran el sistema hormonal al imitar, bloquear o modificar la señalización de las hormonas naturales. Los EDC pueden alterar procesos hormonales clave en la mujer.

Otro factor clave que suele pasar desapercibido son las enfermedades de transmisión sexual (ETS). La clamidia y la gonorrea son dos de las infecciones de transmisión sexual más comunes que, si no se diagnostican y se tratan, pueden ascender desde la vagina hacia el útero, las trompas y los ovarios, provocando enfermedad inflamatoria pélvica. Esto afecta la fertilidad sin dar síntomas.

Enfoques Naturales para Mejorar la Fertilidad

Es interesante conocer las opciones para mejorar la salud reproductiva y llevar a cabo los cambios necesarios. Una buena salud es imprescindible para la fertilidad. Aquí presentamos consejos prácticos para aumentar la fertilidad de forma natural, que también beneficiarán tu salud general:

  1. Mantener un peso saludable: El sobrepeso o la obesidad son factores importantes de riesgo. Para mantener un peso saludable y prepararte para un embarazo, es importante adoptar un estilo de vida activo y equilibrado que incluya ejercicio regular, por ejemplo, de tipo aeróbico: caminar, correr, ir en bicicleta o nadar.
  2. Seguir una alimentación adecuada: Incluir en la alimentación diaria alimentos frescos y enteros como frutas, verduras, proteínas magras, granos enteros y grasas saludables. Reducir el consumo de alimentos procesados y ricos en grasas saturadas y azúcares.
  3. Reducir el estrés y la ansiedad: Practicar técnicas de relajación como la meditación, la respiración profunda, el yoga o el tai chi. También puede ser útil realizar actividades que sean placenteras y relajantes, como dar un paseo, leer un libro, pintar, escribir o disfrutar de un baño relajante.
  4. Dormir lo suficiente: Es importante establecer una rutina regular de sueño, acostarse y levantarse a la misma hora todos los días, evitando el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir y creando un ambiente relajante y tranquilo en la habitación. Es esencial tratar de dormir al menos de 7 a 8 horas por noche.
  5. Evitar fumar y consumir alcohol: Considera sustituirlo por actividades alternativas y saludables, como hacer ejercicio, meditar o tomar una infusión de hierbas o un jugo de frutas natural. Es fundamental suprimir el consumo de tabaco, alcohol y cualquier otro tipo de droga lo antes posible.
  6. Considerar la acupuntura: Esta práctica médica tradicional china utiliza agujas finas para estimular ciertos puntos del cuerpo con el fin de equilibrar el flujo de energía, siendo una decisión beneficiosa para mejorar la salud reproductiva.
  7. Mantener relaciones sexuales frecuentes: Durante el período fértil de la mujer, en días alternos, para aumentar las posibilidades de que los espermatozoides estén presentes en el momento de la ovulación y, por lo tanto, aumentar las posibilidades de fecundación.
  8. Conocer el ciclo menstrual: Tus posibilidades de concebir de manera natural mejorarán si sabes exactamente cuándo ovulas. Conocer tu ciclo menstrual te ayudará a identificar los días más fértiles del mes y planificar las relaciones sexuales en consecuencia, utilizando métodos como la observación de los cambios en la temperatura basal del cuerpo, la textura del moco cervical y la duración de tu ciclo.
  9. Buscar apoyo emocional: Preocuparse demasiado puede afectar la fertilidad. Intenta mantener una actitud relajada y disfrutar del proceso de manera natural. Buscar apoyo emocional y hablar con un profesional de la salud pueden ser medidas útiles para manejar el estrés y la ansiedad.
  10. Consultar con un especialista en fertilidad: Un especialista puede aconsejar más a fondo sobre cómo aumentar significativamente las posibilidades de concepción de forma natural, realizando pruebas para evaluar la fertilidad y determinar posibles problemas.

SÚPER AYUDA #567 Queda Embarazada, Sí o Sí

Fertilidad y Reproducción Asistida

Compatibilidad de la Fertilidad Natural y Asistida

La fertilidad natural y la reproducción asistida son compatibles. Algunas técnicas, como la transferencia del embrión congelado, pueden hacerse con ciclo natural o artificial. Además, otras técnicas respetan el ritmo del propio cuerpo.

Infertilidad de Origen Desconocido (EOD)

La infertilidad puede tener un origen muy diverso: un 30% se debe a causas femeninas, otro 30% a causas masculinas y un 20% tiene causas mixtas, es decir, ambos miembros de la pareja presentan alteraciones. El 20% de casos de infertilidad restante, en cambio, tiene un origen desconocido. Esto significa que, después de haber hecho todas las pruebas diagnósticas habituales (tanto en el hombre como en la mujer), los resultados son normales. Por tanto, se desconoce qué puede estar alterando el sistema reproductor femenino o masculino para impedir el embarazo.

La infertilidad sin causa aparente o de origen desconocido hace referencia a aquellas situaciones en las que, tras un estudio de fertilidad femenino y masculino, aún no se ha encontrado el motivo por el que no se consigue el embarazo. Aproximadamente un 20% de los casos de infertilidad en España son de origen desconocido. Esta situación supone más incertidumbre para los pacientes, puesto que desconocen qué pueden hacer y cómo pueden lograr la gestación. Sin embargo, la buena noticia es que, gracias a los tratamientos de reproducción asistida, los pacientes diagnosticados de EOD pueden tener un bebé. Todos los casos de infertilidad tienen una causa, pero a veces resulta difícil detectarla.

Se considera que una pareja tiene infertilidad sin causa aparente cuando se cumplen las siguientes premisas:

  • Los ciclos menstruales son regulares.
  • La analítica hormonal en los días 3-5 del ciclo menstrual es normal.
  • La hormona antimülleriana se encuentra dentro de los límites de referencia normales.
  • La histerosalpingografía indica que las trompas de Falopio son permeables.
  • Las ecografías indican que la anatomía del útero es regular, sin presencia de miomas ni pólipos.
  • El recuento de folículos antrales (RFA) por ecografía es superior a 5 y la línea del endometrio es regular y homogénea.
  • Todos los parámetros del seminograma están dentro de los valores de referencia.
  • Las relaciones sexuales ocurren con frecuencia, particularmente cerca del momento de la ovulación.
  • La pareja ha estado intentando concebir durante, al menos, un año sin tener éxito.
Esquema de las causas y tratamientos de la infertilidad de origen desconocido

Causas Posibles de la Infertilidad de Origen Desconocido

Puesto que estamos hablando de la esterilidad de origen desconocido, resulta complicado explicar los motivos reales por los que una pareja no consigue la gestación. Sin embargo, la experiencia en los tratamientos de reproducción asistida ha detectado algunas alteraciones que podrían ser las causas de esta dificultad para concebir:

  • Alteraciones genéticas en los espermatozoides: Los espermatozoides con errores en su secuencia genética pueden dar lugar a fallos de fecundación o embriones de mala calidad que no pueden dar lugar a un embarazo viable.
  • Alteraciones cromosómicas en el óvulo: El número de aneuploidias o mutaciones genéticas en los óvulos de la mujer aumenta con la edad. Aunque la mujer presente ciclos ovulatorios normales, es posible que la calidad ovocitaria esté afectada.
  • Alteraciones en el embrión: Aquellos embriones con células asimétricas, fragmentación, múltiples núcleos o que crecen de manera lenta son considerados de mala calidad y tienen una mayor probabilidad de bloquearse.
  • Fallos de implantación: Para que el embrión pueda adherirse a la pared uterina e iniciar su desarrollo, es necesario que el endometrio sea receptivo y que exista una perfecta sincronización. Una ventana de implantación desplazada podría dar lugar a fallos.

Cabe destacar que la edad de la mujer también es un factor muy importante que debe tenerse en cuenta a la hora de buscar una causa de infertilidad. A partir de los 35 años, la probabilidad de conseguir un embarazo natural disminuye considerablemente debido al envejecimiento de los ovarios.

Tratamiento para la EOD

El tratamiento adecuado para abordar la infertilidad sin causa aparente va a depender de la edad de la mujer. En general, si la pareja es joven y las pruebas no indican nada relevante, los especialistas recurren a un tratamiento empírico y escalonado, es decir, de las técnicas más sencillas a las más complicadas. En cambio, si la mujer ya presenta una edad materna avanzada, es posible que los especialistas indiquen pasar directamente a un tratamiento de alta complejidad, como la fecundación in vitro (FIV).

Los tratamientos y enfoques comunes incluyen:

  • Enfoque natural: Pequeñas modificaciones en el estilo de vida de la pareja pueden solucionar este problema. Es muy importante consumir frutas y verduras, eliminar sustancias tóxicas, hacer ejercicio moderado, bajar de peso si es necesario, y llevar un control de los días fértiles manteniendo relaciones sexuales cada dos días.
  • Inseminación artificial (IA): Será el siguiente tratamiento de fertilidad indicado en caso de no conseguir el embarazo con las relaciones sexuales programadas. Consiste en una leve estimulación ovárica a la mujer para favorecer el desarrollo de uno o dos folículos en el ovario, seguida de la inducción de la ovulación y la deposición del semen del varón capacitado en el útero. Se recomienda hacer un máximo de 4 ciclos de IA.
  • Fecundación in vitro (FIV): Cuando los tratamientos de IA previos han fallado o si la mujer tiene más de 36 años, la FIV es el tratamiento indicado. Tiene una tasa de éxito mucho mayor y puede ofrecer más información sobre las posibles causas de infertilidad al permitir observar óvulos y embriones bajo el microscopio.
  • Pruebas complementarias: Si el embarazo sigue sin ocurrir después de todos estos procedimientos, el especialista tendrá que plantear a la pareja seguir haciendo más pruebas o técnicas de mayor complejidad, como cariotipos, diagnóstico genético preimplantacional, test ERA (para estudiar la receptividad del endometrio), o pruebas de trombofilia.
  • Donación de gametos: Cuando no se ha conseguido encontrar la causa de la infertilidad o cuando ninguno de los tratamientos ha funcionado, es posible cambiar uno o ambos gametos (óvulos y espermatozoides) para tratar de conseguir el embarazo.

La infertilidad de causa desconocida es uno de los diagnósticos que más angustia a las parejas, y en muchas ocasiones necesitarán asistencia psicológica.

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