La Amazonía, vasta y diversa, alberga suelos con características de fertilidad muy variadas, desde las planicies aluviales ricas en nutrientes hasta las tierras firmes con limitaciones significativas. Un estudio reciente llevado a cabo en suelos de llanuras aluviales en el Amazonas, Brasil, comparó la fertilidad del suelo y evaluó la distribución de atributos químicos en distintos sistemas de uso de la tierra. Se recolectaron muestras de pastizales, bosques secundarios y campos de cultivo en cinco municipios a tres profundidades, analizando 12 nutrientes con un diseño factorial experimental.

Características Generales de la Fertilidad en la Amazonía
Suelos de Llanuras Aluviales
Los hallazgos del estudio en llanuras aluviales mostraron que estos suelos presentan altas concentraciones de macro y micronutrientes. Entre los sistemas de uso de la tierra examinados, los bosques se destacaron por tener la mayor fertilidad, mientras que los cultivos registraron los niveles más bajos de carbono (C) y nitrógeno (N).
Se observaron diferencias en la disponibilidad de nutrientes entre el bosque, los cultivos secundarios y los campos agrícolas. La mayoría de los sistemas de uso de la tierra expuestos mostraron niveles bajos de C y N, lo que confirma que el nitrógeno es un factor limitante significativo para la producción agrícola en las regiones amazónicas de planicie aluvial.
Desafíos de los Suelos Naturales Amazónicos
Los suelos naturales de la Cuenca Amazónica son, en su mayoría, profundos, evolucionados y muy ácidos. Estas características los hacen poco aptos para la agricultura, ya sea industrial o artesanal. Debido a las condiciones óptimas de humedad y temperatura, la materia orgánica en estos suelos se descompone y mineraliza velozmente. Además, presentan otros limitantes, como la abundancia de arcillas caoliníticas, que absorben poca agua y retienen los nutrientes de manera menos eficiente que otros tipos de partículas de tamaño similar.
Por lo tanto, la estructura y fertilidad de los suelos naturales de las selvas amazónicas no es favorable para la producción de cosechas, lo que se refleja en sus colores amarillentos o rojizos, a diferencia de los negruzcos de la Terra Preta. En estas zonas, generalmente abundan los Ferralsoles, Acrisoles y Arenosoles, que son extremadamente pobres en nutrientes, lo que genera problemas y fracasos en la reconversión agropecuaria.
El parámetro de la acidez adquiere gran importancia en los suelos tropicales, especialmente en la zona amazónica latinoamericana, donde los suelos ácidos ocupan más del 80% de su territorio. La acidez incide directamente en la fertilidad de los suelos, ocasionando un mayor o menor grado de solubilidad de los elementos nutrientes para las plantas y afectando de este modo la producción agrícola.
A pesar de las limitaciones de los suelos naturales, las comunidades vegetales de los ecosistemas allí asentados se encuentran adaptadas a tales condiciones del medio edáfico. Un incremento en la fertilidad del suelo podría llevar a la desaparición de diversas especies vegetales presentes, siendo reemplazadas por otras.
La Terra Preta: Un Fenómeno de Fertilidad Excepcional

¿Qué es la Terra Preta?
Terra Preta («tierra negra» en portugués) es un término que se utiliza para referirse a una forma de tierra muy negra y fértil encontrada principalmente en la cuenca del Amazonas. También se la denomina «tierra negra del Amazonas» o «tierra negra india». Su marcada fertilidad representa una anomalía respecto a los suelos relativamente estériles de la Amazonía. Mientras que los suelos amazónicos normales requieren periodos de barbecho de entre 8 y 10 años, con la Terra Preta pueden bastar solo 6 meses de descanso para que la tierra se recupere.
Origen y Composición
La primera descripción de la Terra Preta (do Índio) fue realizada por Hartt en 1871, quien la denominó «terra cotta». Inicialmente, se planteaban hipótesis sobre su origen volcánico o por sedimentación de lagos desaparecidos. Sin embargo, en los años 60, se descubrió que este color negro procedía de micropartículas de carbón de madera, probablemente aportadas por grupos humanos.
Básicamente, las Terras Pretas consisten en la adición de restos orgánicos (algunos carbonosos, otros no) y de artefactos humanos (generalmente cerámicos) sobre los suelos naturales. En consecuencia, poseen horizontes oscuros de más o menos 50 cm de espesor, aunque pueden alcanzar hasta los dos metros de profundidad. La teoría actual sugiere que los suelos de Terra Preta se encuentran sobre antiguos asentamientos indígenas, y la evidencia apunta a que los indios modificaron la fertilidad del suelo mediante la quema de troncos, ramas, malezas, rastrojos, capa vegetal de los bosques cercanos, y también con carbón de cocinas y cenizas de las casas.
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Propiedades Únicas y Durabilidad
Además de su excepcional fertilidad, la Terra Preta se caracteriza por su alto contenido de materia orgánica y nutrientes como nitrógeno, fósforo, potasio y calcio. Otro rasgo distintivo es la presencia de cerámica, carbón y sustancias ácidas muy aromáticas. Lo más sorprendente es que esta fertilidad persiste a través de los tiempos, durando miles de años. Algunos expertos incluso sugieren que tiene la sorprendente capacidad de auto-regenerarse. A pesar de los esfuerzos científicos, aún no se ha logrado desvelar la clave para emular esta tecnología, que parece esconderse en la forma especial de producir una sustancia carbonosa.
Distribución y Extensión
La Terra Preta no se distribuye aleatoriamente, sino que salpica la «Terra Común» o suelos naturales a lo largo y ancho de la cuenca del Amazonas, especialmente en el cauce principal del río. Esta distribución coincide con los lugares donde Francisco de Orellana afirmó haber visto y convivido con una civilización perdida. La extensión que ocupa varía según los autores del 0.1 al 0.3% (6,300-18,900 Km²) de la baja Amazonía forestada, aunque otros autores elevan la cifra hasta el 1%, lo que equivaldría al doble del tamaño de las islas Británicas.
Aunque asociada principalmente al Amazonas, este tipo de suelos antropogénicos también aparece en otras áreas de cultura precolombina como Ecuador, Perú, Guyana y la isla de Marajó, así como en África Occidental (Benín, Liberia) y las sabanas sudafricanas. Existen también suelos enmendados con abonos orgánicos desde la prehistoria en varios países de Europa, pero no poseen las fantásticas propiedades de la Terra Preta.
Clasificación y Reconocimiento
En la clasificación brasileña de suelos, la Terra Preta es considerada un tipo de Latosol con un alto contenido de carbono orgánico en su horizonte A (superior al 13 o 14%), pero sin rasgos hidromórficos. Según la FAO, podrían clasificarse como Hortisoles o Tecnosoles, mientras que la USDA-ST podría incluirlos como Anthrohumox o en otros taxa, dependiendo de sus propiedades específicas. Es importante destacar que existen muchas variantes de Terra Preta, cuya composición variaba sustancialmente según el tipo de suelos locales y los materiales disponibles.
Implicaciones para la Agricultura y el Ecosistema
Diferencias en el Uso de la Tierra
Los estudios demuestran que, en las llanuras aluviales, la conversión de bosques a pastizales o campos de cultivo altera significativamente la disponibilidad de nutrientes y la estructura del suelo. Mientras que los bosques mantienen la mayor fertilidad, las prácticas agrícolas intensivas sin las técnicas adecuadas pueden llevar a la degradación de los suelos y a la disminución de nutrientes clave como el nitrógeno.
Impacto en las Civilizaciones Precolombinas
El descubrimiento de la Terra Preta ha revolucionado la comprensión de las civilizaciones precolombinas en la Amazonía. Durante siglos, se consideró a Francisco de Orellana un "fabulator" por sus relatos de decenas de pueblos y una civilización legendaria en los ríos Amazonas y Negro. Sin embargo, gracias a la Terra Preta, se sabe ahora que decía la verdad. Este hallazgo agronómico, que podría remontarse a veinticinco siglos, ha llevado a los arqueólogos a persuadirse de que la Amazonía albergó, hasta la llegada de los españoles, un verdadero imperio digno de los Mayas o de los Incas.
En el suroeste de la cuenca amazónica, en los llanos inundables de los Mojos en Bolivia, exploraciones arqueológicas revelaron largas líneas derechas y numerosas formas geométricas (fantasmas de campos, canales de riego y carreteras), junto con fragmentos de alfarería. El arqueólogo Bill Woods encontró ruinas de alfarerías a lo largo del río Tapajós mezcladas con la materia fértil de la Terra Preta, estableciendo el vínculo. Se cree que esta civilización precolombina habría inventado la agricultura al carbón de madera, permitiendo la producción de suficiente alimento en pleno bosque tropical para fundar una civilización rica, quizá, de varios millones de habitantes.
La Persistencia del Legado: Uso Actual y Conservación
Un hecho digno de resaltar es que, al parecer, los campesinos aborígenes de la región no crean Terras Pretas nuevas, sino que cultivan las de sus antepasados (gracias a la persistencia de sus propiedades) o las venden como compost. Esta práctica debería cuestionarse, ya que se trata de un patrimonio natural y cultural que debiera ser preservado. Todo apunta a una agricultura intensiva y productiva con riego cerca de los asentamientos antiguos, y otra más marginal y menos productiva conforme se alejan de los núcleos de población.
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