La medición del comportamiento reproductivo es más compleja que en el caso de la mortalidad. Entre otras cosas, porque, a diferencia de morir, tener hijos es un hecho repetible y acumulable. Esto obliga a considerar, en muchas de las instancias de medición, subgrupos especialmente relevantes para el cálculo: los formados por las mujeres según paridez (cantidad de hijos ya tenidos), de las que se pueden esperar comportamientos altamente diferenciales entre sí.
La complejidad también está dada porque tener hijos es un hecho al que no estamos expuestos durante toda la vida y que, en principio, requiere de la participación de dos personas. Parte de estos desafíos se salva midiendo la fecundidad a partir de los hijos que tienen las mujeres, lo que permite medir con certeza la totalidad de los nacimientos y así cumplir con los objetivos fundamentales del análisis demográfico de la fecundidad.
Conceptos Fundamentales en Demografía Reproductiva
Es necesario empezar diferenciando conceptos clave en Demografía:
- La idea de reproducción describe la sustitución de los miembros de una población por otros nuevos.
- La idea de natalidad, en cambio, refiere a la frecuencia de los nacimientos en relación con las poblaciones tomadas en su totalidad.
- La idea de fecundidad refiere a la frecuencia de los nacimientos en subconjuntos de esa población: por ejemplo, en las mujeres en edad de procrear, o en un subconjunto más pequeño. Por eso, con el auxilio de tasas de fecundidad, puede observarse cuántos hijos tienen como media las mujeres de 15 a 49 años o cuántos tiene la adolescente promedio (15 a 19 años). En ese caso sí estaremos describiendo la fecundidad.
- La idea de fertilidad, finalmente, refiere a la capacidad biológica de tener hijos. Por lo tanto, en relación con los nacimientos, se trata solo de una potencialidad: se puede ser fértil y no tener hijos, como sucede cada vez con más frecuencia. Y se puede ser infértil de forma permanente (en cuyo caso se puede hablar de esterilidad) o transitoria. La confusión entre términos es frecuente, en gran medida por lo que sucede en el inglés: fertility quiere decir fecundidad y no fertilidad.
A menudo se habla adicionalmente de comportamiento reproductivo para identificar el conjunto de normas y prácticas que siguen individuos y sociedades y diferenciarlas de los patrones de fecundidad y natalidad que estas normas y prácticas contribuyen a producir a nivel agregado. Es a este nivel que pueden estudiarse variedad de aspectos asociados a la fecundidad que favorecen la complejidad mencionada antes: la elección de una pareja con la cual se tienen los hijos, la actividad sexual o la posibilidad de que una concepción no termine en un nacimiento sino en un aborto, por ejemplo.
Como suele señalar el reconocido demógrafo Massimo Livi-Bacci (2007), lo biológico y lo social constituyen «las dos almas» de la Demografía. Esto queda especialmente de manifiesto al estudiar la fecundidad. De hecho, los cambios en los patrones de formación y disolución de parejas, el uso de métodos anticonceptivos o el cambio en las prácticas sexuales dejan de manifiesto la naturaleza preeminentemente social de los factores decisivos en el comportamiento reproductivo.
Medidas de Natalidad: La Tasa Bruta de Natalidad (TBN)
La medida de natalidad más elemental es el número absoluto de nacimientos (es decir, hijos nacidos vivos) en una población y período determinados. Pero para medir la intensidad del fenómeno, el número absoluto de nacimientos es un mal indicador, porque está fuertemente correlacionado con la población total.
Por eso, es necesario medir los nacimientos con un indicador que los relacione con la población total. El más apropiado para este fin es la Tasa Bruta de Natalidad (TBN), una tasa demográfica, con los nacimientos en el numerador y la población de cierto período en el denominador, multiplicada por una constante. Habitualmente, la información completa sobre años-persona vividos no está disponible, por lo que se asume que un acercamiento razonable es el de considerar la población media del período. Así, la TBN puede leerse como cantidad de nacimientos cada mil habitantes en un año determinado y la comparación entre la natalidad de distintas poblaciones puede tener sentido.
La TBN es fácil de calcular en términos de disponibilidad de datos y de fácil interpretación. Es comparable con otras tasas brutas (de mortalidad, migración o crecimiento) con las que comparte el mismo denominador. Y es la forma adecuada de observar el impacto de la natalidad en el crecimiento de la población. Cuando se sigue de cerca la evolución del crecimiento poblacional motivada por la transición demográfica, es de uso observar el aporte de la natalidad a través de su tasa bruta. La Tabla 1 muestra el comportamiento reproductivo de países.

Fecundidad y Reproducción: Las Principales Medidas Transversales o de Período
En el estudio de la fecundidad, como en cualquier evento analizado desde técnicas de análisis demográfico, la mirada es potencialmente doble: se puede analizar una población transversalmente, es decir, durante un momento del tiempo en el que conviven las personas de todas las edades, o analizar una cohorte a través de los eventos que vivieron a lo largo del tiempo. Por cohorte se refiere típicamente a una cohorte de nacimiento: los nacidos en cierto año.
La medición más frecuente de la fecundidad es la que se obtiene a través de indicadores de período. Así se suele seguir la evolución de la intensidad del fenómeno en una población determinada, año tras año. En principio, este tipo de indicadores no puede medir la fecundidad completa de una cohorte real, porque la fecundidad de quienes aún están en su período fértil siempre es incompleta. Pero aun así nos interesa medir las tendencias de la población de esas edades y estimar cómo sería su fecundidad final si las tendencias de las edades siguientes se mantuviesen.
Tasa de Fecundidad General (TFG)
La Tasa de Fecundidad General (TFG) mide la fecundidad con la cantidad de nacimientos en el numerador, de una manera muy similar a la TBN, pero utilizando como denominador a la población femenina de 15 a 49 años.
Tasas Específicas de Fecundidad por Edad (fx)
Las Tasas Específicas de Fecundidad por Edad (fx) miden la fecundidad de cada edad simple o grupo quinquenal de edades (típicamente, cada uno de los siguientes siete grupos: 15 a 19, 20 a 24, 25 a 29, 30 a 34, 35 a 39, 40 a 44 y 45 a 49 años). Estas tasas muestran cómo va cambiando la fecundidad de las mujeres según las distintas edades, que reflejan las etapas de la vida fértil. En el Gráfico 1 se consideran todos los nacimientos juntos, independientemente del orden, mientras que en el Gráfico 2 se aprecia mejor el comportamiento específico de la transición a la maternidad: para ver las tendencias poblacionales relativas al nacimiento de primogénitos, se grafican las tasas específicas de fecundidad por edad y orden 1.
Las TEF implican un refinamiento en la elaboración de indicadores demográficos con respecto a la TFG, porque miden la intensidad de la fecundidad depurando el efecto de la desigual estructura de edades que pueda existir al interior de la población femenina de 15 a 49 años.

Tasa Global de Fecundidad (TGF)
La Tasa Global de Fecundidad (TGF) mide el número de hijos que en promedio tendría una mujer de una cohorte ficticia que cumpliera con dos condiciones: a) tener hijos durante su período fértil de acuerdo a las tasas de fecundidad por edad de la población en estudio y b) no estar expuesta al riesgo de mortalidad (o migración) desde su nacimiento hasta el fin de su período fértil. Es, con distancia, la medida de fecundidad más utilizada. Cuando se escuchan frases como «la fecundidad uruguaya es de 1,7 hijos por mujer», el enunciado correcto que está por detrás sería más estrictamente «la TGF uruguaya es de 1,7».
En términos de cálculo, se trata de sumar las tasas específicas de fecundidad por edades (fx). Si las tasas específicas de fecundidad se abreviadan en intervalos quinquenales de edad, el cálculo consiste en sumar todos los hijos que tendrían mil mujeres que en cada edad tuviesen las tasas de la tabla proporcionada. El mismo resultado podría haberse obtenido haciendo el sumatorio simple de las tasas y multiplicando el resultado por 5, porque en esta ocasión todos los intervalos de edad son iguales y, por lo tanto, puede hacerse el «factor común». El factor de multiplicación 5 indica que en grupos de edades quinquenales las tasas que son el valor medio del grupo de edad x a x+n se deben expandir para cada grupo de edad del intervalo. La Tabla 2 muestra la construcción de la TGF a partir de las TEF por edad, que se suman y luego multiplican por cinco. Se recuerda que las cifras refieren a la experiencia de un año calendario de los cinco años de edad que están dentro de cada grupo quinquenal.

Nótese que se está suponiendo en realidad una cohorte imaginaria de mujeres que desde los 15 años van teniendo hijos en cada edad con la misma intensidad que las mujeres suecas reales durante un período de cinco años (ejemplo histórico). Y nótese, además, que esa cohorte imaginaria es doblemente imaginaria, porque mantiene su efectivo inicial de 1000 mujeres durante todos los años de su vida fecunda, sin que ninguna de ellas fallezca.
Las razones de la popularidad de la TGF son dos: no necesita más que nacimientos por edad y estimaciones de población femenina por edad para calcularse y tiene una gran capacidad de síntesis (resume al menos siete tasas específicas) para registrar la intensidad de la fecundidad, en tanto no está afectado por la estructura por edad y sexo de la población. Y por todo eso resulta útil para comparar distintas poblaciones o la misma a través del tiempo, con el valor de proveer una interpretación fuertemente intuitiva, como la cantidad media de hijos por mujer. Así como se señalaba la posibilidad de calcular TEF por orden, se puede generar la TGF por orden, del mismo modo que se genera la TGF total. Además, la sumatoria simple de las TGF por orden genera la TGF total.
Las debilidades de la TGF se vinculan a los supuestos en que se basa cualquier medición que use cohortes sintéticas. El otro gran supuesto de la TGF puede ser más problemático. Cuando asumimos que las tasas de fecundidad por edad se mantienen fijas podemos estar -o no- ante una debilidad de la TGF. Estamos frente a una debilidad cuando el calendario de la fecundidad se modifica y estas tasas cambian, típicamente por la postergación de la edad al nacimiento del primer hijo. Así, en los años en que se posterga la fecundidad la TGF puede bajar para recuperarse cuando estos nacimientos finalmente suceden en edades más avanzadas. Aunque la fecundidad final de las cohortes no se modificara, la TGF, como medida de intensidad basada en una cohorte sintética, descendería (y luego se recuperaría) por un cambio exclusivamente de calendario.
Tasa Bruta de Reproducción (TBR)
La Tasa Bruta de Reproducción (TBR) es igual a la TGF, salvo porque refiere a los nacimientos de hijas mujeres. La intuición que subyace a este indicador es que una población se reproduce si por cada mujer nace otra mujer, asegurando su potencial reproductivo. Por tanto, su cálculo es el mismo que el de la TGF, pero con los nacimientos de hijas mujeres en lugar de los nacimientos totales en el numerador de cada tasa específica. Dado que el acceso a información sobre el sexo del bebé no es universal en todos los países, se puede lograr un acercamiento al cálculo de este indicador a partir de una regularidad biológica que se verifica al nacimiento: nacen unos 105 varones por cada 100 mujeres. Simplemente se trata de cuantas hijas por mujer, y se obtiene multiplicando la Tasa Global de Fecundidad (ISF/TGF) por la parte proporcional de nacimientos femeninos (que no es exactamente la mitad, porque en la especie humana es ligeramente superior la proporción de nacidos varones).
Tasa Neta de Reproducción (TNR)
La reproducción de una población se explica por la evolución conjunta de nacimientos y muertes. Aunque en una primera instancia podemos asumir que una población se reemplaza cuando TBR = 1, es decir, cuando una mujer da luz a otra, esto no es del todo cierto. En poblaciones de baja mortalidad, una TBR cercana a uno puede ser suficiente, pero no lo es en poblaciones con alta mortalidad.
Entonces, la Tasa Neta de Reproducción (TNR) es igual a la TBR, pero además de circunscribirse a los nacimientos de hijas mujeres, toma en cuenta otra restricción: la mortalidad que experimentarán desde su nacimiento hasta la edad que tenían sus madres cuando ellas nacieron. Por ese motivo, siempre sucede que TBR > TNR, aunque la distancia entre ambas dependerá de los niveles de mortalidad de las poblaciones estudiadas. De esta manera sí es posible decir que una TNR = 1 asegura el reemplazo de la población, mientras que un valor por debajo implica que hay menos hijas que madres y por tanto está por debajo del nivel de reemplazo. Un valor por encima de uno implica que esa población produce generaciones más grandes que las anteriores.
El cálculo de la TNR es más complejo que el del resto de los indicadores, ya que conocer las probabilidades de supervivencia de las hijas desde el nacimiento hasta la edad que tenían sus madres al darlas a luz necesita de cálculos propios de tablas de vida. Una tabla de vida del mismo año calendario que los datos de fecundidad permitirá calcular la TNR, como es el caso de todas las medidas de período basadas en cohortes sintéticas. La Tabla 3 muestra un ejemplo de estos cálculos.

Edad Media a la Maternidad (EMM)
La Edad Media a la Maternidad (EMM) es la edad promedio a la que las mujeres tienen sus hijos. Hacemos la suposición de que los hijos tenidos en cada intervalo de edad los han tenido mujeres cuya edad se sitúa como promedio en el punto central de ese intervalo (se trata sólo de una aproximación, aunque el resultado es bastante ajustado). Tanto el ISF como la R se han obtenido, recuérdese, bajo el supuesto de que la mortalidad no afectaba a las 1.000 mujeres que iban teniendo los hijos en las sucesivas edades (siempre eran 1.000, a lo largo de toda su vida fecunda). Para un cálculo más preciso que involucre mortalidad, sería necesario calcular el número de mujeres supervivientes a una determinada edad (ej. 32,8 años, la EMM) mediante interpolación lineal.
El Umbral de Reemplazo en la Fecundidad y la Inercia Demográfica
El umbral de reemplazo en la fecundidad, a veces llamado simplemente nivel de reemplazo o fecundidad de reemplazo, es el nivel de la fecundidad que permitiría sustituir a una generación por otra en la reproducción de las poblaciones humanas, en el largo plazo. La reproducción de las poblaciones se explica por fecundidad y mortalidad a la vez, por lo que una idea como la del umbral de reemplazo de la fecundidad contiene inevitablemente algún supuesto sobre los niveles de mortalidad de la población.
Si asumimos que el reemplazo de la población está garantizado cuando TNR = 1 es porque incluimos en el propio cálculo las probabilidades de supervivencia de las hijas, desde el nacimiento hasta la edad que tenían sus madres al darlas a luz. Una fecundidad superior a cuatro hijos por mujer, que se traduce en más de dos hijas por mujer, es en realidad una pura abstracción, un resultado del «análisis» por el cual se ha separado la fecundidad en estado puro y se ha apartado el efecto del resto de factores que intervienen en la reproducción.
tags: #indice #de #fertilidad #formula