La Sofocación en Recién Nacidos: Hipoxia Perinatal y Atragantamiento

La sofocación en recién nacidos abarca situaciones críticas en las que el bebé no recibe suficiente oxígeno, ya sea por problemas durante el parto (hipoxia perinatal o asfixia neonatal) o por la obstrucción de sus vías respiratorias por un cuerpo extraño (atragantamiento). Ambas condiciones representan emergencias médicas que requieren atención inmediata para prevenir daños graves o permanentes, especialmente en el cerebro.

¿Qué es la Asfixia Perinatal y la Hipoxia Neonatal?

La asfixia perinatal, también conocida como asfixia neonatal o asfixia durante el parto, es una condición médica que se produce por la falta de oxígeno en recién nacidos durante el parto y dura lo suficiente como para causar algún tipo de daño físico. Esta situación implica una reducción del aporte de oxígeno y/o una disminución de la perfusión sanguínea alrededor del nacimiento. La hipoxia neonatal, por su parte, se refiere a una situación donde el neonato sufre de una falta de oxígeno inmediatamente antes, durante, o después del parto. Mientras que la hipoxia se refiere a la falta de oxígeno a nivel tisular, la asfixia implica una falta de oxígeno combinada con un aumento de dióxido de carbono y flujo sanguíneo. Ambas son peligrosas y pueden causar daño orgánico si no se tratan a tiempo.

A nivel mundial, la asfixia perinatal supone hasta un 23% del total de la mortalidad infantil y es responsable de, en torno al 20% de los casos, de parálisis cerebral infantil. En Europa, la incidencia de la encefalopatía hipóxico-isquémica, una de las consecuencias más graves de la asfixia, afecta aproximadamente a 1 de cada mil nacidos a término. El número de madres y bebés que tienen problemas en el parto es cada vez más bajo y, por fortuna, muchos se pueden tratar, especialmente en países con alta calidad en atención sanitaria como España.

Causas de la Asfixia Perinatal y la Hipoxia Neonatal

La hipoxia neonatal ocurre cuando el recién nacido no recibe suficiente oxígeno en el embarazo, durante el parto o después de nacer. Esta condición puede deberse a problemas relacionados con la madre (gestante), el bebé (neonato) o la atención médica.

Causas relacionadas con la madre (Gestante)

  • Insuficiencia placentaria: Puede dificultar que la placenta transporte suficiente oxígeno y nutrientes al bebé al "envejecer" prematuramente o no funcionar correctamente.
  • Enfermedades maternas: Condiciones como la preeclampsia o eclampsia, al generar hipertensión severa, disminuyen el flujo sanguíneo hacia la placenta. Otras enfermedades maternas graves incluyen diabetes, colestasis o infecciones.
  • Desprendimiento prematuro de la placenta: En casos graves, la placenta se separa del útero antes de que el bebé haya nacido, cortando el suministro de oxígeno.
  • Hemorragia materna grave: Una pérdida significativa de sangre en la madre puede comprometer la oxigenación fetal.
  • Anemia materna: Una dieta deficiente en nutrientes esenciales, como hierro y ácido fólico, puede causar anemia materna, reduciendo el oxígeno que llega al feto.
  • Tabaquismo y factores genéticos: El tabaquismo materno reduce el suministro de oxígeno al feto, mientras que ciertos factores genéticos también pueden influir, aunque la mayoría de los episodios son causados por factores externos.

Causas relacionadas con el neonato

  • Prolapso del cordón umbilical: El cordón se desliza hacia el canal de parto antes del bebé, pudiendo comprimirse y limitar el flujo sanguíneo.
  • Circular de cordón: Cuando el cordón se enreda alrededor del cuello del bebé, puede restringir la oxigenación.
  • Aspiración de meconio: Si el recién nacido inhala líquido amniótico mezclado con meconio, sus vías respiratorias pueden bloquearse, dificultando la entrada de oxígeno.
  • Malformaciones congénitas: Defectos en el corazón o pulmones pueden agravar esta situación, limitando la oxigenación adecuada.
  • Anemia fetal: Una baja cantidad de glóbulos rojos en el feto reduce su capacidad para transportar oxígeno.
  • Crecimiento intrauterino restringido: Niños que han crecido poco dentro del útero tienen mayor riesgo.
  • Prematuridad: Los niños nacidos prematuramente son más vulnerables.
  • Traumatismos: Aunque menos frecuentes, pueden ser un factor de riesgo.
Esquema de las causas de la asfixia perinatal (factores maternos, fetales y placentarios)

Causas relacionadas con el parto y el equipo médico

  • Monitoreo insuficiente durante el parto: Pasar por alto signos de sufrimiento fetal, como una frecuencia cardíaca anormal.
  • Parto prolongado o complicado: Si no recibe la intervención necesaria a tiempo, aumenta el riesgo de hipoxia.
  • Uso inadecuado de instrumentos: Fórceps o ventosas durante el nacimiento pueden contribuir a complicaciones.
  • Falta de seguimiento adecuado: No realizar un seguimiento o una intervención adecuados puede llevar a la hipoxia.
  • Disponibilidad de equipo: Es importante contar con un equipo de neonatología siempre disponible para tratar oportunamente cualquier complicación.

Incluso un embarazo normal puede cursar inesperadamente con una complicación del cordón umbilical o de la placenta que puede llevar a una asfixia neonatal.

Detección y Diagnóstico

Durante el embarazo y el parto

Para prevenir estas situaciones angustiantes, la mejor medicina es la preventiva. Un buen control prenatal es crucial para identificar riesgos, como hipertensión o diabetes materna, y ver si la placenta está “envejeciendo” de forma prematura, si no funciona bien o si está situada en un lugar anómalo. Algunos de estos casos se pueden corregir o, al menos, permiten estar más alerta en el parto.

Durante el parto, la matrona vigila que el bebé esté tolerando bien las contracciones registrando la frecuencia cardíaca fetal y los cambios que se dan con las contracciones. Una baja de latidos cardiacos del feto en las evaluaciones durante el trabajo de parto es un signo de sospecha.

Gráfico de monitoreo fetal con contracciones y frecuencia cardíaca del bebé

Al nacimiento y postparto inmediato

Al nacer, el médico o la matrona examina al recién nacido en busca de anomalías o signos de sufrimiento. El estado del recién nacido se registra mediante la puntuación de Apgar, un examen de 5 minutos que mide la frecuencia cardíaca, el esfuerzo para respirar, el tono muscular, los reflejos y el color. A los 5 minutos, una puntuación de 7 a 10 es normal; de 4 a 6, intermedia; y de 0 a 3 es baja. Una puntuación de Apgar baja es un signo de dificultad que puede requerir asistencia respiratoria o cardiovascular adicional.

El pH de cordón umbilical inferior a 7.0 también es un indicador de asfixia. Se realizará un exhaustivo examen neurológico ante cualquier recién nacido de más de 34 semanas de edad gestacional, con sospecha de asfixia neonatal al nacimiento, para evaluar la existencia de una disfunción neurológica. Escalas de valoración validadas, como la cualitativa de Sarnat o la de García Alix modificada, son útiles para graduar la gravedad en función del nivel de conciencia, la alteración del tono muscular, los reflejos y la existencia de convulsiones clínicas. La valoración continuada es necesaria, ya que la encefalopatía hipóxico-isquémica es una patología tiempo-dependiente, mejorando sus resultados con un diagnóstico y tratamiento precoz.

Efectos y Consecuencias de la Asfixia Perinatal

La falta de oxígeno puede afectar a la mayoría de los órganos de un lactante (el corazón, los pulmones, el hígado, los intestinos, los riñones, entre otros). Los recién nacidos con asfixia pueden mostrar signos de lesiones en uno o más sistemas orgánicos, manifestándose en falta de color y presión arterial baja en el corazón, dificultad respiratoria en los pulmones, producción reducida de orina en los riñones, dificultad para producir proteínas de coagulación en el hígado, y dificultad para digerir la leche en el intestino.

Infografía mostrando los órganos afectados por la hipoxia perinatal

Encefalopatía Hipóxico-Isquémica (EHI)

El daño cerebral es lo que más preocupa y es quizás el daño con menos probabilidades de sanar por completo y de forma rápida. La falta temporal de oxígeno puede dañar muchos órganos, pero lo que más preocupa es el daño que la falta de oxígeno y sangre haya podido causar en el cerebro, ya que puede ser permanente. Este daño se llama encefalopatía hipóxico-isquémica neonatal.

Dr. Córdoba Raúl- Encefalopatía hipóxico-isquémica

Los bebés que lo padecen están somnolientos, suelen estar flácidos o débiles y se mueven poco. Un recién nacido con encefalopatía ingresa en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), donde tendrá una intensa vigilancia.

Efectos a corto, mediano y largo plazo

  • Efectos inmediatos: Baja puntuación en el índice de Apgar, dificultad para respirar, coloración azulada (cianosis), tono muscular bajo, convulsiones poco tiempo después del parto.
  • Efectos a mediano plazo: Dificultades para alimentarse, bajo peso y retrasos en alcanzar hitos del desarrollo motor y cognitivo. Puede aparecer encefalopatía hipóxico-isquémica, que afecta directamente al cerebro.
  • Efectos a largo plazo: Si la hipoxia neonatal ha causado daño significativo, los efectos pueden persistir toda la vida. Entre las consecuencias más graves están la parálisis cerebral, retrasos cognitivos o del desarrollo, trastornos del comportamiento (déficit de atención) y problemas auditivos o visuales debido al daño neurológico.

La encefalopatía hipóxico-isquémica (EHI) es una condición que surge debido a la falta de oxígeno y/o flujo sanguíneo al cerebro del neonato. Esta puede causar síntomas como convulsiones, apnea, hipoxemia y hipertensión arterial en los primeros días de vida del bebé. La afectación de la sustancia blanca y la corteza, o de los ganglios de la base y el tálamo, puede tener un impacto significativo en el neurodesarrollo.

Tratamiento de la Asfixia Perinatal y la Hipoxia Neonatal

El tratamiento de la hipoxia neonatal se enfoca en restablecer el suministro de oxígeno, prevenir daños a los órganos y minimizar las secuelas a largo plazo. La intervención debe ser inmediata y ajustada a la gravedad del caso para garantizar la mejor recuperación posible.

Estabilización y soporte vital

El primer paso es estabilizar al recién nacido. Esto incluye garantizar una adecuada oxigenación mediante ventilación asistida, uso de oxígeno suplementario o intubación endotraqueal en los casos más graves. Estas medidas buscan restaurar la respiración y mantener los niveles adecuados de oxígeno en sangre. Si la asfixia es consecuencia de una rápida pérdida de sangre, el recién nacido puede estar en choque, y se le administran líquidos intravenosos y, a veces, una transfusión de sangre o plasma.

Terapia de Enfriamiento Cerebral (Hipotermia Terapéutica)

Uno de los avances más importantes en el manejo de la hipoxia neonatal es la terapia de enfriamiento cerebral. Este tratamiento consiste en reducir la temperatura del recién nacido a unos 33-34°C durante 72 horas para limitar el daño cerebral. La hipotermia terapéutica ha demostrado ser efectiva para mejorar las perspectivas neurológicas en muchos casos, llevando al cerebro a un estado de hibernación que le permite reparar las lesiones y evitar que el daño inicial sea mayor.

Esta terapia no produce dolor, pero es molesta, por lo que el bebé estará sedado durante el tiempo que dure. Es un tratamiento muy eficaz si se hace por equipos de enfermeras y neonatólogos especializados, y si se inicia lo antes posible tras nacer. La monitorización cerebral se lleva a cabo mediante electroencefalograma integrado por amplitud, analizando el trazado de fondo y la presencia de actividad paroxística sugestiva de crisis.

Después de 72 horas de tratamiento, se inicia el recalentamiento de manera lenta y progresiva (0.3-0.5ºC por hora), hasta alcanzar 36.5-37ºC. Gracias a que los bebés que han tenido problemas en el parto se detectan pronto y se tratan de forma precoz con hipotermia, los daños permanentes en estas niñas y niños son mucho menores en los últimos años.

Cuidados intensivos y seguimiento

Los bebés con hipoxia neonatal suelen requerir cuidados intensivos en una unidad especializada, donde se monitorea constantemente su estado. Es precisa la valoración multiorgánica del paciente con monitorización continua, ya que la agresión hipóxico-isquémica puede afectar de forma variable al resto de sistemas. Esto incluye el control de comorbilidades como la hipocapnia, hipo o hiperoxia, glucemia, hipocalcemia e hipomagnesemia, y monitorización del pH y gases.

Tras superar la etapa crítica, puede ser necesario un seguimiento continuo con especialistas para abordar posibles problemas de desarrollo o secuelas neurológicas. El seguimiento se debe llevar a cabo desde el primer momento y mediante un equipo multidisciplinar de valoración y de atención temprana, hasta mínimo la edad de los 6 años. La rehabilitación mediante terapias físicas, ocupacionales o del habla es clave para mejorar la calidad de vida del niño afectado.

Es fundamental informar a la familia desde el primer momento, dando una información clara y sencilla, en un ambiente agradable, permitiendo a las familias que expresen sus dudas e inquietudes.

Prevención de la Asfixia Perinatal

La prevención de la hipoxia neonatal incluye un buen control prenatal para identificar riesgos, como hipertensión o diabetes materna. Durante el parto, el monitoreo continuo del bebé permite detectar sufrimiento fetal. Además, una atención médica adecuada y oportuna reduce complicaciones que puedan comprometer el oxígeno del recién nacido.

Para evitarla es importante controlar el embarazo y tratar a tiempo las complicaciones de éste. Se debe acudir a un centro hospitalario apenas se inicie el trabajo de parto, ya que los partos en domicilio o sin el control adecuado aumentan el riesgo. Es importante contar con un equipo de neonatología siempre disponible para tratar oportunamente cualquier complicación del recién nacido. A diferencia de lo que uno tendería a pensar, realizar solo partos vía cesárea no disminuye las secuelas neurológicas por asfixia.

Asfixia por Cuerpo Extraño (Atragantamiento) en Recién Nacidos y Lactantes

La asfixia por cuerpo extraño, o atragantamiento, se presenta cuando alguien tiene mucha dificultad para respirar debido a que un alimento, un juguete u otro objeto está obstruyendo la garganta o tráquea (vías respiratorias). Las vías respiratorias de un bebé que se está asfixiando pueden bloquearse, lo que impide que llegue suficiente oxígeno a los pulmones. Sin oxígeno, se puede producir daño cerebral en tan solo 4 minutos. Los primeros auxilios rápidos en caso de asfixia pueden salvar la vida de un bebé.

Causas y signos de atragantamiento

Por lo general, la asfixia en los bebés es causada por la inhalación de un objeto pequeño que se han llevado a la boca, como un botón, una moneda, un globo, una parte de un juguete o la batería de un reloj. También puede ser causada por alimentos no cortados adecuadamente. Un bloqueo total es una emergencia médica, y una obstrucción parcial se puede convertir rápidamente en una situación potencialmente mortal si el bebé no puede inhalar suficiente aire.

Los signos de peligro de asfixia son:

  • Piel azulada (cianosis).
  • Dificultad para respirar (las costillas y el pecho se retraen).
  • Pérdida del conocimiento (falta de respuesta) si la obstrucción no se alivia.
  • Incapacidad para llorar o hacer mucho ruido.
  • Tos ineficaz y débil.
  • Sonidos suaves o chillones al inhalar.

No realice estos pasos si el bebé está tosiendo con fuerza o está llorando fuertemente. La tos y el llanto fuerte pueden ayudar a empujar el objeto fuera de la vía respiratoria.

Ilustración de un bebé atragantándose con los signos de peligro

Primeros auxilios para bebés menores de 1 año

Si el bebé no está tosiendo con fuerza o no tiene un llanto fuerte, siga estos pasos:

  1. Golpes en la espalda: Acueste al bebé boca abajo, a lo largo de su brazo. Utilice su regazo o el muslo como apoyo. Sostenga el pecho del bebé en su mano y la mandíbula con sus dedos, manteniendo la cabeza del bebé apuntando hacia abajo, a un nivel más bajo que el cuerpo. Dé hasta 5 golpes fuertes y rápidos entre los omóplatos del bebé, utilizando la base de la palma de la mano libre.
  2. Compresiones pectorales: Si el objeto no sale después de 5 golpes, voltee al bebé boca arriba, apoyando la cabeza en su regazo o muslo. Coloque la base de una mano en el centro del esternón, justo debajo de los pezones. Realice hasta 5 compresiones pectorales rápidas con dos dedos.
  3. Extracción del objeto: Si puede ver el objeto que obstruye la vía respiratoria, intente retirarlo con el dedo en forma de pinza. Intente retirar un objeto solo si lo puede ver.
  4. Continuar: Continúe con 5 golpes en la espalda seguidos de 5 compresiones pectorales hasta desalojar el objeto o hasta que el bebé pierda el conocimiento.

Si el bebé pierde el conocimiento: Grite pidiendo ayuda. Pida a alguien que llame al 911 o al número local de emergencias. Coloque con cuidado al bebé sobre una superficie firme y plana. Realice RCP al bebé. Compruebe si hay algún objeto en la boca antes de administrarle respiraciones. Si está solo, deje al bebé para llamar al 911 o al número local de emergencias, o llévelo con usted, solo después de haber realizado 2 minutos de RCP. Continúe realizando RCP y comprobando si hay algún objeto en la boca hasta que llegue la ayuda médica o el bebé comience a respirar por sí solo.

Después de retirar el objeto que causó la asfixia, mantenga al bebé quieto y busque ayuda médica. Cualquier persona que se esté asfixiando debe someterse a un examen médico, ya que pueden surgir complicaciones no solo por la asfixia, sino también por las medidas de primeros auxilios que se hayan tomado.

Dr. Córdoba Raúl- Encefalopatía hipóxico-isquémica

Prevención del atragantamiento

  • Corte los alimentos grandes en trozos que se puedan masticar fácilmente.
  • No dé a los niños menores de 3 años globos ni juguetes con partes pequeñas que se puedan desprender.
  • Mantenga a los bebés alejados de botones, palomitas de maíz, monedas, uvas, nueces u otros objetos pequeños.
  • Vigile a los bebés y niños que empiezan a caminar cuando comen. No les permita gatear mientras están comiendo.

Aspectos Médico-Legales y Negligencia Médica

Existe una controversia relacionada con las definiciones médico-legales y los impactos de la asfixia perinatal. Cuando no se realiza un seguimiento o una intervención adecuados, las dolencias del neonato pueden atribuirse a una mala praxis médica, lo que implica la posibilidad de iniciar acciones legales.

La impericia médica puede estar relacionada con la hipoxia neonatal cuando el profesional de la salud carece de las habilidades necesarias para manejar complicaciones durante el parto. Esto incluye errores en el monitoreo fetal, decisiones tardías o uso incorrecto de instrumentos, contribuyendo al daño. La lex artis es el estándar de buena práctica médica que guía las actuaciones de los profesionales. Si durante el parto no se cumplen estas normas y ocurre hipoxia neonatal, podría considerarse una negligencia médica, especialmente si el daño era previsible y evitable.

Es posible reclamar por negligencia si la hipoxia neonatal ocurrió por un error médico, como un monitoreo inadecuado, retrasos en la atención o uso incorrecto de instrumentos. Es fundamental demostrar que el daño fue evitable y causado por un incumplimiento del estándar de atención médica. Para ello será necesario demostrar que las circunstancias clínicas hacían recomendable otro modus operandi, cuestión para la que se requerirá la asistencia de un perito médico. Hablamos de indemnizaciones muy elevadas, que deberían ser suficientes para ayudar a la familia a afrontar todos los gastos que puedan derivarse de las secuelas del neonato.

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