La sociedad actual, marcada por la inmediatez y el impacto de la tecnología, ha transformado profundamente la práctica médica. Esta realidad repercute en las consultas, donde los profesionales a menudo se enfrentan a agendas cargadas, viendo a más pacientes en menos tiempo. Esta situación, agravada tras la pandemia de la COVID-19, dificulta que el médico pueda profundizar en los problemas de salud con la calidez humana deseada.
Por otro lado, los padres de hoy están más informados que nunca y se involucran activamente en el cuidado de sus hijos. Sin embargo, este exceso de información (a veces incompleta o poco fiable, proveniente de Internet o televisión) y unas expectativas poco prácticas sobre diagnósticos o tratamientos innecesarios para procesos banales -como el catarro común-, pueden tensar la relación médico-paciente.

El papel de los padres en la consulta
Es fundamental recordar que la responsabilidad principal de la crianza, el cuidado y la educación de los hijos recae sobre los padres, no sobre el pediatra. El médico actúa como un asesor experto. Una relación fluida y colaborativa es la mejor herramienta para asegurar que el menor reciba una atención médica de calidad.
Consejos para preparar la visita
- Planificación: Pida cita previa y evite acudir a urgencias por procesos banales. Intente citar a todos sus hijos en la misma visita si es necesario.
- Preparación previa: Realice un resumen con los motivos de consulta. Tenga listos los informes de urgencias, especialistas y los cambios en la medicación.
- Preparar al niño: Hable al menor sobre la visita en términos positivos. Puede ser útil representar roles (explicarle que le mirarán la boca o le auscultarán) para reducir la ansiedad. Asegúrese de que el procedimiento es necesario y prometa acompañarle.
- Logística: Vista al niño con ropa fácil de quitar y poner y, en la medida de lo posible, asegúrese de que algún acompañante cuide de los otros hermanos.
Durante la consulta
Concéntrese totalmente en el motivo de la visita. Evite distracciones como el uso del teléfono celular y, si surge alguna duda sobre el tratamiento, asegúrese de comprender todas las indicaciones pidiendo información por escrito. Recuerde que el pediatra es su mejor recurso cuando tenga preguntas sobre salud, comportamiento o desarrollo; no vacile en consultar aunque piense que sus dudas son insignificantes.
PREGUNTAS 🧾 de PEDIATRIA 👶 - Capitulo: crecimiento y desarrollo
Estrategias para profesionales: la visión del pediatra
Para mejorar la relación, el pediatra puede implementar habilidades sociales clave que humanicen el encuentro:
- Comunicación no verbal: Una sonrisa franca, el contacto visual, gestos cercanos y un tono de voz adecuado son fundamentales.
- Habilidades verbales: Saludar al niño por su nombre, evitar tecnicismos excesivos y practicar la escucha activa y la empatía.
- Enfoque colaborativo: Es vital evitar el paternalismo, reconocer el rol de los padres, alabar sus esfuerzos en la crianza y evitar culpabilizarles.
- Consulta remota: En las citas no presenciales, el esfuerzo por mostrarse cercano debe ser mayor, completando la información y, si es necesario, derivando a una cita presencial.
El abordaje de la salud mental y desafíos del aprendizaje
Hablar con el pediatra sobre salud mental, comportamiento o dificultades de aprendizaje es crucial. A veces, los padres temen que el médico no sea el profesional indicado si el problema no parece físico, pero el pediatra es un experto en desarrollo infantil y un aliado valioso.
Cinco pasos para iniciar esta conversación:
- Contacte pronto: No espere a que el problema sea grave.
- Busque el canal adecuado: Acuerde con el consultorio si el contacto será presencial, telefónico o por video.
- Prepare información del entorno: Lleve ejemplos de tareas, observaciones del profesor o boletas de calificaciones.
- Sea específico: Detalle patrones observados y descripciones concretas de la conducta del niño.
- Solicite orientación: Pregunte si es necesario acudir a otros especialistas (psicólogos, trabajadores sociales o consejeros).