Guía completa para amamantar a tu bebé

La lactancia materna es una experiencia única y especial, aunque puede presentar algunos retos, especialmente para las madres primerizas. Amamantar a un recién nacido puede parecer complicado al principio, pero con un poco de práctica y preparación, te sentirás más cómoda y segura. Entender cómo debe ser un buen agarre para dar el pecho, también conocido como acoplamiento de lactancia, es de gran ayuda para establecer la alimentación.

A medida que te acostumbras a amamantar a tu bebé, puedes probar diferentes posiciones y adaptarlas a vuestra comodidad. Es fundamental encontrar una postura en la que el bebé pueda mamar correctamente y tú te sientas relajada.

Preparación y entorno para la lactancia

Antes de comenzar a amamantar, es importante observar tu entorno. A muchas madres les gusta sentarse en una mecedora o en un sillón acogedor con apoyabrazos. Los escabeles y los almohadones pueden ofrecer más comodidad, como los especiales para amamantar o los almohadones con apoyabrazos para amamantar en la cama. Para amamantar o alzar al bebé, es crucial encontrar una posición confortable para ambos. Nunca amamantes encorvada sobre el bebé; es preferible estar semi-acostada o sentada con la espalda reclinada hacia atrás.

Es buena idea tener preparado un lugar cómodo para amamantar durante el día. Un buen apoyo en la zona lumbar y cervical mediante cojines o similar es esencial.

Cómo ofrecer el pecho correctamente

¡Técnicas de agarre correcto para una lactancia exitosa!

Para ofrecer el pecho correctamente, sujeta la mama con la mano en forma de “C”, colocando el pulgar arriba y los dedos por debajo, alejados del pezón. Es importante que el pezón apunte al paladar del bebé para facilitar el agarre. Si el bebé sujeta solo el pezón, no podrá extraer suficiente leche y esto puede causar grietas.

El bebé debe tener la boca bien abierta y la lengua bajada antes de agarrarse al pecho. Desliza suavemente el pezón desde la mitad del labio inferior del bebé hacia el mentón para inducirlo a abrir la boca. Cuando el bebé haya abierto bien la boca y bajado la lengua, acércalo rápidamente al pecho (no acerques el pecho al bebé).

Pasos clave para un agarre correcto

  1. Comprueba tu posición de agarre: Asegúrate de que la cabeza, el cuello y la columna del bebé estén alineados y que no estén torcidos. Su mentón debe mirar hacia arriba, no caído hacia el pecho.
  2. Estimula al bebé para que abra la boca: Sujeta al bebé cerca de ti, con el pezón a la altura de su nariz. Pasa el pezón con delicadeza por su labio superior para animarle a abrir bien la boca. Cuanto más abierta esté la boca, más fácil será conseguir un agarre correcto.
  3. Acerca el bebé a tu pecho: Cuando el bebé haya abierto bien la boca y tenga la lengua por encima de la encía inferior, acércalo a tu pecho, apuntando el pezón hacia la parte superior de la boca. El mentón del bebé debe ser lo primero que entre en contacto con tu pecho. Debería introducir una buena parte de la areola en la boca, con el labio inferior y la mandíbula cubriendo la mayoría de la parte inferior de la areola. No pasa nada si ves que parte de la areola está fuera de la boca, ya que las areolas y los bebés tienen diferentes tamaños. Algunas madres encuentran útil cogerse el pecho con cuidado al mismo tiempo que acercan al bebé para alimentarlo.
  4. Mantén al bebé cerca durante el agarre: Recuerda que cada madre tiene los pechos con una forma diferente y distintas posiciones de los pezones. Siempre que sea posible, mantén al bebé cerca de ti, con el mentón en contacto con tu pecho. La nariz de un bebé recién nacido puede girar hacia arriba para poder respirar fácilmente mientras está enganchado al pecho, y puede aprender a coordinar la succión y la respiración de forma sencilla.
  5. Mira y escucha: Cuando tu bebé se alimente, tu pezón estará colocado contra su paladar y agarrado suavemente por debajo con su lengua. El agarre debe resultar cómodo: debería ser algo parecido a un pequeño tirón. Observa a tu bebé: al principio realizará succiones cortas y rápidas para estimular el flujo de leche (reflejo de eyección de la leche). Cuando la leche empiece a fluir, succionará de un modo más lento y profundo, con algunas pausas, lo que puede indicar que está tomando leche. Deberías ver su mandíbula moviéndose y puede que escuches la succión y la deglución mientras se alimenta.
  6. Cómo interrumpir el agarre de tu bebé en el pecho: Si el agarre de tu bebé es flojo o duele, o si empieza a morder el pezón o a pasar la lengua por su extremo, retíralo del pecho y vuelve a intentarlo. Si fuera necesario, introduce con cuidado un dedo limpio por una esquina de la boca para interrumpir la succión.

El bebé debe meterse en la boca tanta areola como sea posible y se debe ver una mayor parte de la areola sobre el labio superior que debajo del inferior. Asegúrate de que la nariz del bebé esté casi tocando tu pecho (no apretada contra él), que tenga los labios orientados hacia fuera (o evertidos) y que puedas ver y oír tragar al bebé. Podrás saber si el bebé está tragando observando que se le mueve la mandíbula inferior e incluso la oreja y la sien.

Señales de un agarre correcto

Cada vez que des el pecho a tu bebé, comprueba:

  • Que su mentón esté en contacto con tu pecho y que pueda respirar por la nariz.
  • Que su boca esté bien abierta y que haya introducido en ella una buena parte de la areola (no solo el pezón).
  • Que el agarre no sea doloroso.
  • Que empiece con succiones cortas antes de succionar de un modo más lento y profundo.

Cuando el bebé se agarre bien al pecho, es posible que sientas dolor durante 30 a 60 segundos (debido a que el bebé tira del pezón y la areola hacia el interior de la boca). Después, el dolor debería desaparecer. A continuación, cuando el bebé esté succionando, sentirás un tirón. Si continúas sintiendo dolor, interrumpe la toma momentáneamente y vuelve a colocar al bebé en el pecho. Si tienes los pezones planos o invertidos, puede que tu bebé tenga más dificultades.

El bebé debe succionar cuatro o cinco veces y después hacer una pausa de 5 a 10 segundos. Tu bebé incrementará la cantidad de succiones a medida que vaya aumentando la cantidad de leche que salga del pezón. Conforme vaya descendiendo el flujo de la leche, probablemente tu bebé cambiará el patrón de succión a tres o cuatro succiones seguidas, con pausas de más de 10 segundos. La mayoría de los bebés sueltan el pecho por iniciativa propia. Si tu bebé no suelta el pecho y sus succiones parecen limitarse a la parte anterior de la boca, puedes introducir un dedo por la comisura de los labios (entre las encías) y luego girar el dedo un cuarto de vuelta para interrumpir la succión. A continuación, trata de hacer eructar al bebé y ofrécele el otro pecho.

Si el bebé no se agarra bien al pecho sistemáticamente y succiona en el pezón sin introducir una parte considerable de la areola en la boca, es posible que sientas molestias a lo largo de toda la toma. Los bebés que se agarran incorrectamente a menudo se quedan dormidos durante las tomas y pueden parecer insatisfechos porque no están ingiriendo suficiente cantidad de leche. Si esto ocurre, interrumpe la succión y vuelve a ofrecerle el pecho al bebé modificando la postura para que abarque el pezón y la areola con la boca.

La mejor postura para dar el pecho

Infografía de las diferentes posiciones para amamantar a un bebé

La mejor postura es aquella en la que tú y tu bebé estéis cómodos y bien posicionados. Es importante alinear al bebé de forma que su cabeza, hombros y cadera estén en la misma línea. Acércalo al pecho con la boca bien abierta, de manera que cubra el pezón y la mayor parte posible de la areola. Sus labios deben formar una "boca de pez" y su mentón debe tocar el pecho. Para retirarlo sin causar molestias, introduce suavemente el dedo meñique en la comisura de su boca para romper el vacío.

Si colocas al bebé sobre tu pecho o abdomen inmediatamente después del parto, buscará instintivamente el camino hacia el pecho. Este “gateo al pecho” estimula sus instintos de alimentación y favorece el agarre adecuado, además de crear un vínculo especial a través del contacto piel con piel que les aporta calma y seguridad.

5 posturas para dar el pecho sentada y sus beneficios

  1. Cuna: La posición clásica, en la que el bebé descansa su cabeza sobre tu brazo y su cuerpo queda alineado y paralelo al tuyo. Esta postura ayuda a vaciar la parte interna del pecho.
  2. Cuna cruzada: Similar a la posición de cuna, pero el bebé descansa en el antebrazo contrario, lo que permite sujetarlo a la altura del cuello y hombros para facilitar el agarre. Ideal para recién nacidos o bebés con dificultades para engancharse. Esta posición permite tener más control sobre la prensión del bebé y es cómoda para madres que han tenido una cesárea, ya que el bebé no presiona sobre el abdomen.
  3. Balón de rugby o posición invertida (canasto o pelota): Útil especialmente para madres de gemelos, ya que el bebé queda curvado hacia un costado con las piernas hacia tu espalda. Esta posición ayuda a vaciar el lateral del pecho y es recomendable tras una cesárea, ya que evita presión en el abdomen de la madre. También es buena para madres con senos grandes o bebés pequeños, ya que permite que los bebés tomen leche más fácilmente.
  4. Caballito: El bebé está sentado frente a ti, con el pezón a la altura de su nariz, lo cual permite vaciar la parte inferior del pecho. Es útil para bebés con anquiloglosia (frenillo restrictivo). Asegúrate de que el peso del bebé no recaiga sobre su cadera.
  5. De pie o posición de koala: El bebé se sienta a horcajadas sobre tu muslo o cadera, con la espalda y la cabeza en posición vertical. Es ideal para bebés mayores, especialmente si tienen reflujo, ya que prefieren estar erguidos. También es útil para bebés con tono muscular bajo o frenillo.

Amamantar tumbada

Amamantar tumbada es una excelente opción, especialmente para las tomas nocturnas, ya que permite descansar mientras das el pecho. Las posiciones comunes son:

  • Tumbada boca arriba: Coloca al bebé en el centro de tu pecho con su cabeza a la altura del pezón y el resto de su cuerpo sobre tu abdomen. Permite que el bebé se acomode; muchos se quedan plácidamente dormidos.
  • Tumbada de lado: Coloca al bebé paralelo a tu cuerpo. Esta postura permite vaciar completamente el pecho. Recuerda que es mejor vaciar primero un pecho y luego ofrecer el otro.

Amamantar tumbada facilita el descanso de ambos y es ideal para el colecho y el contacto piel con piel.

Amamantar con pañuelo o mochila de porteo

Dar el pecho en un portabebés puede requerir algo de práctica, pero es una opción cómoda y útil cuando estás fuera de casa o necesitas las manos libres. Es ideal para bebés que necesitan alimentarse con frecuencia o prefieren estar erguidos.

  • Consejo: Si el bebé es muy pequeño, usa un pañuelo de porteo para una buena sujeción. A medida que crece y sostiene mejor la cabeza, puedes optar por una mochila portabebés que distribuya el peso de manera más cómoda.

¿Cómo saber si mi bebé come lo suficiente?

Gráfico de los indicadores de alimentación adecuada en bebés (pañales, succión)

Los pañales de tu bebé son excelentes indicadores de si está ingiriendo lo que necesita. Puesto que la primera leche que tu recién nacido recibe (llamada calostro) es concentrada, es posible que el bebé solo moje uno o dos pañales hasta que comience a bajar la leche, lo que suele ocurrir unos 3 o 4 días después del nacimiento. Las señales de que tu bebé está comiendo lo suficiente incluyen:

  • El bebé mueve el vientre dos o más veces por día y su excremento tiene el aspecto de semillas amarillentas. En general, esto ocurre después de cada toma durante las primeras 4 semanas de vida. Después de aproximadamente un mes, los bebés amamantados mueven menos veces el vientre y muchos tal vez no lo hagan todos los días.
  • Hace entre ocho y doce tomas al día. Este es un buen punto de referencia al principio, generalmente durante el primer mes, porque las tomas frecuentes ayudarán a estimular tu producción de leche. Una vez que la producción de leche esté bien establecida, la lactancia debe ser a demanda (cada vez que el bebé tenga hambre), aproximadamente cada 1 a 4 horas. Pero recuerda que, si tienes suerte, es posible que tu bebé se alimente cada hora durante un tiempo y que después duerma unas 4 o 5 horas seguidas.

Si el bebé parece estar tomando una cantidad suficiente de leche, pero continúa succionando durante una hora o más, es posible que esté mamando para consolarse más que para alimentarse. Si tu bebé muestra señales de succión no nutritiva (o tranquilizadora), tal vez desees ofrecerle el pulgar o la mano para que succione. Considera la posibilidad de darle un chupete, pero hazlo únicamente una vez que la lactancia esté correctamente establecida (en general, después del primer mes).

Factores que pueden dificultar el agarre

¡Técnicas de agarre correcto para una lactancia exitosa!

Algunos factores físicos, tanto por parte del bebé (frenillo lingual corto, retrognatia, etc.) como de la madre (tamaño y orientación del pecho o el pezón, etc.) pueden dificultar un correcto agarre del bebé al pecho. En algunos casos habrá que intervenir externamente (cortar el frenillo corto), en otros es posible que el problema solo se dé en ciertas posiciones. Hacer “la pinza”, es decir, sujetar el pecho entre los dedos índice y corazón, puede ser factor de riesgo para una mala posición y succión, ya que impide al bebé abarcar bien el pecho con la boca. También puede aumentar el riesgo de obstrucciones.

Un agarre deficiente, además de ser frustrante y molesto para tu bebé, puede provocarte pezones doloridos. También puede hacer que el bebé no vacíe tu pecho de forma eficaz, lo que puede suponer una ganancia de peso reducida, un menor suministro de leche y un mayor riesgo de sufrir obstrucciones en los conductos galactóforos y mastitis. Un experto también comprobará si tu bebé tiene anquiloglosia o cualquier otro problema que pueda dificultar aún más el proceso de agarre.

Consejos de madres

  • Sophie, Reino Unido: “Mi consejo principal es que solicites a un experto en lactancia que compruebe el agarre de tu bebé antes de salir del hospital. Hasta pasados cinco días, no supe que mi bebé no se estaba agarrando bien. Solo succionaba en el extremo de mis pezones, por lo que no conseguía suficiente leche y me provocaba dolor”.
  • Camilla, Australia: “Pedí a todas las matronas que vi durante los primeros dos días en el hospital que me enseñaran cómo ayudar a mi bebé a agarrarse. La mayoría de ellas tenían técnicas o consejos ligeramente diferentes, y de ese modo pude averiguar qué era lo mejor para Frankie y para mí”.

Búsqueda de ayuda y apoyo

Las dificultades para amamantar a un bebé son comunes durante el primer mes o los primeros dos meses. Es una buena idea recibir toda la ayuda posible durante los primeros días y semanas después del nacimiento. Pide que comprueben el agarre de tu recién nacido, preferiblemente a un profesional sanitario con formación en lactancia, o a un especialista o consultora de lactancia. Hacer las cosas bien al principio te ayudará a evitar problemas futuros.

Antes de dar a luz, puedes buscar una clase de lactancia. Además, habla con tu equipo de atención médica si te han hecho una cirugía en las mamas, ya que, por ejemplo, la cirugía de reducción mamaria puede limitar la cantidad de leche que producen las mamas. Si te han realizado una cirugía en las mamas o tienes alguna duda, puedes planificar obtener apoyo adicional mientras comienzas a amamantar.

Luego de la llegada del bebé, si sientes dolor al amamantar o si te preocupa tu producción de leche, habla con tu equipo de atención médica. Una consultora para la lactancia, que es una experta en lactancia materna, podría ayudarte. También puedes pedirle información sobre un grupo de apoyo a tu equipo de atención médica. O bien el equipo podría ayudarte a encontrar un consejero par, que es una persona que ya ha amamantado y podría ayudar.

La lactancia materna no es un proceso totalmente instintivo en el ser humano, sino que precisa de un aprendizaje social. Sin embargo, también se ha observado que muchos recién nacidos no consiguen mamar correctamente si están bajo los efectos de la peridural administrada a la madre durante el parto, o si son separados de la madre durante más de 20 minutos (entre el minuto 20 y 40 postparto), aunque luego les vuelvan a dejar en contacto con la madre. El bebé se “pelea” con el pecho en algunas tomas, parece nervioso, confundido y acaba agarrándose correctamente después de un rato que parece que no lo consigue.

Si la lactancia materna te provoca dolor, si tu bebé parece hambriento después de las tomas o si no gana peso, puede que la causa sea un agarre deficiente. Ya sea lactancia materna, mixta o artificial, un equipo de matronas puede ofrecerte asesoría personalizada, tanto a domicilio como online.

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