Gonzalo Fernández de Córdoba y Topete: Hijos y el Enigma de Los Galindos

La figura de Gonzalo Fernández de Córdoba y Topete, marqués de Valparaíso y Grañina, se ve envuelta en uno de los crímenes más oscuros de la crónica española: el caso de Los Galindos. La investigación periodística y literaria sobre este suceso ha sido extensa, y una de las obras más recientes y polémicas es la editada por Manuel Pimentel para Almuzara, fruto de la narración de uno de los hijos del marqués, Juan Mateo Fernández de Córdova. Esta obra se suma a otras publicaciones que han intentado arrojar luz sobre una tragedia que, a pesar del tiempo transcurrido y de la prescripción de los delitos, sigue siendo un enigma sin resolver para la justicia.

El Caso Los Galindos: Un Crimen Sin Resolver

El 22 de julio de 1975, la finca de Los Galindos, situada en el término de Paradas, Sevilla, se convirtió en el escenario de una brutal matanza que se saldó con cinco personas muertas: el encargado de la finca, Manuel Zapata; su mujer, Juanita Martín; Ramón Parrilla; José González; y Asunción Peralta. Todos ellos fueron asesinados con extrema violencia. A pesar de las múltiples investigaciones y teorías, ninguna ha conducido a una condena judicial, dejando el caso como un asesinato sin autor conocido.

La investigación periodística, que comenzó con un extenso reportaje en el programa 'Hora 25', llevó al entonces Juez de Marchena, Heriberto Asencio, a reabrir el caso y ordenar exhumaciones. El autor de la obra, Juan Mateo Fernández de Córdova, hijo del marqués, fue uno de los pocos periodistas presentes en estas diligencias, lo que le permitió conocer de cerca las evidencias que ahora publica.

Imagen del primer atestado de la Guardia Civil en Los Galindos, mostrando el rastro de sangre de Juana Martín.

La Versión del Hijo del Marqués: Implicación Paterna

Juan Mateo Fernández de Córdova, uno de los cinco hijos del marqués Gonzalo Fernández de Córdoba y Topete y Mercedes Delgado (la propietaria de la fortuna familiar), relata en su libro una versión que señala directamente a su padre y al administrador de la finca, Antonio Gutiérrez, como figuras clave en el encubrimiento de los asesinatos. Según su testimonio, aunque no fueran los autores materiales de todas las muertes, sí estuvieron presentes en al menos dos de ellas y colaboraron en el ocultamiento de pruebas y de los cadáveres.

El hijo del marqués describe cómo su madre, la marquesa, le confesó haber encontrado y borrado un rastro de sangre en la casa principal de Los Galindos, una prueba que habría implicado directamente a su marido y al administrador en el ocultamiento del cuerpo del primer asesinado, el capataz Manuel Zapata.

La presencia de Asunción Peralta en el cortijo el día de los hechos, que inicialmente resultó inexplicable, se entiende en el relato del libro como una medida para evitar que Juanita, enferma, se quedara sola mientras Zapata viajaba a Sevilla para destapar la corrupción del marqués. Asimismo, se explica la ausencia del trabajador Antonio Fanet, quien no se encontraba en la casa como era habitual, ya que Zapata quiso evitar testigos de su viaje a Sevilla, confiando solo en Pepe González y su mujer.

El control del teléfono familiar por parte del administrador Antonio Martín en Sevilla permitió que Don Antonio y el marqués supieran de antemano que Zapata iba a hablar con el suegro de Don Gonzalo, quien se encontraba gravemente enfermo. Esto sugiere una planificación previa para silenciar a Zapata.

El Móvil del Crimen: Corrupción y Extorsión

Juan Mateo Fernández de Córdova expone una teoría inédita sobre el móvil del crimen: la implicación del marqués en una trama de corrupción y desfalco millonario dentro del sector de las cooperativas, concretamente en la CODUVA y la Caja Rural de Utrera. Según esta versión, el encargado, Manuel Zapata, estaba al tanto de estas actividades y se disponía a revelarlas. El marqués, enterado de sus intenciones, habría intentado silenciarlo, pero la situación se habría descontrolado.

En el libro, se menciona a una tercera persona, a la que el autor llama "Curro", un empleado de una de las empresas de la cooperativa de Utrera, que habría sido enviado para ayudar a silenciar a Zapata. Sin embargo, este individuo habría acabado con la vida del encargado y, posteriormente, con la de su mujer, dando lugar a la masacre posterior para eliminar a posibles testigos.

El marqués, según su hijo, fue posteriormente extorsionado por los responsables del desfalco y los asesinatos, viéndose obligado a renunciar a 11 millones de pesetas de la época y a abandonar a su familia para desaparecer en Jerez de la Frontera. El autor aún no revela los nombres de estos responsables, a la espera de pruebas definitivas.

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Desmontando Versiones y Revelando Secretos

El libro de Juan Mateo Fernández de Córdova desmonta la versión de la estancia del marqués en Málaga el día de los hechos. Según la narración, aquel día viajó en tren desde Málaga hasta Arahal, donde le esperaba su administrador y cómplice, Antonio Gutiérrez, y desde allí se dirigieron a Los Galindos. Tras las dos primeras muertes, el marqués regresó a Málaga en tren y, por la noche, volvió a Sevilla con su hermano Álvaro, quien, sin ser partícipe directo, le proporcionó una coartada.

Uno de los misterios que el libro intenta esclarecer es el supuesto lavado del cadáver de Juanita Martín. La versión oficial indicaba que alguien había lavado su cara, pero el libro revela que fue Tundra, la perrita de la autora y luego de Zapata, quien lamió el rostro de su dueña en un intento desesperado por reanimarla, tras lo cual el animal fue testigo del pánico y vio todo lo sucedido.

El cadáver del capataz Manuel Zapata fue ocultado inicialmente en un armario de la casa señorial de Los Galindos, al que solo tenían acceso el marqués y la marquesa. Allí lo mantuvieron oculto dos días, hasta que el marqués y el administrador trasladaron el cuerpo al lugar donde finalmente fue hallado, en avanzado estado de descomposición, debido a las altas temperaturas de la zona.

El forense dictaminó que Zapata fue el primero en morir asesinado, lo que concuerda con la versión del libro. Las exhumaciones ordenadas por el juez Asencio confirmaron que los González también fueron asesinados y quemados posteriormente, desmontando la tesis policial inicial.

Fotografía aérea de la finca de Los Galindos.

La Crítica Periodística y la Búsqueda de Justicia

El autor del libro, Juan Mateo Fernández de Córdova, no se siente censurado por las referencias que hace a la prensa y a los periodistas, reconociendo que, en ocasiones, sus críticas están justificadas. Sin embargo, considera una injusticia censurar a todos los periodistas por cómo abordaron el caso, señalando que opinar sobre sucesos pasados con la perspectiva actual puede ser un error de valoración.

El libro busca, más allá de la justicia legal, ya prescrita, limpiar la memoria de las víctimas, a menudo maltratadas por el periodismo sensacionalista. El autor considera que estamos ante el relato más creíble de los publicados hasta la fecha y anuncia una segunda parte centrada en el móvil y la trama del crimen.

La investigación inicial de la Guardia Civil es calificada como un desastre, una "chapuza" que convirtió la finca en una "feria". El propio marqués llegó a afirmar que el caso de Los Galindos "no era un crimen perfecto" y que si se hubieran "dejado de tanto respeto por los Derechos Humanos y se hubiesen dado unas tortas bien dadas, aquí se hubiese aclarado todo".

El coronel Cuadri, jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en la provincia en aquel momento, relató cómo tuvo que frenar al cabo comandante Raúl Fernández, quien quería emplear métodos de interrogatorio contundentes contra el administrador y el marqués, sospechosos para él tras la aparición del cadáver de Zapata.

Fotografía del

Gonzalo Fernández de Córdoba y Enríquez de Aguilar: El Gran Capitán

Paralelamente a la investigación sobre el caso Los Galindos, el texto incluye una detallada biografía de Gonzalo Fernández de Córdoba y Enríquez de Aguilar, conocido como "el Gran Capitán". Este noble y militar español fue una figura clave en las guerras de Granada y las guerras italianas, alcanzando el rango de capitán general y virrey de Nápoles.

Nacido en Montilla, sirvió a los Reyes Católicos desde joven, destacando en batallas como la de Albuera. Su ingenio práctico se manifestó en la guerra de Granada, donde ideó máquinas de asedio y lideró conquistas importantes como Íllora, Montefrío y Loja, donde hizo prisionero al monarca nazarí Boabdil.

En las guerras italianas, el Gran Capitán demostró una gran habilidad estratégica, obteniendo victorias a pesar de las adversidades y los enfrentamientos con el ejército francés. Fue clave en la reconquista de Nápoles y en la defensa de los intereses españoles en Italia.

Su carrera militar estuvo marcada por hazañas como el Asedio de Atella, la toma de Cefalonia y la decisiva Batalla de Ceriñola, donde derrotó al ejército francés. A pesar de las intrigas políticas y los temores del rey Fernando, el Gran Capitán gobernó Nápoles como virrey, consolidando el poder español en la región.

La biografía del Gran Capitán, aunque extensa, parece incluirse en el texto original sin una conexión directa con el caso de Los Galindos, más allá del nombre compartido del marqués de Valparaíso y Grañina. Es posible que la intención fuera contextualizar la figura histórica de un antepasado o un personaje de relevancia con el mismo nombre, aunque el enfoque principal del texto gira en torno al crimen de Los Galindos.

Retrato del Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba.

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