El surgimiento de la cibercultura puede entenderse como el resultado de una ecuación entre convergencias digitales y tecnologías de información y comunicación sociables. Su auge y ubicuidad han tenido efectos en la organización social, convirtiendo a todos aquellos con una dirección de correo electrónico en posibles canales de medios. En este contexto, las noticias falsas se vuelven sintomáticas para comprender la noción de masculinidad frente al contenido que implica el desarrollo de un supuesto kit gay y un biberón erótico. Esta problemática se entrelaza con experiencias reales de paternidad homoparental, donde el simple acto de alimentar a un hijo con un biberón puede desafiar percepciones sociales y culturales.
Paternidad Homoparental: Desafíos y Realidades con el Biberón
La historia de una familia igual pero diferente ilustra los avances en fertilidad que permitieron ser padres a dos hombres, gracias a la ovodonación y a las madres subrogantes. Una anécdota en el consulado argentino en Mumbai, India, lo subraya: «¿Vos sos la mamá, no?”, disparó la pregunta una empleada. El destinatario era uno de los padres que le daba la mamadera a su hijo, mientras el otro llenaba los formularios del trámite de su pasaporte para traerlo a la Argentina, días después de su nacimiento. Ambos hombres de 46 años, comprendieron entonces el alcance de una pregunta que nunca se habían planteado en esos términos: ¿cuál de ellos ocuparía el rol de madre en esta familia que estaban formando? Con total convicción, le contestaron: “Los dos somos sus papás”.

En pareja desde hace 18 años, el deseo de ser padre surgió desde sus primeros encuentros y se expresó sin temor. A los treinta años, su sexualidad no formaba parte de las preocupaciones del momento, siendo aceptados sin cuestionamientos por sus familias y entorno. Tampoco dudaban de su destino profesional de científicos, elegido tempranamente: Hernán, arqueólogo; Rolando, físico. A los amigos con hijos siempre les preguntaban qué sentían, y todos contestaban menos con palabras que con sonrisas de felicidad. Aunque la respuesta hubiera sido otra, cada uno necesitaba vivir esa experiencia. Si bien la adopción era una alternativa, les ilusionaba la posibilidad del hijo propio. Por eso, como quien ansía el descubrimiento científico que traiga la cura para una enfermedad, vivían a la expectativa de los avances en materia de fertilización asistida. Así como ellos querían ser padres, suponían que debía de haber parejas de mujeres lesbianas que desearan ser madres, pero la experiencia les mostró que esas parejas querían un hijo sin padre o con uno que cumpliera una mera función nominal o social. El deseo empujaba cada vez con más fuerza, pero los impedimentos continuaban desde todo punto de vista.
El procedimiento de gestación sustitutiva -por el cual se realiza una fecundación in vitro con los espermatozoides del hombre y los óvulos de una donante para la obtención de un embrión que luego es implantado en el vientre de otra mujer- ya se practicaba en los Estados Unidos. Pero, ¿cómo iban a afrontar los 240 mil dólares que costaba el tratamiento en esa época? Otros países empezaban a implementar este tratamiento. En el horizonte, apareció India con elevadas tasas de éxito y un encuadre legal más simple y menos burocratizado que reducía los costos del tratamiento. La clínica coordinó todo el proceso con una sincronización extrema. A diferencia de los Estados Unidos, en India rige el derecho de sangre y no el de suelo. Esta diferencia es sustancial porque implica que la mujer gestante no posee derechos parentales.
Lo único que faltaba era que Argentina reconociera como ciudadano a su futuro hijo y le extendiera el pasaporte que le permitiría salir de India. Por entonces las leyes en Argentina habían cambiado. Sin embargo, el trámite de inscripción del nacimiento requirió intervención judicial para lo cual contaron con el patrocinio legal de la Federación LGBT, la experiencia de Flavia Massenzio en estos temas y el apoyo de la legisladora María Rachid. También recibieron soporte y colaboración de la Cancillería, el consulado en Mumbai y la propia Embajada en Delhi. Una vez en Argentina se completaron los trámites y hoy sus hijos llevan sus apellidos. Hubieran querido permanecer en Mumbai, acompañando la gestación de su primer hijo, pero la vivieron desde Buenos Aires, a través de Skype y de los informes que la clínica les enviaba mensualmente. Y como una demostración más de que la vida se resiste a ser programada, el parto se adelantó y recibieron la noticia de su nacimiento en el aeropuerto de Heathrow, en Londres, en la escala del vuelo que los llevaba a la India. Eran dos hombres grandes que se abrazaban y lloraban de alegría frente a la mirada impasible del resto de los viajeros. En verdad, cambios en la legislación india precipitaron su concepción que, para ellos, ya era una decisión tomada: querían otro hijo que proviniera, además, de la misma donante. Fortalecer el vínculo entre los hermanos, más allá de ellos, les pareció otra manera de protegerlos.
¿Cuándo empezaron a ser padres? ¿En el momento en que los alzaron por primera vez o durante el arduo camino recorrido para llegar a ellos? Los inicios fueron duros, como los de cualquier pareja primeriza. En su caso, complicados por el hecho de que en sus respectivos empleos no gozan de licencia por paternidad (apenas dos días) ya que en la Argentina sólo se la reconoce a la madre. Aprendieron a administrar el tiempo, a no pasar juntos toda la noche sin dormir para que uno de los dos tuviera resto al día siguiente. También alternaron sus horarios de trabajo para que siempre hubiera alguien con el bebé, e incorporaron la invalorable ayuda de Gabriela, que vino a trabajar en casa. La alimentación y la higiene se transformaron en temas prioritarios: cambiaron los pañales antes de dar la mamadera (como les enseñaron en India) para que estén bien despiertos a la hora de comer. Y en la época de los purecitos y los sólidos, se preocuparon porque la comida les resultara tan sabrosa como nutritiva. La familia vivió con emoción todo el proceso, pero Floresta, su barrio, los sorprendió con una algarabía inusitada. “Van a ser muy buenos padres”, les decía el tapicero, un señor mayor, mientras les estrechaba efusivamente las manos.
Se preguntarán cómo habrán de contarles a sus hijos su origen. Han armado dos álbumes: dos libros que contienen esas fotos que no deben faltar, y a las que les agregaron textos sencillos que las explican. Hay imágenes de su donante en los álbumes de los chicos, también de las dos mujeres que los dieron a luz y de los profesionales que las asistieron. Desterraron de su vocabulario la expresión “alquiler de vientre”, porque no hace justicia a todo el proceso por el cual la mujer atraviesa durante la gestación, donde pone todo su cuerpo, su voluntad, su disposición. En estos casos de gestación sustitutiva, se estila realizar tras el parto una pequeña e íntima ceremonia, muy importante desde lo simbólico. Consiste en entregar regalos para la gestante y sus hijos. De todos estos momentos, atesoran fotografías que serán un legado para sus niños, un mensaje claro y amoroso acerca de cómo llegaron a ser quienes son. No habrá huecos ni puntos oscuros en relación con su identidad, que irán conociendo en la medida de sus requerimientos. No serían honestos si afirmaran que no les preocupa que puedan ser discriminados en la escuela, que les pregunten por su madre, que sientan ese vacío. Es un riesgo al que habrán de enfrentarse, como a tantos otros. Habrá que explicar, claro, porque lo nuevo siempre despierta sorpresa y curiosidad. Como cuando van al supermercado y nunca falta el comentario “se ve que las mujeres los agarraron de niñeros”.
Desinformación y Noticias Falsas: El "Kit Gay" y el "Biberón Erótico"
En otro extremo del espectro social y político, el biberón ha sido objeto de una intensa campaña de desinformación. Durante las elecciones de Brasil en 2018, reinaron las noticias falsas. Un video de un minuto acusaba al candidato del Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad - que perdió las pasadas elecciones presidenciales por una diferencia del 6 % de los votos - de querer distribuir biberones con chupón con forma de pene. La leyenda decía: “Miren lo que el Partido de los Trabajadores está distribuyendo en las guarderías”, y el narrador del video explicaba: “Es parte del kit gay. Es idea de Haddad”. Según el sitio web de verificación de datos E-Farsas, tan solo 48 horas después, el video ya tenía más de 3 millones de vistas. La historia del biberón erótico fue desmentida un día antes de que la población se dirigiera a las urnas, pero eso no parece haber importado.

Algunos expertos sospechan que esfuerzos de desinformación coordinados rastreables hasta 2010 podrían haber influido en las elecciones. Todo esto coincidió con la creciente popularidad del candidato de derecha y ahora presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, cuyos fieles seguidores son los principales grupos responsables de difundir información falsa. “Había una cantidad espeluznante de información poco confiable”, explicó una fuente. El viernes 25 de octubre, el mismo día que empezó a circular el rumor del biberón, la Organización de Estados Americanos (OEA) declaró que la difusión de las noticias falsas a través de redes privadas para manipular la voluntad de los electores brasileños tal vez sea un mecanismo “sin precedentes”. Laura Chinchilla, expresidente de Costa Rica y presidente de la misión de la OEA para observar las elecciones en Brasil, explicó: “Es un fenómeno muy nuevo y reciente”.
Origen y Evolución del "Kit Gay"
La referencia del “kit gay” en el rumor del biberón tampoco fue arbitraria: este ha sido uno de los puntos frecuentes en el discurso de Bolsonaro desde 2011, cuando Haddad, su ahora adversario político, era Ministro de Educación del país. En su momento, la rama evangélica en el Congreso de Brasil había generado gran revuelo ante la iniciativa educativa propuesta para combatir la homofobia y calificó al material del proyecto “Una escuela sin homofobia” como un “kit gay”. Bolsonaro, que en ese entonces ocupaba un escaño en representación del estado de Río de Janeiro en el Congreso Nacional y ya era conocido en el ambiente público como abiertamente homofóbico, se puso a la cabeza de esta lucha. En 2011, lanzó una iniciativa para distribuir unos panfletos en las estaciones de metro de Copacabana que decían que estos materiales educativos solo servirían para “estimular la homofobia”, en lugar de combatirla.
Seis años después, en agosto de 2017, la base de seguidores de Bolsonaro había crecido y su candidatura presidencial cobraba cada vez más impulso. Ese mismo mes, el político publicó un video junto a la estrella transgénero de los reality shows Inês Brasil donde ambos afirmaban su indignación compartida frente al “kit gay”. El encuentro rápidamente se viralizó. En ese punto, esos materiales educativos ya no se estaban usando más. Sin embargo, el “kit gay” se volvió un excelente ejemplo de cómo se puede utilizar la información falsa para manipular las políticas públicas en Brasil, como explica Yaso Cordova, una asociada del Berkman Klein Center en Harvard. “Las personas más radicalizadas en aquel momento [2011] realizaron una fuerte campaña basada en la desinformación”. Además, importantes sitios web y agencias de verificación de datos colaboraron informalmente con estos esfuerzos. De hecho, uno de esos grupos detectó 50 instancias de noticias falsas en solo 48 horas el fin de semana previo a las elecciones del domingo.
Mecanismos y Consecuencias de la Desinformación Digital
Según Cordova, la mayor diferencia en estas elecciones fue que la difusión de información falsa parecía estar muy organizada y se manifestaba a través de diversas redes sociales, de modo que simulaba ser más creíble. La estrategia a largo plazo, que consiste en crear perfiles varios años antes de que sean utilizados con fines políticos, era emplear a personas reales para coordinar múltiples perfiles falsos. Allí se publicaba información inventada sobre la vida de esas personas y el asunto solo viraba hacia cuestiones políticas cuando llegaba la época de elecciones. Por su parte, la ex-presidenta Rousseff negó las acusaciones.
Las fake news en las redes sociales; efectos e influencias en los procesos electorales
“Una de las mayores dificultades en cuanto a la verificación de datos en estas elecciones fue llegar a las personas que más lo necesitaban”, explicó Tai Nalon, fundadora de la agencia de verificación de datos Aos Fatos. Por otro lado, las empresas pueden usar la plataforma para enviar mensajes masivos a sus clientes. A mediados de octubre, una investigación realizada por el periódico Folha de São Paulo descubrió una “campaña multimillonaria contra el Partido de los Trabajadores” financiada por un grupo de empresarios brasileños. El tweet de Haddad después de conocerse la noticia no se hizo esperar: “mi adversario busca beneficiarse con estos crímenes electorales”. Nalon explicó que la empresa “en ningún momento se mostró dispuesta a sentarse a hablar con los verificadores de datos para evaluar soluciones”.
“Por lo tanto, no hay forma de saber si se inició una campaña de desinformación, no se pueden establecer contrapuntos para refutar las falsedades y no se puede determinar quién es responsable”. A menudo, empieza con un rumor: algo que uno escucha en una conversación ajena, que vio en otra red social o tal vez leyó en un blog con una fuerte inclinación política pero poca credibilidad. De esta forma, lejos de la mirada pública, la información no verificada se esparce como un virus. Parece que, en Brasil, la desinformación llegó para quedarse.
Según Cordova, los planes de telefonía móvil que abarcan a aproximadamente el 70 % de la población suelen ofrecer acceso limitado a información en línea fuera de estas plataformas. Ante la falta de medios de comunicación locales en ciertas áreas rurales, se crean desiertos de información, donde las personas dependen aún más de las redes sociales y las conversaciones interpersonales. Además de ciertos factores culturales, como el hartazgo generalizado ante los niveles estremecedores de crímenes violentos y una población evangélica que se ha sentido relegada en los últimos gobiernos, Cordova cree que la diseminación continua de información falsa fue lo que contribuyó a la victoria de Bolsonaro y que es improbable que las condiciones que propiciaron su triunfo vayan a cambiar. “Estos factores llevaron a que buscaran un salvador”, explica Cordova. “Ese deseo cuadró justo con nuestro ciclo electoral y dio como resultado la elección de un candidato populista con tendencias dictatoriales”.