La estación San Pedro del Metroplús, inaugurada en noviembre de 2011, se ha convertido en un símbolo de los desafíos en la planificación, diseño y ejecución de proyectos de infraestructura pública. A pesar de su entrega, la estación ha permanecido inoperativa durante años debido a problemas de diseño y construcción, generando debate y preocupación entre la comunidad y las autoridades.
Problemas de Diseño y Construcción
El principal obstáculo para la puesta en funcionamiento de la estación San Pedro radicó en su ubicación y diseño. Un estudio realizado por la empresa Metro determinó que la parada se encuentra en una pendiente con una inclinación de 14,7 por ciento, lo que supera en más del doble lo establecido por las normas de seguridad para este tipo de infraestructuras. Esta pendiente antitécnica imposibilitó que los buses del Metroplús, especialmente aquellos a gas, pudieran detenerse, recoger o dejar pasajeros, ya que existía el riesgo de que no pudieran arrancar nuevamente en la subida, requiriendo ser empujados.
Los buses del Metroplús, tanto en su recorrido de subida como de bajada, pasan por el lado de la estación sin detenerse, dejando el cubículo gris y vacío, como una mole inútil sin actividad de usuarios. Esta situación ha generado incredulidad y extrañeza en la comunidad, que ve la estación cerrada y estorbosa desde su entrega.

Impacto en la Comunidad y la Gestión Pública
La inoperancia de la estación San Pedro ha tenido un impacto directo en la comunidad. Los residentes de la calle Barranquilla, como Elías Escobar, manifiestan la necesidad de la estación, ya que actualmente deben descender hasta el Hospital Infantil para poder acceder al sistema de transporte. Este trayecto es considerado peligroso debido a la posibilidad de atracos, y representa una angustia adicional para personas de la tercera edad o con movilidad reducida.
Ante esta situación, se han iniciado investigaciones por presunto detrimento patrimonial. En junio de 2013, la subcontralora de Medellín, Hilda Zapata, confirmó la apertura de una investigación por un monto de $1133 millones, argumentando que se infringió el principio de eficiencia en la inversión de recursos. La Contraloría General de la República también ha sido solicitada para que investigue la inoperancia de la estación.
La responsabilidad de la obra ha sido objeto de debate. Jesús Aníbal Echeverri, líder de una comisión del Concejo, señala a Metroplús como responsable por haber contratado y recibido la obra. Por su parte, Metroplús ha manifestado que no se pronunciará hasta conocer el informe de la Contraloría, y advierte que es al Metro al que le corresponde operarla. El Metro, a través de su secretaria general, Beatriz Osorio, ha reiterado que la estación no es segura debido a la pendiente, la cual representa un riesgo para los usuarios y exige mayor esfuerzo a los motores de los buses, aumentando el consumo de combustible.

Procesos y Acuerdos para la Solución
En noviembre de 2013, la estación cumplía dos años sin utilizarse, y solo un vigilante se encontraba para impedir el acceso de usuarios. En ese momento, se hablaba de un presunto detrimento patrimonial de $1520 millones, por el cual debían responder exgerentes de Metroplús, el interventor, el diseñador y los curadores involucrados en la construcción.
No obstante, la situación comenzó a cambiar. En agosto de 2016, el Metro de Medellín y Metroplús S.A. acordaron un pacto de cumplimiento para adecuar la estación San Pedro e integrarla al sistema de transporte con un nuevo enfoque. La estación se proyectó como un espacio para diversas actividades y servicios, incluyendo temas relacionados con el sistema de transporte, espacios lúdicos y pedagógicos, y ensayos de materiales e innovaciones.
Tras una acción popular interpuesta por el Metro contra Metroplús, se avaló un Pacto de Cumplimiento por el Juzgado 16 Administrativo Oral de Medellín. Según este pacto, la estación se destinaría a esparcimiento cultural o pedagógico, así como a actividades del Sistema Integrado de Transporte del Valle de Aburrá (SITVA). Se acordó también dar a la comunidad la oportunidad de participar en la elección del uso específico para el lugar.
El costo estimado de las adecuaciones se fijó en 543 millones de pesos. Metroplús se encargaría de la transformación del lugar, mientras que el Metro tendría un módulo para recarga de la Tarjeta Cívica o para personal operativo. Se estableció un plazo hasta julio de 2017 para finalizar las adecuaciones, gestionando los recursos económicos necesarios para los procesos de licitación y ejecución de obras.
La estación San Pedro de Metroplús no funcionará para pasajeros
El Futuro de la Estación San Pedro
A pesar de los acuerdos y planes, el proceso de adecuación y puesta en marcha de la estación San Pedro ha enfrentado demoras. La comunidad ha participado en talleres de ideación e imaginarios para definir el uso que tendrá la estructura, que tuvo un costo de construcción de 1.133 millones de pesos y ya no se utilizaría para la movilización de pasajeros.
Se ha enfatizado la importancia de aprovechar los recursos económicos y los espacios de manera eficiente, buscando opciones que presten un servicio a las comunidades aledañas. El objetivo final es transformar la estación San Pedro en un lugar de servicio y encuentro, beneficiando a los usuarios y vecinos del sector, y marcando un hito en la superación de los problemas de diseño y gestión que afectaron su operatividad inicial.