Madres lactantes japonesas: Costumbres y modernidad

La figura de la madre lactante en Japón ha sido inmortalizada por artistas como Utamaro Kitagawa (1753 - Tokio 1806), un pintor y grabador japonés del movimiento Ukiyo-e. Kitagawa, discípulo de Toriyama Sekien, tuvo una gran influencia en el arte japonés y occidental, y se distinguió por representar la belleza femenina y el amor maternal, incluyendo escenas de madres amamantando.

El Satogaeri Shussan: Una tradición ancestral

En Japón, la tradición ha dictado por mucho tiempo que las mujeres que dan a luz permanezcan confinadas en casa con sus bebés durante los primeros cien días posparto. Esta costumbre, conocida como 里帰り出産 (satogaeri shussan), implica que la mujer regrese al hogar de su madre en algún momento del último trimestre del embarazo y, tras dar a luz en un hospital, vuelva a casa de su progenitora durante el primer mes posparto. El objetivo de esta práctica es que las nuevas madres sean atendidas y reciban asistencia en el cuidado del bebé, lo que les permite descansar y establecer un vínculo profundo con el recién nacido.

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Hoy en día, sin embargo, muchas madres eligen quedarse en casa solo durante el primer mes, adaptando la tradición a los estilos de vida modernos. Aunque las costumbres japonesas de confinamiento posparto pueden parecer estrictas, su razón fundamental es honrar la necesidad de descanso y conexión de la madre y el recién nacido durante ese tiempo crítico, además de ayudar a establecer el suministro de leche.

Experiencias personales y la influencia occidental

Las experiencias individuales de maternidad en Japón pueden variar significativamente, especialmente cuando hay influencias culturales diversas. Por ejemplo, una madre japonesa nacida y criada en Japón, pero con una madre nacida y criada en los Estados Unidos, pudo combinar las costumbres de ambos países. Al dar a luz a sus seis hijos en Japón, sus decisiones fueron una mezcla de algunas costumbres estadounidenses de su madre junto con las tradiciones japonesas.

Para el nacimiento de su primogénito, esta madre optó por quedarse en casa de sus padres dos semanas antes de la fecha estimada, ya que no había centros de maternidad cerca de su residencia y el parto en casa no era una opción. Permaneció en el hospital por seis días, según la costumbre, y su esposo la visitaba diariamente, lo que causaba envidia entre otras madres cuyos esposos no podían hacerlo con tanta frecuencia.

El apoyo familiar en el posparto

La ayuda familiar es crucial en el período posparto. En la experiencia mencionada, la madre recibió un apoyo significativo: su madre se encargaba de las comidas, la limpieza, el lavado de ropa, y su esposo hacía las compras. Esto le brindó tiempo para descansar y disfrutar conociendo a su bebé.

Foto de una familia japonesa moderna interactuando con un recién nacido

Con los nacimientos posteriores, la pareja decidió que la madre no necesitaba quedarse con sus padres. El esposo asumió las tareas del hogar, y la madre se sintió feliz con este plan. En algunos casos, los hijos mayores también se quedaban en casa de los abuelos por un par de semanas antes de las fechas estimadas de parto (especialmente en invierno) y por un par de días después de regresar del hospital. El esposo se unía a la familia cuando era posible para el trabajo de parto, el nacimiento y durante la estancia en el hospital, llevando a los niños mayores de visita y pasando tiempo con el recién nacido.

La mirada de la sociedad: Percepciones y adaptaciones

La sociedad japonesa tradicional a menudo tiene expectativas claras sobre el comportamiento de las nuevas madres. Por ejemplo, salir demasiado pronto después de dar a luz puede ser motivo de crítica por parte de las おばあちゃん (obaachan), que significa "mujer mayor". En una ocasión, una madre fue regañada por dos mujeres mayores en el mismo día por salir de compras con su bebé de un par de semanas.

Sin embargo, las nuevas generaciones de madres están adaptando estas costumbres. En otro ejemplo, una madre con un bebé de dos semanas y sus hijas de tres y cinco años se aventuró a ir a un parque en un hermoso día de verano. Su recién nacido lactaba y dormía felizmente en un portabebés. Una obaachan la observó con curiosidad, posiblemente porque era la primera madre en usar un portabebés en Wakkanai, una muestra de cómo las nuevas prácticas se encuentran con la tradición.

RuthAnna Mather, madre de seis hijos amamantados y líder de la Liga de La Leche, destaca la importancia de comprender y honrar las necesidades de la madre y el bebé durante el posparto, incluso si no se siguen las costumbres tradicionales de confinamiento al pie de la letra.

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