La vida de Jesús Calleja, conocido aventurero y presentador de televisión, ha estado marcada por innumerables expediciones y desafíos. Sin embargo, una de las historias más significativas y emotivas de su trayectoria es la adopción de Ganesh Manlama, un niño nepalí que llegó a España en la década de los 90 y que hoy es su mano derecha y un pilar fundamental en su vida.
Los inicios de un encuentro inesperado
En sus viajes por Nepal durante los años 90, Jesús Calleja conoció a un joven Ganesh de tan solo siete años. El niño se buscaba la vida como podía en condiciones extremadamente complicadas, mostrando un ingenio y una astucia para la supervivencia que llamaron la atención del aventurero. Como recordaba el propio Calleja, "era salado como él solo, se inventaba todo y era un mentirosillo, pero se buscaba la vida".
En un encuentro posterior, Calleja descubrió la precaria situación en la que vivía Ganesh: en un hospicio en condiciones deplorables, rodeado de ratas y padeciendo tuberculosis. Ante esta desgarradora realidad, el presentador tomó la firme decisión de traer al niño a España para que recibiera tratamiento y tuviera una oportunidad de vida.

La llegada a España y el inicio de una nueva vida
La empresa de traer a Ganesh a España no fue sencilla, pero Jesús Calleja logró gestionar su traslado y tratamiento médico. El joven nepalí se recuperó progresivamente gracias a los cuidados recibidos y, tras su curación, no deseó regresar a su país natal. Fue entonces cuando Calleja, con el apoyo de sus padres, decidió hacerse cargo de él de manera definitiva, asumiendo la responsabilidad de criarlo.
“Cuidé a un hijo, sin tener mucha idea de cómo se hacía”, confesó el aventurero, reflejando la mezcla de impulso, incertidumbre y compromiso que definió aquel momento. A pesar de que nunca se formalizó burocráticamente la adopción, Ganesh siempre consideró a Jesús como su padre y no dudó en llamarle "papá".
Integración y desarrollo personal
Una vez en España, Ganesh se integró plenamente en la vida familiar de Jesús Calleja en León. Asistió a la escuela, aprendió el idioma y, posteriormente, cursó estudios de Formación Profesional en electrónica. Calleja, siempre orgulloso de su hijo adoptivo, le prometió una moto si aprobaba todos los exámenes. Ganesh no solo aprobó, sino que obtuvo matrícula de honor, demostrando su dedicación.
Una anécdota reveladora de su carácter es que, al recibir la noticia de su éxito académico, Ganesh no reclamó la moto prometida. En su lugar, expresó su deseo de que su mejor amigo, Sunesh, quien también padecía tuberculosis y se encontraba en estado crítico, fuera traído a España para recibir tratamiento. Este acto de generosidad y lealtad marcó profundamente a Calleja.

Una vida ligada a la aventura
A sus 38 años, Ganesh Manlama se ha convertido en un apasionado de la aventura, siguiendo los pasos de su padre adoptivo. Trabaja como la mano derecha de Jesús Calleja en todos sus programas, lo que le permite viajar por todo el mundo y participar en expediciones. Sus aficiones favoritas, como la montaña, el mar, viajar y la gastronomía, se ven reflejadas tanto en su vida personal como profesional.
La relación entre padre e hijo es inquebrantable, y Calleja ha expresado en numerosas ocasiones el orgullo que siente por trabajar junto a Ganesh, un hijo que vino de Nepal con una vida difícil y que ha logrado prosperar y ser feliz.
Familia y legado
En 2013, Ganesh Manlama se casó con Ana Rodríguez Sevilla en la Catedral de León. La pareja celebró su enlace llegando en helicóptero, un detalle que refleja su espíritu aventurero compartido. En 2017, dieron la bienvenida a su primer hijo, Nyamgal, quien se convirtió en el primer nieto de Jesús Calleja. El pequeño Nyamgal, a sus ocho años, ya muestra un gran interés por la aventura, siguiendo los pasos de su padre y su abuelo.
La historia de Ganesh es un testimonio conmovedor de cómo un acto de bondad y compasión puede cambiar vidas. Jesús Calleja no solo salvó a Ganesh de una situación desesperada, sino que le brindó una familia, amor y la oportunidad de desarrollar todo su potencial, creando un legado familiar basado en la aventura, la lealtad y el amor incondicional.