El fosfito es una forma reducida del fosfato, que actualmente está emergiendo de manera significativa como bioestimulante en la agricultura. Este compuesto no solo mejora la absorción y asimilación de nutrientes, la tolerancia al estrés abiótico y la calidad del producto cosechado, sino que también promueve el crecimiento de la raíz, lo que en conjunto genera un incremento en el rendimiento y calidad de los cultivos hortofrutícolas. Además, existen numerosos reportes de su uso como fungicida, generalmente sobre Oomycetes, e incluso como bactericida.
Diferencias Químicas y Rol Fisiológico
El fósforo (P) es un elemento esencial requerido por todos los organismos vivos. En su forma elemental no aparece en la naturaleza porque es muy reactivo, combinándose rápidamente con otros elementos como oxígeno (O) e hidrógeno (H). Cuando se oxida completamente, el P se une con cuatro átomos de O para formar la conocida molécula de fosfato (PO43-), la forma principal en que las plantas asimilan el fósforo para procesos metabólicos esenciales como la fotosíntesis y la transferencia de energía. Sin embargo, cuando no se oxida completamente, un átomo de H ocupa el lugar del O, y la molécula resultante se denomina fosfito (PO33-).

Esta diferencia en la estructura molecular causa significativas variaciones que impactan sobre la solubilidad relativa del material y afectan la absorción y el metabolismo de las plantas. El ácido fosforoso (H3PO3) y su sal (fosfito) contienen concentraciones de P (39%) más altas que los fertilizantes fosfatados (32%) basados en ácido fosfórico (H3PO4). Las sales de fosfito son generalmente más solubles que las sales análogas de fosfato, lo que facilita su absorción por la planta tanto por vía foliar como radicular.
Fosfito: ¿Fertilizante o Bioestimulante?
Actualmente, aún no hay un consenso sobre la función del fosfito como fuente principal de fósforo debido a la baja disponibilidad del compuesto para ser absorbido directamente por las raíces de las plantas. El fosfito no es metabolizado por las células vegetales y no puede ser utilizado como fuente principal de fósforo en la nutrición de los cultivos. Sin embargo, cuando el fosfito se aplica al suelo, entra en contacto con microorganismos del suelo, quienes mediante la oxidación de fosfito a fosfato logran poner disponible el fósforo para la planta.
La oxidación del fosfito a fosfato suele ir de 2 a 3 meses, o incluso hasta 3 a 4 meses, dependiendo de las condiciones y de la actividad microbiana en el suelo. Los microorganismos del suelo son capaces de asimilar fosfitos y liberar fosfatos, ganando energía y nutrientes durante esta conversión biológica. Existe evidencia de que el fosfito se adsorbe o fija en menor grado que el fosfato a los minerales del suelo, una propiedad que podría usarse para mejorar la movilidad del P aplicado en banda o por medio de un emisor de goteo en el suelo.

A pesar de esto, cuando se suplementa fosfito en dosis iguales a aquellas utilizadas con los fertilizantes fosfóricos, la mayoría de los reportes indican que inicialmente es una mala fuente de P para cultivos de ciclo corto. Los cultivos fertilizados con altas dosis de fosfito consistentemente presentaron rendimientos bajos comparados con los obtenidos con fosfato durante las primeras semanas o meses después de la aplicación. Sin embargo, la acción bioestimulante por parte del fosfito se presenta una vez que se tiene la suficiencia de fosfato en la planta, y el papel principal del fosfito es como bioestimulante y biocida, en lugar de fertilizante.
Mecanismo de Acción Bioestimulante del Fosfito
Una vez incorporado dentro de la planta, el fosfito se integra al metabolismo secundario por rutas diferentes a las del fosfato. Esto estimula reacciones bioquímicas que dan lugar a la producción de:
- Aminoácidos esenciales
- Ácido indolacético
- Ácido salicílico
- Fenoles
- Fitoalexinas (sustancias de defensa de los vegetales)
- Antioxidantes
- Lignina, que contribuye a la tolerancia al estrés abiótico
Aplicación y Movilidad en la Planta
Gracias a su transporte a través del xilema y floema, la aplicación del fosfito puede realizarse de manera foliar o a través de las raíces mediante la fertirrigación. Incluso se puede inyectar al tronco en frutales. Su gran solubilidad en agua y fácil absorción por la planta hacen que penetre fácilmente y sea sistémico, facilitando la distribución de los elementos nutritivos a los que está unido químicamente.
Efectos en Cultivos Específicos
En Hortalizas
Diversos estudios, tanto a campo abierto como bajo invernadero, han demostrado que la aplicación foliar de fosfito incrementa el rendimiento y la calidad de cultivos hortícolas como apio, cebolla, papa y pimiento. En la mayoría de los casos, se encontraron incrementos de tamaño y rendimiento. No obstante, en especies como Brassica napus o B. nigra, así como en tomate y pimiento cultivados hidropónicamente, se ha encontrado que es una fuente inadecuada de fósforo, causando una reducción del crecimiento y fitotoxicidad.
En Frutales
El fosfito también se ha utilizado en frutales como mejorador de la calidad de la fruta. Estudios llevados a cabo en cítricos y aguacate demostraron que su aplicación foliar puede restaurar deficiencias leves de fósforo, así como mejorar la intensidad floral, el tamaño del fruto y el contenido de azúcares y antocianinas. En frutales de hueso como el durazno, se obtuvo una respuesta similar, con una mayor cantidad de azúcares. En frutillas como la fresa o la frambuesa, la aplicación de fosfito mejora la firmeza y el contenido de antocianinas, responsables de un color más intenso.
Investigaciones han demostrado que las aplicaciones foliares de fosfito pueden reemplazar a las aplicaciones de fosfato en cítricos y aguacate con deficiencia de P. La conversión de fosfito a fosfato puede producirse por lenta oxidación química o por bacterias y hongos oxidantes que viven en las hojas de estos cultivos. Los efectos benéficos del fosfito se han observado en estudios con naranjas valencia en Florida y California, donde se obtuvo una mejor calidad de fruta tras una sola aplicación foliar antes de la floración.

El Fosfito como Biocida y Protector
El fosfito ha demostrado ser un eficaz biocida. Ejerce un efecto directo sobre el metabolismo fúngico e inhibe al hongo Phytophthora, estimulando al mismo tiempo los sistemas de defensa contra patógenos de las plantas. Ha mostrado una alta eficacia en el control de enfermedades causadas por hongos Oomicetos, también llamados pseudohongos o “hongos acuáticos”, que son particularmente problemáticos en numerosos cultivos:
- Mildius: Causados por géneros como Plasmopara spp. (vid), Peronospora spp. (hortalizas, tabaco), Pseudoperonospora spp. (cucurbitáceas) y Bremia spp.
- Gomosis y Podredumbre del cuello y raíz: Provocadas por diversas especies de Phytophthora spp.
Si bien el fosfito puede controlar efectivamente especies de Oomicetos, tiene poco efecto en la mayoría de los hongos del suelo. Sus efectos fungicidas relativamente limitados, combinados con su habilidad para estimular a las plantas a producir un gran espectro de metabolitos biológicamente activos, lo hacen benigno para el ambiente y seguro de usar.
Además, el fosfito activa los sistemas naturales de defensa de la planta. Al ser reconocido por la planta como una molécula señalizadora de estrés, similar a las producidas durante un ataque patogénico, desencadena una serie de respuestas defensivas, incluyendo la formación de fitoalexinas. También tiene acción bactericida específica sobre los géneros Pseudomonas, Xanthomonas, Erwinia, Streptomyces, y acción preventiva sobre el resto de las bacterias. No producen resistencia y son inocuos para el ambiente y el ser humano.

Fosfito como Acarreador de Cationes
El fosfito se puede utilizar como transportador de algún catión acompañante. La elección del catión dependerá de un análisis de suelo previo, a través del cual se determinará la certeza de solucionar algún problema de deficiencia. Dentro de los cationes que pueden acompañar al fosfito se encuentran el potasio, amonio, calcio, zinc, cobre y manganeso. Por ejemplo, el fosfito potásico (KH2PO3 o K2HPO3) combina los beneficios del ión fosfito con el aporte de potasio, un macronutriente esencial para múltiples funciones fisiológicas, incluyendo la regulación hídrica, la activación enzimática y la mejora de la calidad de los frutos. Este tipo de formulaciones son ideal para el otoño, contribuyendo a la acumulación de reservas nutritivas, al no contener nitrógeno.
Productos Comerciales y Formulaciones
La lista de productos de fosfitos disponibles en el mercado internacional es extensa. Experimentalmente, los compuestos de fosfito de aluminio, amonio y potasio, así como el ácido fosforoso, son los más utilizados. Los ingredientes activos de la mayoría de los productos comerciales incluyen fosfito de aluminio, ácido fosforoso y fosfito de potasio. Es importante destacar que los fertilizantes con base en fosfito, si no están formulados correctamente, tienen un significativo potencial de ser fitotóxicos y pueden inducir reacciones adversas con otros materiales como microelementos y pesticidas en el tanque de aspersión.
Investigaciones Recientes y Perspectivas Futuras
Un equipo de investigación del INTA Balcarce trabaja en el estudio y adaptación de cultivos capaces de metabolizar fosfito, un compuesto inorgánico que podría aportar una herramienta de manejo integrado en el marco del creciente problema de malezas cada vez más resistentes que compiten con los cultivos. El fosfito (HPO3) presenta una mayor disponibilidad, dada por un rango más amplio de solubilidad a diferentes pH y una menor interacción con las partículas del suelo, comparado con el fosfato (HPO4).
Desde 2020, Sergio Feingold, coordinador del programa de Biotecnología del INTA, señaló que el fosfito "no puede ser absorbido por las plantas y, además, es tóxico para ellas, no así para los seres humanos". Por esto, el desarrollo biotecnológico de plantas capaces de metabolizar fosfito se basó en la búsqueda e identificación de un gen bacteriano que oxida el fosfito (HPO3) a fosfato (HPO4) una vez absorbido por las plantas. Esta estrategia permitirá el control de malezas resistentes y una disminución paulatina de la aplicación de herbicidas, generando un mayor crecimiento inicial del cultivo frente a las malezas, que luego verán disminuida su capacidad competitiva por sombreo. En este escenario, las malezas no son eliminadas, sino que perduran como una cubierta verde por debajo del cultivo, pero minimizando la penalidad sobre el rendimiento.
Innovación en el control de malezas: Crean robot que las remueve sin necesidad de pesticidas
Esta investigación, iniciada por el Dr. Luis Herrera Estrella y la Dra. Damar Lopez Arredondo de México, se encuentra en su segundo año de ensayos de campo en cultivos de soja, maíz y algodón en cuatro zonas diferentes de Argentina.
Consideraciones Finales sobre el Uso del Fosfito
El fosfito se puede utilizar como un bioestimulante, mejorando el rendimiento de plantas mediante la activación de respuestas moleculares, bioquímicas y fisiológicas, especialmente cuando se aplica en presencia de suficiencia de fósforo. La combinación de fosfito con la fertilización adecuada de fosfato puede aumentar la calidad del fruto. Además de sus efectos biocidas bien documentados contra Oomycetes y bacterias, el fosfito puede aportar efectos fisiológicos adicionales en la planta, como el aumento de flor y fruta, así como una mejor calidad de la fruta y la mejora de las respuestas a estímulos ambientales y agentes de estrés.
Los agricultores deben identificar sus metas con respecto a la producción (incremento en rendimiento, incremento en el tamaño de la fruta o mejor calidad de fruta) y con esto programar adecuadamente las aplicaciones de fosfito. El fosfito es más efectivo cuando la dosis y la época de aplicación son adecuadamente programadas de acuerdo a las necesidades del cultivo, integrándose perfectamente en programas de Gestión Integrada de Plagas (GIP) y producción ecológica.
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