Fertilidad femenina a los 37 años: Un análisis detallado

Hoy en día es muy habitual que una mujer llegue a los 30 años sin haber tenido hijos. Esta situación puede deberse a que la mujer no desea la maternidad o a que ha tomado la decisión de retrasar el momento de quedarse embarazada. La decisión de ser mamá más adelante puede estar más o menos forzada por sus circunstancias personales, incluyendo la inestabilidad económica, la falta de seguridad y un sinfín de motivos personales y sociales.

La maternidad es una de las decisiones más importantes para una mujer y puede llevar mucho tiempo de reflexiones, dudas e incertidumbres acerca de cuándo es el mejor momento para tener un hijo. En la actualidad, la media de acceso a la maternidad en España es de 32 años, pero, ¿qué ocurre si una mujer decide esperar más para ser madre?

La edad materna avanzada y su impacto en la fertilidad

Aunque a priori pueda parecer que una mujer de 37 años es aún joven, en general, se considera como edad materna avanzada (EMA) a partir de los 35-38 años. Es preciso recordar que la edad tiene un claro efecto negativo sobre la fertilidad y, tal y como explican los expertos, la infertilidad viene originada por una disminución en la calidad de los óvulos producidos a medida que pasan los años, un problema que se agrava a partir de los 35.

La fertilidad femenina está estrechamente relacionada con la edad, de tal manera que empieza a encontrarse un declive en las capacidades reproductivas de la mujer aproximadamente a partir de los 35 años. Por tanto, podríamos decir que hay un punto de inflexión a mediados de la treintena en la fertilidad femenina.

Declive en la cantidad y calidad de óvulos

El primer inconveniente que puede encontrarse una mujer que desea quedarse embarazada a partir de los 30 años es la propia dificultad para obtener el embarazo. La reserva ovárica de una mujer, es decir, el número de óvulos que contienen sus ovarios, va disminuyendo hasta agotarse por completo en la menopausia. Todas las mujeres nacen con un número finito de óvulos y no se producen nuevos a lo largo de la vida. Este número de óvulos va disminuyendo conforme la edad de la mujer avanza, hasta llegar a agotarse por completo al alcanzar la menopausia. A los 30 años solo queda un 12% de los folículos iniciales y a los 40, apenas un 3%.

Sin embargo, no solo se ve reducida la cantidad de óvulos, sino que también disminuye la calidad de los mismos. A medida que envejecemos, nos queda una mayor proporción de óvulos anormales. Esto está estrechamente relacionado con la tasa de aneuploidías (alteraciones del número de cromosomas), lo que va a dar lugar a una mayor probabilidad de aborto espontáneo o de tener bebés con síndrome de Down, por ejemplo.

Con 38 años más de un 70% de los óvulos producidos por una mujer tienen alteraciones genéticas. Esto se traduce en unas tasas de aborto de alrededor del 25% y una mayor incidencia de anomalías genéticas. Esto explica que la probabilidad de embarazo sea cada vez menor con el paso del tiempo, al igual que la probabilidad de aborto vaya aumentando con los años.

¿A qué edad empieza a descender el nivel de fertilidad de la mujer?

Probabilidades de embarazo natural

En fecundidad natural, la tasa de embarazo por mes de una mujer de 20 años oscila entre el 20 y el 25%, mientras que esta se reduce a la mitad a partir de los 35 años y aumenta la probabilidad de aborto espontáneo. Biológicamente, la fertilidad femenina alcanza su punto máximo a los 20 años, estableciéndose la mejor etapa reproductiva de una mujer entre los 20 y los 30. A partir de aquí, la fertilidad disminuye gradualmente, siendo este descenso más acelerado a partir de los 35 años.

En este momento, la posibilidad de embarazo por ciclo menstrual es de aproximadamente del 20-25 % y la probabilidad de concebir a lo largo de un año en torno al 60-68%. En el caso de mujeres a partir de los 40 años esta probabilidad se sitúa alrededor del 5-10 % por ciclo.

La infertilidad, definida clínicamente como la imposibilidad de quedar embarazada espontáneamente después de un año de intentarlo, se vuelve más probable a medida que los futuros padres envejecen. Uno de los mayores estudios sobre el tema encontró que, de 2.820 mujeres danesas que tenían relaciones sexuales al menos dos veces por semana, el 84% de las de 25 a 29 años, el 88% de las de 30 a 34 años y el 73% de aquellas entre 35 y 40 años lograban concebir dentro de 12 ciclos menstruales.

Otro estudio encontró que, de las mujeres de alrededor de 30 años que no habían concebido después de un año de intentarlo, más de la mitad aún quedaban embarazadas naturalmente después de dos años más si su pareja era más joven; si su pareja tenía 40 años, el 43% lo hacía. Esto significa que la mayoría de las mujeres de alrededor de 30 años concebirán de forma natural en el plazo de un año, y que el verdadero momento decisivo puede ser al cumplir 40, no 35.

Riesgos asociados al embarazo en edad avanzada

La edad materna constituye un factor importante a la hora de evaluar el riesgo de aneuploidía fetal. Esto está estrechamente relacionado con la tasa de aneuploidías (alteraciones del número de cromosomas), lo que va a dar lugar a una mayor probabilidad de aborto espontáneo o de tener bebés con síndrome de Down, por ejemplo. A los 35 años, el riesgo de aborto espontáneo supera el 20%. A los 42 años, más de la mitad de los embarazos previstos (casi el 55%) se perdieron. Es por ello que es recomendado realizar un mayor control durante los embarazos a esa edad con el objeto de detectar esas posibles anomalías.

Pese a ello, también existen otros riesgos relacionados con el embarazo a partir de los 30, que suelen aumentar a partir de los 40 o 45 años, con la excepción de la diabetes gestacional, que aumenta a partir de los 30 años:

  • Restricción del crecimiento fetal.
  • Diabetes gestacional.
  • Preeclampsia.
  • Parto pretérmino.
  • Riesgo de cesárea.
  • Embarazo ectópico.

Los defectos de nacimiento y la muerte fetal también se vuelven más comunes a medida que envejecemos, pero generalmente más cerca de los 40 años, no de los 35.

Factores que influyen en la fertilidad además de la edad

La edad no es el único factor que influye en la fertilidad. Hay otros factores que pueden acelerar o ralentizar el proceso de lograr un embarazo:

  • Edad y Reserva ovárica: A medida que pasan los años, disminuye la cantidad y calidad de los óvulos disponibles ya que cada mujer nace con una reserva de óvulos que irá disminuyendo con los años.
  • Calidad ovocitaria y riesgo genético: Con la edad son más frecuentes los defectos en las divisiones celulares de los óvulos aumentando así el riesgo de alteraciones cromosómicas en los embriones.
  • Cambios hormonales: Los niveles hormonales varían de forma natural con la edad, lo que puede afectar a la regularidad del ciclo menstrual y la ovulación, dificultando la concepción.
  • Problemas médicos: Enfermedades como diabetes, hipotiroidismo y otros trastornos pueden interferir en el tiempo de concepción.
  • Problemas ginecológicos: Endometriosis, miomas o trastornos hormonales pueden afectar la fertilidad, siendo más frecuentes conforme avanza la edad de la mujer.
  • Estilo de vida: El estrés, el tabaquismo o el consumo excesivo de alcohol también influyen negativamente.

La calidad del óvulo también se ve afectada por factores como el tabaquismo, el consumo de alcohol y la obesidad, por ejemplo.

Técnicas de Reproducción Asistida (TRA)

Ilustración de las diferentes técnicas de reproducción asistida

En cuanto a las técnicas de reproducción asistida (TRA), el éxito de estos tratamientos también se ve influido por la edad. La tasa de embarazo y de nacido vivo tras TRA disminuyen progresivamente por encima de los 35 años de la mujer. Además, la baja respuesta a los tratamientos de estimulación ovárica es más común en mujeres mayores de 35 años. Esto supone un aumento en la tasa de cancelación por baja respuesta con la edad.

Sin embargo, la reproducción asistida ofrece ciertas técnicas que pueden paliar, en cierta medida, los efectos de la edad avanzada sobre la fertilidad femenina. Estas técnicas son el test genético preimplantacional y la donación de ovocitos o embriones. La técnica de reproducción asistida más habitual hoy en día es la Fecundación In Vitro con todas sus variantes.

Aquellas mujeres que tengan claro que no desean ser madres por el momento, pero sí en un futuro, pueden preservar su fertilidad.

Test genético preimplantacional (PGT)

El test genético preimplantacional o PGT es una técnica que consiste en realizar un estudio genético de los embriones antes de ser transferidos al útero. De esta manera, solo serán transferidos a la madre los embriones que han obtenido un resultado favorable en el estudio genético. Generalmente, el PGT está indicado en mujeres mayores de 35-38 años, pero también en caso de ser portadores de alguna enfermedad genética hereditaria, tras varios ciclos de FIV sin éxito, casos de abortos de repetición, etc.

A partir de los 38 años se recomienda realizarlo tras una FIV porque se sabe que la tasa de embrión alterado cromosómicamente (aneuploide) aumenta exponencialmente respecto a mujeres más jóvenes y, a mayor edad, menor será la probabilidad de tener embriones sanos.

Donación de ovocitos o embriones

La donación de ovocitos permite quedarse embarazadas a mujeres de edad avanzada que ya no pueden utilizar sus óvulos propios para las técnicas de reproducción asistida, bien porque no responden correctamente a los tratamientos de estimulación ovárica o porque su reserva ovárica está prácticamente agotada. En España, las donantes de óvulos son menores de 35 años, por lo que se asume que sus óvulos son de gran calidad. Además, también es posible la donación de embriones sobrantes de otras parejas que se han sometido a un tratamiento de FIV y ya han culminado su deseo reproductivo.

Pese a ello, uno de los principales inconvenientes de estas opciones reproductivas es la necesidad de tener que renunciar a la carga genética, un aspecto al que muchos pacientes no se encuentran preparados para dar el paso. Un aspecto a destacar es que, en la FIV, el uso de óvulos más jóvenes, como óvulos congelados o de donación, mitiga gran parte del efecto de la edad de la madre sobre las tasas de éxito de nacidos vivos a medida que envejece.

Preservación de la fertilidad

La preservación de la fertilidad es una técnica que permite conservar los óvulos en frío, sin alterar su calidad, por un proceso denominado vitrificación. Esto es una buena alternativa para aquellas mujeres que desean ser madres, pero todavía no están preparadas por motivos personales, económicos y/o sociales. Esto es una vitrificación o congelación de óvulos en una etapa en la que aún puedan considerarse fértiles (antes de los 35 años).

Para ello, la mujer se somete a un tratamiento de estimulación ovárica que permitirá obtener un mayor número de ovocitos mediante punción ovárica. Seguidamente, los ovocitos se vitrificarán y se almacenarán en frío hasta que la mujer decida quedarse embarazada, en este caso, por técnicas de fecundación in vitro (FIV).

Los estudios que intentan determinar la edad más rentable, en promedio, para que una mujer congele sus óvulos han descubierto que es alrededor de los 35 años. Si la mujer tiene claro que no va a poder ser madre antes de los 35 años, lo que se recomienda es realizar una Preservación de la Fertilidad lo antes posible.

Cuándo buscar ayuda profesional

Los especialistas en fertilidad recomiendan concertar una visita con un experto si no se ha conseguido gestación tras un año de relaciones regulares o 6 meses para mujeres de 35 años o más. No en vano, se recomienda acudir a una consulta de infertilidad si no se ha conseguido el embarazo tras 1 año de relaciones sexuales sin protección, o tras 6 meses si la mujer es mayor de 35 años.

En el caso de la mujer, se recomienda acudir tras 6 meses de relaciones sexuales no protegidas o, incluso, directamente, en situaciones como pueden ser: edad mayor de 35 años, amenorrea u oligomenorrea mayor de 6 meses, enfermedad inflamatoria pélvica, cirugía abdominal, patología uterina, tubárica u ovárica, endometriosis o enfermedad de transmisión sexual.

Ventajas de la maternidad a partir de los 30 años

Parece evidente que, si se ha retrasado la maternidad hasta los 30 años para tener cierta estabilidad económica y sentimental, la situación será más propicia para afrontar la llegada de un bebé. En muchas ocasiones, ser madre a los 30 también permite a estas mujeres tener una dedicación que antes no hubieran podido ofrecer a su descendencia.

Por otro lado, la madurez y la experiencia que ha adquirido una persona mayor de 30 años serán de gran ayuda para la educación del futuro hijo. Además, si se ha esperado durante cierto tiempo a que llegara el momento oportuno para quedarse embarazada, las ganas y la ilusión con las que se vivirá la gestación serán insuperables. Esta planificación también evitará que la mujer sienta que ha tenido que dejar cosas de lado por cumplir su sueño de ser madre.

La edad masculina también influye en la fertilidad

Centrarse únicamente en la fertilidad femenina puede distraer la atención del hecho de que la edad masculina también importa. Si bien el esperma se regenera cada dos o tres meses, a diferencia de los óvulos, la disminución de la calidad puede deberse a razones similares, como daños en el ADN, toxinas ambientales y a caídas relacionadas con las hormonas.

La capacidad reproductiva tanto de hombres como mujeres va cambiando a lo largo de la vida. Su capacidad fecundante se deteriora discretamente a edades más avanzadas (55-60 años), y esto es fundamentalmente por oxidación espermática. Aun así, hoy en día todavía existe controversia sobre si los varones más añosos pueden transmitir más cromosomopatías a su descendencia.

El estudio de parejas europeas encontró que, si bien la edad del padre no influía en la probabilidad de concebir si tenía 35 años o menos, eso cambia a finales de los 30. "Entre las mujeres de 35 años, la proporción de parejas que no logran concebir en 12 ciclos aumenta del 18% si la pareja masculina tiene 35 años al 28% si la pareja masculina tiene 40". También existe un mayor riesgo de aborto espontáneo si el padre tiene más de 40 años.

Consejos para aumentar las probabilidades de embarazo

Aunque la fertilidad empieza a reducirse a partir de los 35, sigue siendo posible quedarse embarazada y tener un embarazo sano. Si estás intentando quedarte embarazada después de cumplir los 35, puedes aumentar tus probabilidades de concebir al saber cuándo ovulas, que es cuando tus ovarios liberan un óvulo.

Hay muy pocos días en el ciclo menstrual en el que puedes quedarte embarazada y los días fértiles pueden variar entre los ciclos. Si sabes cuándo son tus días fértiles, esta información puede ayudarte a quedarte embarazada más rápido. Los tests de ovulación detectan un aumento en la hormona llamada hormona luteinizante (LH), que se produce entre 24 y 36 horas antes de la ovulación, lo que permite identificar tus 2 días más fértiles.

Dado que el esperma puede sobrevivir más de 5 días y tu periodo fértil suele durar 6 días, puede que quieras invertir en un test que detecte el aumento del estrógeno. Cada persona es diferente y las mujeres no se pueden basar en valores promedio de la población para conocer su propia fertilidad. Saber cuándo ovulan es uno de los pasos más fáciles que las mujeres pueden dar para comprender su fertilidad y los tests de ovulación constituyen el método más sencillo para predecir con precisión cuándo ovularán.

También puedes involucrar a tu pareja. Hacen falta dos personas para tener un bebé, por lo que tu pareja también puede tomar ciertas medidas para aumentar las probabilidades de concepción. Mantenerse sano y en forma, reducir el consumo de alcohol y dejar de fumar pueden ayudarle a producir un esperma más sano. También debería llevar ropa interior holgada y evitar los baños con agua caliente: mantener los testículos a una temperatura baja contribuye a la calidad del esperma.

Recomendaciones adicionales para un embarazo saludable

  • Consulta preconcepcional: Visitar a un ginecólogo o especialista en fertilidad para conocer el estado de salud reproductiva y detectar posibles obstáculos.
  • Estilo de vida saludable: Mantener una dieta equilibrada, hacer ejercicio moderado, y evitar el tabaco y el alcohol.
  • Suplementos recomendados: El ácido fólico es fundamental antes y durante el embarazo. En algunos casos, también se recomiendan antioxidantes o vitaminas específicas.

Como resumen, la fertilidad a los 35 años disminuye en comparación con edades más jóvenes, pero sigue siendo posible lograr un embarazo. La clave está en informarse, buscar ayuda médica si es necesario y mantener hábitos saludables para maximizar las probabilidades de éxito.

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