La insuficiencia cardíaca (IC) en la edad pediátrica es una entidad clínica compleja y poco frecuente, pero que requiere un reconocimiento temprano y una terapia agresiva debido a su alta tasa de mortalidad, la cual puede alcanzar hasta el 80% en algunos reportes. Este síndrome progresivo resulta de alteraciones estructurales o funcionales que impiden un llenado o una eyección ventricular adecuada.

Fisiopatología y clasificación
A diferencia de los adultos, donde la isquemia es la causa predominante, en los niños la IC suele ser secundaria a sobrecarga de volumen por cortocircuitos (como la comunicación interventricular) o lesiones obstructivas. La fisiopatología se resume en cinco categorías principales:
- Disminución de la función contráctil: Pérdida de sarcómeras o alteración en la generación de fuerza.
- Sobrecarga de volumen: Dilatación biventricular que altera la relación suministro-consumo de oxígeno.
- Sobrecarga de presión: Hipertrofia miocárdica secundaria a obstrucciones (estenosis aórtica, coartación de aorta, hipertensión pulmonar).
- Disfunción diastólica: Alteración en la relajación que eleva las presiones de llenado y reduce el gasto cardíaco.
- Cambios vasculares periféricos: Vasoconstricción secundaria a la activación del sistema simpático y neurohormonal.
Es fundamental clasificar al paciente según su estado de perfusión (caliente vs. frío) y congestión (seco vs. húmedo), siendo el objetivo terapéutico alcanzar un estado "caliente y seco".
Estrategias de tratamiento
El manejo debe ser multidisciplinario y adaptado a la gravedad del cuadro clínico.
Tratamiento farmacológico
Las opciones terapéuticas incluyen:
- Diuréticos: Combinación de diuréticos de asa (furosemida: 1-4 mg/kg/día) y ahorradores de potasio.
- Inhibidores de la ECA:
- Enalapril: 0,1-0,5 mg/kg/día en 1 o 2 dosis.
- Captopril: 0,3-2,5 mg/kg/día en lactantes, repartido cada 8 horas.
- Digitálicos (Digoxina): Útiles en casos seleccionados. Requieren dosis de impregnación (0,02-0,05 mg/kg según la edad) y posterior mantenimiento.
- Betabloqueantes: Carvedilol (0,1-1 mg/kg/día) o Metoprolol (0,25-2 mg/kg/día).
- Inotrópicos y vasoactivos (en paciente gravemente enfermo): Dobutamina (5-20 mcg/kg/min), Milrinona (0,5-0,75 mcg/kg/min) e infusión de dopamina para la hipotensión.

Medidas de soporte y cirugía
En pacientes gravemente enfermos, las apneas pueden requerir ventilación mecánica. En casos de insuficiencia cardíaca no controlada mediante tratamiento médico, la cirugía está indicada como medida definitiva.
Evaluación clínica y diagnóstico
El reconocimiento temprano es vital. En neonatos, los signos de alerta incluyen:
- Dificultad para alimentarse (sudoración, falta de aire o fatiga al comer).
- Retraso en el crecimiento y trastornos de la alimentación.
- Taquicardia y aumento del trabajo respiratorio.
- Hepatomegalia.
El ecocardiograma transtorácico bidimensional con doppler color es el examen diagnóstico de elección para identificar defectos congénitos, derrames pericárdicos o disfunción miocárdica. Adicionalmente, se recomienda la monitorización mediante marcadores bioquímicos como el BNP o proBNP-NT, función renal y hepática, y electrocardiograma.
Simposio de Actualización en Insuficiencia Cardiaca - Hallazgos Ecocardiográficos
Seguimiento a largo plazo
La relación entre la familia y el cardiólogo es fundamental. Las consultas de seguimiento deben abordar:
- Pronóstico a mediano plazo y necesidad de procedimientos quirúrgicos.
- Restricciones en actividades físicas y vida atlética, especialmente en síndromes genéticos con riesgo de disección arterial.
- Consejería genética, dado el riesgo de recurrencia en familiares de primer grado.