El parto es el proceso de dar a luz a un bebé. Incluye el trabajo de parto y el nacimiento. En general, este proceso se da sin inconvenientes, pero pueden ocurrir problemas que causan riesgo para la madre, el bebé o ambos. El reconocimiento de los factores obstétricos asociados con el parto es crucial para el desarrollo de prácticas preventivas durante la atención prenatal y para la atención inmediata.
Complicaciones Durante el Parto
Algunas situaciones pueden presentarse durante el trabajo de parto y el alumbramiento, incrementando los riesgos para el recién nacido:
- Ruptura prematura de membranas (RPM): Ocurre cuando la fuente se rompe antes de que la madre entre en trabajo de parto.
- Trabajo de parto que no progresa: Sucede cuando el trabajo de parto se estanca, lo que puede requerir intervenciones.
- Frecuencia cardíaca anormal del bebé: Normalmente, una frecuencia cardíaca anormal en sí misma no es un problema; sin embargo, en ciertos contextos, puede ser un indicador de sufrimiento fetal.
- Problemas con el cordón umbilical: Por ejemplo, que el cordón se enganche en el brazo, la pierna o el cuello del bebé, lo que puede comprometer el flujo sanguíneo y el suministro de oxígeno.
Prematuridad: Un Factor de Riesgo Principal
La reducción de la mortalidad infantil es un objetivo fundamental de salud pública a nivel mundial. Se estima que cada año en el mundo ocurre el nacimiento de 15 millones de bebés prematuros, lo que es un problema de salud pública significativo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define como neonatos prematuros a los nacidos antes de 37 semanas completas de gestación.
A pesar del desarrollo técnico-científico de las últimas décadas, especialmente en lo que respecta al uso de protocolos para la inhibición del trabajo de parto prematuro y el uso de tocolíticos, la prematuridad sigue siendo la principal causa de morbilidad y mortalidad del período neonatal. La edad gestacional del recién nacido (RN) se considera un determinante fisiológico para la adaptación extrauterina, y esto es un hito importante para el pronóstico del recién nacido, especialmente en el período neonatal temprano.

El mantenimiento de las altas tasas de nacimientos prematuros en los últimos años propicia la discusión necesaria sobre las características de supervivencia de estos niños, además de reconocer sus demandas de salud inmediatas y tardías resultantes de un parto prematuro. Los bebés prematuros moderados y tardíos presentan vulnerabilidad clínica.
Morbilidades Asociadas a la Prematuridad
Con respecto a las morbilidades clínicas/somáticas, la prevalencia de morbilidades afecta con mayor riesgo a prematuros moderados y tardíos, siendo la hiperbilirrubinemia y las complicaciones con bajo aumento de peso las más comunes. Varias enfermedades de base materna ya se han relacionado con el trabajo de parto prematuro, como la hipertensión materna, las alteraciones útero-placentarias, las enfermedades infecciosas y las enfermedades cardíacas.
Las complicaciones gestacionales, especialmente en el tercer trimestre, están relacionadas con el parto prematuro tardío y moderado. La atención prenatal, con un número y calidad adecuados de consultas, está directamente relacionada con la reducción de la ocurrencia de partos prematuros. Las enfermedades de base o adquiridas durante el embarazo que caracterizan el embarazo de riesgo son razones frecuentes también en nacimientos prematuros tardíos y moderados. La preeclampsia, en particular, es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en partos prematuros, con riesgos maternos y neonatales, aumentando el riesgo de mortalidad perinatal y asociándose con crecimiento intrauterino restringido y bajo peso al nacer. La rotura prematura de membranas también es una causa significativa de prematuridad.
Lesiones Neonatales Asociadas al Parto
Una lesión en el nacimiento es un daño que puede sucederle a un bebé durante el proceso del parto, por lo general en el proceso de atravesar el canal del parto. Muchos recién nacidos presentan hinchazón o hematomas menores como resultado del proceso de parto, y la mayoría de estas lesiones se curan sin tratamiento. Con poca frecuencia, se producen lesiones más graves, como daños en los nervios o una fractura ósea. La mayoría de las lesiones producidas durante el nacimiento son consecuencia de los esfuerzos naturales realizados durante el parto.
Factores que Aumentan el Riesgo de Lesiones
Las lesiones son más probables durante un parto difícil, que puede ocurrir debido a:
- El tamaño del feto: Un bebé muy grande corre un mayor riesgo. Los médicos generalmente recomiendan el parto por cesárea (cesárea) cuando estiman que el bebé pesa más de 5 kg (más de 4,5 kg cuando la madre tiene diabetes).
- La posición del feto: Es más probable la lesión cuando el feto se sitúa en una posición incorrecta en el útero antes del nacimiento. Las presentaciones anormales incluyen las de cara, frente, nalgas y hombro.
- Un parto asistido con fórceps o ventosa: Cuando estos métodos se utilizan adecuadamente, existe un bajo riesgo de lesiones.
- Otros factores que complican el proceso de alumbramiento.
En general, la tasa de lesiones al nacer causadas por partos difíciles o traumáticos es mucho más baja ahora que en décadas anteriores porque más fetos son evaluados con ecografías prenatales, se utilizan menos los fórceps y porque los médicos suelen realizar una cesárea si prevén un mayor riesgo de lesión durante el parto.
Tipos de Lesiones
Lesiones en la Cabeza
El moldeado de la cabeza no es una lesión, sino un cambio normal en la forma de la cabeza del bebé que resulta de la presión sobre la cabeza durante el parto. La forma de la cabeza se redondea gradualmente a lo largo de varios días.
El traumatismo craneal leve es el traumatismo más frecuente. La hinchazón y los hematomas en el cuero cabelludo son frecuentes pero no graves y suelen desaparecer en pocos días. Los rasguños en el cuero cabelludo pueden producirse cuando se emplean instrumentos durante un parto vaginal.
El sangrado entre el cuero cabelludo y los huesos del cráneo puede derivar en acumulación de sangre:
- Un cefalohematoma es la acumulación de sangre entre los huesos del cráneo y el periostio. Desaparecen por sí solos al cabo de semanas o meses y rara vez requieren tratamiento.
- Una hemorragia subgaleal es una acumulación de sangre entre el periostio y la capa más profunda del cuero cabelludo. Puede causar una pérdida de sangre significativa y choque, pudiendo requerir transfusión.
Antes o durante el alumbramiento se puede producir una fractura de uno de los huesos del cráneo. A menos que la fractura craneal forme una indentación (fractura deprimida), por regla general se cura rápidamente sin tratamiento.
Lesiones de la Piel y los Tejidos Blandos
La piel del recién nacido puede sufrir lesiones menores después del parto, especialmente en el cuero cabelludo, pero también en otras áreas que reciben presión o que emergen primero. Los instrumentos para el parto, como los fórceps, pueden lesionar la piel. En los partos con presentación de cara se pueden producir hinchazón y hematomas alrededor de los ojos y en la cara, y en los partos con presentación de nalgas, las lesiones se pueden producir en los genitales. Estas lesiones no necesitan tratamiento.
El uso de instrumentos durante el parto y la tensión sobre el recién nacido pueden dañar la grasa situada debajo de la piel, lo que se denomina necrosis grasa subcutánea del recién nacido. Esta lesión en la piel se ve como áreas rojas, firmes y elevadas, y generalmente se resuelve por sí sola a lo largo de semanas o meses.
Hemorragia en el Interior del Cerebro y a su Alrededor (Hemorragia Intracraneal)

La hemorragia intracraneal está causada por la rotura de vasos sanguíneos y puede ser consecuencia de lesiones durante el parto, enfermedad significativa del recién nacido que reduce el suministro de sangre u oxígeno al cerebro, o un trastorno de la coagulación sanguínea. La prematuridad aumenta el riesgo de hemorragia intracraneal. La hemorragia cerebral es mucho más frecuente en niños muy prematuros.
La hemorragia puede ocurrir en varias zonas:
- Las hemorragias subaracnoideas son el tipo más común de hemorragia intracraneal en recién nacidos a término.
- Una hemorragia subdural es un sangrado que se produce entre la capa externa y la capa interna del recubrimiento encefálico.
- Un hematoma epidural es una hemorragia que se forma entre la capa externa de tejido que cubre el encéfalo y el cráneo. Puede ser consecuencia de una fractura de cráneo.
- La hemorragia intraventricular es el sangrado en los espacios llenos de líquido (ventrículos) en el cerebro.
- Las hemorragias intraparenquimatosas ocurren en el propio tejido cerebral.
Estos dos últimos tipos suelen producirse en recién nacidos muy prematuros y se deben a un cerebro subdesarrollado más que a una lesión del parto. La mayoría de los lactantes con sangrado no presentan síntomas, pero algunos pueden presentar síntomas graves, como letargo, alimentación deficiente o convulsiones. Los recién nacidos que presentan una hemorragia abundante tienen un mal pronóstico, mientras que aquellos con hemorragias pequeñas suelen recuperarse bien.
Lesiones Nerviosas
Las lesiones pueden ocurrir antes o durante el alumbramiento. Estas lesiones suelen causar debilidad de los músculos controlados por el nervio afectado. La mayoría de los niños se recuperan por completo de estas lesiones.
- Lesión del nervio facial: Es el nervio que se lesiona con mayor frecuencia, manifestándose con una expresión facial torcida (asimétrica). No requiere tratamiento y la debilidad se resuelve en 2 o 3 meses.
- Lesión del plexo braquial: Este grupo de nervios de gran calibre en el cuello y hombro puede dañarse durante un parto difícil, causando debilidad o parálisis en el brazo y la mano. Muchas lesiones más leves se resuelven en días.
- Lesión del nervio frénico: A veces, este nervio que va al diafragma resulta dañado, dando lugar a la parálisis del diafragma y dificultad respiratoria. Suele resolverse en pocas semanas.
- Lesión de la médula espinal: Son muy infrecuentes y pueden causar parálisis por debajo del lugar de la lesión. Una lesión medular suele ser permanente.
NEONATO | Traumatismo del parto - ENAM 2020
Lesiones Óseas
Los huesos pueden estar rotos (fracturados) antes o durante el parto, incluso cuando este es normal.
- Una fractura de clavícula es la fractura más común durante el nacimiento. A veces, no se reconoce hasta días después. Estas fracturas no requieren tratamiento y se curan en unas pocas semanas.
- En algunos casos se producen fracturas del hueso del brazo (húmero) o del hueso de la pierna (fémur). Los médicos suelen aplicar una férula no rígida para limitar el movimiento durante los primeros días de vida.