Adaptación Cardiorrespiratoria en Recién Nacidos: Guía Completa

El nacimiento es un proceso que implica grandes cambios fisiológicos para el recién nacido, y en ocasiones, estas transiciones pueden revelar alteraciones que no representaban un problema durante la vida intrauterina. Por esta razón, la presencia de un profesional clínico con habilidades en reanimación neonatal es esencial en todo parto.

Equipo de reanimación neonatal en sala de partos

Cambios Fisiológicos Inmediatos en el Recién Nacido

La adaptación a la vida extrauterina implica una secuencia de cambios complejos en el recién nacido, siendo un reto para la medicina perinatal. Una transición postnatal sin complicaciones es un indicador clave de salud infantil. Durante la vida intrauterina, el feto depende de la placenta para el soporte nutricional, hemodinámico y el intercambio gaseoso, desarrollándose en un entorno líquido y térmicamente estable.

Sistema Respiratorio

Los pulmones fetales están llenos de líquido. Para su vaciado, es necesario un aumento de la presión transpulmonar que ocurre durante el paso por el canal del parto y, crucialmente, al iniciar el llanto o la respiración espontánea. Una vez que el líquido abandona el alvéolo y pasa al intersticio pulmonar, puede reentrar al alvéolo en las horas siguientes, siendo más probable en partos prematuros y contribuyendo al distrés respiratorio.

Tras el nacimiento, el bebé realiza su primera respiración aproximadamente 10 segundos después del parto, un jadeo que es una reacción del sistema nervioso central al cambio súbito de temperatura y ambiente. Este evento desencadena varios cambios:

  • El aumento de oxígeno en los pulmones disminuye la resistencia del flujo sanguíneo pulmonar.
  • La resistencia del flujo sanguíneo de los vasos sanguíneos del bebé aumenta.
  • El líquido drena o es absorbido del aparato respiratorio.
  • Los pulmones se inflan y comienzan a funcionar de forma autónoma, oxigenando el torrente sanguíneo y eliminando dióxido de carbono.

Sistema Cardiovascular

En el feto, la placenta ayuda a "respirar", y el oxígeno y dióxido de carbono fluyen a través de la sangre en la placenta. La mayor parte de la sangre fetal va al corazón y circula por el cuerpo. En el aparato circulatorio fetal existen cortocircuitos que comunican cavidades cardíacas y vasos sanguíneos, los cuales se cierran al nacer. Si se pinza el cordón umbilical una vez iniciadas las respiraciones, se produce un aumento de las resistencias vasculares sistémicas que, junto a la disminución de las resistencias vasculares pulmonares, provoca el cierre de los cortocircuitos fetales. El corazón izquierdo recibe sangre de los pulmones y la bombea al resto del organismo.

Regulación de la Temperatura Corporal

Un feto en desarrollo produce aproximadamente el doble de calor que un adulto, eliminando una pequeña cantidad a través de la piel en desarrollo, el líquido amniótico y la pared uterina. Después del parto, el recién nacido comienza a perder calor rápidamente. Los receptores cutáneos envían señales al cerebro indicando frío. El cuerpo del bebé genera calor quemando grasa parda, un tipo de grasa exclusivo de fetos y recién nacidos. Es raro observar temblores en los recién nacidos.

El recién nacido pasa de un medio líquido termoestable fetal a un medio aéreo al nacer, favoreciendo la pérdida de calor por evaporación y conducción. La termorregulación neonatal reemplaza la termoestabilidad intrauterina, con un aumento inherente en el consumo de oxígeno. Es crucial mantener un ambiente térmico neutro y un nivel de humedad adecuado para prevenir la hipotermia.

Hígado

En el feto, el hígado almacena azúcar (como glucógeno) y hierro. Al nacer, el hígado adquiere varias funciones:

  • Produce sustancias que ayudan a la coagulación sanguínea.
  • Comienza a descomponer productos de desecho como el exceso de glóbulos rojos.
  • Produce una proteína que ayuda a descomponer la bilirrubina. Una descomposición inadecuada de la bilirrubina puede causar ictericia neonatal.

Tracto Gastrointestinal

El sistema gastrointestinal del bebé no funciona completamente hasta después del nacimiento. Al final del embarazo, el feto produce una sustancia de desecho pegajosa, negra o verde, llamada meconio. El meconio, las primeras heces del recién nacido, se compone de líquido amniótico, moco, lanugo (vello fino), bilis y células desprendidas. En algunos casos, el bebé elimina el meconio dentro del útero.

Aparato Urinario

Los riñones fetales comienzan a producir orina entre las semanas 9 y 12 de gestación. Después del nacimiento, el recién nacido orinará normalmente dentro de las primeras 24 horas. Los riñones desarrollan la capacidad de mantener el equilibrio de líquidos y electrolitos. La tasa de filtración glomerular aumenta enormemente después del nacimiento y en las primeras dos semanas de vida. Sin embargo, los riñones tardan en acelerar, y los recién nacidos tienen menor capacidad para eliminar el exceso de sal o para concentrar/diluir la orina en comparación con los adultos, aunque esta capacidad mejora con el tiempo.

Sistema Inmunitario

El sistema inmunitario fetal se desarrolla y continúa madurando en los primeros años de vida. El útero es un ambiente relativamente estéril, pero al nacer, el bebé se expone a diversas bacterias y patógenos. Aunque más vulnerables a las infecciones, los recién nacidos pueden responder a los organismos infecciosos. Los recién nacidos poseen anticuerpos maternos que los protegen. La lactancia materna refuerza la inmunidad del recién nacido al continuar suministrando anticuerpos de la madre.

Piel

La piel del recién nacido varía con la edad gestacional. Los bebés prematuros tienen piel delgada y transparente, mientras que la piel de un bebé a término es más gruesa. Las características de la piel neonatal incluyen:

  • Un vello fino, llamado lanugo, puede cubrir la piel, especialmente en bebés prematuros, y generalmente desaparece en las primeras semanas.
  • Una sustancia espesa y cerosa, el unto sebáceo, protege al feto en el líquido amniótico y se elimina con el primer baño.
  • La piel puede estar agrietada, pelada o manchada, pero esto mejora con el tiempo.

Factores de Riesgo y Necesidad de Reanimación Neonatal

Alrededor del 10% de los recién nacidos requieren asistencia respiratoria al nacer, y menos del 1% necesita reanimación extensa. La necesidad de reanimación aumenta significativamente si el peso al nacer es inferior a 1.500 g. La edad gestacional, los antecedentes prenatales y los parámetros de crecimiento son cruciales para identificar el riesgo de patología neonatal.

Puntuación de Apgar

La puntuación de Apgar describe la condición cardiorrespiratoria y neurológica del recién nacido. No es una guía para la reanimación ni el tratamiento y no determina el pronóstico individual del paciente.

Se asigna de 0 a 2 puntos a cada uno de 5 parámetros (Aspecto, Pulso, Gesticulación, Actividad, Respiración). Las puntuaciones dependen de la madurez fisiológica, el peso al nacer, el tratamiento materno perinatal y las condiciones cardiorrespiratorias y neurológicas fetales. Una puntuación de 7 a 10 a los 5 minutos se considera normal, 4 a 6 intermedia, y 0 a 3 baja. Se asignan puntuaciones al minuto y a los 5 minutos; si son ≤ 5 a los 5 minutos, se continúan asignando cada 5 minutos hasta que la puntuación sea > 5.

Una puntuación de Apgar baja (0 a 3) puede tener múltiples causas, desde problemas crónicos con pronóstico desfavorable hasta problemas agudos que se resuelven rápidamente. Es un hallazgo clínico, no un diagnóstico.

Preparación para la Reanimación

La preparación es esencial y debe seguir las recomendaciones de la American Academy of Pediatrics y la American Heart Association. Esto incluye identificar factores de riesgo perinatales, asignar roles al equipo y preparar y verificar el equipo. Al menos un clínico entrenado en los pasos iniciales de la reanimación neonatal, incluida la ventilación con presión positiva (VPP), debe estar presente en cada parto. Se requiere personal adicional para una reanimación completa, incluso sin factores de riesgo. Un equipo de cuatro o más miembros puede ser necesario para reanimaciones complejas, y la presencia de todo el equipo antes del nacimiento puede ser apropiada según los factores de riesgo.

Antes de un parto pretérmino, la temperatura ambiente debe ajustarse a 23-25° C. Los recién nacidos prematuros de menos de 32 semanas de edad gestacional necesitan un colchón térmico, un gorro y una bolsa o envoltura de plástico para prevenir la hipotermia.

5-6 Reanimación neonatal

Factores de Riesgo Perinatales

Numerosos factores aumentan la probabilidad de necesitar reanimación:

  • Ausencia de atención prenatal.
  • Edad gestacional < 36 semanas o ≥ 41 semanas.
  • Gestación múltiple.
  • Necesidad de fórceps, ventosa extractora o cesárea de emergencia.
  • Líquido amniótico teñido con meconio.
  • Distocia de hombros, presentación pelviana u otra presentación anormal.
  • Patrones anormales de frecuencia cardíaca fetal.
  • Signos de infección neonatal.
  • Factores de riesgo maternos (ej., fiebre, infección estreptocócica del grupo B no tratada).

Medidas Iniciales en la Reanimación Neonatal

Las medidas iniciales para todos los recién nacidos incluyen:

  • Evaluación rápida (en 60 segundos) de la respiración, frecuencia cardíaca y color.
  • Proporcionar calor para mantener una temperatura corporal de 36,5 a 37,5° C.
  • Secado.
  • Estimulación del lactante.
  • Posicionamiento para abrir la vía aérea.
  • Aspiración si es necesario, solo si hay obstrucción evidente o si se requiere VPP.

En el 90% de los recién nacidos vigorosos que no requieren reanimación, el contacto piel con piel con uno de los padres debe establecerse lo antes posible, manteniéndolo de forma ininterrumpida al menos durante los primeros 60 minutos, y preferiblemente de 90 a 120 minutos.

Evaluación de la Frecuencia Cardíaca y Saturación de Oxígeno

La necesidad de reanimación se basa principalmente en el esfuerzo respiratorio y la frecuencia cardíaca del recién nacido. Un monitor cardíaco de 3 derivaciones es el método preferido para evaluar la frecuencia cardíaca. Además, la saturación de oxígeno (SpO2) debe monitorearse mediante oximetría de pulso con un transductor preductal (en la muñeca, mano o dedo derecho), considerando el lento aumento esperado de la saturación de oxígeno durante los primeros 10 minutos de vida. La monitorización con pulsioximetría es recomendada en recién nacidos a término que precisan ventilación y en prematuros de menos de 32 semanas.

Ordeño y Pinzamiento del Cordón Umbilical

Se recomienda esperar 30-60 segundos para el pinzamiento del cordón en recién nacidos pretérmino y a término que no necesitan reanimación. Hay poca evidencia que recomiende el clampeo tardío en lactantes que sí requieren reanimación.

Recomendaciones específicas:

  • Recién nacidos de término y prematuros tardíos (34 a 36 6/7 semanas) vigorosos: el pinzamiento tardío (≥ 30 segundos) puede ser beneficioso. El ordeño del cordón intacto no ha demostrado beneficio comparable.
  • Neonatos de término y prematuros tardíos no vigorosos: el ordeño del cordón intacto puede ser razonable.
  • Neonatos prematuros de < 34 semanas que no requieren reanimación: el pinzamiento tardío (≥ 30 segundos) puede ser beneficioso.
  • Neonatos prematuros entre 28 y 34 semanas que no requieren reanimación y en quienes no se puede realizar pinzamiento tardío: el ordeño del cordón umbilical intacto puede ser razonable.
  • Neonatos prematuros < 28 semanas de gestación: no se recomienda el ordeño del cordón umbilical intacto debido al riesgo de hemorragia intraventricular.

El grupo de RCP neonatal de la Sociedad Española de Neonatología (SENeo) prioriza la ventilación con presión positiva en neonatos que la necesitan, considerando la estimulación y estabilización inicial con cordón íntegro si la situación clínica lo permite.

Ventilación y Oxigenación

Si el esfuerzo respiratorio del recién nacido es deprimido, la estimulación mediante frote de las plantas de los pies y/o la espalda puede ser eficaz. La aspiración no es un método de estimulación efectivo y puede causar apnea y bradicardia, a menos que esté indicada por obstrucción de la vía aérea.

  • Frecuencia cardíaca ≥ 100 latidos/minuto con dificultad respiratoria, respiración trabajosa y/o cianosis persistente: oxígeno suplementario y/o presión positiva continua en las vías aéreas (CPAP).
  • Frecuencia cardíaca > 100 latidos/minuto sin dificultad respiratoria pero con cianosis central persistente: solo oxígeno.
  • Frecuencia cardíaca de 60 a 100 latidos/minuto con apnea, jadeos o respiraciones ineficaces: ventilación con presión positiva (VPP) mediante reanimador con pieza en T o bolsa autoinflable con máscara. Se prefiere el reanimador con pieza en T. Una vía aérea supraglótica puede usarse en bebés nacidos con ≥ 34 0/7 semanas de gestación.

Administración de Ventilación con Presión Positiva (VPP)

Antes de la VPP, la vía aérea debe limpiarse aspirando suavemente la boca y luego la nariz con una jeringa con bulbo. La cabeza y el cuello del bebé se mantienen en posición neutra (de olfateo), y la boca se abre ligeramente con la mandíbula hacia adelante. El ventilador se ajusta inicialmente en un recién nacido a término con una presión inspiratoria máxima (PIP) de 20 a 25 cm H2O, una presión positiva al final de la espiración (PEEP) de 5 cm H2O y una ventilación mandatoria intermitente con control de asistencia (IMV) de 40 a 60 respiraciones/minuto. No se recomiendan inflaciones de más de 5 segundos. Si la frecuencia cardíaca es < 60 latidos/minuto, se requieren compresiones y VPP mientras se espera la intubación endotraqueal.

La eficacia de la ventilación se juzga por la rápida mejoría de la frecuencia cardíaca. Si no aumenta en 15 segundos, se deben realizar los siguientes ajustes:

  • Ajustar la máscara para asegurar un buen sellado.
  • Verificar la posición de la cabeza, boca y barbilla para asegurar la vía aérea abierta; considerar una vía aérea oral si la boca no se abre.
  • Aspirar la boca y la vía aérea con una jeringa con bulbo y/o un catéter 10 a 12 F.
  • Evaluar la elevación de la pared torácica.

Si la frecuencia cardíaca aún no aumenta, el último paso es aumentar la presión de la vía aérea para lograr una elevación adecuada de la pared torácica. Aunque la PIP debe ser la mínima efectiva, una PIP inicial de 25 a 30 cm H2O puede ser necesaria en las primeras respiraciones de un recién nacido a término. Los prematuros suelen necesitar presiones más bajas. Es crucial evaluar y ajustar la PIP con frecuencia para evitar daño pulmonar por volumen corriente excesivo. Se han descrito dispositivos que miden y controlan el volumen corriente.

Oxígeno Suplementario

El oxígeno suplementario debe proporcionarse con un mezclador de gases. La VPP debe iniciarse con 21% de fracción de oxígeno inspirado (FiO2) (aire ambiente) para recién nacidos a término o del 21 al 30% de FiO2 para recién nacidos pretérmino ≤ 35 semanas, ajustándose según la oximetría de pulso. Un lactante que requiere compresiones o intubación, o que no responde a la VPP, debe recibir 100% de FiO2. Se debe evitar la hiperoxia (SpO2 > 95%). Los recién nacidos que respondieron bien pero presentan cianosis persistente sin enfermedad pulmonar pueden tener una cardiopatía congénita.

Intubación y Compresión Torácica

Si el lactante no responde a la VPP administrada por máscara o la frecuencia cardíaca es < 60 latidos/minuto, se deben iniciar las compresiones y el lactante debe ser intubado endotraquealmente. La intubación endotraqueal inmediata está indicada con diagnóstico prenatal o sospecha de hernia diafragmática, evitando la VPP con bolsa y mascarilla para no inflar el intestino. Se recomienda un monitor cardíaco para evaluar la frecuencia cardíaca.

El tamaño del tubo y la profundidad de la intubación se seleccionan según el peso y la edad gestacional. La longitud entre la nariz y el trago más 1 cm ha sido estudiada como alternativa. Muchos tubos tienen marcas de inserción para guiar la colocación. Inmediatamente después de la intubación, los médicos deben auscultar el murmullo vesicular bilateral y simétrico. La intubación selectiva del bronquio principal derecho es común si el tubo se inserta demasiado profundo.

La intubación traqueal debe confirmarse mediante la prueba de CO2 exhalado con un detector colorimétrico. Una prueba positiva (cambio de púrpura/azul a amarillo) confirma la intubación traqueal. Una prueba negativa sugiere intubación esofágica, ventilación insuficiente o gasto cardíaco muy bajo. Un color amarillo fijo puede deberse a contaminación por adrenalina o un dispositivo defectuoso.

La profundidad apropiada del tubo endotraqueal permite que la punta del tubo se encuentre en la radiografía de tórax en el punto medio entre las clavículas y la carina, lo que coincide aproximadamente con el nivel vertebral T1. Si a pesar del masaje cardíaco no recupera una frecuencia superior a 60 lpm, está indicada la administración de adrenalina siempre diluida (1:10.000). La vía de elección es intravenosa (dosis de 0,1-0,3 ml/kg), aunque también puede ser intratraqueal.

Taquipnea Transitoria del Recién Nacido (TTRN)

La taquipnea transitoria del recién nacido es una afección en la que algunos recién nacidos presentan una respiración muy rápida o laboriosa en las primeras horas de vida. Es transitoria, durando generalmente menos de 24 horas, y no deja secuelas duraderas. Los bebés con TTRN son vigilados y pueden necesitar oxígeno adicional por unos días.

Causas de la TTRN

Antes de nacer, los pulmones fetales están llenos de líquido. A medida que se acerca el parto, los pulmones comienzan a absorberlo, y parte se elimina durante el parto por compresión al pasar por el canal. Después del nacimiento, los pulmones se llenan de aire y más líquido sale. El bebé elimina el resto del líquido tosiendo o lo absorbe lentamente a través del torrente sanguíneo y el sistema linfático. Los bebés con TTRN tienen más líquido en los pulmones de lo esperado, lo que les obliga a respirar más rápido y con más esfuerzo para obtener suficiente oxígeno. Esto ocurre con mayor frecuencia en bebés nacidos por cesárea sin trabajo de parto o partos vaginales rápidos, ya que no experimentan los cambios hormonales que ayudan a la absorción de líquido pulmonar.

Diagnóstico y Tratamiento de la TTRN

El diagnóstico se realiza generalmente en las primeras horas después del nacimiento, mediante:

  • Radiografía de pecho: para detectar líquido en los pulmones y evaluar el corazón.
  • Oximetría de pulso: para medir la saturación de oxígeno en sangre.
  • Hemograma completo: para descartar infección.

El tratamiento incluye monitoreo, y en algunos casos, ingreso en la unidad de cuidados intensivos neonatal (UCIN). El oxígeno se administra a través de cánula nasal o CPAP si la dificultad respiratoria persiste. Si el bebé no puede alimentarse bien debido a la respiración rápida, se administran líquidos intravenosos para mantener la hidratación y evitar la hipoglucemia. Los síntomas suelen mejorar en 24 a 72 horas, y el bebé puede ir a casa cuando su respiración se normalice y se alimente bien por al menos 24 horas.

Adaptación del Recién Nacido en Altura

Más de 140 millones de personas viven a más de 2500 m.s.n.m. a nivel mundial, y en Perú, más de 9 millones habitan por encima de los 2000 m.s.n.m. La menor presión atmosférica en altura condiciona una menor presión parcial de oxígeno y una menor saturación arterial de oxígeno. A pesar de esto, los habitantes de altura desarrollan mecanismos compensatorios.

Un estudio realizado en Juliaca, Perú (3828 m.s.n.m.), evaluó la adaptación de 81 neonatos. Los resultados mostraron que el período de adaptación de los recién nacidos en altura es más prolongado. La saturación de oxígeno aumentó progresivamente desde un promedio de 69.1% a los 5 minutos hasta 90.5% a los 120 minutos, estabilizándose a partir de las 6 horas. La frecuencia cardíaca disminuyó progresivamente de 167.7 latidos por minuto a los 5 minutos a 162.9 a los 15 minutos, estabilizándose a partir de las 3 horas. La frecuencia respiratoria disminuyó de 68.3 respiraciones por minuto a los 5 minutos a 54.6 respiraciones por minuto a los 120 minutos, estabilizándose a partir de las 6 horas.

Estos hallazgos sugieren que la hipoxia de altura genera mecanismos compensatorios en el recién nacido, manifestándose en una mayor variabilidad y un período de transición más prolongado en comparación con los recién nacidos en condiciones de normoxia.

Otros Aspectos Importantes en el Cuidado Neonatal

Glucemia Capilar

En recién nacidos prematuros, de bajo peso, macrosómicos, posmaduros e hijos de madre diabética, es crucial monitorear la glucemia capilar con determinaciones a las 0, 1, 2, 4, 6, 12 y 24 horas de vida. El objetivo es mantener la glucemia entre 50-100 mg/dl para evitar complicaciones de la hipoglucemia. El calostro materno es fundamental en los primeros días, rico en proteínas, minerales, vitaminas, leucocitos y anticuerpos, ayudando a expulsar el meconio y prevenir la ictericia.

Prevención de Infecciones

La sepsis neonatal y la prematuridad son las principales causas de morbimortalidad neonatal. El recién nacido prematuro, debido a su inmunodepresión, debe ser manejado con estrictas medidas de asepsia desde el nacimiento. Al ingreso a la unidad, se debe tomar un hemocultivo estéril y considerar la antibioterapia según los factores de riesgo perinatales de infección vertical (prematuridad, rotura prematura de membranas, fiebre materna, corioamnionitis). En casos sintomáticos, la administración precoz de antibióticos es esencial. El hemocultivo es la prueba "Gold Estándar" para confirmar la sepsis.

Pruebas Complementarias y de Imagen

El recién nacido prematuro se somete a la mayoría de las pruebas complementarias en la primera hora de vida, incluyendo hemograma, bioquímica básica, gasometría, hemocultivo, cultivos de superficie y radiografía de tórax. Las recomendaciones actuales priorizan la individualización de estas pruebas según su rentabilidad y la necesidad de precocidad. La ecografía pulmonar a pie de incubadora es una técnica inocua y útil para conocer los patrones pulmonares y diagnosticar complicaciones como el neumotórax. El registro continuo de constantes cardiorrespiratorias (frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria, ECG, tensión arterial no invasiva y saturación de oxígeno) es fundamental durante la "hora de oro".

Administración de Vitamina K

Un recién nacido no tiene depósitos suficientes de vitamina K, ya que esta se sintetiza en el intestino gracias a la flora intestinal. Por ello, es necesario administrar 1 mg de vitamina K intramuscular.

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